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𝐂𝐋𝐈𝐂𝐊! 𝐑𝐄𝐍𝐓 𝐀 𝐁𝐎𝐘𝐅𝐑𝐈𝐄𝐍𝐃

Sinopsis

Conter lo había considerado y lo pensó muy bien por varios minutos, realmente no tenía nada que perder. Parecía ser muchísimo mejor que una semana en soledad en su departamento. Nunca se había imaginado la perspectiva de pasar una semana con un extraño, pero hizo clic en aquel extraño anuncio y todo se fue al carajo. ⠀

Genero:
Lgbtq
Autor/a:
punkitt
Estado:
hace 7 meses
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

𝐂𝐀𝐏𝐈́𝐓𝐔𝐋𝐎 𝐈: “Piensa en positivo”

Lo primero que hizo fue mirar el reloj que se hallaba en la mesilla de noche, fue casi un vistazo vago; eran las nueve y cuarto de la noche. Inclinó ligeramente su cuello hacia ambos lados, estirándose en el proceso, recordando que tenía que tener una buena postura incluso si no había nadie en casa para regañarlo.

Los cansados ojos zarcos esta vez escanearon la pantalla de su laptop, había entrado a una página aleatoria para vagar, que con irritación hacía que sus ojos quisiesen sangrar por el tema claro. Se desplazaba hacia abajo y a través de listas y publicaciones sin sentido en las redes sociales, algunas incluso le sacaban una carcajada de lo absurdas que eran, sus ojos cansados siguieron escaneando los carteles con anuncios, podía incluso encontrar algo que le interesaba, pero el albino ni siquiera tenía algo en concreto en mente.

Y sinceramente ya se estaba aburriendo de buscar algo interesante, faltaban dos días para la víspera de Navidad y Conter se encontraba solo, era un poco desolador.

En soledad y sentado frente a su computadora buscando algún tipo de interacción social después de estar tanto tiempo solo en el departamento de estudiantes que la Universidad había facilitado para gente como él, era lo más cercano a un bungalow¹ que tendría en su vida; generalmente estos departamentos eran para personas que tenían dificultades o vivían demasiado lejos para mantener a raya la colegiatura y un error podía conllevar incluso a algo peor, para los becados era como un alivio gratuito.

Sus compañeros y amigos de dormitorio se habían ido para disfrutar sus debidos días vacacionales, sellando sus calificaciones con sus respectivas materias y despidiéndose unos días antes de él. Conter no podía culparlos, haría lo mismo si sus padres tuviesen la mínima decencia de celebrar algo sin pensar que sería una pérdida de tiempo y gasto innecesario de dinero, sentía incluso pena por su hermanito menor, pero pensándolo mejor, era grato no pasarlo con ellos.

Incluso su mejor amigo, le había ofrecido que se fueran a casa juntos, pero el albino no pudo aceptar esta vez, era incluso vergonzoso volver a aceptar la oferta y no lo malentiendan, amaba pasar el tiempo con la familia de Cris, incluso había pasado cuatro Navidades junto a ellos, no parecían repelentes a su presencia y Conter solo podía agradecer su amabilidad.

Pero por alguna razón, esta vez no pudo aceptar la oferta de su casi segunda familia, había pensado tanto en ello y lo había decidido incluso antes de las vísperas de Navidad, si le preguntaban el porqué, respondería con un pequeño discurso de lamentación: "Me mantengo a raya con mis calificaciones, papá no quiere que su dinero se vaya a la basura por un descuido mío, pasaré reforzando mis debilidades en algunas materias, bla, bla..." sí, había practicado y ensayado aquella pequeña excusa, que con solo ver la cara de Cris, supo que había sido un fracaso, pero el chico de cabellos teñidos no pareció refutar más y entendió que tal vez quería tiempo solo.

Siendo el afable ser que era Cris, antes de irse incluso le volvió a preguntar inseguro de alguna respuesta positiva, para aliviar la culpa de su mejor amigo, solo le sonrió y lo abrazó reconfortándolo: "No te preocupes por mí, estaré bien, ¡saluda a tus padres y a Mery, diles feliz Navidad! Me aseguraré de darles algo cuando tengamos otras vacaciones..."

Lo empujó, porque sabía que el moreno terminaría quedándose con él y Conter simplemente no quería arruinarle la Navidad, ser algún tipo de Grinch no era algo que tenía en mente y hacer que Cris se quedase con él tampoco era su idea. El teñido, siendo el chicle que era, lo más seguro es que se hubiese quedado si no le cerraba la puerta en la cara.

Lanzó un suspiro y se resignó a seguir desplazándose por Facebook y su página de anuncios llena de mierda innecesaria, alguien debería enseñarle a los adultos mayores a manejar una página y publicar bien los jodidos precios o tener una descripción mínimamente entendible, decidió cambiar la página y saltarse los anuncios de comida sin detalles y precios.

Su cabeza volvió a divagar en la oferta de Cris, fue su propia decisión no ir, debería estar bien con eso, quedarse solo era una buena opción para meditar y pensar en que quería estudiar. Era algo que había aplazado por mucho tiempo, tenía la leve sospecha de que a sus padres no le estaba haciendo mucha gracia su inseguridad por escoger algo, temía horriblemente arrepentirse en un futuro por escoger lo que escogió.

Miro nuevamente el reloj cercano, todavía tenía tiempo para empacar e irse a pasar unas lindas vacaciones en casa ajena y no pensar en mierda que lo ponía de los nervios, se estaba sumergiendo nuevamente en una ansiedad agotadora, pasarlo con crisis ansiosas no estaba en sus planes, quería dormir bien, gracias.

Incluso ya empezaba a extrañar a Cris y no había pasado ni un día, mierda.

El pensamiento hacia el otro hombre hizo que mirara la hora nuevamente, era casi automático girar su cabeza hacia la mesilla de noche, trató de adivinar que hora sería en el pueblito de Cris. Probablemente acababa de aterrizar, se aseguró de eso en Google, buscando distraídamente la hora de aquel lugar que conocía muy bien, generalmente tenía unos cambios de horario que juraría que no eran normales.

Sí, definitivamente Cris ya había llegado y lo más seguro es que su padre melodramático lo mantendría ocupado por un buen rato, se resignó a llamar a su amigo y simplemente le envió un mensaje.

Criiiiiis espero que hayas llegado bien, ¡recuerda lo que te dije! Buena suerte con el interrogatorio. :)

21:34 PM

Sabía que tardaría incluso sus buenas horas antes de que Cris agarrase el teléfono y no podría entretener a su ya, muy aburrido amigo con anécdotas, que si bien las pasaron juntos, no estaba de más recordar y echarse algunas risas.

El albino volvió a hojear entre algunos sitios web y se dirigió a la página del tablón de anuncios para estudiantes de la página oficial de su Universidad. El año pasado había grupos de personas que publicitaban diferentes tipos de eventos o talleres que estaban ocurriendo durante las vacaciones de invierno, no lo había considerado antes por el simple hecho de que sus amigos estaban con él. Con un poco de suerte, cosa que escaseaba, habría algo para mantenerlo ocupado y no aburrirlo por completo por estos días.

No estuvo completamente equivocado. Incluso había algunas cosas interesantes que podría hacer esta semana, muy entretenido, claro...

¿A quién engañaba? Tal vez era solo la mentalidad en la que estaba, pero todo ya le parecía una mierda aburrida, nada sonaba atractivo o llamativo para hacer, ¿pintar? Definitivamente no, era incluso peor que Cris tratando de colorear y su nula concentración haría que se saliese de la raya y lo más seguro es que tiraría todo a la mierda por frustración, ¿cantar villancicos? Pasaba, su voz no era para eso, ¿talleres de cocina? Podía considerarlo, no era la octava maravilla del mundo, pero mejorar no estaría mal..., pero le gustaba salir a comer fuera de casa e incluso pedir un autoservicio; sí, definitivamente era un no.

También había un anuncio que por más tentador que sonara para un grupo de estudiantes fiesteros, a Conter por el momento no le interesaba, era alguien quien disfrutaba las fiestas y el alcohol, pero esta vez simplemente no parecía tentador sin su grupito. No conocía a las personas que organizaban varias comidas, y beber con un grupo de estudiantes universitarios desconocidos para Navidad sonaba terrible en estos momentos, definitivamente quería a sus amigos de vuelta.

«—Tonto egoísta...—pensó.»

A la mierda, incluso ya había empezado a extrañar a Farfa, que por extraño que parezca había decidido pasar las debidas vacaciones con sus padres y novio, se los presentaría por primera vez, por alguna razón incluso el albino se sintió igual de nervioso que ambos chicos, mantener a los padres del moreno feliz era prácticamente un logro que nadie más que el mismo hijo podía pasar. Solo les deseó suerte, era lo único que podía preceptuar a sus amigos, dirigir a cada uno la escasa suerte que le iba quedando.

Tuvo que haberse desplazado más allá de lo que normalmente haría, pues las publicaciones cada vez se ponían más raras, detuvo el movimiento de su dedo y volvió a ojear el mismo anuncio que le había llamado la atención a primera vista, era tan absurdo que solo podía mirar fijamente la pantalla con una mueca incrédula, estaba en la sección de urgencias, pero no esperaba realmente tal urgencia.

"BUSCO un novio falso para una Navidad. Viaje, comida, regalos y comodidades completamente gratis, interesados marcar al: 88******67"

Frunció el ceño ante aquel anuncio tan intrigante e incluso descabellado. ¿Qué clase de broma rara era esta? ¿Quién querría llevar a casa a una persona al azar para Navidad? ¿Novio falso? ¿Era incluso algo que podías fingir? El albino sentía que estaba en una de esas escenas que pasaban por la TV en los reality shows absurdos y vergonzosos, le recordaba a Today, un programa igual de absurdo que esto.

¿Cómo había incluso llegado a tener en cuenta tal urgencia? Tienes que estar realmente desesperado para buscar algo así en un tablón de anuncios de tu propia Universidad.

Hizo clic en el anuncio, no pueden culparlo, estaba seguro de que cualquier persona con dos dedos de frente lo haría en su lugar, la curiosidad de saber si era realmente en serio lo estaba carcomiendo lentamente.

Tranquilamente podía ser una de esas cuantas bromas en donde la gente te engañaba y te ponía alguna imagen graciosa para rematar el momento.

El anuncio fue breve, alarmantemente breve, Conter ni siquiera sentía que el sitio oficial ya fuese seguro, seguramente hizo clic en algún malware de mal gusto. Esperaba incluso algún tipo de meme, de esos que salen con frecuencia en Twitter.

Publicado por el usuario Bear S, bueno, al menos no tenía su perfil en anónimo, pero tampoco tenía nada que pudiese identificarlo por completo, ni una foto para darte una idea, parecía un perfil reciente.

Después de la mini investigación, no había nada fuera de lo común a cualquier anuncio, sin contar con lo requerido. Más allá de aquella descripción y una edición un poco pobre de lo más específico que se buscaba, no había nada más, todo sencillo, solo necesitabas estar dispuesto a ser un poco gay, porque al parecer la persona que publicó esto era un hombre.

Conter quiso reír y mandarle una foto a Cris para reírse juntos, pero incluso se llegó a replantear aquel anuncio, se sintió raro, el albino no tenía ningún tipo de preocupación con lo requerido, definitivamente ya era un poco gay, por lo que un problema no sería, el aburrimiento seguro que estaba haciendo efecto en él.

Volvió a mirar el anuncio, preguntándose a sí mismo que mierda estaba haciendo con su vida, miro fijamente el número publicado con tanto desinterés, ¿era incluso confiable dejar tu número privado por ahí? No perdía nada con enviar un mensaje, eso era seguro, porque ni de chiste llamaría.

¿Por cuánto tiempo necesitas un novio falso? Estoy interesado.

21:54 PM

Replanteó su mensaje, lo volvió a leer una y otra vez, el pánico y la vergüenza albergaban por su rostro. Sentía que había cometido un error al enviar un mensaje como si estuviese ofreciéndose a merced, pero era solo por total aburrimiento, se aseguró de repetirlo varias veces en su mente. Suspiró un poco abatido y con franqueza, no esperaba alguna respuesta hasta la mañana siguiente. Los regalos gratis lo mantenían en una posición de interés.

Increíblemente la respuesta llegó casi media hora después, se sintió incluso aliviado, creía que había caído en uno de esos tantos bait de los cuales la gente se había obsesionado últimamente, sentía las orejas arder. Hace tiempo que apagó su computadora y asumió que la persona probablemente ya había conseguido un novio falso, si es que el papel de actor ya se había llenado, Conter ya esperaba un mensaje diciendo algo como: "Lo siento chico, ya está ocupado".

Esperaba que fuese el caso.

Ignoró por un momento el sonido de su teléfono y soltó una risita ante las vistas, estaba sentado frente al televisor con un tazón de cereal perdiendo el tiempo de otra manera, Cris iba a matarlo, había acabado sus cereales favoritos, pero el albino no se sentía tan preocupado, el bastardo seguramente comería pavo y galletitas para Navidad, refunfuño con envidia, se arrepentía un poquito.

Le tomó un tiempo darse un momento para ver cuál sería la respuesta del susodicho, pero en cuanto desvío su mirada al teléfono se sobresaltó, sintió nuevamente el calor recorrer por su rostro.

Desconocido

Una semana, te necesitaría para mañana a las 8:00 AM. ¿Estás bien con esto? :)

22:24 PM

Le había enviado la dirección en donde se supone que vivía el tipo. Levantó la vista hacia la ruidosa televisión, las películas navideñas y de comedia había, prácticamente, invadido los canales, las risas falsas de la televisión hacían eco por todo el dormitorio, se encogió de hombros, no perdía nada con intentarlo y si era algún tipo de secuestro o algo parecido, sería su propia estupidez quien lo habría matado.

Seguro. No tengo nada que hacer, es mejor esto a estar vagando por casa.

22:27 PM

Desconocido

Genial, te espero mañana.

22:27


Seguro y sería una experiencia inolvidable, hacer algo arriesgado no era rutina del día a día de Conter, pero sinceramente ya necesitaba salir de esa tonta monotonía, una nueva experiencia no le haría daño a nadie.

Se la había pasado el resto de la noche empacando, una semana era una semana y lo más seguro es que tendría que dar una buena impresión o eso quería dar, si iba a meterse en esto tendría que dar lo mejor de sí, incluso si era muy malo fingiendo, eran pequeños detalles que lo mantienen humilde.

La ropa lo mantuvo un buen rato ocupado y evitó que se arrepintiera de haber aceptado, desviando e ignorando su propia conciencia regañándolo por hacer algo tan descuidado. Miró su teléfono y esquivo la última conversación que tuvo, mirando si Cris había siquiera tomado el teléfono para responder, para su ya miserable suerte, el chico ni siquiera se molestó en dejarlo en visto, suspiró y lo dejó hasta ahí, mañana tendría un día ocupado.

Incluso había aceptado que mañana tendría un día pasable.

[...]

Cuando se despertó a la mañana siguiente, ni siquiera recordó porque había un bolso cerca de su armario.

Hizo su rutina como normalmente lo haría y se sentó una vez más frente al televisor viendo especiales de Navidad de programas de niños, definitivamente su favorito era Una Navidad con Mickey, comió lo que restaba de cereal que había dejado ayer y que por distracción no había alcanzado a comer, estaba bien para él, no es como si tuviese muchas ganas de hacerse unas tostadas o algún café, la cafeína por la mañana le daba acidez por las tardes, preferiría tener su estómago estable.

Había hecho todo por su cuenta, incluso cuando estaba tomando una larga ducha y lo sobre pensó, definitivamente no se arrepentía de haber aceptado, era interesante saber cómo terminaría todo esto. Estaba demasiado ansioso por salir del departamento y caminar hacia la dirección que le habían dado, tomar un taxi no era una idea que quisiese tener en cuenta, todavía quedaban unos veinticinco minutos para las ocho.

Verificó, prácticamente, todo el departamento para ver si había dejado algo encendido o enchufado, además del frigorífico, revisó dos veces por si se le pasaba algo y sonrió conforme. Tomó sus llaves, el móvil y el bolso que había preparado, marchándose.

En el camino fue menos arrepentimiento y más nerviosismo lo que estaba sintiendo, pensó en positivo. Antes se había dado cuenta de que no sabía mucho sobre el tal Bear S, y esperaba que el tipo no fuera un completo imbécil, si es que era uno solo, estaba pensando en positivo, lo juraba.

Al menos que fuese lo suficientemente agradable para pasar una semana con él. ¿Su familia? Esperaba por lo menos tener suegros agradables, hizo una mueca, lo más seguro es que tendría que explicarle bastantes puntos a favor para no cagarla en el momento y mencionar algo que simplemente no era la idea.

Todavía todo esto sería más entretenido que sentarse solo en el piso durante toda una semana, además de triste era incluso un poquito vergonzoso, pues si tenía en donde pasar Navidad, pero por terquedad y vergüenza, había decidido pasar de largo.

Caminó un poco más deprisa y no fue hasta que estaba caminando hacia el auto solitario de color azul en el estacionamiento, con el bolso de lona colgando de su hombro, que comenzó a sentir un arrepentimiento progresivo, sus pasos fueron disminuyendo casi ni queriendo avanzar, definitivamente sentía la cara arder.

Porque no era solo una persona al azar que nunca había conocido antes, definitivamente conocía al tipo que estaba cargando una maleta bastante grande en el maletero de su coche, un lindo Chevy azul. El tipo era alto, de pelo oscuro y llevaba una chaqueta azul bastante vieja que realmente necesitaba cambiar o tirarla lejos, tenía puestas esas típicas gafas que Conter incluso llegó a pensar en su momento más infantil, que había nacido con ellas puestas.

Respiró hondo y superó el arrepentimiento que había comenzado a filtrarse, ¿y qué si sabía quién era? Lo más seguro es que él no lo reconocería, caminó hacia el auto y se aclaró la garganta para llamar la atención del tipo larguirucho y mierda, seguro que era alto. Conter creía tener una buena altura -tenía una estatura promedio-, pero este tipo le sacaba una cabeza de altura, se sintió pequeño por primera vez en su vida.

—¿Tú eres, Bear S...?—le preguntó tímidamente.

Le enseñó el móvil y señaló con su delgado dedo el perfil con el anuncio en sí, el tipo seguía sin voltearse y Conter volvió a conectar neurona, no era tonto, pero sinceramente había cosas que simplemente las dejaba pasar porque no parecía ser relevante en su momento

Así que eso era lo que la S significaba, mierda y doble mierda.

El hombre se dio la vuelta y sintió los ojos tormentosos, incluso si no los veía a través de esas gafas oscuras, mirarlo fijamente. El albino deseó haberse dado la vuelta y haberse ido una vez que se había dado cuenta de quién era, pero ya eran cien años tarde.

El tipo se subió las gafas y la mirada de absoluto disgusto que cruzó su rostro al ver al pobre albino fue cualquier cosa menos halagadora, incluso si la mirada era mutua, el de ojos zarcos no solía dejarse llevar por nadie y mucho menos por alguien más grande que él, había aprendido con el tiempo y tenía experiencia.

—Tú pusiste este anuncio, ¿verdad?—le apuntó, no tenía ganas de retroceder y el orgullo seguía ahí.

—Eso depende, ¿fuiste el que respondió?

—Estoy seguro de que fui yo, sí.

—Entonces no. Cambié de opinión. Ya fue, les diré que mi novio murió.

Era la respuesta más melodramática, pero monótona que había esperado de aquel tipo, ¿era una especie de Drama Queen? Conter puso los ojos en blanco y carraspeo su garganta.

Estaba bastante seguro de que el tipo estaba exagerando su relación, sinceramente no tenía ningún tipo de problema con Spreen o al menos no lo tenía hasta en estos momentos, en donde Spreen decidió por cuenta propia, al parecer, tener un problema específico con él.

Conter recordaba ser alguien bastante tranquilo en la primaria, puede que tuviese amigos un poco fuera de sí, mayormente unos mocosos explosivos llenos de hiperactividad, recordaba ser el niño que apaciguaba a sus amigos, tal vez no se involucraba activamente a ser una especie de defensor u antagonista, pero no solía meterse en mierda. Sí, tal vez nunca trató de hacerse amigo de Spreen, pero es que el tipo incluso en primaria era un niño bastante hiperactivo e intimidante, definitivamente fuera de su área de control, podía manejar solo a dos e incluso tres extrovertidos por grupo.

Al parecer el pelinegro lo odiaba por algo que seguramente no hizo, pero estuvo ahí y no hizo nada para evitarlo.

Era infantil como la mierda, si se lo preguntas.

Y bien, puede que sepa un poco contexto de todo este odio injustificado. Spreen tenía problemas con Farfadox, uno de sus amigos, tuvieron roces y una relación bastante difícil cuando compartieron cuarto en primer año de la secundaria, era un internado bastante tenso en esos tiempos. Discutieron por razones estúpidas y pelearon, eso fue todo, sí, una razón de mierda y teniendo en cuenta de que ambos eran unos ariscos, no pensaban disculparse entre sí, su relación fue tensa y cada que se encontraban soltaban palabras a lo alto para que fuesen escuchadas por el contrario, fueron unos buenos duros años para Conter y su pobre vida social, al juntarse solo con su grupito, nadie más se le acercaba para hablar, pues Farfa parecía ser el otro tipo intimidante de la escuela y tampoco nadie parecía querer acercarse a él. En cambio con Spreen fue un poco más al contrario, incluso si la gente se le acercaba e incluso hablaban amenamente, el chico no parecía tener interés en ir más allá que el mero compañerismo, seguía siendo una mierdilla intimidante, según Conter.

Fue hasta que pelearon y llegaron a golpes que recién hubo un pequeño roce, pero el albino simplemente había tratado de ayudar a su amigo, no tenía la necesidad de enemistarse con nadie. Incluso después de eso y la insoportable relación, la tensión seguía ahí, era aburrido e irritante.

Unos meses después. Cris, importándole una mierda todo, había sugerido hacer un proyecto de ciencias junto a Spreen, el chico parecía estar solo y era inteligente, era una buena oportunidad de subir sus propias notas. Cris lo decía más por beneficio propio y de alguna manera logró convencerlos.

Increíblemente el de gafas estuvo de acuerdo y Farfa no pareció replicar nada, lo cual fue un milagro, Conter pretendía guardar este momento para toda la vida, la gente cuchicheaba al respecto y como no, era increíble siquiera que ambos tipos estuviesen diez metros cerca.

Hasta que se fue todo a la mierda...

Mierda, como la mierda, definitivamente salió todo mal, mal en términos de que tuvieron que llamar a la policía para separarlos. El interrogatorio con la policía fue de todo menos agradable. Incluso el albino fue interrogado, sin tener que ver directamente con nada, fueron detenidos, llevados a la correccional de menores y sinceramente Conter no puede olvidar el castigo que su padre le dio por hacer absolutamente nada, el albino era alguien realmente reacio, no sabía cómo defenderse y su padre tampoco parecía querer escucharlo, temió un poquito por un castigo físico, por suerte nada llegó, su madre hizo algo al respecto, el hombre era más de ira escandalosa que de golpes directos, estuvo su buen mes castigado y en casa.

Farfa se disculpó con él tantas veces que el de ojos azules tuvo que darle fin al asunto, el chico era un insistente de mierda, pero era incluso un poco dulce. De todas formas, por muy dulce que fuera, no quería verlo todos los días trayendo caramelos para él, la gente había empezado a creer otra cosa que no era, pero al chico no pareció importarle mucho más que el perdón de su amigo.

Desde ese entonces Spreen los había tratado a todos por igual como si fuesen alguna especie de peste, evitándolos como si acercarse, aunque sea un centímetro a ellos, fuese casi un citatorio directo a la correccional de menores. Que sí, puede que sea cierto, pero no necesariamente iban ahí todos los días.

—No puedes simplemente decirle a tu familia que tu novio murió, es tonto...

—¿Y quién me va a detener, vos?—le preguntó sarcásticamente.

—¡Bueno, no deberías decir eso! ¡Es estúpido!—le replicó.

El hombre más alto cerró el maletero del auto con fuerza, haciendo que se sobresaltase, el albino siguió al de gafas hasta la puerta del lado del conductor, incluso si parecía un insistente de mierda, quería realmente saber el porqué era odiado, ni siquiera había participado activamente en alguna pelea entre ambos ¿rivales?

—¿Cómo se supone que morí?—le preguntó.

—Una extraña horda de zombis te comió.

—Lo más seguro es que hubiese salido en las noticias.

—Y bueno, tal vez justo ese día no decidieron ver las noticias.

—¡Los zombis no existen! Inventa alguna coartada real y no seas ridículo.

El entrecejo del hombre se arrugó ligeramente y lo miró por un largo tiempo, poniendo nervioso al más bajo.

—Tendré tiempo de pensar en eso y planificar algo, adiós —se despidió con desdén.

El de cabellos negros se subió al auto y cerró la puerta. Conter pensó, realmente lo pensó por un buen tiempo.

Lo más sensato era resignarse y marcharse a su pobre y desolado departamento, conformándose a pasar las fiestas en solitario, viendo comedias navideñas por la TV, conseguir algunos dulces con los que engordar y lo más seguro es que terminaría derritiéndose, pero de aburrimiento. Planificó en su propia cabeza lo que podría hacer, incluso ya estaba tomando en cuenta lo de aprender a cocinar mejor e incluso la idea de pintar ya le parecía atractiva, si no quería morir de hastío en ese departamento tendría que empezar a aceptar cursos prácticos o vocacionales, sacó su teléfono para verificar la hora y parpadeo varias veces, un poco nervioso de no escuchar nada.

Echó un pequeño vistazo hacia el Chevy, extrañamente Spreen no había encendido el carro. El chico mantenía las manos envueltas en la goma protectora del volante mientras miraba hacia otro lado, parecía estar pensando seriamente en algo, no se atrevió a mirar a Conter y en ningún momento volteo para verlo.

Se inclinó ligeramente hacia adelante y tocó varias veces la ventana del coche. El agarre de Spreen se hizo más fuerte, el albino hizo una mueca extraña y volvió a tocar dos veces.

Nada, simplemente el tipo no volteaba. Conter estaba seguro de que se iba a arrepentir de esto en algún futuro, sintió sus mejillas arder, se levantó y miro discretamente a varios lados, para ver si no había algún intruso escuchando, no quería que lo viesen avergonzándose a sí mismo por lo que iba a hacer.

Si bien la idea de pasar una semana con Spreen no le parecía la octava maravilla del mundo y no le apetecía estar con alguien quien parecía odiarlo, la semana estando solo tampoco le parecía un milagro de entretenimiento y estaba seguro de que ni lo pasaría bien. Se rascó la mejilla y volvió a inclinarse para tocar la ventana, no parecía querer hablar, pero tampoco parecía querer encender el auto.

—Oye, mínimo baja la ventana, es una mierda hablar con una especie de pared traslúcida —le sugirió y metió ligeramente su dedo por el borde de la ventana.

Sugerencia que pareció pasar por un oído y salir por el otro. Incluso vio como el chico cerró por completo la ventanilla.

—Wow, eres realmente maduro.

Nada, simplemente el tipo no parecía querer saber nada de él y tampoco es como si quisiese insistir como una especie de stalker que sigue a su artista favorito.

—Oye, no voy a obligarte a que me lleves a ningún lado. Mierda, incluso eso sería vergonzoso hasta para mi amigo, pero al menos hablemos de eso...—sugirió nuevamente algo.

Pareció funcionar y Conter celebró internamente, la mirada penetrante del chico más alto se dirigió hacia él y el albino tuvo un pequeño arrepentimiento de sugerir algo tan tonto. La ventana empezó a abrirse con esa lentitud casi de suspenso.

—Gracias.

—¿Por qué?

—¿Por qué, qué?—le devolvió la pregunta.

—No se supone que tengas responder con una pregunta de vuelta, es un círculo vicioso.

—Bah, gracias por esto, ya sabes.

—¿Eh?

—¿Todavía quieres venir, verdad?—le preguntó y Conter asumió inmediatamente que el tipo no había escuchado nada de lo que le dijo cuando la ventana estaba cerrada, suspiró.

Fue una pregunta que lo tomó desprevenido, su rostro se sintió caliente. Con honestidad no tenía una respuesta en concreto, hasta el momento estaba bastante seguro de que Spreen lo iba a dejar tirado, pero el chico parecía estar teniendo un debate mental que hizo que incluso Conter se sintiera abatido. Se encogió de hombros, impotente. Pretendía realmente hablar de ese problema, pero al parecer ni siquiera fue escuchado.

—La idea de pasar una semana con vos me pone enfermo...—murmuró.

—¿Tienes muchas opciones?—le preguntó genuinamente y señalo distraídamente el estacionamiento vacío.

—Uh...

—Francamente no vas a decirle a tu familia que tu supuesto novio murió por una horda de zombis ¿o sí? Y yo soy el único aquí que puede ayudar de alguna forma.

Spreen volvió a desviar la mirada hacia algún lugar, simulando que era lo más entretenido que vería en la semana. Todo fue tan silencioso e incómodo que Conter se rindió, se había rendido desde mucho antes, pero ya ni siquiera quería insistir. Fue jodidamente lo mejor, su ansiedad social ya había rebasado su límite hace bastante tiempo, había tomado esto como una oportunidad de ser más abierto y conocer a otras personas, pero al parecer quedó hasta ahí.

Claramente a Spreen no le agradaba Conter y no podía culparlo, la gente tenía distintas percepciones y al parecer no era alguien agradable a la vista para el chico de gafas oscuras.

Por mucho que le fastidiara el hecho de volver a su departamento y pasar toda esta semana llena de festejo, en soledad y lleno de aburrimiento, era lo mejor. Tampoco quería obligarse a pasar los límites de sus propios límites, dio todo de sí.

Y ahora que lo pensaba muy bien, ser un novio falso para una persona que apenas conocía y quien parecía tener una extraña afección de odio a su persona, no era buena idea, de hecho... Era una idea terrible, les ahorró a ambos, futuros y embarazosos problemas.

Spreen encendió el auto y Conter simplemente partió por su lado, ni de broma volvería a insistir en algo así, mínimo tenía dignidad. Sintió el auto alejarse y el albino solo pensó si hacia el otro lado había alguna salida, era eso o el azabache simplemente quería evitarlo a toda costa y daría vueltas hasta que se fuese. Por primera vez Conter le daría ese favor, sacó su cartera y trató de recordar si en el departamento faltaba algo, compraría algunas golosinas y se embarraría de ellas hasta que Cris llegase, parecía ser un buen comienzo de semana.

—Sube tu mierda al maletero.

El de ojos zarcos ni siquiera se había dado cuenta de que el auto lo iba siguiendo con lentitud, por un momento sintió que el alma se le iba del cuerpo al pensar que era algún tipo extraño tratando de asaltarlo. Disimuló un poco y continuó caminando, que se joda un poco por el susto gratis.

—¿Disculpa?—preguntó mirando de reojo y continuó caminando lentamente, el auto lo siguió también.

—Qué pongas tu mierda en el maletero —repitió Spreen sin mirarlo a los ojos—. A la mierda, solo date prisa ¿querés?

Por alguna extraña razón ni siquiera pudo negarse a la voz del tipo, parecía cabreado, traía malos recuerdos, se encogió de hombros, cohibido. Cuando abrió el maletero y metió sus cosas, el azabache prendió el coche, por segunda vez Conter tuvo un mini infarto, creyó que se iría y se llevaría sus cosas no sin antes ser atropellado, rápidamente se subió al coche y trató de ponerse el cinturón, el más alto simplemente no espero a que lo hiciese porque ya había empezado a conducir.

El estudiante de cabellos blancos aún no lo veía, sentía el arrepentimiento arremeter contra él, jugueteo con sus dedos y se armó de valor.

—Entonces...—realmente no le salía la voz como quería.

—¿Vas a hablar en todo el viaje?—preguntó fastidiado.

Conter sintió un ligero tic de estrés palpitar de su ojo, el albino a pesar de ser un asocial de mierda, también era de chispa corta, la paciencia no era su virtud, pero cedió.

—Bueno, genio. Si al final me vas a llevar, mínimo tengo que saber algo. Hablemos un poco, no tengo idea de que le has dicho a tus padres sobre el supuesto novio que estuviste construyendo, así que deberías empezar a hablar.

—Está bien, tenés razón, lo que sea...—Spreen se pasó la mano por su cabello, revolviéndolo ligeramente, el disgusto aún circulaba por sus expresiones.

—¿Y bien?—preguntó alzando una ceja.

—Esto es una boludez...

—Sí, bueno, ¿qué más?

—Mis viejos creen que he estado saliendo con alguien desde el año pasado. Ellos se volvieron tan intensos con el temita que incluso sugirieron conocerlo en vacaciones de invierno, de alguna forma me hice el boludo y lo esquivé.

—¿Así qué aproximadamente estuvimos saliendo por un año?—preguntó simplemente para confirmar, Spreen hizo una mueca extraña.

Conter bufó ante lo dramático que se estaba comportando el azabache, miró su teléfono para distraerse un instante, el tonto de Cris ni siquiera le había escrito algo, tal vez era muy temprano para el trasero flojo de su mejor amigo, apagó el teléfono y miró de reojo al tipo a su lado.

—Acostúmbrate, oficialmente soy tu novio por una semana —le aclaró.

—Dios, ¿es demasiado tarde para dar la vuelta?—preguntó a la nada y Conter solo le enseñó la lengua.

—¿Por qué le mentiste a tus padres acerca de tener un novio?

Spreen se encogió de hombros, incómodo de responder algo tan vergonzoso, volvió a hacer esa mueca tan extraña que Conter simplemente estaba no empezando a soportar.

—Da igual, no estás aquí para interrogarme, solo estás aquí para fingir ser mi novio y luego no volver a hablarme en lo que resta de nuestras vidas, ¿entendés?

El albino refunfuñó y no le quedó otra más que asentir a regañadientes. ¿Era malo querer asegurar todo? Tenía que estar pendiente de no cagarla, se inclinó hacia atrás en su asiento, pegándose al respaldo y cruzó sus brazos.

—Mínimo cuéntame sobre tu familia. No importa cuán casual sea nuestra relación, simplemente dame detalles para no cagarla en el intento, tendría que saber algo.

Nuevamente volvió a hacer esa mueca, parecía disgustado, pero cedió.

—Bien, me han dicho que mi hermano y yo somos un poco... Similares.

Bueno, mierda, ¿en qué se había metido? Tener a dos Spreen era básicamente tener que lidiar con paredes llenas de labia maliciosa, soltó un gemido lastimero.

—Sí, bueno, tampoco es como si me hiciera mucha ilusión...

—Ajá, puedes continuar.

—Se llama Carrera. Aunque deberías llamarlo Petit.

—¿Por qué?—fue confuso ver la extraña sonrisa del otro hombre, fue breve pero rara.

—Es como un apodo familiar, lo adora —le aclaró y el albino asintió.

—¿Qué hay de tus padres? ¿O debería llamarlos por suegros?

—Ni se te ocurra decir semejante estupidez. Rubí y Robert, mamá trabaja en una oficina y generalmente papá se dedica a la carpintería.

—¿Amables?

—Mi viejo solo cuando tiene beneficios por delante o quiere algo en concreto, pero podría decirse que sí, ellos simplemente quieren conocer a mi novio, por lo que no te preocupes mucho.

—Bien, parece ser fácil, espero llevarme bien con ellos.

—Seguro.

Conter sintió la mirada del contrario y se aguantó el impulso de sonreír, mínimamente había posado sus ojos con brevedad en él, era básicamente un logro importante.

—Estudias ingeniería mecánica, ¿verdad?

—Sí y tú simplemente no escogiste nada ¿verdad?

Conter se encogió de hombros. Vaciló un poco al contestar y Spreen sonrió ligeramente.

—Simplemente no quiero apresurar las cosas...—aclaró apresuradamente.

—Para alguien a quien le va bien en la mayoría de temas en clase, suenas inseguro, fácilmente podrías escoger algo y entrar.

—Bueno, no todos tenemos una idea clara de lo que queremos en la vida.

El más alto chasqueo la lengua con pesadez, segunda mueca diferente que Conter pudo distinguir en el día. Increíble, a este pasó será un reto personal desbloquear nuevos gestos en el azabache.

—¿Cómo lo sabes de todas formas? Es raro viniendo de ti, pareces saber más de mí.

—¿Quién no lo sabe? Cris no es el pelotudo más silencioso que pudiste escoger de amigo. Es como si lo gritara a los cuatro vientos por Twitter, las veces que insulta a tus padres es incluso aterrador...

El albino suspiró derrotado, debería simplemente prohibirle a su amigo abrir su gran bocota. Sí, definitivamente hablaban de esto en sus espacios libres y puede que el chico teñido no fuese la persona más discreta del mundo al compartir su opinión, pero como mínimo no esperaba que cualquiera lo supiese.

—Es joda, lo sé porque eres tema de conversación en el salón, compartimos algunas clases.

—¿Compartimos clases?—fue simplemente una sorpresa para el de ojos zarcos.

Spreen puso los ojos en blanco y suspiró con frustración.

—Sí, compartimos clases, ¿sos o te haces?—pronunció con ese acento tan marcado, pero había notado la ligera diversión en sus palabras.

—Ah... Lo siento, simplemente yo no...—la vergüenza albergó por sus mejillas, poniéndose rojas, podía sentir el calor abundar su rostro.

—Está bien, no esperaba que lo supieses de todas formas.

—¿Esto sería algún problema para tus padres?

Spreen levantó una ceja y lo pensó, fueron unos buenos minutos de silencio tortuoso.

—¿Si yo no tengo una elección de especialidad, sería un problema para tus padres?—volvió a preguntar con más detalles.

—Sinceramente, no tengo ni puta idea, supongo que lo averiguaremos allí.

—Supongo.

—¿Por qué no estás pasando las vacaciones en tu casa, con tu familia?—preguntó y Conter se movió torpemente sobre el asiento.

—Normalmente no lo hago, vivo demasiado lejos para ir, tardaría días en llegar —mintió.

—Vivís cerca de donde vive Cris, ¿verdad? No puede estar tan lejos, él se fue a su casa.

—¿Qué fue lo que preguntaste antes? ¿Algo así como que yo, iba a ser un hablador en todo el viaje? Lo de no volver a hablar una vez que termine la semana, todavía queda en pie, supongo —le aclaró desviando su mentira destapada.

—

Touché

.

Conter echó un vistazo al navegador del teléfono de Spreen, leyó el tiempo de viaje, aún quedaban unas buenas cinco horas. Suponiendo que esto les daría bastante tiempo para sentirse cómodos el uno con el otro, el albino se quería sentir cómodo, lo juraba y estaba haciendo el intento, pero Spreen parecía que realmente no quería sentirse cómodo a su lado, no había interés.

El de ojos zarcos pensó en positivo nuevamente, tal vez les daría suficiente tiempo para formar alguna especie de amistad y arreglar cosas del pasado, incluso si Conter realmente no tuviese la culpa de nada.

¿A quién quería engañar? El tipo simplemente no parecía interesado en interactuar más, parecía que su pila de interacción se hubiese secado. No sabía cómo sería capaz de seguir fingiendo estar interesado en alguien a quien claramente no le agradaba y tenía toda una semana para mínimamente cambiar algo.

—Una semana completa para fingir que te agrado ¿crees estar listo para el desafío?

—Como vos dijiste, no es que tenga muchas otras opciones.

—¿Qué tan difícil puede ser? Tampoco es como si fueses alguien agradable a la vista para mí.

Spreen dio un gemido bajo, parecía cansado.

—Tal vez el "murió" hubiera sido más creíble...—murmuró.

Sinceramente el albino por primera vez estuvo de acuerdo con la estúpida frase que desde un principio el azabache había sugerido.

Continuó sondeando a Spreen en busca de fragmentos de información durante la siguiente media hora, intentando meter tanta información en su cerebro como fuera posible, le preguntó detalles y mierdas que seguramente los padres del chico ni siquiera recordarían.

Cuando le preguntó a Spreen si quería saber algo sobre él, el hombre más alto simplemente dijo que probablemente lo olvidaría de todos modos, el albino tuvo que estar de acuerdo, el de gafas no parecía ser alguien quién retuviera información.

De todas formas, ¿qué tan probable era que el color favorito de alguien saliera a flote en alguna conversación?

Ni siquiera se dio cuenta de lo cansado que estaba después de todo el viaje y la presión, hasta que se durmió.


Se despertó horas después en un lugar completamente desconocido, a la mierda, se sentó rápidamente y mejoró su postura. Intentó encontrar algún tipo de familiaridad entre todos los árboles cubiertos de nieve que pasaban, pero era completamente difícil encontrar algo con lo que aferrarse, no había familiaridad y sintió el nerviosismo acumularse con sudor frío en las manos.

Sacudió su cabeza espantando su paranoia, lo más reconocible era el conductor, con los ojos fijos en la carretera y sin siquiera desviar un poquito la vista de esta, era una pista con escarcha peligrosa.

Conter aprovechó la oportunidad para observar completamente el rostro del otro hombre. Spreen tenía el aspecto de alguien que te juzgaría por poner un pie demasiado cerca de su zona de confort.

Mierda, el tipo tenía el aspecto de alguien que te juzgaría por cualquier excusa que pudiera encontrar. Era el tipo de chico que Conter no podía imaginar sin una cara bulldog en sus expresiones.

Mandíbula fuerte, nariz definida, pero de una forma más atractiva que la nariz de botón de Conter. Una ceja gruesa estaba enmarcada por dos bolitas plateadas y el albino sospechó que alguna vez hubo muchísimos aretes en al menos una oreja.

Siempre fue su boca lo que llamó la atención de Conter, además de sus singulares manos. Spreen parecía ser alguien bastante inexpresivo a veces, sus labios siempre se torcían de una forma tan extraña, que ni siquiera podía parecerse a una sonrisa de medio lado, era como si básicamente estuviese evitando sonreír abiertamente.

—Alguien te llamó, estuvo bastante pesado... Estuve tentado en lanzar tu teléfono por la ventana.

Conter se dio la vuelta con un rubor en las mejillas, era jodidamente penoso que el tipo desagradable con todos te pillase echándole un vistazo, ni siquiera se había dado cuenta de que Spreen sabía que estaba despierto.

Cuando no se dijo nada más y nada más por vergüenza que por otra cosa, sacó su teléfono de la chaqueta que estaba en sus piernas.

Había sido Cris. Probablemente para decirle que llegó y que su papá ya lo estaba volviendo loco, sonrió para sí mismo con diversión, Spreen simplemente lo miró de reojo y levantó una ceja, no dijo nada.

—¿Te importa sí...?

Spreen simplemente asintió con consentimiento y Conter encendió su teléfono para buscar directamente la llamada de Cris, ni siquiera sabía por qué había pedido permiso para llamar a alguien, se golpeó mentalmente, tal vez era algo de respeto básico, no quería fastidiar el ambiente pacífico.

Increíblemente solo tomó tres timbres para que Cris contestara de inmediato.

"Conter, imbécil de mierda, pasaron cinco minutos y ya me estaba volviendo loco, que padre tan pelotudo tengo, Dios."

El albino soltó una carcajada que disimuló con tos al recordar al inquilino a su lado.

—Tenía la sensación de que no me contestabas por eso.

"Y sí, lo primero que me preguntó fue sobre ti, pareces ser más su hijo que yo, ¿qué mierda hiciste que te adora tanto?"

—Es que soy genial, tus padres me aman.

"Es porque te hacés el Santo y se creen que eres un pan de Dios con esa carita de niño bueno, pero eres un tonto realmente"

—Pequeñas bendiciones que generan esta carita que miras todos los días de tu vida —soltó con burla, escuchó un bufido detrás de la línea, sonrió divertido.

"Al menos tu viejo llegó y lo tiene distraído, pero estoy seguro de que ambos comenzarán a interrogarme, me estoy preparando mentalmente"

—¿Tu vuelo estuvo bien? —desvío la atención a ese punto.


"Sí, mi vieja vino a buscarme cuando llegué. ¿Cómo es estar solo por allá? Sabes que puedes venir en cualquier momento, ¿verdad?"

—Está bien —puso la voz más honesta que pudo y miró de reojo al conductor—. Es agradable y cómodo, no tener que escuchar sus quejas amorosas es básicamente el paraíso. De todas formas lo siento por no ir contigo, ya sabes...

"¡Oye! No te preocupes, lo entiendo. Ya tengo un discurso para tu vieja cuando pregunte por su pequeño tesorito."

—¿Papá no ha dicho nada aún?—preguntó más por curiosidad que por otra cosa.


"No, como te dije, lo primero que hizo fue tomar prestado a mi viejo para hablar con él, supongo de cosas de gente mayor"

—De todas formas gracias por cubrirme. Aunque estoy seguro de que mamá ya sospecha algo, sé qué fueron con otras intenciones ¿sabes? No gastan ni un miserable peso en nada, se están aprovechando de la amabilidad de tus padres.

"Uhmm, estoy bastante seguro de que tu vieja trajo algo, aunque sea mínimo no son tan descarados, deberías hablar con ellos..."

—No parece ser viable en estos momentos, tal vez otro día.

"Sigues aplazando el hablar con tus viejos cada que te digo, ¡interacción y comunicación! Dios, son todos unos autistas de mier-"

—¡Cris! Estúpido, ¿cuántas veces te he dicho que no uses la palabra autista como insulto? ¿Eres imbécil? —trató de decirlo lo más bajo posible para no llamar la atención del azabache, pareció funcionar o simplemente el hombre no estaba interesado en escuchar.

"¡Es una pelotudez! Estamos entre nosotros, no es como si lo usaras en mi contra en algún futuro, además no lo usé como insulto"

—Ya, pero no es lo mismo, simplemente trato de guiar a mi mejor amigo a no ser una mierda de persona en un futuro, si sigues con eso te voy a funar por Twitter hijo de perra, haré un hilo —amenazó con diversión.


"Buee, no tenés pruebas suficientes"

—Pero las hay —soltó una risita—. Por cierto, ¿mi hermano está por ahí?

"¿Quackity? Sí, aquí está. Esa mierdita es una bola de hiperactividad sofocante, tu vieja mencionó qué ha tenido más parejas que tú en toda tu vida amorosa"

—Bueno, es adoptado. Es el extrovertido de la familia.

"¡Amigo! Tu hermano es un libro abierto y solo tiene dieciséis, tuvo más parejas que edad"

—No le digas así a mi hermano, simplemente está ¿experimentando? Hace cosas que yo no hice, está bien, mientras no se meta en problemas...

"Todavía no entiendo como tu papá no le ha dicho nada. A ti te castigaba hasta por respirar, es un poco una mierda, amigo..."

—¿No es lo mejor? Prefiero que no le digan nada a que tenga problemas de ansiedad social gracias a la negligencia parental.

"No lo sé, sabes que tengo una opinión para todo. Simplemente pienso que deberían ponerle un alto, contraerá ETS si sigue así"

—Dios, no es como si se acostara con todo el mundo, Cris. Pero bien, si quieres puedo darle una charla sobre educación sexual, incluso si es incómodo hasta para mí.

"Sería una buena idea. No es como si quisiera ser muy intenso, pero el patito también me preocupa, es como un hermanito para mí y lo sabés"

Conter simplemente sonrió, incluso si antes estaba irritado ante los comentarios de su mejor amigo. No entendía como habían llegado a tener un tema de conversación sobre las relaciones de su hermano menor.

—Está bien, tampoco es como si yo no me preocupara por él. Simplemente pienso que tal vez fue muy intrusivo hablar de su vida privada así como así.

"

Ah, bueno, está escuchando ¿sabes? Se hace el tonto, pero ahí está, ansioso por tomar mi teléfono y hablar contigo"

—¿Podrías...?

"¡Ándate a la mierda, amigo! Soy yo el que te está hablando con mi saldo, que el pato de mierda te llame desde su teléfono"

El

"¡CHINGA TU MADRE, CRIS!",

se escuchó de fondo y no pudo evitar soltar un bufido con diversión, sentía que ambos estaban peleando por el teléfono, parecía no querer concluir.

"¡Devuélveme mi celular, la concha de tu madre...! ESPERA, ¡AY!"

—¿Hola?—preguntó al ya no escuchar nada, creyó que habían cortado la llamada por accidente, pero seguía todo vigente, alejó su oreja del teléfono, presentía gritos.

"¡Hola, hermanito! ¿Cómo estás? Te extraño, ¿sabes? Te quiero mucho, mamá me di- AY ESPERA CRIS... ¡Dame mi celular pendejo del orto!... ¡¿NO QUE ME CONSIDERABAS UN HERMANO MÁS?!... ¡Te considero un hermano que se irá, pero directito al cielo! ¡VEN AQUÍ!... YA ESTÁ, ESPERA ¡TE AMO HERMANO, ADIÓS!"

—¿Quacks? ¿Cris? —preguntó desconcertado, Spreen lo miró de reojo, estaba seguro de que los gritos de su hermano y su mejor amigo habían llamado más la atención de lo necesario.

—Son un poco rompe pijas, me parece... —soltó un comentario que tomó desprevenido a Conter, el albino soltó una risita y asintió varias veces.

—Es con lo que tuve que lidiar bastante tiempo...—lo susurró por si había alguien escuchando por la otra línea.

"Aló, ¿Conter? Tu hermano es una jodida pulga escurridiza"

—Lo noté con el tiempo, ¿él está bien?

"¿Qué si él está bien? ¡Pregunta por si yo estoy bien!, ¡ese saco de pulgas me mordió!"

—Sí, sus mordidas dolían bastante...

"A la mierda, me dejó morado el brazo"

—Ponte una bolsita con hielos ahí, tardará en sanar, lo digo por experiencia.

"Por cierto, me sorprende que tu viejo no haya dicho nada por ti, se me encogen los huevos, si me preguntás"

—Probablemente esté fingiendo no darse cuenta, el no encontrarme lo debe traer de los nervios...

"Deberías hablar con tus padres, no podés evitarlos para toda la vida, ¿no quisiste venir por eso, verdad?"

—¡No!, ¿qué mierda? Ni siquiera tenía idea de que irían a tu casa, lo más seguro es tu mamá les haya contado que iba todas las Navidades con su familia, sacarían alguna conclusión extraña y trataron de encontrarme ahí, no fui porque quiero enfocarme en otras cosas y ya me daba vergüenza pasar siempre las Navidades con tu familia, sentía que estaba abusando de su amabilidad, es penoso...

"De todas formas, siento que no deberías seguir aplazando esto. Tu padre cambió, Quackity es testigo de ello..."

—Sí, bueno, lo pensaré... Solo hasta que me decida por escoger alguna especialidad.

"Otra cosa que no puedes evitar para siempre..."

—Mierda, Cris. Sí vas a darme una charla de papá, para eso prefiero hablar directamente con el mío.

"Bien, bien. Ahí lo dejo, simplemente me preocupás pelotudo

..

.

"

Sintió un ligero empujón en su brazo. Dirigió su mirada hacia el frente y vio un gran cartel que decía, BIENVENIDOS A PIOLACITY, escrito pulcramente, entendió la indirecta y suspiró.

—Lo sé. Mira, me tengo que ir, dejé algo calentando y estoy seguro de que en estos momentos es más carbón que otra cosa, hablamos más tarde, quiero ver mis series navideñas sin que mi amigo me fastidie con su mierda de papá preocupado.

"Chupa pijas de mierda, gracias. Me alegra saber cuánto significo para ti"

Conter rodó los ojos ante el drama mal ejecutado de su mejor amigo.

—Hasta luego, buena suerte con tu familia, saluda a Mery de mi parte.

"Sí, sí. Ahí le digo, hablamos después, chau"

Spreen no hizo ningún comentario sobre la conversación una vez que colgó. El más bajito no tenía forma de saber cuánto había escuchado el contrario, incluso si la radio había estado sonando de fondo. Lo que si podía confirmar es que escuchó el escándalo de Cris y su hermano.

En lugar de preguntar algo y saciar sus dudas, permaneció en silencio y se fijó en la ciudad a la que acababan de llegar, la recordaba perfectamente, básicamente era su infancia entera antes de mudarse con su familia a la ciudad actual de donde vivían los padres de Cris, había asistido a la escuela aquí y conseguido sus primeros amigos, incluso si lo metían diariamente en problemas, Conter no se arrepentía de haberlos conocido.

Fue pintoresco tal y como recordaba. Probablemente sea una buena manera de describirlo, las casas seguían manteniéndose tal y como las recordaba, solo que con un toque más viejo.

A medida que iban avanzando por la ciudad, los edificios modernos comenzaron a aparecer con tiendas más nuevas y llamativas, la gente se arremolinaba en todas las esquinas y charlaban alegremente. Antes esto no estaba, simplemente había unos cuantos puestos en donde la gente se ponía a vender productos exportados por otras ciudades, recordaba al viejo llamado Omega vendiendo los chocolates más deliciosos que había probado en su vida, también recordaba a Penny, la primera niña que se había acercado a su grupito sin temor, era nieta del anciano, la niña de mejillas redondas era realmente amable con ellos, aunque era retraída la mayor parte del tiempo.

—Siempre hay algo nuevo —se quejó Spreen sacándolo de su trance nostálgico—. Desde que murió el viejo de la tienda de chocolates, este lugar se convirtió en un lugar turístico para la gente y las empresas no tardaron en hacer de las suyas, eran terrenos del anciano.

—¡Es por eso que el nombre me era familiar!—Conter miró al conductor con una sonrisa adorable— ¡Choco-choco laaate!

—Dios, no lo digas así, es empalagoso.

—Pero es verdad, ¿no? Era bastante famoso, ¡ya era algo turístico desde antes! ¿Penny seguirá ahí?

—Ella dio el nombre a esta parte de la ciudad, cedió los terrenos de su abuelo a cambio de una cantidad generosa de plata y del nombre del lugar, después se marchó, seguramente a una Universidad, no sé más.

—Oh... Esperaba encontrarla por aquí.

—De todas formas no vuelvas a decir eso, es vergonzoso.

—Mierda, ¿en serio? ¿Por qué?

Un tono rojo comenzó a apoderarse de las mejillas de Spreen, carraspeo su garganta y volvió a fijar su vista al frente.

—Simplemente no lo digas frente a mi madre, ¿sí? Es algo de reputación... ¿familiar?

—¿Eh?

—Simplemente no digas nada, pelotudo. Dios, ¿tanto te cuesta?

—¡Eh, imbécil de mierda! No me trates así, ¡es raro que alguien me pida algo tan fuera de lugar!

—¡Y bueno, vos parecías no entender!

Conter se cruzó de brazos y decidió no presionarlo más, se acomodó en silencio y estuvieron un buen rato así.

El albino notó que estaban avanzando a los lugares más privados de la ciudad, empezaron a aparecer filas de casas residenciales, increíblemente y para sorpresa de Conter, había una entrada en donde tenías que pasar con un permiso debido, pasaron sin problemas.

—¿Cuál es tu casa?

—Lo verás en un segundo, mira yo...—Spreen dejó escapar un sonido de molestia, el albino levantó una ceja, intrigado. El color de las mejillas del azabache no había desaparecido, sus nudillos se estaban poniendo blancos con lo fuerte que estaba apretaba el volante.

—¿Qué pasa?—preguntó ya más ansioso.

—Mi viejo... Es un poco hijo de puta. Así que no te ofendas si dice algo raro —le aclaró avergonzado.

—Entiendo, tienes suerte de que me es fácil lidiar con eso.

—Y no soy conocido por ser cariñoso, incluso con mis parejas.

—¿Por qué no estoy sorprendido? No esperaba que fueses una bolita de amor, así que no te preocupes por eso.

—Algo más —Conter juró que el color de sus mejillas se oscureció aún más—. No te sorprendas si tomo tu mano o algo así, ¿de acuerdo?

El albino soltó una carcajada que, con suerte, no fue tan nerviosa como se sentía, estaba disimulando perfectamente su vergüenza.

—Eso es normal. ¿Por qué me sorprendería? Estoy para eso.

—Bien. Sentía que tenía que decirlo antes de cualquier cosa que te tome por sorpresa. ¿Estás listo?

El de ojos zarcos miró más allá del azabache, vio la llamativa, pero elegante casa y vio que las cortinas se agitaban escandalosamente, los nervios volvieron a salir a flote.

Respiró hondo y forzó una sonrisa mientras soltaba una clara mentira que, con suerte, Spreen no se daría cuenta.

—Estoy listo desde que me subí, ¿y tú?

—Listo como nunca, vamos.

Spreen salió del coche y abrió el maletero para recoger sus cosas, el albino lo siguió de cerca, con timidez. Se estremeció con alivio cuando se puso la chaqueta para protegerse del aire frío y seco de la ciudad. Esperaba haber empacado suficientes cosas calientes para este lugar, hace tiempo que no venía y no recordaba que tan frío era.

El más alto le entregó su bolso y cerró el auto, siendo el primero que se dirigía hacia puerta de la vivienda, Conter lo siguió de cerca, casi queriendo detenerlo para que lo lleve de vuelta a casa.

—¿Hay algo de lo que les hayas contado, bueno, sobre mí? Se específico.

—Y bueno, es un poco tarde para eso —siseó Spreen—. Pero no, siempre he sido... Un poco vago al respecto con mi vida privada, solo crea una personalidad como tú la veas adecuada o simplemente actúa como tú mismo.

—Bueno, eso es un tranquilizador alivio para mí.

Tan pronto como la mano de Spreen estuvo alrededor de la manija de la puerta, Conter sintió un nudo en el estómago. Abrió la boca para retrasar el momento, para hacer cualquier cosa que pudiese detener al alto moreno.

Pero Spreen estaba un paso por delante de él; un paso dentro de la casa y de su vida.

Respiró hondo entre dientes y lo siguió hasta el umbral, lo seguía como si fuese una especie de patito siguiendo a su madre.

Incluso si no tuvo el tiempo suficiente para prepararse mentalmente, pensó en positivo, estuvo en todo el viaje pensando igual, podía hacerlo, era una miserable semana que pasaría sin problemas.

—Estoy en casa...—anunció la voz monótona de Spreen, ese corto dialogó hizo que quisiese huir de ahí.

Estaba jodidamente asustado, pero podía hacerlo, o eso creía.

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