A 120 Pulsaciones [Hae Hyuk/Eun Hae] por KaT en Inkitt
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A 120 pulsaciones [HaeHyuk/EunHae]

Sinopsis

Lee Hyukjae un estudiante de medicina que cursa en su 5to año de medicina, llega a hacer su pasantía al servicio de cardiología, donde conoce a su supervisor y jefe de la unidad Lee Donghae, el mejor cirujano cardiovascular del hospital, un hombre perfeccionista que tiene la necesidad de mantener todo bajo su control y no permite errores. Con lo que no cuenta es que sin pensarlo va perdiendo el control de sus sentimientos hacia su interno después de tener un encuentro pasional, algo que no estaba dentro de sus estructurados planes. ¿Cuanto tiempo podrá mantener su faceta de médico profesional sin cruzar la linea? *Cualquier duda con los conceptos médicos, dejarlo en los comentarios*

Genero:
Romance
Autor/a:
KaT
Estado:
En proceso
Capítulos:
6
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

La música fuerte resonaba en el pecho, luces azules, rojas y verdes se reflejaban en todo el lugar, el bajo vibraba en el suelo del club mientras el alcohol hacía su trabajo.

Hyukjae reía.

Ryeowook decía algo sobre una enfermera hermosa, Yesung discutía sobre música y Heechul le coqueteaba a un tipo que ya estaba medio recostado en el sillón VIP. Era la última noche antes de empezar el internado, la última noche de libertad.

—Hoy es nuestra última noche libre, hay que celebrar.

Hyuk levantó su vaso.

—Mañana salvamos vidas. Hoy…sobrevivimos.

Hicieron un salud. Luego Heechul se fue a la mesa del tipo que le estaba coqueteando, Ryeowook y Yesung fueron al baño, Hyukjae quedó solo por un momento. Fue ahí cuando vió a un hombre, solo en la barra, bebiendo un trago, se veía que no buscaba compañía, no parecía necesitarla, se veía elegante incluso en la oscuridad, camisa perfectamente ajustada, postura recta, una copa entre los dedos. Observaba el lugar como si nada le sorprendiera.

Pero cuando sus miradas se cruzaron… algo cambió. Hyuk sintió que el ruido se apagaba, que la música bajaba, que solo existía ese hombre mirándolo como si lo estuviera analizando… y aprobando.

Donghae inclinó apenas la cabeza, haciéndole un guiño con un ojo, Hyuk sonrió sin darse cuenta.

Minutos después, el desconocido ya estaba frente a él.

—¿Qué estás celebrando?.

La voz era más grave de lo que imaginó.

—Mañana empiezo una nueva etapa en mi carrera.

—Eso suena bien—dijo con una leve sonrisa.

Donghae pidió otro trago y lo deslizó hacia Hyukjae.

—Entonces brindemos por lo que se viene… por cierto soy Donghae.

Hyukjae aceptó encantado, el hombre era muy atractivo y totalmente de su gusto. Alto, maduro y seductor.

—Soy Hyukjae, mis amigos me dicen Eunhyuk.

El alcohol ardió, era un trago fuerte, la distancia se acortaba poco a poco entre ambos, las palabras se volvían más lentas y la gente a alrededor parecía desaparecer. Sin querer alguien pasó empujando por accidente por detrás a Donghae, su vaso se derramó sobre la polera blanca de Hyukjae dejándolo empapado en alcohol.

—Mierda —murmuró Donghae—. Lo siento, ese imbécil paso a empujarme.

Hyuk miró la tela pegada a su piel, fría e incómoda. Donghae procedió a quitarse la chaqueta que traía para ponersela encima.

—Tranquilo, fue un accidente, no pasa nada.

—Ven vamos, te llevo a mi departamento para que te cambies, no queda muy lejos de aquí, no te puedes quedar así.

Hyukjae sabía que debería haber dicho que no, pero no lo hizo.

Salieron del club, Hyukjae ni siquiera se acordó de avisarle a sus amigos que se iba antes. Cuando llegaron al auto que estaba estacionado a un par de metros del lugar, Hyukjae se sorprendió, era un Audi R8 color negro, muy lujoso, impecable, demasiado elegante para un hombre cualquiera.

El trayecto fue corto, no demoraron mucho en llegar, no hubo mayor conversación durante el viaje, Hyukjae solo se preguntaba en que trabajaba para tener un auto así y la cabeza le daba un poco de vueltas todavía por el alcohol.

Al llegar al departamento, era amplio, moderno, ordenado y una decoración minimalista, con ventanales enormes y una vista nocturna de la ciudad que parecía sacada de una película.

Donghae fue a su cuarto por una camisa.

—Ten ponte esta, creo que te quedará bien.

Hyuk agradeció y se quitó la polera húmeda ahí mismo en la sala y la dejó sobre una silla, mientras Donghae se quedó mirándolo en silencio por un momento. Un deseo inevitable creció dentro de él. Hyukjae levantó la mirada hacia Donghae, mientras trataba de abotonar la camisa, pero de lo mareado que estaba, le costaba un poco, sus manos eran torpes.

Donghae se acercó despacio hacía él, pero en vez de ayudarlo a abotonar la camisa, no pudo soportarlo más y le terminó desabrochando los apenas 2 botones que había podido abrochar.

—¿Seguro que todavía te quieres cambiar la camisa? Dijo en un tono más bajo y grave.

Esas miradas de curiosidad se volvieron intensas, Donghae lo tomó de la camisa con ambas manos y lo empujó hacia su cuerpo, dejando una pequeña distancia entre ambos. Podían sentir las respiraciones el uno del otro, no sabían si era por el alcohol o qué, pero algo se había empezado a calentar en esa sala.

—Ya veo…así que este era tu plan para traerme a tu departamento, ¿No? —dijo Hyukjae con una sonrisa coqueta.

—No, pero no puedo dejar pasar este momento.—dijo con un tono de voz más grave y mordiéndose el labio inferior con deseo.

—¿Y que tienes en mente?.

Sus ojos bajaron lentamente desde los labios de Hyuk hasta el cuello expuesto por los botones abiertos. La camisa blanca apenas sostenida por los hombros, su piel cálida y la respiración agitada.

—No me provoques—murmuró Donghae muy cerca de los labios de Hyukjae.

Las manos que aún sujetaban la tela descendieron lentamente por su torso, rozando la piel descubierta con lentitud.

Hyuk fijó su mirada sin retroceder.

—¿O que?

Eso fue todo lo que bastó para encender la última chispa. Donghae lo devoró a besos, y no fué delicado ni amable. Tenía una mano firme en su cintura, la otra subiendo por su cuello hasta perderse en su cabello. El impacto del beso hizo que Hyuk retrocediera un paso hasta que su espalda chocó contra el vidrio frío del ventanal.

El frío de la ventana le arrancó un leve suspiro que Donghae aprovechó sin dudar, cada beso se volvía más profundo, y con más urgencia.

Hyuk respondió sin una pizca de timidez con sus manos subiendo por el pecho de Donghae y pasando por su espalda.

Donghae descendió por su mandíbula, dejando besos marcados, lentos, peligrosamente cercanos a su cuello. Hyuk inclinó la cabeza sin darse cuenta, dándole total acceso, respirando más fuerte.

—Si quieres que me detenga —susurró Donghae contra su piel— dímelo ahora.

Hyuk lo miró, sus ojos ya no estaban mareados, tenían una mirada decidida y en lugar de responder, lo atrajo nuevamente hacia él y lo besó con más intensidad que antes.

La camisa terminó cayendo al suelo, y fué desabotonando poco a poco la de Donghae, pero ahora con menos torpeza, quien volvió a capturar sus labios, esta vez con menos control. Sus manos descendieron por la espalda de Hyukjae, firmes, marcando territorio, atrayéndolo más contra su cuerpo hasta que ya no quedó espacio entre ellos.

Ese contacto de sus pieles fue eléctrico, Donghae soltó un suspiro bajo, casi imperceptible contra su boca.

Y eso hizo que Hyuk sonriera satisfecho.

—¿Seguro que esto no era tu plan? —susurró cerca de su oído.

Donghae no respondió con palabras, lo tomó del rostro y lo volvió a besar más lento esta vez, más profundo, mas hambriento, sin darle tiempo a un respiro.

Hyukjae deslizó sus manos hacia la nuca de Donghae, tirando suavemente de su cabello. Donghae reaccionó al instante, apretando su cintura con fuerza suficiente para arrancarle un leve gemido ahogado.

Donghae descendió por su cuello con besos que dejaron la piel sensible, recorriendo lentamente hasta el borde de su clavícula. Hyuk cerró los ojos, respirando más fuerte, los dedos aferrándose a los hombros firmes frente a él.

—Hyuk… —murmuró Donghae por primera vez pronunciando su nombre.

Hyuk abrió los ojos y sin separarse, llevó una mano al cinturón de Donghae, deteniéndose ahí un momento para ver si este le permitía el acceso.

Donghae sostuvo su mirada, pero no le apartó la mano de ahí, lo tomó de la mano y lo guió hacia el pasillo, sin dejar de besarlo, mientras Hyuk le desabrochaba el cinturón.

El trayecto hasta la habitación fue una mezcla de risas bajas, tropiezos suaves y besos que se robaban el aliento. Cuando la puerta del dormitorio se cerró, el mundo exterior dejó de importar.

Donghae lo recostó sobre la cama, se inclinó sobre él, mirándolo como si estuviera memorizando cada detalle.

Hyukjae pasó una mano por su mejilla.

—¿Siempre eres así de intenso?

Donghae sonrió coqueto.

—Solo cuando el otro también lo es.

Y volvió a besarlo, más lento con más pasión.

Donghae recorrió con la mirada el cuerpo debajo de él como si estuviera decidiendo por dónde empezar. Sus dedos bajaron por el torso de Hyuk con una lentitud que no tenía nada de accidental, delineando cada músculo, cada reacción que provocaba.

Hyuk inhaló profundo cuando esas manos firmes se deslizaron por su cintura, aferrándose a él con una mezcla de control y deseo.

—No me mires así… —murmuró Donghae, apoyando la frente contra la suya.

—¿Así cómo? —respondió Hyuk en voz baja, como desafiándolo.

Sus labios descendieron por su mandíbula, por su cuello, dejando un rastro de calor que hizo que la piel de Hyuk se erizara. Hyuk arqueó la espalda cuando sintió la presión firme de las manos bajando más hacia su cintura, recorriendo con seguridad.

—Si no me detengo ahora… —susurró Donghae contra su piel— no voy a poder volver atrás.

Hyuk abrió los ojos.

Lo sostuvo de la camisa, tirando de él para que lo mirara.

—Y quien te dice que te detengas.

Donghae volvió a besarlo con intensidad, una mano sosteniendo su rostro por el cuello, mientras la otra recorría cada rincon de su cuerpo, provocando reacciones que ya no podían ocultar. Bajo su mano hasta su pantalón para desabrocharle el cinturón y pasar su mano por sobre el boxer que ya se sentía húmedo y muy abultado. Hyuk respondió con la misma determinación, sus manos deslizándose por la espalda de Donghae y dando un gemido que no pudo contener, recorría su cuerpo marcando, sintiendo, explorando, bajando sus manos hasta su trasero, apretandolo contra su pelvis.

Donghae recorrió besando y mordiendo lentamente cada parte del pecho de Hyukjae, dejándole una marca en el cuello de este cerca de la mandíbula, bajando hacia sus clavículas, mordiendo y jugando con sus pezones, descendiendo hasta el abdomen y pasando su lengua tibia por cada línea marcada. Y antes de que Donghae procediera a bajarle el pantalón, Hyukjae le dió una mirada y sonrisa coqueta mezclada con lujuria, lo tomó de la cintura y lo volteo sobre la cama posicionando a Donghae ahora debajo de él.

—No pienses que no se jugar, ese perfume que traes me trae loco desde hace un buen rato.

Donghae solo sonrió complacido.

Ahora era el turno de Hyukjae de jugar con el cuerpo del otro. Con ambas manos le tomó el rostro y lo beso con desesperación y deseo, como si no tuviera tiempo que perder, mientras se movía suavemente sobre la entrepierna del otro, los gemidos no tardaron en escucharse en el cuarto, ambos estaban lo bastante excitados como para seguir con la ropa que les quedaba puesta.

Hyukjae bajó sus labios hacia el cuello de Donghae pasando por su oído y emitiendo un gemido de placer que estremeció el cuerpo del castaño, luego le dejó una mordida en el cuello a la altura de la mandíbula.

Hyukjae procedió a quitarle los pantalones y el boxer sin mayor aviso, tirándolos lejos de la cama.

Hyukjae lo observó por unos segundos, en su mirada ardía el deseo de hacer a ese hombre tan delicioso suyo, el perfume de Donghae lo traía vuelto loco desde que éste se acercó a él, sentía que era una especie de droga y cada vez necesitaba más.

Donghae no se quiso quedar atrás, no sería el único sin ropa en esa habitación, y en un descuido lo tomó de la muñeca y lo tiró hacia un lado de la cama juntando las dos manos del pelinegro sobre su cabeza con fuerza y procediendo a quitarle lentamente el pantalón y los boxer mientras lo besaba.

El contacto entre sus partes les saco un gemido a ambos. Donghae bajo la mano lentamente por todo el cuerpo para terminar acariciando lentamente la entrepierna del otro, con movimientos despacio que le hacía arquear la espalda a Hyukjae que con cada gemido de placer le hacía entender a Donghae que necesitaba más. Bajó recorriendo con la lengua una vez más el torso de Hyukjae hasta llegar ahí, no dudo en juguetear, besando cuidadosamente y lamiendo por los costados.

Hyukjae soltaba un gemido por cada contacto que esté le daba, se sentía en las mismas nubes.

—Ahg.. Donghae…no te detengas.

Los movimientos aumentaron y su lengua lo saboreaba con intensidad.

Hyukjae ya no podía más del placer.

—Ya…cógeme de una vez no aguanto más—dijo agarrando las sábanas al costado de sus manos y con una voz gastada.

Donghae solo sonrió complacido de escuchar esa petición. Y sin esperar mas saco un bote de lubricante que tenía en el velador, untó sus dedos y lo paso por la entrada del pelinegro que soltó un gemido por el contacto. Ya estaba bastante húmedo ahí abajo y algo dilatado, así que sin pensarlo mucho entró en él lentamente.

Hyuk dió un gemido que resonó por toda la habitación, el dolor era inevitable, pero placentero, poco a poco el dolor iba cediendo y era reemplazado por placer, Donghae sabía cómo moverse y había encontrado el punto exacto en donde darle, las embestidas fueron cada vez más rápidas y bruscas, ambos estaban gozando del momento al máximo, el sonido de sus cuerpos chocando, sus gemidos y sus respiraciones aceleradas eran lo único que se escuchaban, sin tardar más ambos se corrieron juntos, Donghae dentro de Hyukjae y éste entre sus cuerpos.

Donghae cayó rendido sobre el cuerpo de Hyukjae, lo besó por última vez y le acomodó el cabello desordenado de la frente, se acomodó a su lado y no tardaron en quedarse dormidos bajo las sábanas.

La mañana llegó rápido, Hyuk frunció el ceño antes de abrir los ojos, sentía que la cabeza le palpitaba, pero no por la resaca, sino por la intensa noche que tuvo.

El lado de la cama ya estaba vacío, sobre el velador había una nota.

“Espero verte de nuevo”.

Lee Donghae.

— 010-XXXX-XXXX

Hyuk dejó escapar una pequeña risa incrédula, hasta que miró la hora.

—No… no, no, no…

Saltó de la cama, buscó su ropa y corrió al baño, se ducho lo más rápido que pudo con agua fría para despertar bien, salió, se secó y se cambió. Sentia el pánico puro en su cuerpo.

Su primer día de internado, y estaba en el departamento de un desconocido.

Salió del edificio apurado, tomó un taxi, volvió a su propio departamento por su maletín, su uniforme y su bata, y condujo hacia el hospital con el corazón golpeándole el pecho.

El Hospital Universitario brillaba bajo el sol de la mañana. Hyuk llegó tarde, muy tarde.

Corrió por el pasillo hasta el área de cardiología donde ya estaban haciendo la ronda médica.

Su tutor hablaba frente a un grupo de internos. Llevaba una camisa negra y una bata blanca encima, con la espalda recta y la voz firme.

Hyuk se inclinó levemente.

—Doctor, disculpe la demora, tuve un imprevisto.

El hombre se giró, y el mundo se detuvo. El mismo rostro, la misma mirada, la misma boca que había recorrido su piel horas antes.

Lee Donghae Jefe de Cardiología.

El rostro de Donghae mostró sorpresa apenas un segundo, solo un segundo, luego desapareció y se volvió a meter en su papel de profesional, frío e impecable.

—Me parece inaceptable llegar tarde el primer día a su internado señor, eso demuestra su falta de compromiso.

Su voz ya no era grave y seductora, tenía un tono de autoridad pura.

Hyuk sintió un calor subirle por el cuello hasta sentirlo por toda su cara. No lo podía creer.

—Lo siento, doctor, no volverá a pasar.

Donghae sostuvo su mirada un instante más, como analizando qué hacer.

—¿Cual es su nombre?—dijo fingiendo no saberlo.

—Ahmm…Lee Hyukjae, Sr.

—Bien, harás turno doble hoy, y se quedará conmigo en la siguiente intervención.

Los otros internos intercambiaron miradas.

Ryeowook le lanzó una mirada de “¿qué te pasó?”, pero Hyuk no podía desviar los ojos.

Hyuk tragó saliva.

—Sí, doctor.

Donghae volvió a girarse y continuó la ronda como si nada hubiera pasado.

Como si no hubiera visto ese cuerpo bajo sus manos horas antes.

—¿Qué te pasó? ¿Por qué llegaste tan tarde? Preguntó Ryeowook en voz baja.— anoche te buscamos, pero no supimos más de tí y no respondías mis mensajes.

—Si lo siento, pasó algo y me tuve que ir y olvidé avisarles.

El turno de día se sintió eterno y aún le quedaba el de la noche.

Hyukjae apenas tuvo tiempo para pensar durante el día, entre historias clínicas, indicaciones y observaciones. Intentaba concentrarse, pero cada vez que escuchaba la voz firme del Dr. Lee al otro lado del pasillo, su estómago se tensaba.

A las 19:42, cuando el hospital comenzaba a vaciarse y el cielo se tornaba azul oscuro tras los ventanales, Donghae pasó por su lado y le habló sin mirarlo.

—Interno Lee a mi oficina, ahora.

Hyuk dejó la carpeta que sostenía y lo siguió por el pasillo.

La placa metálica de la puerta brillaba bajo la luz blanca:

Dr. Lee Donghae — Jefe de Cardiología

—Pase, adelante.

Hyukjae cerró la puerta tras de él.

Donghae permaneció de espaldas unos segundos, mirando hacia la ventana.

—Tenemos que aclarar lo de anoche, lo que pasó…no puede volver a ocurrir.—Dijo en un tono frío.

—Fuiste tú el que me dejó una nota sobre el velador que decía que querías volver a verme.

—No sabía que ibas a ser mi interno.

—Eso no cambia las cosas.

—Si cambia, porque ahora soy tu jefe, nuestra relación desde ahora solo puede ser estrictamente profesional.

—¿Y vas a fingir que no pasó nada entre nosotros? ¿Que no me cogiste con todas tus ganas?

—Baja la voz porfavor.

—Ahora te preocupa que baje la voz.

—Si, por que no puedo involucrarme con mi personal, sería poco ético.

—Pero ya lo hiciste, somos adultos Donghae hay que aprender a separar las cosas.

—Las cosas cambiaron, se podria prestar para malos entendidos.

—No pensé que fueras esa clase de hombres, pero bien, solo fue una noche de calentura, debí imaginarlo, tranquilo no volverá a ocurrir, si quieres que esto se mantenga netamente profesional, pues así será.

—No te formes una mala idea de mi, es solo por ética.

—Ajam ¿Es todo? Me retiro entonces, tengo un turno que seguir.

Sentía como el pecho se le apretaba con cada palabra que decía, estaba claramente molesto y decepcionado, pero trataba de mantenerse sereno y no perder la compostura.

Hyuk dio un paso hacia la puerta, pero antes de abrirla habló sin mirarlo.

—No se tú, pero yo no me arrepiento.

Donghae no respondió, pero en su mente se decía que tampoco se arrepentía, pero no podía admitirlo.

Hyuk abrió la puerta, pero antes de salir, escuchó un suspiro detrás de él.

Y cuando la puerta se cerró, Donghae se pasó una mano por el rostro, soltando el aire lentamente.

Estaba tratando de mantener el control lo más posible, porque en su mente solo existía el deseo de volver a repetirlo, de volver a tenerlo en su cama como la noche anterior.

Donghae:

Hyukjae:

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