CUMPLEAÑOS ATRASADO
El US GP había terminado, así que el lunes por la mañana Carlos y Charles viajaron a la Ciudad de México, llegaron a medio día al hotel, donde gracias a Checo les habían dado una hermosa suite con una enorme cama king size, Charles se recostó en ella imaginando la de cosas que pasarían esa noche. Después de bañarse y acomodar sus cosas le hablaron a Sergio para confirmar la cena que habían programado con motivo de celebrarle tardíamente su cumpleaños a Charles, el mexicano había sido el de la idea y la pareja acepto felizmente.
Sergio llegaría a las 8 de la noche, así que decidieron ir a almorzar y dar un pequeño paseo por Reforma, sobre las 6 de la tarde regresaron para descansar un rato y arreglarse, el ojiverde estaba muy emocionado, le ilusionaba volver a ver a Sergio, lo extrañaba. Pero toda esa emoción se le vino abajo cuando Carlos le confeso que sin querer platicando con alguien se le salió decir que iban a celebrarle a su novio junto con Checo y esta persona se apuntó inmediatamente.
- ¿Qué hiciste qué? -preguntó Charles molesto
-Perdón amor es que estaba tan solo y triste que en cuanto me dijo que si podía venir no pude negarme
-Se suponía que íbamos a celebrar mi cumpleaños los tres, Checo, tú y yo; me iban a consentir CARLOS -exclamo con furia el monegasco.
-Amor perdóname, mira cenamos juntos y después tratare de convencerlo de que estamos muy cansados.
-Si no se va Calos, te juro que te dejare sin sexo hasta que yo gane un campeonato.
-Entonces nunca te voy a volver a tocar – se quejó Carlos.
- ¿Qué quisiste decir Vázquez?
-Nada amor, nada. Mira te prometo que esta noche tu quedaras complacido.
Un par de minutos después unos golpes en la puerta hicieron que el corazón de Charles vibrara, rápidamente corrió a abrir, encontrándose a Checo, inevitablemente se lanzó a sus brazos, dándole un fuerte abrazo.
-Te he extrañado tanto. – exclamo Charles con un ligero puchero.
-Ya estoy aquí, así que disfrútame -Checo lo tomo de la cintura y lo beso.
- ¿Ya tan pronto estas sobre mi novio? -pregunto Carlos juguetonamente mientras se acercaba a saludar.
-No te pongas celoso, ¿tú también quieres un beso? -pregunto el mexicano burlonamente.
-Cabron ven acá -contesto Carlos jalándolo para darle un abrazo - ¿Cómo has estado?
-Muy bien – contesto Checo mientras se dirigían a la sala.
Una vez allí Sergio y Charles se sentaron en el sofá más grande y Carlos en el individual. Rápidamente se pusieron al día con todo lo que no se habían podido contar por medio de mensajes o llamadas.
-Bueno Charlie ¿qué quieres hacer primero? ¿cenar o pasamos directo a la acción? -pregunto Checo mientras acariciaba suavemente el muslo del ojiverde, justo en ese momento la puerta fue golpeada suavemente.
- ¿Esperamos a alguien más? -pregunto desconcertado el mexicano, viendo como Carlos se dirigía a abrir.
-Ay Checo perdón, pero es que a tú amigo se le ocurrió la brillante idea de invitar a… - Charles fue interrumpido
-Hola Charles feliz cumpleaños, Checo- saludo con la mano un tímido Lando.
-Hola Lando – contestaron al unísono.
-Esto se va a poner interesante- le susurro Sergio a Charles.
Después de un rato de tensión el ambiente se fue relajando, Lando inocentemente pregunto ¿a qué hora cenarían? Así que pidieron algunos platillos para compartir y un pastel de chocolate -Lando fue el de la idea- para celebrar, cosa que a Charles le pareció tierna ya que su idea de celebrar era totalmente diferente.
A Lando se le hizo extraño que checo y charles estuvieran muy atentos el uno al otro y a Carlos pareciera que no le importaba, pero supuso que era debido a que Checo quería consentir al cumpleañero, no estaba muy lejos de la realidad.
Pero hubo algo que realmente lo desconcertó, y fue que Charles tenía un poco del chocolate embarrado en el labio superior y Sergio se lo quitó con el pulgar para luego lamerse el dedo, la escena fue muy extraña y a la vez se le hizo extremadamente sensual, volteo a ver a Carlos, el cual no se veía molesto, más bien había fuego en su mirada.
-Vo… vovovoy al baño -Lando camino tan rápido en dirección de este dando un par de traspiés.
-Dijiste que lo convencerías de irse temprano Calos.
-Ya viste que no tiene intenciones de irse, además míralo, parece un cachorrito perdido.
-Deja que se quede Charlie -dijo Checo sorprendiendo a la pareja.
-Pero Checo ¿entonces ya no vamos a hacer nada? -pregunto Charles desilusionado.
-Claro que sí cariño, solo que ahora nos divertiremos más -contesto Sergio dándole esa mirada que lo convencía de hacer cualquier cosa.
- ¿Crees que él quiera? -pregunto Carlos.
-Claro, déjamelo a mí, yo lo convenzo.
-Pero no quiero que Carlos lo toque -advirtió posesivamente Charles.
-Está bien cariño, como tú desees. – contestó Carlos besándolo.
Cuando Lando regreso se encontró un vaso con un poco de whisky del patrocinio de Charles en su lugar, los demás ya estaban bebiendo, después de unos cuantos sorbos se empezó a relajar y Checo noto que había deseo en su mirada.
-Bueno y ¿ahora que hacemos?
-En realidad Lando, teníamos planeado otro tipo de celebración, ¿te gustaría unírtenos? -le pregunto el mexicano.
- ¿De qué tipo? -pregunto el rizado, Charles ya comenzaba a desesperarse.
-Algo más… físico -contesto Carlos.
Lando no entendía a que se referían hasta que vio como Charles acercaba a Sergio para besarlo y segundos después se giraba a besar a Carlos, en ese momento lo comprendió todo, iban a hacer un trio y él al parecer había arruinado sus planes, su rostro se tiño de rojo y torpemente se levantó de su asiento.
-Perdón Charles, yo no sabía, pensé que… ay olvídalo, yo mejor me voy… continúen con su… lo que sea.
-Lando, tranquilízate y siéntate aquí -le ordeno Checo señalando un lugar junto a él, inmediatamente obedeció.
-Te estoy invitando a unírtenos, ¿Qué dices? Te olvidas de toda la presión por un rato, te relajas, lo disfrutas – le susurro al oído mientras acariciaba su pierna, luego le dio un beso en el cuello que le saco un jadeo al moreno.
Lando estaba lleno de dudas, siempre había deseado que Sergio lo mirara de la misma forma en la que lo hacía en ese momento, pero estar con él, Charles y su mejor amigo Carlos, era algo totalmente distinto.
Mientras el joven se debatía entre si aceptar o no, Carlos y Charles se levantaron tomados de la mano y caminaron con dirección a la que suponía era su habitación.
-Vamos Lando, no te vas a arrepentir, convéncelo Sergio. -grito Charles cuando ya no se veía.
- ¿Qué dices Lando, te atreves a ser un niño malo? – Sergio le pregunto mientras delineaba los labios del contrario con su lengua y una caricia expectante sobre uno de sus pezones lo hizo temblar.
-No soy un niño
-Demuéstramelo. -Sergio se levantó para seguir el mismo camino que había seguido la pareja -Si aceptas ya sabes dónde encontrarnos, pero si no, no pasa nada, solo cierra la puerta al salir.
Después de pensarlo por un par de minutos se levantó y camino siguiendo al moreno, cuando llego a la habitación charles se encontraba entre Carlos y Sergio el cual lo abrazaba por detrás mientas le besaba el cuello y le desabotonaba la camisa, Carlos por su parte lo estaba besando y bajándole los pantalones, la imagen lejos de intimidarlo lo excito sintiendo humedad entre sus piernas.
-Vamos Lando acércate no mordemos -lo invito Sergio.
-No le creas, Sergio si muerde -dijo Carlos soltando una carcajada.
Lentamente se acercó a ellos, aun dudoso de lo que estaba por hacer, pero demasiado excitado como para detenerse, Checo se dirigió hacia él, tomándolo de la cintura para después besarlo, primero despacio haciéndolo entrar en confianza y poco a poco se volvió más intenso, con sus leguas enredándose, metiendo su mano por debajo de la playera para subir lentamente hasta tocar los pechos del rizado, erizándole la piel.
Entre besos y gemidos poco a poco Sergio lo fue desnudando, cuando se separaron por aire el mexicano se alejó para deleitarse con la vista, tenía tersa la piel dorada y los pechos pequeños, pero firmes, se acercó para masajearlos, rozando sutilmente los pezones con sus pulgares.
Sergio lo jiro para guiarlo hacia la cama donde Charles ya se encontraba recostado con Carlos entre sus piernas comiéndole el coño, pequeños susurros salían de la boca del monegasco, era tan excitante y al mismo tiempo tan extraño para él encontrarse en esa situación. El roce en su espalda de la piel desnuda de Checo, lo hizo respingar, cuando se giró y lo vio desnudo se sorprendió, tenía entendido que el tamaño de los mexicanos no era muy grande, pero el miembro de este mexicano era grande, muy grande, grueso y venudo, con una hermosa cabeza roja como fresa, y que ya empezaba a chorrear liquido preseminal cual leche condensada.
Sergio lo volvió a besar, mientras lo recostaba al lado de Charles, suavemente fue dejando besos y mordidas por su cuello, cuando llego a sus pechos se puso a jugar con ellos, los lamia, succionaba y después jalaba, trataba de meterse lo más que podía a la boca y luego volvía a empezar. Lando se mordía los labios tratando de no hacer mucho ruido, de repente sintió que los dedos del mayor lo penetraron, entraban y salían haciéndole templar las piernas, se sentía demasiado rico la forma en que lo tocaba, ya no podía silenciar más sus gemidos, no había forma, sentía que estaba a punto de estallar, cuando enredó sus dedos en el sedoso cabello del mexicano, sin embargo, de un momento a otro todo se esfumo. Tenía los ojos cerrados, así que cuando los abrió se encontró con la mirada burlona del mexicano.
- ¿Por qué paraste? -pregunto entre confundido y molesto
Sergio no contesto, solo se arrodillo frente a él y sin dejar de verlo, acerco su rostro a su coño mojado dándole un lengüetazo, largo y profundo.
-Aaahh- soltó un grito ahogado.
El mexicano lo tomo de las piernas subiéndolas a sus hombros, acercando su entrada más a su rostro, hundiéndose entre los pliegues, deleitándose con la humedad que no paraba de salir, su lengua subía y bajaba lenta y provocadoramente.
-Más Checo rápido, por favor -pidió desesperadamente.
Normalmente Sergio no dejaba que le dieran ordenes, él era quien lo hacía, pero por esta vez complacería al de rulos, aumento sus movimientos y entre lamida y lamida, sorbia ese líquido que le sabía exquisito.
Cada que sentía que estaba por correrse, Checo se detenía, lo llevaba al límite una y otra vez, sabía que cuando por fin lograra liberarse sería devastador.
-Ya no puedo más, por favor Checo -suplico entre sollozos.
-Abre los ojos Lando y mírame -ordeno el mexicano. -Cariño no te puedo dejar que te corras antes de que lo haya hecho Charles, pero si quieres puedes ayudarlo. -dijo Sergio
-Si, si, si hare lo que me pidas.
-Charlie amor, acomódate. -ordeno Sergio y rápidamente se recostó bocarriba abriendo las piernas. -Ahora Lando, comete el coño de Charlie, así como lo acabo de hacer contigo.
Lando obedeció la orden sin replicar, se hinco entre las piernas del monegasco y suavemente acerco su rostro, primero dio pequeñas lamidas, cual gatito temeroso, cuando vio como Charles empezó a mover sus caderas para que su legua llegara más profundo, siguió haciendo su trabajo con más fervor, lamia y succionaba, jugueteaba con nervios alrededor del clítoris provocándole una onda de electricidad que iba de su vientre hasta sus extremidades.
-Abre los ojos Lando, mira como tienes a Charlie ¿no es hermoso? -dijo Carlos que se encontraba al otro lado de la cama.
Ver al festejado temblando, con el cabello pegado al rostro, la mirada perdida y la boca ocupada por el miembro de su novio era algo único, lo hacía sentir especial el saber que era parte del placer que lo estaba consumiendo.
-Te voy a coger cariño, ¿puedo? -la voz de Sergio lo saco de sus pensamientos
-Sí – susurro, se le hacía increíble que a pesar de todo lo que estaban haciendo el mexicano todavía tuviera la delicadeza de pedirle permiso.
Sergio lo acomodo levantando su trasero y separando sus piernas, se posicionó en su entrada y poco a poco fue introduciéndose. Lando no paraba de gemir, era tan exquisito como se iba llenando, sentía como se estiraba adaptándose al gran tamaño del mexicano.
- ¿Estas bien? -le pregunto Sergio, no pudo contestar, solo asintió suavemente - ¿Seguro, puedo continuar?
-Sí, por favor.
-Sigue con lo tuyo cariño, demuéstrale a Charles que esa lengua bífida no solo sirve para hablar mal de mí. -le susurro Sergio al oído para que solo el escuchara.
El miembro entro y salió un par de veces, considerablemente despacio, permitiéndole que se acostumbrara al tamaño, pero el deseo era demasiado provocando que los envistes aumentaran de ritmo rápidamente. Las pieles chocaban rápidamente, la boca de Lando seguía dándole placer al monegasco, el chapoteo de ambos jóvenes era un sonido pecadoramente delicioso.
El primero en correrse fue Charles, seguido de Lando con un squirt que empapo las piernas de Sergio y dejo un charco en el suelo, luego fue Carlos que lo hizo sobre el pecho de su novio y finalmente después de un par de movimientos lo hizo Sergio, mordiendo el hombro del británico. Sí, Sergio si mordía.
Luego de un pequeño respiro, Charles se encontraba empalado entre Carlos y Sergio, uno en cada orificio, Lando arrodillado a su lado lamia sus pechos los cuales rebotaban con cada empuje de Carlos.
-Ven, siéntate en mi cara. -Le pidió Sergio a Lando, el cual obedientemente se acomodó sobre su rostro, nuevamente su lengua hacia maravillas.
Charles lo jalo para besarlo, sucio y salvaje, cada lengua luchaba por ganar terreno en la boca del otro, el sudor en sus cuerpos hacía que sus senos se frotaran placenteramente, estaban abrazados sosteniéndose uno del otro, un orgasmo los azoto nuevamente, pero esta vez en sincronía, ahogando los gritos en la boca del contrario.
Después de muchos envistes y corridas, de lamidas, succiones y mordidas, muchas mordidas, el cuerpo de Lando se encontraba laxo, desparramado entre sabanas y almohadas, con Charles recostado a su lado, profundamente dormido, Carlos se encontraba abrazando a su novio igualmente dormido.
Sergio por su parte se encontraba abrazándolo por la espalda, dándole ligeras caricias y sutiles besos en las mordidas, era demasiado íntimo y delicado.
-Detente.
-Tu piel es suave, me gusta. -le contesto Sergio. La respuesta le provoco un cosquilleo en el estómago, pero esto solo había sido cosa de una noche, no podía ilusionarse.
Luego de un par de horas de descanso se retiró en silencio mientras los demás dormían, ahora se encontraba en su cama, envuelto en una esponjosa bata, luego de un largo baño su cuerpo estaba menos adolorido. Una sonrisa se asomó en su rostro recordando las cosas que Charles y él se habían hecho, esperaba que la relación entre ellos cambiara. Luego estaba Checo, siempre estuvo enamorado de él, pero estaba seguro de que Sergio no tenía interés por él, pero al menos una noche fue suyo.
Un mensaje llego a su celular, un numero desconocido.
Espero que estes bien, te fuiste demasiado pronto, te invito a comer, solos tú y yo, ¿aceptas?
Bueno, tal vez estaba equivocado.