01 - Blake
El frío viento que chocaba con mi rostro inundaba mis pulmones de aquel ya familiar olor del mar.
Todo allí era pura serenidad, lo único que se podía escuchar era el sonido del mar chocando contra el barco. El rosado cielo que me cubría indicaba que pronto sería la hora de cenar, por lo que debía ingresar nuevamente al navío.
Mientras más cerca me encontraba de la gran mesa, más fuerte era el murmullo allí. Pares de docenas de hombres se encontraban en el lugar a la espera de sus respectivas comidas. Divisé un lugar vacío y me aproximé al mismo para sentarme. Nadie podía comenzar a comer hasta que el capitán no hiciera acto de presencia.
Los hombres se encontraban impacientes, quizás era porque sus tripas le reclamaban comida, pero yo estaba impaciente por una razón diferente.
Y eso se debía a algo en particular. Hoy el capitán daría un aviso muy importante donde solo los hombres que él eligiera estarían involucrados. Se podría tratar de cualquier cosa, un castigo, un exilio, un ascenso, un cambio de puestos e incluso hasta la responsabilidad del descubrimiento de algo. La última vez que hubo un aviso del capitán ocurrieron tres asesinatos.
En el comedor se podía notar claramente que Booby y yo éramos los únicos que sabíamos lo que se aproximaría esa tarde; él estaba tan impaciente como yo.
―¡Marineros! ―se escuchó la exclamación alta del capitán a la cual todos respondieron colocando su atención total en él. ―Hoy no solo están reunidos aquí para cenar, sino que también para ser testigos de un importante acontecimiento.
Tras sus palabras hubo un gran silencio, todos se habían colocado tensos y el hambre en sus estómagos se había ido. El capitán nos observó durante varios segundos, quizás tomando sus últimas decisiones.
―Como hombres apasionados por el mar, hombres dignos de confianza que entregaron su lealtad a mí, hoy quiero entregarles la misión más importante a mis marineros de mayor capacidad y destreza. ―volvió a hacer una pausa y cruzó con su mirada todo el comedor. ―Aden, Bobby y Blake, por favor repórtense en mi despacho al finalizar la cena.
Tan pronto terminó de decir aquellas palabras el capitán Hudson se marchó y como de costumbre la comida comenzó a ser repartida.
Mantuve mi mirada sobre la vieja mesa de madera, podía sentir las miradas de lástima que me echaban mis compañeros. Me encontraba aturdido en aquel momento, sabía que era un buen marinero y que siempre llevaba a cabo cada una de las ordenes que se me eran establecidas, pero en este momento no sabía a lo que me enfrentaría.
Aún las palabras del capitán continuaban rondando por mi cabeza.
"Misión importante"
¿De qué podría tratarse? ¿Mi vida podría peligrar? ¿Tendría que cometer algún delito?
Un ruido de aluminio chocando con madera hizo que mis pensamientos se dispersaran y mi mirada viajara hasta los ojos de quien lo causó.
―Debemos mantenernos juntos ahora que fuimos elegidos, ¿no crees? ―preguntó en un tono divertido Aden a lo que yo solo respondí con un sonido de afirmación.
Aden es un joven que no lleva mucho tiempo siendo parte de la tripulación, pero por razones que hasta el momento desconocemos, se ganó la confianza del capitán en poco tiempo. En uno de nuestros viajes por el océano lo encontramos en un bar de alguna isla del área donde pasamos la noche a lo que el capitán cumplía con la entrega de unas coordenadas que eran pieza clave en la búsqueda de una antigua brújula.
Nadie allí conocía su procedencia ni ningún otro dato más que su nombre, sin embargo, eso era lo de menos pues él poseía un gran carisma y resistencia ante cualquier situación.
Por otro lado, estaba Booby, un chico que pasó su vida en barcos, terminando por cometer un grave error. Se dice que vivió en alguna parte de Francia y que nunca conoció a su familia. Aunque es a quien más cercano soy, él siempre prefiere hablar de la realidad actual que del pasado.