La obsesión del villano: La bruja

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Sinopsis

Ya has leído sobre los héroes. Ahora, conoce las razones por las que les tienen miedo. Oswald nunca estuvo destinado a ser un príncipe "encantador". Es el heredero de sangre fría del Imperio, un noble que trata las leyes de los hombres como un juego y las vidas de sus súbditos como peones desechables. Ayan no sobrevivió a la naturaleza salvaje para ser amable; ella es la Bruja del Bosque, una hechicera que reclamó su Ducado en un maremoto de sangre, dejando a miles de muertos para asegurar su paz. Su química no es un slow burn; es un incendio forestal alimentado por la crueldad compartida y un deseo crudo y sin remordimientos. No buscan la redención, ni les importa el juicio de los dioses o las súplicas de los inocentes. En esta historia, el Male Lead es el villano que quemaría el mundo por su mujer, y la Female Lead es el monstruo que asesinaría a la humanidad para mantener su paz. §§§ Publicaré esta historia en RoyalRoad.com

Genero:
Romance
Autor/a:
Ran Barbasa
Estado:
Completado
Capítulos:
70
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

PRÓLOGO

El Príncipe partió para matar a la Bruja y asegurar su corona. Como un villano hasta la médula, buscaba sostener el mundo con su puño, sin arrepentirse ni una vez por la sangre que derramó o las guerras que inició para satisfacer sus caprichos. Esta expedición sería su conquista final: la erradicación del mayor miedo del imperio. Con la Bruja muerta, el mundo sería realmente suyo. Se suponía que iba a ser sencillo.

El imperio la llamaba monstruo; una plaga, una mancha sobre la tierra. Pero cuando llegó para acabar con ella, el Príncipe se encontró totalmente derrotado. Ante él no había ninguna bruja vieja, sino una diosa en el exilio: radiante, dulce y tan devastadora como un sueño.

Él no dio marcha atrás; simplemente cambió sus tácticas. Cuando el deseo lo invadió, lo llamó seducción. Cuando lastimó su espíritu, lo llamó poder. Y cuando ella finalmente huyó de su crueldad, él lo tachó de traición.

«Te voy a arruinar por hacerme desearte», juró, regresando a su bosque con un corazón de pedernal. Tenía la intención de hacer que ella lo amara de nuevo, solo lo suficiente para destrozarla.

Pero el plan se vino abajo. Con cada día que pasaba en su órbita, el Príncipe caía más profundo, perdiendo de vista el trono y el acero. Ya no solo ansiaba su sumisión; él mismo se había entregado a la calidez de su amor. Todavía buscaba conquistarla, asegurarse de que ella le perteneciera solo a él y a nadie más, pero su hambre había cambiado. Ya no quería gobernarla; quería ser consumido por ella.

A través de mentiras calculadas y un control férreo, estrechó su agarre hasta que ella se convirtió en todo su mundo. Le forzó un amor incondicional, aprovechándose de su bondad noche tras noche. Se volvió tan obsesivo, tan atado a su alma, que cuando finalmente ella lo dejó...

Él...