hotteok.
Jisoo estaba inmersa en un libro, disfrutando de la rara paz de una tarde sin ruido alguno. Al otro extremo del mueble, Jennie era un bulto quieto envuelto en una manta de felpa que la hacía ver más pequeña de lo que era. Solo el brillo de la pantalla de su teléfono delataba su presencia. Jisoo, incluso inmersa en su lectura, tenía una parte de su conciencia siempre dedicada a monitorear a su novia. Percibió el cambio antes de que ocurriera: un suspiro demasiado dramático, un leve movimiento inquieto bajo la manta.
—Jisoo-yah...
Ahí estaba. La voz era un quejido suave, cargado de una necesidad premeditada. Jisoo bajó el libro solo lo suficiente para mirar por encima del lomo.
—¿Sí, Jen?
—Tengo antojo de algo,— dijo Jennie, poniendo sus ojos gatunos más redondos y brillantes de lo normal.Su especialidad.
—Hay helado de vainilla en el congelador, amor —respondió Jisoo.
—No —Jennie negó con la cabeza, su melena castaña moviéndose sobre los cojines. —No es eso. Anhelo los hotteok de ese puesto del mercado que venden los domingos. Los que tienen mucho sirope de azúcar morena.
Jisoo parpadeó. Eran las 5 de la tarde y ese mercado quedaba a 40 minutos en auto. Con tráfico, una hora.
—Jennie, cariño, es muy tarde. Y estamos muy cómodas aquí.
El brillo en los ojos de Jennie se transformó en un vidrioso acuoso en cuestión de segundos. Su labio inferior comenzó a temblar de una forma que Jisoo conocía demasiado bien, una combinación de tragedia y manipulación adorable.
—Pero... Hoy es domingo —susurró Jennie, con su voz quebrada. —Si no vamos hoy, tendré que esperar toda la semana. Y para el próximo domingo quizás ya no quieran hacerlos... Y... —una lágrima solitaria rodó por su mejilla.
Jisoo cerró el libro con un suspiro que no logró ser de exasperación, porque cuando alzó la vista y vio a su novia, con el rostro enrojecido y una expresión de abandono total, solo sintió un cariño abrumador.
Sin decir una palabra, Jisoo se levantó, se acercó al sofá y se inclinó. Con la yema de sus dedos, enjugó con suavidad esa única y dramática lágrima.
—¿Con extra de sirope y nueces?— preguntó Jisoo, su voz ahora era suave y resignada.
La tormenta en el rostro de Jennie se disipó al instante, reemplazada por un sol radiante.
—¡Sí! ¡Y compramos dos para cada una!
—Voy por las llaves del coche —dijo Jisoo, enderezándose. Mientras se dirigía a la entrada, murmuró para sus adentros: —Kim Jisoo, eres la persona más débil del planeta cuando se trata de tu novia.—pero una sonrisa pequeña y tierna jugueteaba en sus labios. Después de todo, esa dramática, llorona y adorable Kim Jennie era su debilidad favorita.
Jensoo omegaverse fluffy.
Jisoo alfa, Jennie omega.
© szaelle en wattpad, jensoour aquí.