Personalizar legibilidad
Aa

‎El Arquitecto del Caos/Saga del Soberano Caótico

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Zhao Wuji nació con un cuerpo defectuoso en un universo olvidado, donde la debilidad era una sentencia de muerte. Pero él se negó a aceptar su destino. A través de puro intelecto y voluntad férrea, hackeó los sistemas de cultivo, reescribió las leyes de sectas enteras y ascendió de la nada. Su objetivo no era la inmortalidad, sino algo más radical: convertirse en el arquitecto de su propia realidad, un soberano absoluto. Su único error fue ella: Mei, la sobreviviente de una familia que su el destruyó. Obsesionada con venganza y posesión, se convirtió en su némesis eterna, la única capaz de desafiar su mente perfecta. En su batalla final, su sacrificio desata la tragedia: Zhao, destrozado, borra ese universo entero en un acto de dolor Ahora, como un dios del vacío con poder para destruir mundos pero sin control, Zhao es forzado a emprender un viaje imposible: domar su caos, ascender por las escalas de un multiverso jerárquico y encontrar a Mei, reencarnada en un plano lejano

Estado:
hace 7 meses
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Capítulo 1 "Meridianos de Cristal"

El sonido llegó primero: un crujido seco y doloroso, como ramitas quebradas bajo la nieve, pero procedente de dentro de su propio brazo. Zhao Wuji, de doce años, contuvo el grito y apretó los dientes hasta que le dolió la mandíbula.

Estaba en el Pabellón del Alba, donde los hijos del Clan Zhao probaban su afinidad con el cultivo cada mañana. El aire olía a incienso de espíritu de serpiente y a la humedad persistente de las montañas. Ante él, sobre un cojín de seda púrpura, la Piedra de Resonancia Meridiana brillaba con una luz tenue y avergonzada.

"Meridianos de Cristal," declaró el Anciano Feng, supervisor del pabellón, sin levantar la vista de su pergamino. Su voz era plana, profesional, pero la palabra ya era una sentencia en el mundo cultivador. "Estrechos. Frágiles. Se fracturan con la más mínima corriente de Qi. Afinidad: Insignificante."

Un susurro recorrió la fila de niños detrás de él. No eran burlas abiertas—él seguía siendo el hijo menor del Patriarca—sino ese sonido pegajoso de lástima mezclada con desprecio. Era el tercer año consecutivo con el mismo veredicto.

Zhao Wuji bajó la mirada hacia sus manos, delgadas y pálidas. No sentía la supuesta fragilidad. Sentía un error. Un fallo de construcción. Como si los dioses, al armarlo, hubieran usado vidrio soplado donde debían haber puesto acero forjado.

"Puedes retirarte, joven maestro Wuji," dijo el anciano. "Tu camino... será otro."

Camino otro. Eufemismo para: administrador, contable, matrimonio político. Inútil.

Al salir del pabellón, la luz del sol le dolió en los ojos. El complejo del Clan Zhao se extendía ante él, una maravilla de pagodas de madera oscura y puentes sobre estanques de loto. Hijos de ramas secundarias, con meridianos sanos y fuertes, practicaban ya las Posturas del Dragón Férreo en los patios. Sus movientos cortaban el aire con un sonido a látigo. El Qi, invisible para la mayoría, era para Wuji como un perfume pesado que todos podían beber menos él.

Fue entonces cuando la vio.

En el puente del loto blanco, una niña de su edad, vestida no con los colores del Clan Zhao, sino con los grises y azules de los sirvientes invitados del Clan Mei, discutía acaloradamente con uno de sus primos, Zhao Kang.

"—¡El tributo de mineral espiritual ya fue entregado! ¡Los registros de tu propio clan lo muestran!" decía la niña, Mei, plantando los puños en las caderas. Sus dos coletas parecían cuernos de enfado.

"Los registros pueden equivocarse, niña de los Mei," replicó Kang, un año mayor y ya con las manos callosas de la práctica con la espada. "O quizás tu clan miente."

Wuji se detuvo a observar, escondido tras la sombra de un sauce. No le interesaba la disputa. Le interesaba la estructura de la discusión. Vio cómo Kang usaba su estatus y volumen como un mazo, y cómo Mei, en desventaja total, esgrimía datos, lógica y un punto concreto como si fueran una daga fina. No ganaba, pero no se rompía.

De repente, Kang, frustrado, dio un paso al frente. Su aura de Qi de primer estadío, tosca pero real, empujó a Mei haciéndola tambalear hacia la baranda del puente. Por un instante, Wuji vio el destello de miedo—y luego de rabia pura—en los ojos de la niña.

Sin pensar, Wuji salió de su escondite. No podía intervenir físicamente. Un soplo de Qi de Kang lo mandaría al suelo tosiendo sangre. En vez de eso, habló. Con la voz clara y fría que usaba cuando memorizaba tratados de medicina para distraerse del dolor de sus meridianos.

"El artículo séptimo del Acuerdo de Comercio Este, primo Kang," dijo, haciendo que ambos se volvieran a mirarlo, sorprendidos. "Estipula que cualquier disputa sobre tributos minerales debe ser arbitrada por el Alquimista Jefe del Clan Huo, no por discusión en un puente. Insistir aquí es... ineficiente. Y pone en duda nuestro honor ante los invitados."

Sus palabras no tenían poder. Pero tenían precisión. Apelaban a las reglas, al protocolo, a la imagen del clan. Zhao Kang se puso colorado. No podía golpear al hijo del Patriarca, por más débil que fuera, por citar un tratado.

"Esto no ha terminado," gruñó, y se marchó con paso airado.

Mei se enderezó, mirando a Wuji con una curiosidad intensa. No con gratitud, sino con evaluación.

"Tú eres el que tiene los meridianos rotos," dijo, sin malicia, como quien constata un hecho.

"Y tú la que casi se cae al estanque por discutir con un muro," replicó él, con un atisbo de lo que más tarde sería su sarcasmo seco.

Ella sonrió, una mueca rápida y feroz. "Los muros se derriban. Se encuentran sus ladrillos flojos."

Esa frase se le quedó grabada. Encontrar los ladrillos flojos.

Esa noche, en sus aposentos silenciosos y demasiado grandes, Zhao Wuji no lloró por sus meridianos de cristal. Abrió un viejo libro de anatomía espiritual que había "tomado prestado" de la biblioteca prohibida. El dolor en su brazo, donde el meridiano se había microfracturado por la mañana, era un recordatorio constante.

Miró sus manos, luego el complejo diagrama de un sistema meridiano perfecto en el libro, y luego de nuevo sus manos.

No era justo. Era un error de diseño.

Y si el diseño era defectuoso, se seguían dos caminos: aceptar el producto roto, o... rediseñarlo.

Una chispa se encendió en sus ojos, grises y demasiado serios para su edad. No era ambición. Era el frío reconocimiento de un problema técnico. El primer paso para reescribir algo era entender que el texto original tenía fallas.

Afuera, un viento frío sacudió los sauces. Zhao Wuji, el niño con los meridianos de cristal, pasó la página y comenzó a leer sobre la teoría de los canales espirituales suplementarios. El dolor era su tinta. La lógica, su pluma.

¡Cuéntale a Lord Faker lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Fast Times || KookV

ruth: El viaje en el tiempo- no me disgusto nada.A todos le recomiendo

Leer ahora
Mi lindo Omega a color

candy2wills2015: Me gusta tu forma de trasmitir

Leer ahora
No soy la villana

Adriana: Es una novela de fantasía pero dio un giro dramático, por lo que sigo analizando que tanto me gusta, por lo que si al principio pensé que era simple ahora ha captado mi atención

Leer ahora
Embarazada del maldito Alpha.

Nuestro: Es una novela que genera amores y odios pero no puedo dejar de leer, muy buena. Creo que el final estuvo algo apresurado.

Leer ahora
EL CLICK

KANG HORI: ALA QUE LINDA ISTORIA SE Q SOLO ES UN SHEPEO PERO ME GUSTARIA Y GUARDO LAS ESPERANSAS Q ALGUN DIA SEA SIERTO AME LA ISTORIA

Leer ahora
Perdida en ti

Rusmila judit: Me ha gustado mucho el contenido de este libro Porque te sumerges a otra dimensión y cada capítulo te llena de nuevas sensaciones

Leer ahora
LA OTRA MUJER DEL ALFA

Deisy: Me ha gustado la historia, aunque en algunas frases no estoy segura si se tradujo bien al español porque no se entiende.

Leer ahora
Selenelion eclipse lunar

Alejandra: Me gusto mucho la primera parte

Leer ahora
OMEGA SUPREMO

Raqanita: Historia hermosa su ambiente, los personajes bien definidos y cada una de las vivencias son increíbles, la narrativa es excelente se viven los acontecimientos y las ocurrencias de los personajes

Leer ahora