Introducción
La vidente del Rey.
Apenas puede recordar cuál es su verdadero nombre. Es lo único que le han llamado desde que tenía nueve años, cuando sus padres la vendieron al rey para ser su vidente y la dejaron allí. Algunos días se pregunta si ellos piensan en ella. Otros días, se pregunta qué hizo para merecer que la vendieran al rey. Y hay días en los que ni siquiera recuerda que existen. Ella es la vidente del Rey, y esta es su historia.
Sus padres le dijeron que iban a hacer un viaje de varios días, pero que al final valdría la pena. Verás, iban a reunirse con el rey, un rey de verdad. Le hicieron un vestido color lavanda, con bordados negros y cintas de color púrpura real que lo adornaban en los lugares precisos. El vestido solo resaltaba el tono lavanda claro de sus ojos y su piel pálida, enmarcada por un cabello largo, lacio y negro, lo que la hacía lucir como la princesa que debería ser. Ella no sabía que sus padres ya habían hecho arreglos con el rey para que se quedara, pues ella era especial. Podía ver fragmentos del futuro, y la anterior vidente del rey había muerto. La candidata elegida sería recompensada generosamente si demostraba su valor. La niña estaba emocionada por ver el castillo y se preguntaba cómo sería el rey, ya que las historias de príncipes y caballeros que rescataban a la princesa de los dragones siempre la habían entusiasmado.