◠˙ 𝚂𝚠𝚎𝚎𝚝 𝙿𝚘𝚒𝚜𝚘𝚗 ⚚ 𝑘𝑚

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Sinopsis

﹕𐔌・국민 🍬〃・꒱ En una mansión donde el silencio pesa mas que los muebles polvorientos, Jimin, un Omega de una belleza etérea y frágil, vive vestido de encajes y sedas, un tesoro que nadie osa tocar. Su guardián es el primogénito de su padre, Jungkook, un Alfa brutal y posesivo cuya mirada ahuyenta a cualquier amenaza. Pero nadie sabe que la mayor amenaza para la inocencia de Jimin es el propio Jungkook. Detrás de su protección se esconde una obsesión peligrosa; corromper esa dulzura y reclamarlo como suyo para siempre. 📌 ⊘ 𝙽𝚘 𝚜𝚎 𝚊𝚌𝚎𝚙𝚝𝚊𝚗 𝚌𝚘𝚙𝚒𝚊𝚜, 𝚗𝚒 𝚊𝚍𝚊𝚙𝚝𝚊𝚌𝚒𝚘𝚗𝚎𝚜.. ⊘ ⓘ 𝚂𝙸 𝙽𝙾 𝙻𝙴𝚂 𝙶𝚄𝚂𝚃𝙰 𝙴𝚂𝚃𝙴 𝚂𝙷𝙸𝙿 𝙾 𝙴𝚂𝚃𝙴 𝚃𝙸𝙿𝙾 𝙳𝙴 𝙲𝙾𝙽𝚃𝙴𝙽𝙸𝙳𝙾 𝙽𝙾 𝙴𝚂 𝙳𝙴 𝚂𝚄 𝙰𝙶𝚁𝙰𝙳𝙾, 𝙻𝙴𝚂 𝚁𝙴𝙲𝙾𝙼𝙸𝙴𝙽𝙳𝙾 𝚀𝚄𝙴 𝙽𝙾 𝙻𝙾 𝙻𝙴𝙰𝙽..

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

El sol de la tarde se filtraba por las pesadas cortinas de terciopelo del salón, dibujando largas y polvorientas rayas de luz sobre el suelo de madera sin pulir. En el centro de ese cuadro de melancolía doméstica, Jimin parecía una figura salida de un sueño. Estaba sentado en el borde de un canapé desvencijado, con las piernas cruzadas con una delicadeza casi dolorosa de ver. Llevaba una falda corta de color durazno pálido, con volantes de encaje que le rozaban los muslos suaves y pálidos. Su camisa blanca, de tul transparente, tenia el cuello de Peter pan y pequeñas perlas cosidas en el borde de las mangas de farol. Su cabello, de un negro azabache, estaba peinado con dos pinzas delicadas a los lados, dejando ver su frente lisa y sus mejillas sonrosadas. Parecía un ángel caído, demasiado puro para el mundo real y, sin embargo, atrapado en el.

Sus dedos finos movían las paginas de un libro de poemas, pero su mirada perdida no estaba leyendo. Esperaba. El sonido de una llave en la cerradura echo a retumbar su corazón en su pecho, un ritmo rápido y ansioso. La puerta se abrió de un portazo, golpeando la pared con un estruendo que hizo temblar los marcos de las fotos en la pared. Jungkook había llegado.

El Alfa entro como una tormenta. Su presencia lleno la casa, desplazando el aire viciado y silencioso con su aura potente y oscura. Llevaba una camiseta negra pegada al torso, marcando los contornos de un cuerpo musculoso y trabajado. Los jeans rotos y las botas de militar completaban su imagen de hombre rudo y peligroso. Su cabello, del mismo color que el de Jimin pero desordenado y caótico, le caía sobre la frente, y sus ojos oscuros, afilados como cuchillos, barrieron el salón hasta encontrarlo a él.

Una sonrisa torcida se dibujo en los labios de Jungkook al ver a su hermanito. Era una sonrisa que no alcanzaba sus ojos, una expresión de depredador que acaba de localizar a su presa.

— ¿Todas las puertas cerradas, mi muñeco de porcelana?.. —pregunto su voz, un ronquido grave y sedoso que a Jimin siempre le hacia erizar la piel, no de miedo, sino de una emoción que no se atrevía a nombrar.

Jimin apretó el libro contra su pecho, como si fuera un escudo— Jungkook... Llegaste temprano..

— Me aburrí de afuera. Demasiada gente mirando lo que no es suyo.. —dijo Jungkook, acercándose lentamente. Se quito las botas con patadas desgarbadas y las dejo en medio del pasillo, un acto de desafío a la orden que reinaba en la apariencia de Jimin. Se detuvo frente a él, eclipsándolo con su sombra. Levanto una mano y, con la punta de los dedos, le bajo una de las pinzas del pelo, dejando que un mechón cayera sobre la frente de Jimin— Estas demasiado bonito hoy. ¿Tratando de tentar a alguien?..

La pregunta fue una trampa. Ambos lo sabían. Jimin bajo la mirada, sus mejillas ardiendo— Solo... me gusta vestirme así..

— Claro que si.. —susurro Jungkook, inclinándose hasta que su rostro estuvo a centímetros del de él. El aroma a Alfa, a lluvia, a cuero y a algo puramente masculino y peligroso, invadió los pulmones de Jimin, haciéndolo sentir mareado. Su Omega, ese instinto profundo y animal que vivía en el, se retorció y gimió, respondiendo a la presencia de su Alfa aunque su cerebro le gritara que estaba mal— Pero esta belleza es mía, Jimin-ah. Tuya y mía. Nadie mas puede verla. Nadie mas puede olerla..

La mano de Jungkook dejo su cabello y bajo lentamente por su cuello, sus dedos trazando la línea delicada de su clavícula sobre el tul transparente. El contacto fue ligero, casi casual, pero para Jimin fue como una descarga eléctrica. Su cuerpo tembló, una oleada de calor recorriendo su espina dorsal. El olor a calabaza y canela de su Omega, dulce y tentador, comenzó a impregnar el aire, una traición involuntaria a su ansiedad y a su deseo.

— Huele a cielo.. —murmuro Jungkook, y sus ojos se oscurecieron aun más, volviéndose casi negros. Se arrodillo frente a él, quedando a la altura de su falda. Sus manos se posaron en los muslos de Jimin, sobre la tela suave y fría del encaje— ¿Sabes lo que me hace tu olor, hermanito? Me hace perder el control. Me hace querer arrancarle los ojos a cualquiera que te mire. Me hace querer llevarte a mi cuarto y no dejarte salir nunca..

Jungkook, no.. —la protesta de Jimin fue débil, un suspiro sin fuerza. Sus propias manos estaban temblando en su regazo.

— ¿No qué?.. —Jungkook apretó un poco mas sus muslos, sus pulgares frotando círculos en la piel interior, peligrosamente cerca de donde su cuerpo comenzaba a despertar— ¿Vas a decir que no quieres? ¿O que esto está mal? Porque si es lo segundo, ya es demasiado tarde para eso.

Sin previo aviso, Jungkook se inclino y presionó su nariz contra la entrepierna de Jimin, inhalando profundamente el aroma de su Omega excitado. El acto fue tan brutal, tan animal, que Jimin soltó un grito ahogado. Su cuerpo se arqueó, una ola de placer y vergüenza golpeándolo al mismo tiempo. Podía sentir el calor de la respiración de Jungkook a través de la fina tela de su falda, y su sexo comenzó a ponerse duro, un rubor humillante se extendió por su pecho y cuello.

— Siento como te late aquí dentro.. —dijo Jungkook, su voz vibrando contra el cuerpo de Jimin— Tan rápido. Tan solo para mi..

Levanto la cabeza y, con una mirada fiera y desafiante, deslizo sus manos por debajo de la falda. Sus dedos rugosos encontraron la piel suave y cálida de sus nalgas, cubiertas solo por unas bragas de encaje del mismo color que la falda. Jungkook se quedo un momento palpando, admirando la forma, la textura. Luego, con un movimiento rápido, lo levanto en brazos como si no pesara nada. Jimin soltó un chillido sorprendido, abrazándose instintivamente al cuello de su hermano.

¡Jungkook! ¡Suéltame!..

Cállate.. —gruñó Jungkook, y empezó a caminar hacia las escaleras, con los pasos pesados y resonantes— Vamos a mostrarle a tu cuerpo quién es su dueño. De una vez por todas..

...