El destino que nos separa

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Sinopsis

Anilu creía tener una vida perfecta, familia y amigos... hasta que por azares del destino, un trágico accidente le arrebato a alguien importante para ella... Dayron, su mejor amigo y primer amor. Desde ese entonces, se siente culpable. Las pesadillas empiezan a surgir, y algunas parecen sentir tan reales, más que solo simples recuerdos, Anilu empieza a cuestionar su realidad. ¿Son solo fragmentos de su dolor… o una oportunidad para volver atrás? Entre señales inquietantes y momentos que parecen repetirse, descubrirá que el pasado quizá no está tan lejos como cree… y que algunas historias podrían tener una segunda oportunidad. Porque quizás no está reviviendo el pasado por casualidad, tal vez este no estuvo del todo escrito... Y tal vez está ahí para cambiarlo. Y aunque tenga que pagar las consecuencias, Anilu está decidida a luchar… porque en el fondo, sabe que esta vez puede salvarlo.

Genero:
Romance
Autor/a:
WenWen
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Capítulo 1

Todo marchaba bien, tenía una vida demasiado perfecta, amigos, mi familia y mi mejor amigo de la infancia, del cual estaba enamorada secretamente, Dayron que hermoso era, tan gentil, ayudaba sin mirar quien eras... Dayron. Todo esto era un sueño para mí.


Pude ver a todos reunidos, era mi cumpleaños y cada uno llegó con un presente especial, aunque eso era lo de menos, los presentes antes entregados no eran tan necesarios, solo la compañía de todos ellos, su amor... Dayron se acercó a mi y antes de poder darme un beso... de la nada, todo se empezó a tornar oscuro y yo a alejarme.


—¿Qu- que pasa?, Dayron por favor no me dejes, regresa — dije entre sollozos y suplicas.


—Anilu, Anilu... — se alcanzo a escuchar a lo lejos.


De repente abrí los ojos, tenía la respiración agitada, los ojos llorosos y estaba sudando mucho.


— Anilu, es hora de que vayas a la escuela— dijo mi madre logrando despertarme.


Sujete mis sábanas con demasiada fuerza y llore con tanta intensidad, la última vez que llore así... Fue cuando Dayron....


— ¡Fue un sueño!— grite dándole de golpes a mi cama — se sintió tan real — susurré — no me puede estar pasando esto — solté entre llantos.


Mi madre tal vez escucho que su pequeña estaba sufriendo, así que sin tocar la puerta, entro con rapidez, me abrazo con demasiada fuerza, ella sabía perfectamente porque me estaba sintiendo así, porque estaba en ese estado.


— Cariño, tranquila — intento consolarme y que me tranquilizara un poco... Pero era inevitable — Dayron todavía está contigo, este collar es una muestra de ello — dijo mostrándome el collar que tenía pegado a mi cuello, mientras intentaba que me calmara y me secaba las lágrimas.


Yo sabía a la perfección, que a pesar de que él ya no estaba físicamente a mi lado, de otras maneras lo estaba, pero no era lo mismo, yo lo extrañaba, yo quería que siguiera a mi lado. En un solo día perdí a mi mejor amigo y a mi primer amor. ¿Por que tuvo que ocurrir así?, Yo siempre me seguía echando la culpa por ese horroroso accidente.


Mire a la mesita a un lado de mi cama, había una foto de nosotros 2, muy felices... Y a un lado, el regalo que nunca le pude dar.


Flashback.


—Espero que le guste, junte todos mis ahorros para poder selo comprar — dije con emoción.


— A él siempre le han gustado los regalos que le das, aún estos sean un pequeño dibujo... Recuerdas l vez que le regalaste una piedra— dijo con gracia.


—¡Mamá!, teníamos solo 5 años — solté avergonzada.


Mi madre se reincorporo — a lo que voy, es que no importa el precio del detalle, él no mra eso, esa piedra fue muy especial para él, se hizo un pequeño collar y siempre que ha venido, la veo con ella, no se la quita... Te aseguro que hasta se baña con él —


Estas palabras hicieron que me sonrojara un poco, luego negué con la cabeza — bueno, me voy, de seguro me esta esperando— le di un beso en la mejilla y me fui en dirección a la casa de Dayron.


La casa de Dayron quedaba muy cerca de la mia, así que no tarde ni 5 minutos en llegar caminando.


La casa de Dayron era tan hermosa, demasiado grande, casa con 3 pisos, salas de juegos y mucho más, tal vez por laguna habitación ni siquiera había pasado, los padres de Dayron eran inmensamente ricos, sus empresas eran muy grandes, pero a pesar de todo, ellos eran una familia muy sencilla y servicial, ayudaban a quien pudieran... Yo era la única de la escuela en saber lo rico que era Dayron, a nadie más se lo había dicho, él siempre me dijo que no quería amigos por interés, solamente quería amigos verdaderos.


Dayron tenía mucha razón al ocultar quien era en realidad... Todos lo ignoraban, pero a él no le importaba, él sabía perfectamente que yo siempre sería su amiga sin importar su estatus social.


Me reincorpore y toque el timbre, salió él con mucha emoción.


— Que maravilla, por fin llegaste, vamos — y empezó a jalarme del brazo para que me diera prisa.


—Bueno, y ¿Cuál es la sorpresa que te dieron?, Te escuchabas tan emocionado por mostrarmela — dije con una sonrisa, el regalo que le llevaba, se lo daría después, lo tenía guardado en mi bolsita.


— Veras, por mi cumpleaños número 19 me regalaron este auto — dijo quitándole una enorme manta —¿Vamos?— dijo él con aquella deslumbrante sonrisa.


Lo mire, mi regalo no le iba a gustar, eran unos simples stickers de su juego favorito, obviamente no era comparado con este regalo.


— Vamos — solté de repente un poco desanimada.


— ¿Qué te sucede?— pregunto preocupado.


— No desayuné — menti.


— No te preocupes, te llevaré los tacos que siempre vamos, agradezco que me llevarás la primera vez, desde ahí, siempre voy—


Ese día fue maravilloso, comimos, jugamos... Nos divertimos.


Después de todo, ese día fue grandioso, pero por alguna razón, llevaba rato sintiendo que algo apretaba mi pecho, un mal presentimiento estaba invadiendo todo mi ser.


— ¿Por qué me siento así?— pregunté mientras cerraba el portón.


Esa noche tuve muchas pesadillas, autos chocados, Dayron sangrando, a él pidiendo ayuda.


Me desperté muy agitada.


Mis padres al escucharme, llegaron a mi habitación lo más rápido que pudieron.


— ¿Qué sucedió?— pregunto mi padre preocupado.


— Yo... Yo... — no pude articular ninguna palabra y solamente los abrace... Desde ese día, el carro de Dayron me empezó a dar mala espina, siempre que lo veía, un escalofrío recorría mi cuerp