PRÓLOGO
PARA SIEMPRE
Por Pazamor
PRÓLOGO
La lluvia caía en hilos largos y plateados, cortando la noche con una insistencia silenciosa. Golpeaba el cristal de la ventana como un metrónomo marcando el paso hacia lo inevitable. Kael Ashford estaba de pie en las sombras del patio vacío, con el abrigo bien cerrado contra el frío. Sus ojos seguían el camino que ella tomaría incluso antes de que llegara. La había visto solo una vez, y eso fue suficiente. Un vistazo, un latido, y el mundo se inclinó sobre su eje.
Él sabía que había algo frágil en ella. Algo cuidadoso y receloso, como un pájaro que aprendió demasiado pronto que la confianza puede ser un arma. Y, sin embargo, dentro de esa cautela, había una chispa; un destello obstinado de desafío que le intrigaba, le consumía y exigía su atención.
Recordaba la forma en que caminaba esa tarde, con los libros apretados contra el pecho y la mirada moviéndose nerviosa, como si supiera que alguien la seguía. La mayoría la habría ignorado. La mayoría habría pasado de largo sin pensarlo dos veces. Pero Kael no se permitía ser como «la mayoría». Él no dejaba nada al azar.
En el momento en que salió de las sombras para entregarle aquel bolígrafo, para dejar que ella lo viera por primera vez, lo supo: ella era suya. No porque ella fuera a pertenecerle voluntariamente, ni porque pudiera ser domada realmente, sino porque él no permitiría que nadie más la reclamara.
Las obsesiones son peligrosas, y él había aprendido hace mucho tiempo a manejarlas como a una hoja afilada. Pero su obsesión por ella era diferente. No era cruel. No era pasajera. Era paciente. Calculada. Y duraría siempre.
Se ajustó el abrigo y se acercó a la fuente, imaginando el día en que ella se daría cuenta de que la atracción entre ambos era más que una coincidencia, más que el destino. Que el momento ya había comenzado, con hilos invisibles atándolos en una tensión que ella aún no podía nombrar.
PARA SIEMPRE
Por Pazamor