Una sensual ama de casa
Samui había llegado a konoha por una misión diplomática, y aprovecho para visitar a karui y a su familia, llego a la torre Hokage donde hablo con Naruto acerca de su misión, el rubio atento a ella le entrego el pergamino con la información que buscaba.
Naruto sonrió y la invito a su casa a cenar luego de terminar los asuntos oficiales de las aldeas, samui accedió ya que encontraba bastante atractivo al rubio Hokage aunque estuviera casado y con hijos, el uzumaki era el hombre más poderoso del mundo shinobi algo que a ella le atraía por naturaleza.
Al llegar a casa samui saludo a Hinata uzumaki la primera dama de konoha, ambas se conocían, pero ya tenían un tiempo sin hablar, al parecer los dos hijos de la pareja estaban en la mansión Hyuga por lo que serian solo los tres.
Naruto y Hinata charlaron con la mujer rubia comieron la comida después de cenar de temas interesantes y luego personales, Samui se quedó mientras Naruto salía a atender unos asuntos del Hokage.
— Oh debo ir a la torrer Hokage, lo siento Samui… pero puedes quedarte aquí en la sala de invitados todo el fin de semana si quieres, ustedes pueden charlar volvere en un par de hora— dijo Naruto y le dio un beso a Hinata.
Hinata lo observó irse, sonriéndole desde la puerta hasta que desapareció de su vista; entonces ella cerró la puerta, exhaló y entró en la cocina.
—Debo decir, Hinata-san— comento Samui —lo has conseguido. No creo haber conocido a una ama de casa tan auténtica y feliz luego de ser una kunoichi— ella se acomodó un poco más en su silla, feliz por la oportunidad de relajarse después de pasar tanto tiempo viajando. Casi podría quedarse dormida allí mismo, pero cuando oyó abrirse el grifo, se levantó luego se estiró y fue a ayudar a la mujer de ojos perlas con los platos sucios.
—Puedes llamarme solo Hinata— comento la ojiperla a la rubia, y esta asintió.
—¿Alguna vez echas de menos ser kunoichi? Pregunto Samui a la mujer de cabello azul.
—La verdad es que … no— murmuró Hinata hundiendo sus manos en el jabón hasta los codos. —No es que nunca tenga la oportunidad; Naruto-kun pudo haber salvado el mundo, pero eso no impidió que aparecieran ninjas rebeldes y otros problemas en konoha ...—
Samui respiró y asintió. — y que lo digas. Estamos hasta las orejas de bandidos en la aldea de la nube; a veces, las consecuencias de la guerra son más problemáticas que la guerra en si —
Hinata sonrio y luego aprovecho sirviendo vino a ambas, por lo que Samui empezó a fregar los platos para ayudar. —Aun así, es agradable reunirse con amigos… aunque esto fuera más bien una reunión diplomática— comento la mujer rubia.
—Hm, sí. ¿Cuándo exactamente podemos simplemente relajarnos, y no hablar de trabajo? Esta vez la cosa es bastante curiosa, ¿eh…?— dijo Hinata sonriendo colocándose detrás de la rubia.
Samui se detuvo, boquiabierta, y bajó la mirada hacia las manos de Hinata que tomaron con fervor contra sus enormes pechos. Ella solo reaccionó un momento después, sus brazos salieron del fregadero y lanzaron espuma por los aires.
—¿Qué c-crees que estás haciendo… Hinata-san?— jadeo Samui ante las caricias de la mujer de ojos perlas.
—Naruto-kun no está aquí, además Boruto y Himawari están con su abuelo este fin de semana— comento Hinata con un tono de voz que la rubia no la había creído capaz. Los labios de la ama de casa se posaron bajo la oreja derecha de ella, sonriendo sensualmente. —Solo somos nosotras ahora—
Samui que siempre era tan seria y fría de caracter sintió que su cara se calentaba, el corazón le latía con fuerza en el pecho. Podía sentir el busto de Hinata apoyandose firmemente contra su espalda, mientras las manos sorprendentemente fuertes y suaves de la peliazul se hundían más profundamente tomando sus tetas. —Nngh…— ella observó a la peliazul acariciarla, apretando en círculos lentos, moviendo y aplastando sus pechos dentro de su top.
—Hinata-san, esto es… totalmente inapropiado…— comento Samui resistiéndose a las caricias.
—Pero no te estás negando— dijo Hinata y luego deslizó sus dedos por los costados de los pechos de Samui, disfrutando de los escalofríos de la belleza rubia. —Oh, ya veo ¿te gusta que te toquen así?... Eres muy sensible— comento la ojiperla.
Samui no pudo contener sus temblorosos jadeos de placer, agarró las muñecas de Hinata suavemente, mirándola fijamente por encima del hombro. ¿Quién hubiera pensado que la recatada esposa del Hokage sería tan… tan pervertida? —Agredir a una invitada en tu propia casa… ¿Qué pensaría tu marido?— pregunto ella.
—Mi esposo no está aquí — Hinata retrocedió por fin, aun sonriendo, y Samui se giró para mirarla de frente. Ambas mujeres se miraron a los ojos y respiraban agitadamente, sus impresionantes bustos subían y bajaban al mismo tiempo.
La mujer de cabello corto rubio no podía creer que realmente estuviera considerando lo que haría... pero antes de que tuviera tiempo de pensar en las consecuencias, Hinata la tomó en sus brazos, se apoyó en ella y ¡la besó en los labios!
Samui se congeló por un segundo... y luego correspondió el beso a Hinata de menara apasionada. Las lenguas de ambas mujeres se encontraron bailando dentro sus bocas, chupandose y rodando servilmente una sobre la otra mientras sus enormes pechos se aplastaban una con la otra.
La rubia entrecerró los ojos, la fuerza de voluntad para resistirse la abandonó cuando Hinata la empujó contra la encimera de la cocina. La mujer de ojos perlas estaba cachonda, y ahora que tenía a la rubia y estaban solas en casa, no tenía miedo de desatar su perversión.
—Auhn...— Samui jadeó cuando la mano de Hinata se metio entre sus piernas, acariciando ansiosamente su ingle a través de la tela de sus delgadas bragas dentro de su falda, ella no podía creer lo que estaba pasando... pero lo que la asombraba aún más era lo caliente que estaba, y ella lamio la boca de la ojiperla con avidez, mirándola fijamente a los ojos, apretando su firme culo solo para ver lo suave y carnoso que era. Demonios... Hacía tiempo que no tenía sexo con nadie hombres o mujeres; ¿por qué no?
Samui levantó una mano y la dejó caer sobre el culo de Hinata. ¡SMACK! —Si vamos a hacer esto, hagámoslo bien— dijo la rubia con voz entrecortada, poniéndose de puntillas mientras los dedos de Hinata trazaban su cintura.
Hinata levantó una ceja río suavemente cuando vio hacia dónde miraba Samui. —Oh— ella sonrió a la rubia.
—Bueno si eso quieres— dijo Hinata y se desabrochó la blusa, sin mostrar una pizca de vergüenza mientras arrojaba la prenda a un lado y exponía sus considerables pechos desnudos ya que no llevaba sosten. Samui emitió un suave gruñido antes de hacer lo mismo, subiéndose la camiseta por encima de las suaves curvas de sus tetas y luego presionando sus pechos contra los de la ojiperla.
Samui tenía las tetas más grandes, pero Hinata no se quedaba atrás, y las dos mujeres tarareaban dulcemente mientras se comparaban presionándose juntas.
Las manos de Hinata volvieron a la falda de la mujer, y la rubia se mantuvo obedientemente quieta mientras la mujer de cabello azul la desvestia. Tan pronto como Samui estuvo desnuda frente a ella, Hinata acaricio su coño desnudo con una mano y comenzó a dedearla, sin romper el contacto visual ni una sola vez.
—¿Aquí, en la cocina? — preguntó Samui. —Eres... una traviesa, Hinata-san— dijo ella moviendo las caderas hacia la mano de Hinata, frotando sus labios húmedos contra los ágiles dedos de la mujer de ojos perlas.
Hinata le guiñó un ojo, luego curvó la mano y hundió dos de sus dedos en el coño de Samui con maestria, haciéndola jadear en voz alta.
Samui no podía controlar su respiración, ni siquiera los movimientos de su cuerpo; se encontró arqueándose de puntillas, gimiendo en voz alta mientras Hinata le penetraba el coño con la mano y acariciaba su teta izquierda con la otra. —Ahn... fuah...— gimió la rubia placenteramente.
—Podríamos ir al dormitorio— susurró Hinata acercando sus labios al oído de Samui. —¿Te gustaría? —
Samui asintió levemente en respuesta.
-----unos minutos después----
—¡Ahhn!— gimió Samui mientras Hinata hundía su rostro entre sus muslos.
Samui se sentó en el borde de la cama del Hokage, con las piernas abiertas, con sus manos tomando el cabello de Hinata mientras la traviesa ama de casa comenzaba a darle placer oral. Esa lengua suya era demasiado hábil; demasiado hábil para alguien que nunca antes había hecho un cunnilingus.
La ninja rubia de kumo estaba empezando a darse cuenta exactamente de con qué clase de zorra se había topado, pero era demasiado tarde para escapar de sus garras. ella se inclinó lentamente hacia atrás, entregándose al placer, dejando que sus gemidos salieran de su boca sin impedimentos. —Hauh… ah, joder… que bien se siente—
Hinata se deleitó con el coño de Samui, gimiendo mientras lamia y chupaba los pliegues húmedos de la mujer, complaciéndola sin piedad, manoseo los muslos de Samui mientras le lamia la vagina, acariciando desde la regordeta piel de sus nalgas hasta las rodillas, y luego de vuelta, sin dudar en hurgar y empujar son su lengua las profundidades de su coño empapado.
—Mmn... delicioso...— dijo Hinata con su voz amortiguada por la feminidad de Samui. Mientras los jadeos de la rubia se hacían más cortos y agudos, Hinata besó su necesitada vulva y apretó su cintura, mirándola por encima de las vastas curvas de sus pechos.
Samui iba a correrse pronto,mientras su cuerpo se tensaba y sus dedos de los pies se curvaban por culpa del inminente orgasmo, Hinata selló sus labios en el coño de la rubia y hundió su lengua tan profundo como pudo dentro de ella, y entonces comenzaron los chillidos. Samui era algo gritona, y gimió muy fuerte y claro mientras se corría en la boca de Hinata.
Hinata succionó con avidez los fluidos vaginales de la mujer rubia, tragando el néctar de su invitada, sin romper el contacto visual ni siquiera mientras la propia Samui gritaba como loca y los vecinos las escuchaban.
Luego Samui sonrió y se encargó de lamerle el coño a Hinata como recompensa, luego le comio el culo a la ama de casa, después ambas terminaron teniendo varios orgasmos juntas en muchas posiciones sexuales por unas horas …
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Cuando el rubio Hokage regresó a casa unas horas más tarde, encontró la sala vacía, gritó: —¿Hinata? oye estás aquí — Al no haber respuesta, pensó que Samui debía de haber vuelto a su hotel, y su esposa, tal vez, había ido a dormir.
Naruto se encogió de hombros y subió las escaleras, pero se sorprendió al oír el sonida de la ducha. —Hinata, ¿estás ahí?—. El se acercó a la puerta, agarró el pomo y la abrió lentamente... y cuando vio lo que le esperaba dentro, abrió los ojos de par en par evitando que la sangre escapara de su nariz.
Hinata y Samui estaban en la ducha, desnudas, abrazadas mientras se deleitaban con el vapor. Estaban tan ocupadas besándose entre que ninguna de las dos pareció notar a Naruto, al menos hasta que los ojos de Hinata se deslizaron hacia él y se entrecerraron con diversión.
La mujer de ojos perlas rompió el beso con samui y dijo: — Bienvenido Naruto-kun, entra con nosotras, rapido— dijo ella.
Naruto sorprendido por su esposa y la tetona rubia no supo cómo reaccionar, pero muy cachondo acepto meterse en el baño con ambas MILF, y luego del pervertido baño lleno de caricias y besos tuvo un trio con Hinata y Samui que se repitió todo el fin de semana.
Al final ambos quedaron satisfechos con Samui, y la invitaron a quedarse con ellos cada vez que visite konoha, y los 3 se divertirían ...