I
Esto no iba para nada bien, su celo se había adelantado.
Jungkook maldijo en voz alta, la voz del omega en su interior lo asfixiaba con los pensamientos de conseguir un-
No.
Se detuvo ante el pensamiento de necesitar a un alfa.
Le producían arcadas la simple idea de atarse a uno y que este lo usara de incubadora.
Un disparo cayó en su pobre escondite, no se inmutó por ello, más bien llenó sus pulmones de aire para unos segundos después expulsarlo. Necesitaba calmarse si no quería morir por culpa de las exigencias de su estúpido lobo.
–Oh, Jungkook, tu olor a omega necesitado de un buen pene es demasiado evidente. –Una sonrisa iluminó el rostro de Kim al gritar. –¿Podrías controlarte? Estamos en medio de algo serio. –Alargó la última palabra, burlándose.
–Vete a la mierda. –En un rápido movimiento dio un tiro hacia donde provenía su voz y escuchó unas carcajadas con cinismo impregnado al verlo fallar. El casquillo resonando en el vacío lugar.
Qué bonito era Jeon molesto, a punto de estallarle la cabeza. Exhaló sintiendo la adrenalina recorrerle las venas y se empapó del aroma a vainilla al momento que se llenó de oxígeno. Joder. Jungkook estaba excitado y él mismo lo estaría en cuestión de nada si el otro no huía.
–Mátame si quieres, pero te irás conmigo a la tumba. Omega.
La garganta se le cerró, no pudo sacar ni siquiera una maldición cuando cayó de rodillas, Jungkook tosió, evitando con todas sus fuerzas cederle el puesto a su parte animal.
El muy hijo de puta había utilizado la voz de mando.
Taehyung sonrió en una fantasía que sólo existía en su cabeza. Estaba perdiendo el juicio.
Jungkook jugó con su piercing, sintiendo el sabor amargo del metal contra su paladar y molesto, hizo un tipo de señas a los alfas que estaban próximos, ordenándoles que se dispersaran para distraerlo.
Él mismo se movilizó dejando a sus compañeros atrás, asegurando su espalda en todo momento. Una ráfaga de gatillos llenando todo el panorama, no se hicieron esperar.
Sí, huyó como un cobarde. Lo admitía.
Pero aunque su orgullo se sintiera dolido, no iba a darles el lujo a quién sabe cuántos alfas de poder olfatear la humedad entre sus piernas.
Jungkook odiaba tantas cosas, pero por encima de todas, algo que le llenaban de náuseas el estómago era que lo trataran como un simple omega idiota… y peor aún, que se aprovecharan de su lobo para hacer lo que quisieran.
Kim Taehyung se había encargado de sobajar a un Líder.
Y para agregarle la última cereza al pastel, su lobo se sentía extrañamente atraído a él; se le acercaba, su voz se hacía más aguda y su cuello picaba, justo donde su glándula desprendía feromonas.
Era un estúpido alfa como todos, incluso los que tenía de su lado. Cada uno de ellos eran la misma mierda de superdotados que solo pensaban en someter, marcar y dejar descendencia en cuantos omegas pudieran… entonces, ¿por qué su lobo se empeñaba tanto en Kim? No lo entendía y le asqueaba los pensamientos que en ciertos momentos maquinaba su omega necesitado de afecto.
Un alfa que había nacido en cuna de oro, al igual que él. Solo que él gozaba de ser un líder que cumplía con todos los requisitos para ser uno.
Estaba seguro que si se diera el ocio de buscar la definición de ‘Líder’, su nombre estaría escrito ahí, porque incluso los que deseaban deshacerlo en un chasquido de dedos, elogiaban las estrategias que imponía dentro de los Kim.
En cambio, Jungkook solo podía observar…
Él era un error en este mundo, como tantas veces le había dicho su padre.
Haber fallado en conseguir un alfa en la familia Jeon, consiguiendo tres hermanas las cuales eran omegas igual que él, dejó decepcionado al viejo y no tuvo otra opción que elegir a su primogénito.
Si la decisión hubiese estado en manos de Jungkook, definitivamente no sería una vergüenza contar con herederos omega, porque a pesar de lo que los altos mandos pensaban, sus hermanas poseían un carácter igual de mierda que los alfas Jeon y no dudarían en jalar el gatillo sin ninguna gota de piedad de por medio.
Por desgracia el prejuicio de ser omega y mujer al mismo tiempo, era demasiado para el anticuado sistema por el cual se regían.
De algo estaba seguro, les haría tragarse cada una de las palabras hirientes que recibieron. Y si es necesario, se aseguraría de hacer retorcer en la tumba a todo su linaje.
Al final del día, ellos eran la causa de que él existiera.
No obstante, eso sería en otro momento donde se encontrara más lúcido, ahora mismo necesitaba llegar a su habitación y confinarse por los siguientes días.
Su respiración se había vuelto más agitada en el camino de regreso a casa, sus piernas ya no le funcionaban tan bien, y ni qué decir acerca de su cabeza, esta se encontraba hecha un desastre por los pensamientos carnales de su omega.
Sólo faltaba poco.
Aguanta.
Se apoyó sobre la madera de la puerta, aliviado de estar a un paso de su bendita cama. Presionó el código tan rápido como sus temblorosas manos se lo permitieron y una vez escuchó el chillón sonido que le indicaba que podía pasar, la empujó y la cerró con su espalda cuando se encontró dentro.
Se apresuró hacia su armario, sacó torpemente la caja de supresores y no dudó en vaciar las únicas pastillas que quedaban. Las tomó todas de un solo jalón, tal como lo había consultado con su médico particular y se deshizo de sus molestos pantalones, al igual que su chaleco y camisa. Su cuerpo se encontraba realmente transpirando de lo necesitado que estaba, pero agradecía que a pesar del ajetreado viaje estaba cara a cara con su cama.
Se dejó caer en ella sintiendo el líquido de su lubricante empapar la sábana con rapidez, incómodo ubicó una almohada entre sus piernas, el simple toque lo hizo estremecer y cuando empujó sus caderas, pudo jurar que observó las estrellas por un segundo.
–D-duele…–La nube de placer no hacían coordinar entre su boca y cabeza, lo único que funcionaba en ese momento era el movimiento frenético de su cuerpo. Se estremecía cada vez más y no podía sentirse tan miserable al escuchar su voz agudizarse patéticamente. –Ah-
Las plantillas de sus pies se encogieron, sintiéndose tan bien que le dolía en el orgullo admitirlo.
Los celos eran siempre un infierno y los supresores aún no surgían efecto, por lo cual tendría que mantenerse ocupado.
Desde que se presentó como omega, el enigma de cómo pasaría los celos era un dolor de cabeza para sus padres.
Cuando los cambios en su cuerpo comenzaban a ser más notorios, optó por usar prendas sobre otras para aparentar una figura más robusta. Su cuerpo en realidad era esbelto, incluso cuando se mataba horas haciendo rutinas que prometían hacerle crecer su masa muscular, Jungkook se seguía viendo tan débil como el primer día y lo odiaba tanto.
Ah, eso sí, lo único que había obtenido eran unos hombros definidos, anchos, que no hacían más que definir las curvas de su cintura. Un efecto dominó del cual no estaba tan feliz.
Solo que los prejuicios en la mente del menor se esfumaron un día en el que se vio extrañamente afectado por las feromonas de los alfas a su alrededor, sus piernas fallaron y su prenda íntima se sintió húmeda. Horrorizado, se encerró en su cuarto, lo primero que hizo fue tomar los supresores, estos que se habían encargado de decirle eran muy severos.
Había aprendido a las malas que el celo de un hombre omega resultaba ser más intenso que los de una mujer, e incluso llegaban a ser mortales si no se atendían. Era el castigo divino por ser un omega varón, Jungkook lo creía firmemente.
Sin embargo, pasaron horas y el estado de Jungkook solo había empeorado, el sudor cubría todo su cuerpo mientras movía sus caderas contra la desordenada sábana para aliviar el dolor en su entrepierna.
Esa noche terminó tal como lo estaba haciendo ahora; gimiendo mientras pensaba en un hombre de cabello oscuro y ojos filosos.
–Alfa, ¿dónde estás?
Las lágrimas se le acumularon, lloriqueó, empapando la almohada con una mezcla de frustración y excitación.
Ciertamente Jeon era su peor enemigo, no Kim Taehyung.
Mientras tanto, para Kim, el omega era el dueño de sus maldiciones durante la noche.
¿A quién quería engañar Jungkook?
Desde la primera vez que lo vio, tan tímido que pareciera ser una persona completamente diferente del Jungkook actual, supo que la esencia que desprendía era tan apetecible para él, sin mencionar el extraño sentir que se presentó en su cuerpo al estar cerca cuando su primer celo llegó.
Ese mismo día se presentó como alfa, algo ya esperado para su clan. Es decir, no había forma que no lo fuera, pero ¿Jungkook?.
Las habladurías esparcieron todo tipo de información dudosa, aclamando que ese día fue una crisis interna para el consejo del clan Jeon.
Jeon Jungkook, 15 años, el único hombre de la familia. Las expectativas eran altas de que seguiría la sucesión de alfas líderes en el clan, es más; ni siquiera era un tema del cual se discutiera con preocupación. Sin embargo, todo sueño se derrumbó cuando su celo se presentó en una reunión entre las grandes familias y Taehyung, presente como heredero, pudo observar, sentir, drogarse por el aroma dulce que desprendió.
Los intereses cambiaron desde allí.
Los ojos se centraron en el pequeño omega que se había mojado frente a cientos de alfas y mostraron destello por someter al clan Jeon a través de su sucesor próximo.
¿No era un plan perfecto?
No, para Taehyung no era tan fácil. No cuando entendía el significado detrás de presentar tu lobo alfa, frente a uno omega.
Su lobo no quería simplemente rebajarlo, humillarlo para destruir a los Jeon.
No era cosa de una casualidad que se sintiera jodidamente celoso cuando el menor se encontraba en la presencia de distintos alfas en reuniones posteriores, muchos de ellos comunicándose más con él de lo que alguna vez ellos lo han hecho en años.
Malditos bastardos, tomando cualquier oportunidad para rozar sus manos al momento de intercambiar papeleo, arrinconando al castaño para privarlo de su vista, susurrándole quién sabe qué cosas en el oído. ¿Jungkook tan siquiera se daba cuenta de sus intenciones?
Quería su atención.
Quería tocarlo.
Quería reclamarlo como suyo para que todos esos alfas que lo respaldaban se abstuvieran de verlo con intenciones más que laborales.
Aunque él no lo supiera, algo se gestaba entre los dos.
Y esta noche, al haber estado presente en el inicio del celo del omega, estos instintos afloraron más que ningún otro día. Odiaba el hecho de que existían más variantes que impedían a Taehyung cortejar al castaño de ojos bonitos como lo haría un alfa común, en cambio, sus encuentros terminaban por cesar su paciencia. Jungkook se jactaba tanto del deseo de matarlo, ofrecer su cabeza como un trofeo para su clan y Taehyung estaba más que consciente que no lo decía como simple advertencia.
Maldita sea, ¿por qué la Diosa Luna se había empeñado en emparejarlos?
¿Por qué no pudo darse en otras circunstancias? Una donde ninguno de los dos existiera en un ambiente tan turbio.
Donde Jungkook no tuviera ningún prejuicio por ser omega y él pudiera permitirse adorarlo abiertamente.
Para añadirle más a su desgracia, las únicas veces que podían verse envueltos en un ambiente tranquilo, Jungkook ignoraba su presencia de una forma tan dolorosa para su propia soberbia de alfa.
Ah.
Su muñeca ágil ya se encargaba de mantenerse subiendo y bajando sobre su pene hinchado, y se perdió tanto en los pensamientos sobre Jungkook que en algún momento cerró sus ojos para adentrarse en una imaginación que con ayuda de su mente perversa le pintó toda una buena representación del omega entre sus piernas con su cabello desalineado cubriendo tan solo un poco sus ojos, estos que brillaban más a causa de la situación, sus delicados dedos que comúnmente veía cubiertos de sangre estaban rodeando la longitud mientras le observaba y bombeaba rápidamente, estrujando el glande al llegar a él.
–Hyung...
Ah, su mano se cubrió de semen, manchando hasta sus pantalones y una vez pudo salir de su sueño húmedo recorrió la escena con una sonrisa de incredulidad.
Ya no podía aguantar más.
¿Jungkook se negaba a verlo? Taehyung lo obligaría.
Un tiempo transcurrió después del último enfrentamiento entre los bandos y en ese momento Jungkook se encontraba tranquilo en el despacho.
Era temprano por la mañana, su estómago estaba lleno de la comida deliciosa que preparó él mismo y su lobo estaba contento. Este último se había apaciguado un poco a comparación de la primera noche, satisfaciendo sus necesidades con todo tipo de cosas y dándole tiempo libre a Jungkook de trabajar sobre los asuntos que sus hermanas se encargaban de mandarle para una última revisión.
Ahora mismo se encontraba tomando del escritorio algunas carpetas con documentos confidenciales, sus ojos revisaban con un ceño fruncido cada hoja, notando algo extraño cuanto más se adentraba en la información que le relataban.
La forma en la que se expresaba el autor no era común de alguna de ellas, él conocía de memoria la manera en la cual las tres omegas detallaban hechos importantes y esta hoja aclamaba ser enviada por su hermana menor.
Era una copia. Lo supo en cuanto divisó una pequeña ‘V’ en el extremo de la última hoja, en vez del número de página.
Sintió un cosquilleo en el cuello.
El desconocido sabía exactamente sobre las conversaciones pasadas que habían tenido como para enmascarar tan fácilmente la escritura y claramente conocía la dirección de esta casa.
–¡Señor! –Un alterado Jiwon entró por la puerta, importándole poco hacer que chocara sin piedad en la pared. –El clan de los Kim allanaron la casa de su padre, Wohyeon aún no logra localizar dónde se encuentra el ex Líder, ni Kim.
–V, ¿huh?… –Susurró más para sí mismo y una corta risa salió de sus labios mientras dejaba apresurado el lugar, seguido de su mano derecha que le contaba que los autos ya estaban listos para ir hacia allá.
Debido a la experiencia pudo arreglárselas para no hacer esperar a Jiwon.
Se apresuraron a entrar en las camionetas, cargando con las balas necesarias en el arma y dejando salir uno que otro suspiro de frustración. Realmente nunca había tenido que lidiar con una situación así en su celo, le preocupaba de gran manera que su estado actual le impidiera hacer cosas que terminaran por dejarlo en completa vulnerabilidad contra su voluntad.
Uno, dos, tres balazos se escucharon a la lejanía mientras más se acercaban a su hogar, tal como si fueran pequeños trozos de pan para atrapar a su presa, ya que cuando se encontraban a las afueras de las grandes columnas el silencio era lo único que reinaba.
Sin necesidad de instrucciones sus aliados se dispersaron, algunos entrando a su lado y otros inspeccionando la zona en busca de alguna pista que les dijera dónde estaba la amenaza; Jungkook subió por sí solo con cautela alguna de las escaleras, afinando lo máximo posible sus sentidos, hasta que alguien lo detuvo por la muñeca.
–Líder- Disculpe. –Apartó su agarre, recordando la situación. El menor lo observaba expectante, más tiempo perdido siempre significaba menos posibilidades de acabar bien todo aquello. Kim no era conocido por ser paciente.
–Habla rápido. –Susurró por lo bajo, solo para el contrario.
–¿No quiere que lo acompañe? –Claramente eso no le gustó al castaño y antes de que este lo maldijera, el alfa rápidamente aclaró. –Es solo que,… su estado… ¿Estará bien por sí solo? Yo lo puedo-
–Hyusik. –El nombrado volvió a verle fijamente con el ceño fruncido bañado en miedo. –Preocúpate por ti.
No sin antes recibir unas miradas un tanto inseguras por parte del hombre de cabello largo, y palabras que decidió tragarse por su bien. Se unió a los demás, permitiéndole a Jeon huir hacia su propio camino.
Su cabeza se comenzó a inundar de interrogantes, las mismas que le recalcó Hyusik y por todo el tiempo que perdió terminando de subir los escalones, susurró unas cuantas maldiciones.
Él se encargaba de todo siempre. Él podía y su lobo no sería un impedimento.
Eso creía. Le gustaba creer en ello.
Pasó por diversas habitaciones, deteniéndose momentáneamente en cada una de ellas, rastreando el sonido.
Nada.
Siguió adentrándose por el largo pasillo, la luz era casi escasa y las cortinas completamente cerradas, evitaban que cualquier rayo de sol pudiera iluminar aunque sea un poco su indescifrable camino.
Los pensamientos del menor se vieron difusos por un momento, sus piernas se debilitaron haciéndolo detenerse y apoyarse en una de las paredes para calmar su cuerpo, de un momento a otro su ropa se sentía asfixiante, pero no podía simplemente hacer lo que su omega le pidiese, dobló con rapidez la manga de su suéter y enterró sus propios colmillos en su muñeca en una forma de aliviar el dolor.
Los supresores habían dejado de hacer efecto. Genial, lo que faltaba.
–¿Interrumpo algo? –Su sonrisa era grande al salir de la nada. Como si un depredador hubiese encontrado un lindo conejo indefenso a mitad del vacío.
El azabache no parecía venir armado, hasta ahora y Jungkook hasta podría decir que venía muy formal para la ocasión, con un traje suelto de color negro.
El menor dejó su dermis torpemente, lastimando su brazo de más para tomar su arma y apuntar a la cabeza. La sangre se le escurrió por los labios, pudo sentirlo y también los ojos oscuros del otro recorrer esa insignificante acción.
–Hey. –Levantó sus brazos en son de paz, observando los ojos penetrantes del otro y deteniéndose a unos cuantos metros. –No quiero pelear, ¿no podemos hablar como dos hombres adultos?.
–¿Hablar? No tenemos nada de qué hablar. –Su voz era grave, demandante, pensó Taehyung. –¿Es por la droga que se acordó con Hong o qué?
–No vengo por eso. –Cortó.
El castaño frunció aún más su entrecejo y sopló un mechón de cabello fuera de su vista, frustrado.
A Taehyung le resultó lindo. Un manierismo tan propio.
Sus feromonas estaban por el aire sin tapujo alguno, volviendo a su alfa loco por el pequeño omega enojado frente a él.
–Un berrinche más de tu autoría, supongo. –Jungkook recriminó.
Los ojos de Taehyung se perdieron por un momento, recorrieron los labios húmedos, cubiertos de un poco de sangre por haberlo sorprendido mordiéndose hace un momento, hasta recaer en sus dedos largos, sosteniendo firmemente el arma con la que le apuntaba a la cabeza. Suspiró.
–Puede ser. –Subió sus hombros en un gesto indiferente y le apartó sus ojos, confiando en su autocontrol, concentrándose en la nada misma. El castaño lo siguió con el arma, este comenzando a divagar sobre su propio eje. –Sabes, he estado pensando... En la alianza que tiene tu clan con los Lee, los pases de información, la diplomacia entre ustedes…
La lejanía entre cada uno empezó a disminuir en cuanto Taehyung dio algunos pasos hacia él.
–¿Qué con eso? –Alzó una ceja, sin entender a qué quería llegar con ello.
–Entre los clanes hermanos eso se considera una traición, lo sabes, ¿no? –Mantuvo su rostro fijo en sus pisadas, observando al otro solo por el rabillo de sus ojos, mientras el olor se hacía cada vez más insoportable. Endureció su quijada, afectado.
–¿Vienes a mi propia casa a hablarme sobre cómo ser un buen líder? –El tono de su voz se curvó en diversión al llegar a la última palabra, debía estar jodiendo.
–No. Tómalo como un consejo.
Las feromonas comenzaron a mezclarse en el aire y las respiraciones de ambos se debilitaron notoriamente, más en el omega, que bajó su arma debido al dolor en su vientre.
El mayor notó el cambio y sonrió para sí mismo.
–Dudo mucho que el clan Park conozca sobre ello… no sé qué tan de acuerdo estés en que se enteren de todos los trapos sucios que el clan Jeon ha estado ocultando.
Una risa histérica se le escapó al castaño, incluso su abdomen dolió un poco por la fuerza, pero sacudió su cabello de su rostro y golpeó tres veces el suelo con la boca del arma, desahogando una pizca del dolor que se le venía encima.
Taehyung ni siquiera se inmutó.
Qué absurdo el hecho de que el mismísimo líder del clan Kim estuviera amenazando con la excusa barata de los clanes hermanos.
Kim, Park y Jeon fueron considerados los más fuertes del país por su fuerte alianza en las décadas de los 20’s, sin embargo todo se vio ensuciado por la traición de terceros que lograron desechar la confianza entre los líderes y hasta la actualidad, no había un acuerdo que mantuviera contentos a los tres.
–Tu mismo clan se encargó de echar a la mierda los clanes hermanos, no seas hipócrita.
Para Kim todo fue un ruido blanco, las feromonas lo estaban drogando tanto que sentía aquel dolor ajeno en su propio vientre. Se saboreó los labios, tragando saliva y le ignoró por completo.
El silencio reinó por unos segundos, acompañado de las exhalaciones de Jeon.
Uh, Kim Taehyung era más débil de lo que creía.
Cedió.
–¿Duele mucho? –Su voz era áspera a sólo centímetros del cuerpo abatido por el celo de Jeon; podía sentir el olor asfixiante de Jungkook en todo su sistema, gritando en silencio que lo tocara.
–¿Q-qué mier-?
Sin pedir permiso, rozó muy débilmente el cabello con sus dedos mientras este sostenía en agonía su torso y simplemente lo observaba en un mirar que la mente sofocada del alfa no podía descifrar como una invitación o queja. –Estás tan caliente… –Sus palabras parecían susurros lascivos debido al tono grave de su voz, sumándole el hecho de que estaba de pie acariciándolo tan despreocupadamente.
Sin embargo, reacio al dolor y satisfacción que le causaba, el castaño dio un golpe seco con su pie intentando quitárselo de encima, justo en el tobillo.
Claro que era una queja.
–¿Cómo mierda te atreves a ponerme un dedo encima? –Dio otro golpe que para su mala suerte fue esquivado en su totalidad.
–No seas grosero. –Le reprochó abultando su labio inferior.– Te doy cariño y ¿me respondes así? –Hizo una pausa para ver los labios carnosos del menor y aprovechó su ventaja de estar erguido para empujarlo rápidamente con su pie al suelo, sacándole un quejido de dolor. –Pensé que eras más educado…
El menor se deshizo en pesar, al golpear su cabeza y parte de su espalda, dejándole en completa desventaja. El celo no lo estaba dejando actuar como lo haría normalmente y se arrepintió de haber sucumbido a su trampa. Ni siquiera se dio cuenta cuando su arma fue lanzada lejos de su alcance mientras el alfa se acercaba con los puños en los bolsillos.
Hyusik tenía razón, era un omega.
Kim alzó una de sus piernas para presionar vilmente la entrepierna expuesta del menor, sonriendo cuando este gimió sin tapujo alguno. Música para sus oídos.
Era un estúpido y jodido omega.
Para desgracia del castaño su cuerpo comenzó a derretirse y calentarse más debido a la pobre muestra de afecto. Su parte baja dolía extremadamente bien por autoría del otro y cada vez que lo presionaba más, le hacía gemir desde su nuez de Adán, retorciéndose patéticamente en el proceso. –¿Se siente mejor?
No recibió respuesta alguna del menor.
Algo dentro de Taehyung causó una pequeña chispa, haciéndolo sonreír ante la sumisión renegada. –¿Mh? –Con las respiraciones agitadas de Jungkook, comió con sus ojos los labios y la expresión en el rostro; tan abrumado con tan poco… un deleite de estimulaciones solo para su placer.
Adoró la expresión de añoramiento en el otro al querer ese afecto por igual y decidió desviarse más hacia arriba, donde podía deducir que estaría la cabeza de su miembro, frotando y presionando con total libertinaje; quemando sus propios deseos con la inexperiencia del omega al querer más. –Estás ardiendo... –Susurró tan suave, ganándose un gemido reprimido. –¿Ves?... Tan afectado por mí.
–¿Venías a humillarme?… –Suspiró, calmando sus nervios. –Ganaste, ahora lárgate. –Cerró sus ojos con fuerza, no se entregaría a un alfa por más que este tuviera ventaja sobre él. No quería ser débil ante nadie, pero se sentía tan bien que su cuerpo no concordaba con su razonamiento, aún así se aferró al poco que le quedaba. –No pienso discutir con un alfa como tú.
Taehyung clavó sus ojos en su cuello por un momento, llenándose del aroma tan apetecible que emanaba. –¿Como yo? –Sonrió. –Dime cómo es un alfa como yo.
Las palabras se le atoraron en la garganta al ser sorprendido con la repentina distancia entre ambos, el mayor quitó su pie y se quedó en su lugar, observándolo con una mirada que no supo descifrar.
Ese pequeño atisbo de decepción en la mirada del menor al negarle su toque, no pasó desapercibido en la retorcida mente de Taehyung.
1, 2, 3…
–¿Qué es lo que intentas hacer? –Una risa llena de amargura escapó de sus labios, no por Taehyung, sino por él mismo. Se daba vergüenza. –¿Abusar de mí solo porque soy un estúpido omega en celo que no puede controlar su maldito cuerpo?
Solo tres segundos bastaron para hacer detonar la paciencia de Jungkook. Qué lindo.
–No lo llamaría abusar cuando gimes tan bonito por mí.
–¿Te mandó tu clan? –Ignoró su respuesta, por su propio bien y la poca soberbia que le quedaba. Se enderezó para encararlo.
El mayor pareció relajar su postura para pasar sus largos dedos por su cabello y sonrió con sorna hacia una de las ventanas cubiertas en tela, hasta que volvió su mirada a él en el suelo, tiritando de dolor.
–No. Sin embargo, –Aclaró su garganta. –no puedo negar que amarían verte preñado con mis cachorros.
Sus ojos se conectaron ante la confesión, el mayor esperando una reacción.
Jungkook fue el primero en romper el momento, apartando sus ojos hacia el suelo. Sus orejas estaban tan rosadas.
–Esa siempre ha sido la intención de tu clan- o debería decir, de todos ¿no? –Se rió en su cara, más sus ojos no transmitían diversión alguna, parecía perdido en su mente. Kim le sostuvo la mirada, percatándose como las feromonas del omega cambiaban a un estado de amargura total. –No soy omega de nadie, que te quede bien claro, Kim.
Al menor no le sobraban razones para hundir el ambiente, suprimir ese dulce perfume de vainilla y miel para pasar a un olor que se asemejaba al azufre, y que sin duda mantuvo a la raya al impaciente alfa, aunque este tampoco daría su brazo a torcer con tanta facilidad.
–Algún día tendrás que seguir el linaje. –Señaló Kim. –¿O piensas llevarte a los Jeon a la tumba por tu miserable orgullo?
El menor simplemente se le quedó mirando.
–Sí.
El más alto sintió palpitar un ojo.
–Qué pena, mientras yo esté vivo no podrás cumplir ese sueño. –La arrogancia en su voz hizo al castaño gruñir.
–No eres nadie para decidir eso.
–¿Nadie? –Relamió sus labios con gracia e inclinó su postura para que se le quedaran bien grabadas sus palabras. –Estamos enlazados, Jeon.
¿Qué?
–¿Enlazados?– Sus ojos se abrieron en incredulidad y soltó una carcajada que perturbó a Taehyung, en toda esa vanidad que cargaba en los hombros. Los alfas se tomaban muy a pecho todo este tema, pobres. –¿Quién te mintió tanto? ¿Tu clan? Por dios.
Definitivamente los alfas son unos jodidos idiotas que solo habían tenido la suerte de poseer el triple de fuerza gracias a su linaje, más allá de eso, se encargaban de pensar con la cabeza entre sus piernas.
–No lo entiendes. –Ofuscado por el rechazo del otro, apretó la quijada, cansado del tono de su voz. –No es coincidencia que esté aquí, mi lobo no aguanta más. Lo que pasó ese día, solo lo empeoró.
Cualquier clan estaría dispuesto a luchar por someter al clan Jeon y qué mejor que empezar con su líder, eso lo tenía bien claro Jungkook.
–Las parejas destinadas no existen, te creía más inteligente, Kim. Creo que tu clan te comió la cabeza con meterme el pene.
Un gruñido más salió desde el pecho del de ojos afilados, tensándose cada vez más por la actitud molesta del otro que solo provocaba que su lobo quisiera ponerlo en su lugar. –Quizás, pero no quita que quiera hacerlo por decisión propia.
El omega lo fulminó con la mirada al sentir cómo el mayor se ponía de cuclillas frente a él y le volvía a dar la arma, movió su mano, invitándolo a hacerlo.
–¿Podrás vivir sin tu alfa cerca? –Amenazó Taehyung compartiendo miradas que no supieron nombrar.
El viento y el sonido del arma al ser tomada por sus dedos, junto al gatillo acoplándose perfecto a él, rellenó la peligrosa cercanía que crecía entre alfa y omega.
–¿Acaso no lo he hecho todo este tiempo? –Ladeó su bonito rostro, exponiendo su limpio cuello y le escupió sin pena alguna en cuanto lo atrapó desviando los ojos hacia ahí.
El mayor volteó su cara por instinto, apretando toscamente los dientes, cerró levemente sus ojos y se tragó las ganas de aventarlo al suelo al momento de regresar su vista a él, Jungkook estaba tan despreocupado, como si aquello no significara nada, pero seguía sosteniéndose del dolor.
Taehyung bufó.
–¿Por qué no me matas entonces? –Se aseguró de mantener su mirada en los grandes ojos del menor, pidiéndole en silencio que no dudara si realmente detestaba la idea de tener un alfa como él. –Me tienes a tus pies.
Lo tenía, pero la cabeza de Jungkook era un desastre con su omega taladrando sus pensamientos.
Quería hacerlo, estaba más que dispuesto, ¿qué ocurría con él?
Si lo que Kim decía era verdad… ¿Su lobo se sentiría traicionado por quitar la vida del alfa que le habían asignado?
¿Su alfa? Por favor, todo esto es una mentira para poder someterlo, ¿su omega realmente se creía el cuento?
No era sólo un omega para poder usar cuando quisieran. Él es Jeon, las personas están para hacer lo que él diga, cuándo y cómo, no al revés.
¿Moriría si este lo hacía?
Acabar con esta vida de mierda que le había tocado vivir no era una mala idea en absoluto.
Estaba siendo un cobarde, sí. Su maldito omega lo traicionaba una vez más.
El mayor se jactaba del espectáculo que era observar al menor tan de cerca, dudando como nunca antes para dispararle; sus ojitos brillantes recorriendo su rostro, su cuerpo cubriéndose en escalofríos que no hacían más que desenfocar el panorama y su respiración agitada. Podría jurar que su celo estaba por intensificarse aún más. –¿Qué pasa?
Lo último que Taehyung pudo divisar fue el golpe seco entre su cabeza contra la alfombra, el omega lo había empujado con su pierna y escapado lejos de sus feromonas. Usando la poca fuerza que le quedaba, para que no se acercara a su creciente erección con una mancha que crecía por su propia maldita obra.
–No te acerques más o disparo. –Se encontraba intentando erguirse con la pistola apuntándole directo, con el otro brazo cubría su vientre y con sus piernas flexionadas intentaba aguantar el dolor, sin embargo fallaba en el proceso al temblar. Haciéndole maldecir. –Lárgate ya.
El azabache se compuso, acariciando la zona del golpe mientras escaneaba la situación; el omega estaba derrochando feromonas asfixiantes del celo mezclado con un poco de temor y solo hacían a su lobo querer acercarse más.
–Amenazarme no sirve de nada. –Acarició la zona de su nuca, en busca de sangre, suspiró al sentir solo el dolor recorrerle el cuerpo y con un quejido lo miró, pegado a una pared, como si de un cachorro se tratase. –Lo quieres tanto como yo, puedo olerte.
Escaneó el ambiente al no recibir respuesta alguna, Jeon estaba siendo rebasado por el dolor… probablemente causado por el estrés reciente y la presencia de este alfa. Sus labios temblaban y ocasionalmente cerraba los ojos con tanta fuerza, la misma con la que se abrazaba a sí mismo.
–Puedo ayudarte, no seas tan terco.
–Ya.
–No me voy a ir.
El mayor se arrastró hacia él y al contrario le fue imposible huir, debido a que aprisionó patéticamente sus muñecas, poniéndolas encima de su cabeza y sus gruesas piernas a cada lado de su cuerpo lo restringieron en seco. Jungkook quedó petrificado, evitando observar directo a los ojos oscuros del otro mientras que el silencio se llenaba con las palpitaciones de su inapagable corazón. Segundos, minutos, ¿horas? Jungkook no comprendía cuánto tiempo estaba consumiéndose en ese instante, era desesperante embriagarse de las feromonas dominantes del alfa en este estado.
La sangre del menor comenzó a manchar su piel, fue inevitable no ver el brote de líquido y ese fue el momento perfecto en el que el castaño pudo luchar, se contorsionó intentando quitárselo de encima, sin embargo solo le hizo gemir en dolor por la presión que ejercía en su agarre.
No era la primera vez que su vida corría peligro, estaba más que acostumbrado a enfrentarse a situaciones que lo dejaban con múltiples heridas, a pesar de ello, el terror de ser sometido por su linaje era un tema completamente diferente. Poseía más fuerza que un omega común… Estaba fuera de la norma.
Jungkook no debería sentir temor y aún así lo sintió.
–Mi clan te va matar. – Su voz salió más nerviosa de lo normal, se maldijo en sus pensamientos. Si quería quitarse de encima a este bulto de 80 kilos, debía actuar como normalmente lo haría, no como una doncella que se moja por cualquier alfa que le brinde atención. –Te estoy ofreciendo salvarte el pellejo y tomas la peor opción.
–¿Para qué? Se supone que quieres matarme, pero solo veo que pones excusas para no hacerlo. –Un puchero apareció en sus labios para después humedecerlos brevemente sin apartar la vista del chico frente a él, de hecho, agachó su cabeza un poco más para observar sus facciones detalladamente. –¿No será que solo te gusta llevar las riendas de la situación?... Dándome órdenes como si fuera alguno de tus lacayos.
El rostro del contrario enrojeció en su totalidad, complaciendo al mayor. –Deja de decir mierdas raras.
–Te gusta, ¿no es así?
Le negó el observar completamente su rostro al voltearse a un lado pero no tenía sentido. Todo en él se tornó un rosado carmesí, en especial sus orejas.
–Denigrarme para satisfacer ese ego tuyo. –Siguió, bajando la voz y por consiguiente, haciéndola más grave.
Como si fuera un simple omega apretó sus piernas sintiendo un cosquilleo en su vientre y lo odió tanto, la sensación viscosa entre sus piernas.
Mientras tanto, los ojos de Taehyung cayeron en su entrepierna, luciendo patéticamente apretada y húmeda.
Estaba excitado, Jungkook estaba tan excitado que era ridículo negarlo.
El de cabello oscuro podía olerlo tan bien, sentirlo arder contra su piel. –Hazlo. –Ofreció en bandeja de plata. Se pausó a sí mismo para tragar saliva, sediento por probar los labios ajenos y morder ese piercing. –¿Qué te impide hacerlo?
Jungkook definitivamente se estaba volviendo loco, no era mejor que un alfa que piensa con los genitales cuando se descubrió deseando el toque de ese que tenía a tan solo unos centímetros. Asqueroso.
Con el peso en su contra, siguió forcejeando, su estúpido omega no tenía reino en él.
Gracioso, porque mientras Jungkook creía aquello, el alfa de Taehyung sí lo reinaba por completo.
Tal como si el otro pudiera leer sus pensamientos, una de las manos ajenas se escabulló por su cuello, pasando sus largos dedos justo por encima de la glándula de olor, logrando esparcir de las caricias más delicadas que nunca antes había recibido, el lóbulo de su oreja fue su segunda víctima y Jungkook se removió huyendo del toque.
–Cállate ya. –El castaño no supo si le hablaba a Taehyung o a su propio lobo necesitado.
Joder, Taehyung se deshacía en deseo contenido al sentir el llamado silencioso en su aroma que lo invitaban a cruzar más la línea.
Porque mientras el menor hacía el esfuerzo de marcarla, bien sabía que su omega deseaba tanto borrarla, atarle los brazos para que no se interpusiera entre el alfa y él.
La embriaguez de la situación permitió que su curioso tacto se aventurara a los gratos atributos del de ojos bonitos, sus dedos frotando tranquilamente su pecho, ganándose que los pezones del menor fueran más visibles a través del suéter y reanudó la vista a su rostro asegurándose de que su satisfacción fuera compartida; sus mejillas teñidas de un rosa carmín, el mismo tono que tenían sus labios regordetes. Oh sí, claro que lo era aunque sus ojos lo fulminaron con la mirada.
–¿Has tenido compañía en tus celos? –Vocalizó sus pensamientos tan abruptamente que sintió al otro estremecerse bajo su tacto.
–Qué te importa.
Kim tensó su mandíbula.– Eso es un no.
–No es cierto.
–¿No?– Inquirió con curiosidad sin dejar de otorgarle caricias por su torso, sintiendo la respiración del contrario ser irregular por las sensaciones, su pecho subiendo y bajando. Coqueteándole vilmente.
–No vas a salir vivo de aquí, ¿lo sabes? –Lo ignoró tanto que hizo reír al mayor.
–Tuviste tantas oportunidades.
Sus dedos bajaron peligrosamente sobre sus abdominales hasta el inicio de su cinturón, delineando el cuero, pero antes de que pudiera llegar a su entrepierna, algo los conectó a la realidad.
–¿Líder?
La voz de Hyusik resonó por el lugar turbando por completo a Jungkook.
Prefería morir antes de que alguno del clan lo viera con un alfa encima, en celo y para el colmo, con una erección húmeda. Con la adrenalina en su garganta escaneó la situación tan rápido como pudo, deduciendo que estaba subiendo por las escaleras y no le tomaría más de 3 minutos aparecer por el pasillo… Maldita sea, sin pensarlo demasiado, sacó fuerzas de quién sabe dónde para arreglárselas en empujar de encima al mayor y jalarlo consigo. Lo echó dentro de un despacho cercano; oscuro, polvoriento, y maldijo cuando la desesperación lo hizo azotar sin cuidado la puerta.
Joder. Escuchó el famoso ‘click’ de un arma, indicando que estaba preparado para gastar una bala si era necesario. –¿¡Líder, está ahí?!
–Vaya, si querías privacidad, solo tenías que pedirlo. –Alzó una ceja susurrando juguetonamente muy cerca de su oreja, el contrario se giró a mirarlo con unos ojos que posiblemente lo mataron en silencio y lo empujó fuera de su espacio personal. –No te podría negar nada.
–¿De verdad? Entonces sal para que Hyusik te mate y así me ahorras el estar contigo.
La posición… bendita posición y espacio reducido, celebró Taehyung.
–Gracias, pero no es tan divertido como estar aquí.
Estaban contra la puerta, evitando que se abriera- bueno, el menor, él simplemente estaba observándolo sostenerla como si su rídicula altanería dependiera de ella y no era estúpido para desaprovechar aquello. Cruzó sus brazos indiferente, una sonrisa burlona pintándole toda la cara apareció luego. –¿A qué le tienes tanto miedo?
–¿Miedo? ¿Yo? –Bufó rodando los ojos y volteó su cuerpo, encarándolo, mientras su dedo pulgar presionaba con fuerza el seguro, manteniendo la perilla en su palma y el poco control de su lobo en la otra. Taehyung siguió todos sus movimientos bajo unos ojos afilados.
–¿Crees que no lo noté?
–No pienso hablar contigo.
Jungkook por su parte, ajeno a aquello, decidió desoír la presencia del alfa, negándole verlo a los ojos. Una parte de él reconocía su dignidad por los suelos y la vergüenza de ser tocado sin consentimiento, le carcomía el alma. No le daría el gusto de otorgarle su atención a alguien tan detestable como él. Sí, aunque el omega dentro suyo le reclamara.
–Pudiste haberme dejado y aún así me tienes aquí.
Joder, como era molesto.
–Bien, entonces sal. –En un vago descuido donde Jungkook estaba por girar el pomo, su mano fue apresada por los largos dedos del otro en un rápido acercamiento que lo dejó por completo pegado a la puerta.
–¿¡Qué mierda haces!? ¡Aléjate! –Intentó apartarlo pateando en su entrepierna, no obstante parecía que el mayor tenía sus movimientos bien estudiados que lo inmovilizó al poner su pierna entre sus muslos, presionando en esa zona donde el otro estaba más que húmedo. Jungkook sintió terror cuando pudo darse cuenta que el mayor lo sintió, su semblante cambió, algo en sus ojos destellaron con interés y se acercó a su rostro redondito.
–No querrás gritar cuando tienes a todo tu clan allá afuera. –Su voz grave se afianzó susurrando y le fue imposible no desviar su mirada a sus labios abultados, tan perfectos decorados por las perforaciones. Quería probarlo. –Podrían verte mojado por un alfa.
–Tú estúpida mie- –La grosería se le quedó en la garganta al ser estampado con los labios del otro sobre los suyos, no fue un beso grotesco, ni que imponía, el alfa esperó a que respondiera, pero claramente se quedó deseándolo. Aún así, los adoró con ternura, moviéndose tan solo un poco, antes de alejarse lamiendo los aros en su labio abultado. Jungkook ni siquiera se quejó y lo miró.
Taehyung no podía describir con certeza la unión. Sus labios eran tan esponjosos como se veían. Quería más.
El omega no pudo sacar su voz.
El alfa había rebasado sus límites cuando claramente él se opuso desde el inicio, sin embargo… ¿por qué no sentía asco?
Debió sentir ganas de estamparle la cabeza contra el escritorio, golpearlo furiosamente al besarlo sin realmente desearlo, matarlo allí mismo, ya, sin tanto pensamiento de por medio, ¿pero por qué no lo sentía así?
Había algo, lo podía sentir… ¿qué carajos?
Es nuestro alfa. Lo es. No mintió, Jungkookie.
Una vocecita le carcomió la mente, lo llenó tanto del sentimiento que le calentó el pecho y el vientre.
–Jungk- –Taehyung amagó por hablar, abatiendo el sentir de rechazo en su lobo.
En un impulso animal curioso y un poco confuso, lo sujetó del cuello de su camisa, lo observó tan de cerca que podía sentir el aliento chocar contra su nariz y para sorpresa de Taehyung, lo besó. Juntó sus labios suavemente, apenas rozándose, intentando iniciar un vaivén tan lento como pudo en su pobre inexperiencia. El mayor lo dejó explorar, respondiendo de la misma forma y algo en su pecho se encendió.
Jungkook lo besó, no por afecto, por arrebato de demostrarse que podía sentir asco haciéndolo.
Para Taehyung el ardor por querer comerlo, engullir de una buena vez al bonito omega, se las tragó todas hasta que el otro le diera luz verde por cruzar esa delgada línea que se hacía cada vez más fina conforme los chasquidos se hacían más presentes en el encuentro de belfos.
¿Qué mierda?
Jungkook se sentía dolorosamente bien besando a Kim de esta manera, su vientre ya no dolía tanto como antes y se sintió con ganas de frotarse en su muslo. Pensamiento que desvaneció al rodear su cuello por puro deseo, apretando ligeramente para separarlo, dejándolo con los labios brillantes de su propia saliva y una mirada que… no supo definir.
Luchó por no ceder, no obstante ya estaba eligiendo de forma consciente.
–Puedo atenderte. –Tragó saliva, detalle que no pasó desapercibido en la jodida mente del menor al sentir la nuez de Adán moverse en toda su palma. –Sin supresores es imposible que pases de unas horas.
¿Y si lo usaba y luego lo desechaba?
–¿Atenderme? –La tensión en el ambiente aumentó gratamente, ambos perdidos en las acciones del otro que cuando Jungkook relamió sus propios labios, pensativo, Taehyung gruñó por lo bajo.
–Te lo dije antes, ¿no? Puedes usarme.
Jungkook soltó una risa burlona ante la insistencia en su tono de voz.
–Qué patético te ves… Rogándole a un omega para follártelo.
Aprovechó la posición y se encargó de frotarse dolorosamente en la cadera del menor mientras se atrevía a sostenerle la mirada. –¿Te das cuenta lo duro que me pones?
Jadeó, un escalofrío le recorrió de inicio a fin la espina dorsal al sentir el ardor de su lobo por atender al alfa, quien solo se le insinuaba de forma denigrante para uno de su calibre. Decir que aquello a Jungkook no le gustaba, era una vil mentira… Le gustaba que rogara y que se viera patético haciéndolo, le entregaba el poder que siempre ha tenido. –Qué asqueroso eres, Kim.
Taehyung esperó pacientemente como un cachorro, su entrepierna dolía tanto como la del menor, no cabía duda. Era un dolor punzante que compartían, sin embargo, tal parece ser que Jeon tenía más fuerza de voluntad que su puto lobo.
Pasaron segundos, minutos donde el cuarto se llenó de exhalaciones tensas, compartiendo miradas que a veces se rompían por parte del castaño, dejando al otro deseando por la atención negada.
La decisión había sido tomada en un gran suspiro.
–Haz lo que quieras, hasta que yo diga lo contrario. –Apretó más el agarre en su cuello, acercándose a su rostro para que lo escuchara bien, el menor lo observó todo de cerca. – ¿Entendido?
Gimió por la falta de aire, pero el omega no se lo compró.
–¿Entendiste?
–Sí, entendido. –Su voz salió a duras penas, ronca y sin mucho aliento. Complacido, Jungkook alejó su mano, el contrario jadeó llenando sus pulmones de oxígeno.
–No seas exagerado y haz tu trabajo, que para eso sirven los alfas, ¿no?
Taehyung no debió tomarlo como un reto, pero así lo hizo. Lo haría sentir tan bien que no se atrevería a pensar en otros alfas.
Interpuso sus manos por sus costados acariciando con sumo cuidado y deseo, guió su tacto hasta su entrepierna, donde sobresalía mojada y necesitada de atención. Bastó un solo roce para que el omega dejara salir un resoplo de satisfacción, su lobo alfa se quejó complacido en su pecho y no le bastó ese pequeño gesto en el otro que incluso frotó su muslo entre las piernas del menor.
Jungkook asintió ante la mirada acusadora de Taehyung y lo tomó como un permiso para lo que iba hacer a continuación.
–No tienes permitido arrepentirte, Jungkook.
Sus manos se fueron directo a acunar sus mejillas, permitiéndose apreciar lo lindo que se veía así sonrojado; su piel transpirando como consecuencia del celo y el aliento rozándole los labios, invitándolo una vez más a unirse a aquel toque. Conectó miradas, pudo sentir una corriente eléctrica en su nuca que lo incitó a besarlo.
¿Eran sus lobos? No estaba seguro, de lo que estaba seguro era que Jungkook se dejó hacer por completo y el alfa mentalmente lo agradeció porque pudo disfrutar de saciar su sed. Esa que venía cultivando desde adolescente, cada vez que lo veía en reuniones y por culpa de los mayores, no podía entablar conversación con el bonito ‘alfa’.
Cuando aún lo era para todos.
Era gracioso para él, porque su lobo lo reconoció al instante como su pareja. No le importó en lo más mínimo poner en riesgo su reputación, ni la del clan al considerar atarse a un alfa, si ese era su predestinado.
Podía hacerlo por Jungkook.
Ese mismo Jungkook adolescente, retraído y sumamente protegido por el clan, lo tenía siendo un ramillete de sensaciones en el presente… Sus traviesas manos no se aguantaron las ganas de darse el permiso de explorar el cuerpo musculoso con la mente en esos recuerdos de su pequeño amor, sus largos dedos delinearon sus pezones y pudo sentir como el omega reprimió un gemido en su boca.
Se alejó, a duras penas de sus labios dulces, con el propósito de escuchar sus lindos lamentos.
Sin embargo, rápidamente se centró en su cuello cubierto, su lengua humedeciendo por encima de la tela, fantaseando con la dermis bajo esta y sintiendo el olor del omega intensificarse justo ahí. Apretó los labios al no poder saborearlo como quería.
Ajeno al otro, Jungkook sintió las piernas fallarle en el proceso que este delineaba con experiencia desde su mandíbula hasta su mentón, sus ojos estaban por cerrarse, perdiéndose y disfrutando. Era demasiado para su cuerpo, Jungkook no sabía que podía sentir este tipo de sensaciones.
–Kim-
–Necesitamos deshacernos de esto. –Mordió juguetonamente el cuello de tortuga del suéter que portaba el menor, tirando de él hasta que estuvo a la vista de este y lo observó.
Jungkook sintió algo retorcerse ante los ojos filosos del otro brillar con la tela entre sus labios.
Sin pensarlo lo tomó de la nuca y estiró su cabello, intentando imponerse ante él como otros alfas hacían, conectando sus ojos con destellos plateados para dictar lo que su cuerpo pedía al de destellos rubí. Sus lobos mantuvieron una conversación en secreto llena de anhelo y necesidad por el toque ajeno.
–¿Qué? ¿El gato te comió la lengua? –Burló el alfa.
Jungkook se aferró al cabello ajeno como una queja por su comportamiento, sacándole un sollozo que se transformó en una protesta y pudo sentir el bulto del mayor crecer. Presionando, llevándolo al borde.
–Deja de jugar y atiéndeme. –Susurró manteniendo la voz firme.
¿Quién era Taehyung para desobedecer? ¿Líder? Sí, lo era, sin embargo podía olvidarse de ello en ese momento.
Gracias al espacio reducido pudo guiarse rápidamente hasta un pequeño escritorio, tropezó con alguna de las sillas que se encontraban por ahí pero no le impidió llevar al omega entre sus brazos, con este destensando la mano de su nuca, complacido. La boca de este lucía tan apetecible aún con la pobre luz que se colaba por entre las gruesas cortinas, como ya era obvio Taehyung era un hombre muy frágil, aprovechó la oportunidad y unió sus labios, decir que lo saboreó se quedaría corto, se movían desordenadamente a gusto del menor que cedió más rápido de lo que pensó. Era un tanto brusco y torpe, pero Taehyung siguió su compás, prendiéndolo aún más. Se encontró deseando ver el rostro ajeno cuando se separó, sin aliento y fue testigo de que el menor mantuvo sus ojos cerrados, a la espera de más.
Joder, sus labios cubiertos de una capa fina de la saliva propia lo hicieron quedarse allí, observándolo y el contrario creció en impaciencia.
Estaba tan embriagado con el grueso aroma de alfa sobre él que lo volvió a atraer, dominando como pudo un beso sin prisa alguna, con pequeños gimoteos de por medio que quedaban atorados en su garganta y el mayor los recibía plácido. Le mordió el labio, rozando los piercings, por consiguiente el menor bramó en advertencia.
–Ya. Hazlo ya.
–Eres muy impaciente. –Adicto a la nueva droga, robó un suave roce entre sus bocas, adorando lo hinchados que se veían.
–Estás en territorio Jeon. –Con aquello las traviesas manos del menor se aventuraron a quitar el saco de los anchos hombros de Kim. El mencionado lo hizo subir a la fría madera, sin embargo el agobiado omega no podía sentir nada de eso, estaba quemándose lentamente como para darse cuenta de la fría atmósfera que los rodeaba. –Yo mando.
Los pantalones de Taehyung nunca se sintieron tan apretados.
–De rodillas.
El mayor tragó teniendo la mirada fija del otro sobre él, demandando y obedeció tan rápido como pudo bajando en su lugar, apoyándose en nada más que sus rodillas, manchando un poco su pulcro vestir. Desde aquí tenía una vista obscena del cuerpo del omega, con sus gruesos muslos abriéndose lentamente para acercarlo con los pies bien puestos en sus hombros, abrazándolo, dejando su rostro a escasos centímetros de su entrepierna.
Oh, podía sentir el olor del celo en él y su vientre se encogió.
–Omega-
–No te he dado permiso de hablar.
Endureció la mandíbula, el alfa sintiendo la humillación en todo su ser, sin embargo sentía que podía correrse con solo el cuerpo del menor así de húmedo, transpirando y con los labios enrojecidos. Era el vil autor de aquello, probablemente el primero en ver la ensoñación en sus ojos por algo más que su boca hablando.
Jungkook se le insinuaba tanto y parece ser que ni siquiera estaba consciente.
Sin decir mucho, pero teniéndolo a sus pies.
El lobo del mayor se hizo presente cuando el otro lo empujó a poner su boca sobre el miembro, saboreando por sobre la tela el lubricante que emanaba. El omega tarareó en aprobación y no dudó en pasear su lengua, queriendo una pequeña probada de lo que se avecinaba.
–Tú obedeces…
Se dio el tiempo de llenar de aire sus pulmones cuando el otro comenzó.
Como mejor pudo humedeció la zona, sin quebrar la mirada compartida entre ambos y tragó lo poco que podía de su esencia, se sentía dulce en el paladar. El menor aflojó en automático sus pantalones, dándole permiso de darle una mano para quitar el cinto de cuero al alzar sus caderas, Taehyung consintió eso, no obstante llevó sus manos a ellas, y tentó su piel con la ilusión de bajar sus pantalones.
Jungkook aceró la mirada al no sentir más los cariños en su miembro.
–No.
El alfa ignoró por completo esto y comenzó a bajarlos por sus piernas, dejando al descubierto lo bien formadas que estaban. Era Taehyung frente a frente con la piel caliente, su lubricante natural y una muy tensa atmósfera por parte del castaño. Un enrojecimiento creció desde su cuello hasta sus orejas, siendo imposible de pasar por alto ante sus ojos traviesos, que querían engullir todo del omega.
–¿No? –Su aliento golpeó sin querer el miembro erecto, parecía que le pedía a gritos por algún toque y dándole la razón, el otro se estremeció, reprimiendo un gemido para conservar la poca soberbia que le quedaba. Kim sonrió suavemente, decidido lo arrastró hacia él, aprovechando su agarre en sus caderas para hacerlo recostarse un poco más en la fría madera.
Jungkook no pudo procesarlo bien cuando ya sentía el interior viscoso de la boca del alfa abrirse paso por su falo, todo en él se derritió, sus piernas se acalambraron, apretando la cabeza de este y esperaba que eso lo hiciera alejarse, pero parece que solo lo animó a incorporarse más para comer el miembro como se debe y abrirle las piernas.
Tan dulce.
–J-joder, Kim… Espera.
Los ojos del otro se abrieron como si éste hiciera el intento de que entendiera que lo escuchaba, pero a la vez no se apartaba. Su nariz rozaba perversamente el hueso de su pelvis y su respiración caliente lo golpeaba morbosamente, haciéndole incapaz de gemir. Tan estimulado con solo el inicio.
Sentía que se iba asfixiar de tantas sensaciones. Tantas capas de ropa elegidas cuidadosamente, eran su mayor enemigo ahora y maldijo, soltó quién sabe cuántas maldiciones cuando el mayor movió su cabeza, sacándose el pene, llegando hasta el glande y volviendo a engullir en un ritmo que fue en crescendo. Se folló la boca a sí mismo, creando un sonido demasiado vulgar para su inexperiencia.
El lobo del alfa se sentía regocijar en felicidad al ver a su omega disfrutar su boca de tal manera. Solo su boca lo tenía siendo un ramillete de placer que lo hizo esmerarse más, succionando cuando llegaba a la punta, el de ojos bonitos echó la cabeza hacia atrás y ese gesto, que le privara de verlo le hizo oscurecer el semblante, apartándose con un chasquido.
–Esperé tanto, no puedo esperar más.
Se puso de pie rápidamente, comiendo a la velocidad de la luz el cuerpo del otro en el escritorio y pudo sentir un atisbo de temor en el omega al tenerlo tan cerca, sin embargo no le permitió hundirse en su raciocinio al pasar una mano por su nuca para juntar sus labios. Gimió, el menor fue el primero en hacerlo al sentir ese sabor extraño de la boca ajena y no lo sabía, quizás fue lo errático de la situación, pero su miembro chorreó un poco al saborearse a sí mismo.
Todo era tan vulgar.
Y a Taehyung le encantaba provocar estas reacciones.
–Es asqueroso… E-eres- –Aprovechó la breve ausencia del otro, que ahora se encontraba en su mandíbula, besando y haciéndole ver algunas estrellas más allá de sus párpados.
–Quítatelo.
El castaño frunció su ceño al mirarlo alejarse, dándole un poco de espacio.
–El suéter, no me deja marcarte como quiero.
¿Huh?
–Primero sales muerto de aquí. –Sentenció serio, sin embargo hizo lo que se le dijo. No por el alfa, claro, sino por su propia comodidad.
El calor se le subió a todo el rostro, no observaba al mayor pero los ojos ajenos le penetraban el alma cuando quedó completamente desnudo ante él. Vulnerable para cualquier cosa.
Cada rincón estaba teñido de rosa; sus mejillas, su nariz, su pecho, sus rodillas y…
Bonito.
Se encargó de quitarle los pantalones, donde antes se habían quedado hasta sus tobillos y se encontró con él mismo en completa desventaja del omega ya que seguía con su traje formal, un poco desordenado por obra del menor, pero al fin y al cabo, vestido.
–No estás siendo justo. –El castaño le pateó ligeramente, llamando su atención al bonito rostro que adornaba con un lindo puchero inconsciente.
Demasiado omega, pensó Taehyung y soltó una risilla.
–Pensé que te gustaba más vestido. –Ignoró el sonrojo en el otro para deshacerse de la cremallera, su cinto y los dejó así, flojos, para luego desabrochar tortuosamente su camisa.
El omega se jactó de verlo, encontrándose relamiéndose los labios y tragando duro cuando pudo ver sus hombros anchos, piel bronceada y una pizca de los huesos de su cadera. Oh, el cuerpo de un alfa, era la primera vez que veía uno. Se sintió inútil al pensar que su cuerpo no podía hacer el esfuerzo por verse así, por más que se matara ejercitándose día y noche.
Este bastardo nació de esta forma.
Quizás fue el celo, quizás fue obra del propio Jungkook, sin embargo se enderezó solo para sujetarlo de la orilla de sus pantalones y jalarlo, ganándose un gesto de sorpresa en la mirada del alfa al tropezar torpemente con sus pies antes de quedar completamente pegado a él.
–Hablas demasiado y haces muy poco… –El mayor tragó por la acción.– ¿Así tratas a un omega en celo?
El menor le mostró su lobo en los iris cuando sintió un atisbo del miembro palpitar en su mano, complacido por sus acciones.
–¿Follarme la boca te parece poco?.
–¿A un omega cualquiera se lo haces sin que te lo pida? –Evadió por completo su pregunta y a Taehyung le resultó tierno lo desesperado que podía ser.
–¿Celoso?
Tal parece ser que las feromonas de un alfa sí pueden drogar a un omega.
–No quiero estar con un alfa usado.
–Pruébame y juzga tú mismo. –Acorraló su cuerpo con un tono juguetón, molestando en demasía al menor al quedar a centímetros de su rostro pintado en mil variantes de un rosa muy lindo y no hacer nada por unos segundos. Sus ojos iban y venían de su boca a su mirada. –Si me corro en menos de 1 minuto, tú ganas.
–Eres un idiota. –Soltó sin nada de gracia.– Cualquier alfa ya estaría abriéndome las piernas por el celo y tú- –Antes de que Jungkook pudiera terminar su oración, el mayor acortó cualquier distancia que pudiera existir entre ambos, dejándole las palabras en la boca al unirlas repentinamente para separarse de la misma forma después de un rato invadiendo su cavidad con la lengua. Lo justo para dejarlo deseando por más.
Un chasquido marcó la distancia.
–Yo no soy cualquier alfa.
Taehyung lo dijo tan natural que Jungkook apretó las piernas.
El omega lucía tan jodido con solo unos cuantos besos y obras de sus labios. La realidad superaba todas sus expectativas y estaba más que feliz por ello, que cuando lo empujó en la fría madera, le dio lo que tanto quiso, deshaciéndose de sus pantalones y camisa.
Con un solo jalón pudo abrirse distancia entre sus piernas, Jungkook no tuvo más remedio que anclarse a sus costados y el alfa le sonrió, antes de besarlo, esta vez haciéndolo recostarse por completo, derritiéndose en los bonitos tratos que podía recibir de un alfa.
Vaya, decir que la mente de Jungkook eran puros fuegos artificiales, se quedaría a medio camino porque se encontró deseando tanto el tacto y respondiendo con el mismo fervor que estuviera recibiendo, que eran demasiadas sensaciones para resumirlas en tan solo eso.
Una vez Taehyung sintió como Jungkook reprimía gemidos, empezó a trazar un camino de besos desde su mandíbula hasta sus clavículas. Poniéndole extremadamente cuidado a las zonas donde más olía a omega y que gratamente hacían al menor removerse en jadeos.
–Kim-
–No me llames así. –Decidió probar con su lengua esa parte de su cuello que lo hacía reaccionar más y no falló.
–T-taehyung…
Un gemido tan dulce salió de esos labios hinchados y rojizos, y su vientre cosquilleó. Lo hizo con el pensamiento de poder tenerlo de esta forma. Ugh.
–¿Mh? –La voz grave retumbó en la sensibilidad de sus besos, la piel del omega y su oreja, haciéndolo temblar.
Mientras su boca se encontraba ocupada, sus manos comenzaron a explorar la carne caliente de sus muslos, subiendo y bajando, acariciando ligeramente y apretando un poco al llegar cerca de sus mejillas.
Sin embargo, el alfa solo podía atreverse a probar y probar, su boca besando cada parte de su piel. Su pecho fue su siguiente víctima cuando le dio una pequeña mirada al contrario y sin que Jungkook lo esperara, Taehyung lamió uno de sus pezones, para luego meter completamente su pecho.
–Mierda. –Sus ojos se abrieron tan grandes, sujetó al mayor de los hombros con necesidad, pero no pudo evitar soltar maldiciones y jadeos. Podía sentir toda la lengua del mayor, toda la cavidad caliente en su pecho sensible y jodido Kim Taehyung. Lo estaba haciendo escurrir más. –A-alfa, ngh-
Tal parece ser que un alfa inducido con el aroma del celo de un omega lograba maravillas y Jungkook estaba experimentando cada una de ellas al mismo tiempo.
Se apartó con un sonido vulgar y solo ahí, Jungkook pudo volver a recostarse en la madera, con el pecho subiendo y bajando por la estimulación.
–El líder Jeon no aguanta mucho… ¿Acaso te corriste ya? –Sin pena alguna se atrevió a rozar el falo, llevándose un poco del líquido que brotaba.
Jungkook gimió y se retorció, afectado. –C-cállate y haz tu trabajo.
–Mh, lo hago tan bien que tu polla no deja de escurrir. –Acaparó toda la cabeza del miembro, frotando tortuosamente y haciendo sollozar al otro.– Mírate.
Jungkook luchó, de verdad que luchó en no acatar la órden de Kim, pero su cuerpo parecía jugarle chueco y dios… pudo ver la posición de este, su gran mano con venas prominentes cubierta de sus propios fluidos y brotó más pre semen.
Taehyung lo notó y sonrió satisfecho.
Lo tenía en la palma de su mano, figurativa y literalmente. Se alejó para comenzar la estimulación en dónde más pedía atención.
No había marcha atrás cuando utilizó el propio líquido de Jungkook para mojar su entrada, volviendo todo aún más perverso. El menor no necesitaba lubricante, estaba más que mojado por la excitación, pero le retorcía algo en la mente ver su agujero palpitar ante el fantasma de sus dedos que tentaban la zona.
–Estás tan mojado.
Las palabras se le quedaron atoradas en la laringe, gimiendo en respuesta ante el tono tosco del alfa, sin embargo sus ojos se abrieron más de lo usual al sentir algo presionar entre sus mejillas. Taehyung estaba intentando entrar débilmente.
–N-no. –Un temor repentino lo llenó de ansiedad. ¿Qué hacía aquí? ¿Cómo había dejado que un alfa le abriera las piernas y lo tocara?
–Tu agujero está tan apretado que ni siquiera puedo entrar… –Saboreó el fantasma de los labios del menor en los propios mientras comía en silencio el cuerpo entregado a él. Le sujetó los muslos, alzándolo un poco para exponer la entrada que se flexionaba sobre la nada misma, coqueteándole por engullirlo– Pero lo quieres ya, ¿no? –Dedicó unas caricias en su piel, arrullando ligeramente.
Jungkook ni siquiera se molestó en responder, se sentía arder por cada parte de su ser y evitó ver al mayor.
–Mírame.
Como un comando, lo hizo, sin chistar y algo se revolcó en su vientre.
Taehyung había usado su voz de mando en él, pero se tragó los insultos al momento que vio el miembro ancho siendo estrujado por el puño del contrario.
Se encontró salivando; la punta brillaba en desespero, al igual que las venas a su alrededor y el poseedor de aquello simplemente lo veía con ojos oscuros, determinados.
Era tan animal.
–Hijo de puta, no va caber.
–Lo hará.
Solo eso se necesitó para que se ubicara en su agujero y apretándole las nalgas, en un intento de abrirlo aún más para facilitar su entrada, se hundió. La cabeza entró dolorosamente bien.
A Jungkook se le fue la respiración, su cabeza cayó sobre la madera y pudo escuchar un gemido ronco provenir de Taehyung. No pudo verlo, pero este tenía una sonrisa drogada en su rostro, sintiendo cómo cada milímetro del omega le daba la bienvenida, abrazándolo tan jodidamente vulgar.
Cuanto más empujaba sus caderas hasta quedar completamente pegado al menor, podía sentir el cuerpo contrario derretirse solo para él, así que no desaprovechó ningún segundo en echarse encima para tomarlo del rostro, sujetando posesivamente sus mejillas.
–Te ves tan follado y ni siquiera hemos empezado, Jungkook.
Decir que la realidad superaba lo que su pobre imaginación alguna vez le pintó en sus más oscuros sueños lascivos, era más que cierto. Ya que nunca pudo pensar en una imagen tan perfecta y perversa como ver al omega transpirando, respirando con dificultad al estar intentando soportar el tamaño que era tener a un alfa como él dentro, sus ojos amenazantes ahora estaban llenos de ensoñación, completamente ido por las sensaciones y sus labios carnosos solo le invitaban a empujarle más la polla por las piernas y por la boca misma.
Se sintió endurecer más y Jungkook lo notó.
–Mierda, ¿por qué está tan grande?
–Por ti.
El omega gimoteó patéticamente, podía jurar que con cada minuto transcurrido crecía en su interior y lo atormentaba de una extraña manera al intentar acoplarse.
–No cabe, sácalo. –Para sorpresa del mayor, Jungkook le sostuvo la mirada, aunque tuviera los ojos empañados de excitación y quisiera eso tanto como él. No lo admitiría, claro que no.
El aura en la mirada del mayor oscureció todavía más, luchando contra su lobo por no montarlo de una maldita vez. El alfa en él se regocijaba, tanto como se desesperaba por darle tiempo al otro de tomarlo como se debe, sin prisa y abochornándolo de suma manera.
Eso solo lo hacía disfrutar.
–Estás hecho a mi medida, no hay lugar en ti que no pueda llenar. –Movió tan solo un poco sus caderas, sin salir realmente de él y el omega se deshizo en gemidos flojos.– ¿Ves?
Taehyung se tragó un gemido fascinado con los del menor.
–Tú mismo pediste esto, Jungkook, ¿no lo recuerdas? –Ejerció presión, empujándolo contra el escritorio para pegarse por completo, sus testículos dando un sonido vulgar al tocar la piel de sus nalgas cubiertas con lubricante. –¿Es demasiado para el Líder?
–Ah. –Su voz realmente titubeó, el calor se sentía sofocante y no hacía más que aumentar la necesidad por rogarle al alfa que lo penetrara rápido. Su omega era un bastardo muy lascivo, sin embargo Jungkook estaba luchando con todas sus fuerzas por mantenerse con lucidez. –¿Crees que soy un omega débil?
Pero, ¿de verdad importaba sostener su arrogancia a estas alturas?
Cuando fue él mismo quién le reclamó por no comportarse como un alfa necesitado al ver a un omega en celo, dispuesto a abrirle las piernas, y también lo había sometido para que le chupara la polla.
Era un hipócrita de primera.
–Me llamaste Alfa.
–Eso eres.
Taehyung rió negando, el menor solo frunció su entrecejo.
Le dio espacio, dejando de apoyar su peso por completo en él y volvió a estar erguido, con la posibilidad de ver todo el desastre que era el cuerpo del omega siendo llenado. Lo sujetó de los muslos, apretando lo suficiente para robarle un jadeo al sensible menor y justo ahí Taehyung tarareó en aprobación para comenzar a embestir.
Jungkook vio estrellas.
–Dime Alfa otra vez.
Jungkook no quería.
–A-alfa, mierda. –El roce entre sus interiores lo estaban matando, no se sentía para nada como el que pobremente obtenía con sus almohadas. Simplemente se sentía lleno.
Se sentía tan bien.
Joder.
–Te voy a follar como te lo mereces.
La madera comenzó a rechinar gracias al poco uso que se le daba y el fervor que aumentaba gradualmente en las caderas del mayor, solo hacían llenar las cuatro paredes con el chasquido vulgar de ambos y los gemidos lindos de Jungkook.
–Eres tan buen omega.
Taehyung ya se había contenido bastante y ahora que el menor no hacía nada más que demostrarle lo mucho que disfrutaba, no pararía.
No hasta que recibiera su nudo una y otra vez.
Los omegas eran conocidos por tener lobos insaciables en los celos. Jungkook al ser un omega puro de alta casta, sería prácticamente imposible mantenerlo satisfecho con solo una ronda de sexo, quizás esa era la razón por la cual el menor era tan arisco incluso ya con el pene metido en su agujero. Tenía miedo de pedir por más.
No quería ceder, pero joder, Taehyung claro que lo haría hacerlo.
Era un alfa puro, de alta casta al igual que él, uno común y corriente no podría atenderlo de la misma forma.
Nadie podría tener a Jungkook, ningún alfa más que él.
Con pensamientos obsesivos nublando su mente, no se tentó el corazón cuando quiso que el choque entre ambos se hiciera más duro y errático. Si no podía marcarlo, se aseguraría de dejarle el fantasma de su polla en el interior para que de ahora en adelante se sintiera vacío.
–E-espera, duele.
–¿Sí? –Aprisionó su cintura con ambas manos, acorralando su titubeante cuerpo con el calor que emanaba y así acunar sus nalgas con sus caderas, provocando que los choques se escucharan más como chasquidos obscenos. –Habla bien. –Jadeó con una sonrisa.
–Hijo de puta. –Su rostro deforme por las sensaciones y el constante rebote en el que lo tenía inducido no lo dejaban pensar con claridad. Su cabeza era un jodido desastre por los cosquilleos en el vientre mientras su omega solo le susurraba que el alfa lo anudara. Que quería el nudo en él, llenándolo todo.
Taehyung como el alfa débil que era se dejó engatusar por los atributos de este y adicto a la forma en que su pecho se movía con cada estocada, lo alentó a empotrarlo en seco, saliendo y entrando toscamente con el fin de ver sus lindas tetas. Con una mano se encargó de sujetar ambas, haciéndolas lucir más redondas y Jungkook expuso su cuello con un lloriqueo.
–Mierda, quiero llenártelas de semen.
Algo en Jungkook se retorció y pronto sintió mojar su abdomen y parte de su pecho, seguido de una sensación de alivio que lo dejó sintiendo el corazón palpitar en los tímpanos.
El alfa se regocijó en victoria al sentir la explosión de los rastros del semen mancharle un poco y sin tapujo alguno pasó sus dedos por la piel cubierta de la semilla para así llevarlos a su boca, chupando como si de una golosina se tratara. Jungkook lo observó jadeante mientras su falo volvía a estar completamente duro. –Me estrujas tan bien…
Gruñó desde la garganta sin siquiera poder moverse debido a las paredes del omega que parecían quererlo ordeñar por sí mismas al notar que no hubo un nudo después del clímax.
Los ojos cristalinos del castaño brillaron y el mayor lo notó. Jungkook le estaba dejando ver a su lobo.
A la mierda todo.
–Dame… –El omega posiblemente perdió la cabeza por su instinto y por ese alfa que lo penetraba tan bien, tragó sintiendo la sed de llenarse de aquello que tenía entre las piernas y se dejó llevar.– Dámelo.
–¿Mh?
Jungkook prefería admitir que él escogió esto, en vez darle la razón a su lobo. Porque él tenía el control. Era capaz de decidir incluso en celo.
–Dame el nudo o te corto el pene. –Tragó regularizando su respiración ante los ojos juguetones del azabache.
–¿Premio o castigo?
Rodó los ojos en fastidio y gimió cuando puso toda su fuerza en empujarlo, sacando consigo el miembro de sí. –Eres un bastardo, ¿lo sabías? –El alfa cayó en su espalda, chocando con la pared y Jungkook se quedó allí observando desde el escritorio. Adorando la jerarquía en sus posiciones, ronroneó sin siquiera darse cuenta para bajarse de ese lugar y colocarse a horcajadas de su cuerpo. Taehyung jadeó por la vista frente a él. –Un asqueroso bastardo que vino hasta aquí para que le abriera las piernas, lo hice, ¿y qué? –Se inclinó a su rostro, no despegándole la mirada ni un solo segundo. –Ni siquiera pudiste hacer lo mínimo que se espera de un alfa: anudar.
Taehyung nunca se había sentido tan duro.
–Un bastardo que te hizo correr y- –Mencionó atropelladamente pero no causó ni una mínima reacción por parte del otro.
–Cállate, perdiste tu oportunidad.
–Jungkook. –Insistió tragando en seco. –Nadie podría follarte como yo.
–¿Nadie? Qué egocéntrico, creo que hasta yo soy más hábil con un pene que tú.
Se ganó un gruñido lleno de dolor en su orgullo de alfa y no hizo más que reírse.
–Eres muy patético.
Solo bastó eso para que rodeara el miembro erecto, tocándolo por encima sin romper las miradas compartidas llenas de sentimientos indescriptibles entre ambos y condujera con experiencia previa a su entrada. Se sentó por completo, ignorando el ardor de hacerlo sin juego, no le pregunten a Jungkook cómo había aprendido aquello, porque en su vida se había metido algo entre las piernas.
La mente del mayor se nubló por completo, tal como si el cuerpo del omega lo follara a él y no al revés. Tenía todo del otro encima suyo, montándoselo, gimiendo en una mezcla de dolor y placer, cegado por las feromonas de celo e incluso así no rompía el contacto visual. Taehyung fue incapaz de seguirlo y le expuso por completo el cuello al jadear sin aliento, guiando sus manos en automático a las caderas de Jungkook.
–Te gusta ser follado por un omega, ¿no?
Taehyung gimió de forma lamentable ante los oídos del menor y eso solo hizo que estrujara sus paredes, sintiendo el miembro palpitar muy dentro de sí. Jungkook le dedicó una sonrisa victoriosa.
–Respóndeme, Alfa. –Burló.– Dijiste que me atenderías. –Guardó silencio, guiando una de sus manos hacia la nuez del cuello que solo le coqueteaba vulgarmente, moviéndose con cada gruñido, gemido o jadeo que abandonara la boca del mayor. La enrolló muy bien, sintiendo la tráquea en toda su palma sudorosa y engulló levemente los dedos en la carne, despertando una chispa en los grandes ojos de Jungkook; superioridad y control. Le gustaba sentir eso mientras usaba su polla. –Pero, –Jadeó.– ¿por qué te estoy follando yo a ti?
Jungkook logró tragarse todas las sensaciones en su débil cuerpo, se sentía jodidamente en el cielo tener la cabeza del falo rozar muy en el fondo, besándole la próstata con cada estocada que se daba. Kim Taehyung era un bastardo por poseer una polla tan buena.
Definitivamente Taehyung había perdido la cabeza, conectó su mirada a la desafiante del otro y aún con la mano asfixiándolo, afianzó su agarre en sus caderas, enterrándole las uñas para alzarlo sobre su regazo, dejándolo quieto. Jungkook se inclinó por inercia, evitando caer, quedando a milímetros de su rostro. El miembro quedó con solo el glande dentro del menor.
–Es mi turno.
La grave voz del alfa llenó sus sentidos y el agujero de Jungkook se cerró ante él, expectante. Taehyung maldeció.
–Mierda, quieres que te folle tanto. –No era una pregunta, era un hecho para ambos. Jungkook no lo pudo refutar cuando se encontró repitiendo la acción con consciencia e inconsciencia, no podía privarse de la lujuria que siempre intentó enterrar.
Observar sus ojos grandes, ahora cristalinos por las sensaciones, lo descolocaron demasiado que en un movimiento necesitado, lo volvió a sentar de lleno en su polla, sacándole un gemido desde la garganta y hacerle tirar la cabeza hacia atrás.
–¡J-joder! –Las piernas del omega temblaron tanto que todo su cuerpo se puso rígido y sus manos tomaron los antebrazos del contrario, olvidando olímpicamente su juego de asfixiarlo.
Ahora él mismo se asfixiaba con el duro pene de Taehyung.
–Dime que te anude y lo haré, Jungkook. –Resultaría graciosa la forma en que el alfa magullaba la carne entre sus dedos al moverlo en círculos sobre su polla. Atontando al menor al tenerlo tocar su vientre vulgarmente desde el interior.
–Mh-mg, hazlo ya.
–Órdenamelo, estoy en territorio Jeon, ¿no es así?
Taehyung podría ser tan estúpidamente atrevido.
El falo de Jungkook se mojó y no pasó desapercibido por los ojos rubí del mayor. Oh, le había encantado.
–Anúdame, jodido alfa.
El mencionado no perdió el tiempo, aprisionó su labio inferior entre sus dientes, como si se diera valor a hacer lo pactado. Subió al menor y comenzó a impactar de lleno en su agujero, embistiendo frenéticamente desde un inicio. Taehyung observaba perdido el rostro bonito de Jungkook deformarse de la forma más lasciva posible; sus cejas se fruncían y por más que luchaba por mantener sus ojos abiertos, mirándole, los cerraba fuerte para hacerse un desastre de gemidos agudos.
Su flequillo se balanceaba al ritmo y sus tetas, mh, Taehyung se lamentaba de no poder comerlas al mismo tiempo, porque por más que lo deseara, se quería grabar la escena del cuerpo de Jeon siendo corrompido por él.
–Mi precioso omega. –Gruñó desde el fondo de su garganta y recibió un gimoteo lastimero. –Te voy a llenar tan bien que volverás a mí pidiendo por mi polla, ¿hm?
–A-ah… mh-gh, T-taehyung.
Pronto el cuerpo fornido del omega comenzó a soltarse, a debilitarse mientras más arremetía contra su próstata hinchada. Podría resultar asqueroso, sin embargo a Taehyung le encantaba… poder sentir el interior viscoso, apretado e hinchado de tanto abuso. Estaba más que listo para recibirlo.
Y sin pedirlo, el menor se abalanzó a él, acostándose, pegando sus pieles pegajosas y abrazando su cuello.
–Tae… –Suspiró sobre los labios abultados del alfa, sus ojos recorrieron los del contrario y luego su boca. Taehyung gimió grave cuando esa sola cercanía le hizo arremeter más fuerte sintiendo como el besuqueo vulgar entre sus genitales llenaba el pequeño espacio y ahí mismo, vació por completo su semen.
Lamió los labios del omega, ese piercing salado y lo besó. Un encuentro hambriento por culminar el acto les venía haciendo falta cuando ambos hicieron chocar sus lenguas al mismo tiempo y Jungkook fue más dominante al adentrarse en la del mayor.
Todo mientras a Taehyung le fue imposible moverse más debido a la presión del nudo que se ensanchaba en Jungkook. Fue tanta la presión que removió sus manos de sus caderas a sus nalgas, abriéndolas y estrujándolas.
El cuerpo del castaño tembló patéticamente al sentirlo, se sintió tan malditamente lleno que su miembro explotó en ese momento, echando su semilla sobre el abdomen del alfa.
El nudo era tan grande, asegurando que ninguna gota se saliera de su anillo y así hacer más efectivo un embarazo. Jungkook lo sabía, para eso servía anudar, pero decidió ignorar aquello cuando sintió tocar el cielo.
Taehyung le obligó a abandonarle la boca y recibió un gemido en protesta, ¿podían culparlo cuando quería ver su rostro follado mientras lo tenía todo para él?
–Te ves tan precioso, Jungkook.
–C-cállate la puta boca.
La mirada ofuscada del mayor se endureció… agitado y con ganas de ponerlo en su lugar desde que arribó a la residencia de los Jeon, recogió un poco del semen del omega en su pecho. Aprovechó los pequeños centímetros de lejanía creados por el menor y lo tomó por la nuca para que lo viera bien a los ojos, Jungkook gimió desprevenido.
–¿Q-qué-
–Estoy en territorio Jeon, pero tú tienes mi polla bien enterrada, ¿no?
–Vete a la mierda.
–Tu boquita es muy grosera, Jungkookie. –El barítono grueso con el que le llenó los oídos le hizo gemir tan patéticamente que hasta su agujero se cerró en el nudo.
Taehyung sonrió con diversión, no se limitó.
Sin más le llenó la boca con los dos de sus dedos bañados en su propio semen, el índice y el medio se encargaron de frotarle toda la escencia en el paladar, el menor protestó un poco al principio con sorpresa, pero su puto miembro chorreó al sentir cómo abusaba de su boca. El muy hijo de puta tenía unos dedos largos y se aseguraba de llegar hasta la campanilla.
El rabillo de sus ojos se llenaron de lágrimas al sentir unas infernales arcadas, pero solo se ganó un gemido grave por parte de Taehyung. No podía apartar los ojos, mientras pedía un poco de piedad por la sensación tan grotesca en el fondo de su garganta, el mayor se jactaba, negando sus silenciosas peticiones.
–¿Puedes soportar otro? –Cuestionó falsamente para agregar el anular y follarle la boca sin cuidado alguno, tomándole el mentón con el pulgar para mantenerlo en su lugar. –Claro que puedes. –Arrulló sin quitarle la mirada de encima de sus labios profanados que ya escurrían saliva por las comisuras. –Tú siempre puedes, no eres un omega débil como los demás, ¿verdad?
Jungkook se quería morir ahí mismo, era ridículo que su vientre se le contrajera mientras le abusaba de esa forma.
Kim Taehyung era el pecado mismo hecho en persona.
Porque aunque el confinamiento al que le tenía sometido el gran nudo de su polla se deshacía en el proceso, deseaba que se le hinchara una vez más y se quedara pegado a él.
Sollozó cuando este se resbaló de lo lubricado que estaba, la carne reposando sobre sus nalgas. Lo lamentó más cuando los dedos también lo dejaron vacío. Escupió saliva, respirando pesadamente sobre la cara del alfa, quien lo observaba con una mirada llena de socarronería.
–Hiciste un desastre. –Clamó con falsa pena, recogió un poco de la saliva espesa en la barbilla y se la volvió a meter a la boca. Jungkook se opuso con un gemido, aunque igual lo tragó. –Tienes que aprender a usar mejor tu linda boquita.
–N-no. –Respondió con altanería, con toda la fantástica denigración que había recibido escupió la saliva acumulada. Provocándole.
–Deberé usar algo más grande, entonces. –Cerró sus ojos al recibirlo y tragó los restos que cayeron en sus labios ante él, los iris del menor se le dilataron tanto que parecían grandes orbes negros, en lugar de su color café natural. Mierda.– Pero hoy estás de suerte, porque me interesa otra cosa.
–Cállate ya y métemela, joder. –Desesperado echó sus caderas hacia atrás, lubricando el falo con sus mojadas nalgas, aunque realmente no lo necesitara. Ambos estaban tan mojados del pequeño tira y afloja que se habían encargado de forjar con tanto jugueteo.
Taehyung rió entredientes.
–3 minutos.
–¿Qué-
–Tardaste 3 minutos en rogar por mi polla.
Antes de que Jungkook pudiera quejarse por el atrevimiento, las grandes palmas del alfa le sacaron un jadeo al agarrarse de la suave carne de sus muslos para poder erguirse, el menor ni siquiera necesitó de instrucciones para enredar sus piernas por las caderas ajenas y así permitir que este se pusiera de pie con él pegado. No era la petición que tenía en mente Taehyung, pero no pudo negarse al tenerlo respirando en su rostro y lo besó, teniendo nulo poder sobre cómo controlar sus impulsos. Parte del alfa cayendo en el círculo vicioso de su hiperfijación con la boca del omega.
Soñaría con ella de ahora en adelante, en cómo su piercing presionaba, pellizcaba en algunos momentos la delgada piel de sus belfos, ni que decir de la pequeña sonrisa que le atrapaba después de aquello.
Sabía lo que hacía y se aprovechaba.
–Date la vuelta. –Dejó un corto beso, adorándolo antes de separarlo de sí y obligarlo a bajar sus piernas en extrema confusión. Más no hizo falta repetirlo, ni usar la voz de mando cuando ya tenía al omega de espaldas a él completamente desnudo, marcado con su esencia, hecho una desgracia.
3 segundos se tomó para observar entre respiraciones agitadas, que cada vez se hacían más pausadas al ver el ligero rastro de su semilla chorrear de entre las piernas.
–Quedaste demasiado lleno.
Taehyung ni siquiera esperaba una respuesta, no la necesitaba, de hecho. La vista era tan clara.
Se puso de cuclillas quedando frente a frente con el crimen que había hecho, no tuvo nada de cuidado al momento de palmear ligeramente la carne para ver muy bien cómo rebotaba y luego las cubrió en su totalidad, ayudándose de sus pulgares para separarlas con el fin de ver la entrada flexionándose en el fantasma de su miembro. Jungkook por reflejo terminó inclinando su cuerpo a la pared, exponiéndose más, dándole ventaja sobre la posición tan vergonzosa que había tomado.
–A-asqueroso.
–¿Lo soy?
Una vez más, Taehyung le robó las palabras al menor. Sintió algo viscoso rozar la línea de sus nalgas, hasta llegar al rabillo de sus testículos, pasando vilmente por el agujero que no dejaba de escurrir. Se le apretó, inconsciente, con un gemido afectado, el alfa lo acompañó con uno más ronco.
–Mierda, sabes tan bien. –Adentró su rostro, haciendo un esfuerzo descomunal por profanarlo con su lengua. Maldijo, Jungkook seguía tan apretado y no dejaba de desear el ser llenado, tanto que ni siquiera podía entrar. No le quedó otra opción más que besarlo, succionando, llevándose los restos de sus propios fluidos. Jungkook podía correrse con solo eso, estaba a nada de hacerlo cuando sintió una brisa fresca anunciarle que lo había abandonado, para su desdicha.
Sollozó en un orgasmo negado.
El alfa tarareó, tragándose toda la semilla, pensativo, el menor podía sentir sus ojos atravesarle la médula.
–¿P-por qué eres tan asqueroso? –Sentía las orejas explotarle en ardor.
–El sexo es asqueroso y aún así pides por mí. –Abandonó el mirar de su abusado anillo, dándole una última nalgada que lo hizo temblar y apretar los labios. Maldijo por lo bajo.– ¿Quién es más asqueroso con esa lógica?
–Tú.
Respondió tan espontáneamente que le sacó una risa al mayor.
–Debo comportarme a la altura entonces.
Taehyung se ubicó en su espalda, lo aprisionó con su gran cuerpo y con el miembro más que duro para engullirle, lo rozó por su piel. Con una chispa de dominancia sujetó posesivamente la nuca, clavándole bien los dedos por debajo del lóbulo de sus orejas, con la otra abrazó su cintura para atraerlo.
Lo quería someter, Jungkook se hubiera reído de no ser porque realmente las piernas las sintió flaquear y todo su ser se quedó estático.
–N-no me vas a marcar.
–Ya lo hice.
Antes de que pudiera caer de rodillas, el miembro se resbaló con tanta facilidad por su agujero que le asustó y quedó prendido de él. La diferencia de altura era mínima, sin embargo de igual forma, se encontró de puntillas por la intromisión.
–Te marqué con mi polla. –Movió las caderas de forma muy sutil, apenas haciendo contacto con la próstata necesitada del castaño.– No podrás recibir otra que no sea la mía.
Las palabras que tenía en la pequeña mente del castaño, se volvieron borrosas.
–Maldita sea… –Exhaló tan agobiado que pegó la frente sudorosa a la pared, debido al reciente orgasmo se sentía tan doblegado, tan usado y lo peor de todo; húmedo, listo para recibirlo una vez más.
–¿Qué pasa? –Escabulló su rostro por encima de su hombro con una combinación de curiosidad y ardor, todo por no perderse ningún detalle de los gestos en su rostro tan bonito. –Deja que Hyung se encargue.
Jungkook huía débilmente de la cercanía con su aliento, los ojos acusadores lo hicieron soltar un bufido ofuscado que pareció detonar en una aprehensión fuerte por sus antebrazos, llevándolo hacia atrás, curvando su espalda. Todo un deleite para el alfa.
–Salta, Jungkook.
Claro que era un excusa para moverlo a su gusto, sus caderas se encontraban con las nalgas del menor cada vez que lo atraía a sí y el omega simplemente comenzó a escurrir. Su miembro duro e inútil golpeaba su vientre hinchado con semen y lo único que podía ver en sus desenfocados ojos era su flequillo cubrirle, moviéndose, sintiendo el sudor hacer de las suyas.
–T-taehyung, no puedo… –Se afligió de su extrema sensibilidad y se ganó una gran profanada que se encargó de rozar hasta el mínimo rincón en su próstata, Jungkook tembló, todo el cuerpo se le acalambró, las piernas las intentó cerrar pero un golpeteo de las rodillas del mayor lo hizo mantenerse abierto.
–Eres tan dócil cuando te la meto, ¿debería quedarme así por siempre? –Mordió sus labios con la cabeza gacha en lo pequeña que se veía su cintura y la ternura en la carne a sus costados. –Quizás no sea tan malo andar por ahí con una polla metida, ¿no crees?
Dios, todo era un ruido blanco para los oídos de Jungkook, no podía escuchar más allá de los chasquidos de la unión de ambos cuerpos. Dio un gimoteo lleno de sensaciones placenteras, Taehyung lo atrajo aún más, usando sólo un brazo para apresarlo, su otra mano comenzó a rozar tortuosamente desde el hueso que sobresalía en su cadera hasta posar toda su palma en el vientre abultado. Algo se removió en su sentido más alfa.
–Quiero que estés lleno de mis cachorros… –Los labios ajetreados en suspiros ahogados le adoraron el lóbulo de su oreja, mordisqueando, distrayéndose por la glándula que le exponía vilmente, el omega en este se lo pedía, le gritaba que lo marcara con la cercanía que ya se habían encargado en deshacer. Dejó una gran capa de saliva allí, como si se preparara para engullir los colmillos, Jungkook ni siquiera protestó.
Estaba sedado, la voz se le atoraba en la garganta.
Cuando pensó que obtendría lo que su lobo ansiaba a mares, lágrimas comenzaron a escurrir por sus mejillas, abrumado, no obstante solo sintió cómo el alfa abusaba de la piel, marcándolo con pequeñas succiones.
Jungkook era tan dulce, que para alguien adicto a los postres como Taehyung, no se saciaría con probarlo una sola vez. Después de haberlo hecho en distintas partes de su cuerpo, podía afirmarlo, su sabor era igual a su aroma; vainilla con un ápice miel.
Con su enfoque en el cuello, ralentizó sus estocadas, dejando libres sus brazos. El castaño respiró aliviado y llevó su mano a su propio miembro, frotando el glande húmedo con semen que amenazaba con salir ante cualquier mínima provocación.
–Dámelo una vez más. –Sorbió su nariz, observando de reojo al mayor ignorarlo hasta que pudo sentir volver el agarre en sus caderas, lo obligó a inclinarse, manejando a su antojo la posición que quería.
–¿Quieres mi nudo enterrado en ti? Dímelo. –Mencionó encima de la sudorosa nuca. Sonreía el muy hijo de puta, podía sentir ese atisbo de satisfacción. Jungkook no sabía que era realmente por todas las marcas que adornaban su piel.
–Solo una vez más, dame el nudo.
–No creo que sea la última.
Se echó hacia adelante de forma dura, no buscaba ser compasivo como en un principio, quería poseer el cuerpo del menor como suyo. Si este era el final, se lo daría como solo un omega de su calibre lo merece. Fue seco, pegajoso, los sonidos eran la prueba más fidedigna de ello, sin pasar de lado la sensación de vivirlo en carne propia, ni Jungkook, ni Taehyung podían dar palabra a lo jodido que era estar prendidos el uno al otro. Sin espacio alguno para respirar, ni hablar sin que el otro le sollozara de manera vulgar. El mayor forzaba aquellos momentos simplemente por goce propio.
Amaba que Jungkook no pudiera hablar, que lo ignorara cuando tenía su pene bien hundido en el vientre y cuando lo hiciera, fuera cuando la paciencia se le había agotado, que no había más que vociferar su deseo de que lo follara como lo estaba haciendo ahora.
Todo por él.
El castaño saltaba con cada encuentro de sus caderas, se removía cada vez que se atrevía a añadirle más leña al fuego al querer tocarse a sí mismo.
–No te toques.
Se tragó las ganas de hacerlo, había algo en el ápice de su grave voz que le hacía acatar cuánta orden le diera. Jungkook no sabía a ciencia cierta qué era.
Qué importaba, quería correrse.
El calor era insoportable, las embestidas que no pararon ni una sola vez, hicieron que se le pegará el cabello a la frente y con la succión que le daba el omega a su miembro, juraba que estaba a nada de venirse.
Una, dos, tres estocadas hasta dejarle bien grabado la forma de su polla fueron suficientes para que sujetara rápidamente la cintura, luego el vientre, agobiado por el clímax. Gruñó desde el interior de su pecho, Jungkook lo apretó, queriendo sacarle todo lo que pudiera ofrecerle ahí mismo. Lo ordeñó tan bien que el nudo bastó un momento para crecer y sintiendo ese jodido ardor, ese que ya había sentido antes cuando lo llenó, lo volvía a tener bien adentro.
Jungkook pudo observar las estrellas.
–Ah, ngh- –Todo su vientre y parte de sus abdominales quedaron manchados por obra de su semilla, se fue por sí solo hacia adelante, sin tener algo en qué sostenerse. Pegó su mejilla sonrojada hasta la mierda en la pared, su rostro era un poema con su entrecejo fruncido sutilmente y los labios entreabiertos, respirando por allí. Incapaz de calmar el orgasmo.
Taehyung lo observó todo, parecía un maniático en cómo en su mismo sufrir, no se perdía ningún detalle, por más mísero que fuera, mientras el otro lo recibía tan bien.
–Omega. Mío.
–M-mhgh.
Lo último que recibió fueron besos húmedos por su espalda, antes de caer en una inconsciencia que no vio venir.
Se había desmayado con el pene de Taehyung todavía tocándole la próstata.
O eso es lo que piensa, no recuerda nada de lo que pasó después, ni cómo llegó a estar en una habitación recóndita de la residencia.
¿Dónde estaba Taehyung?
Más bien, ¿alguien lo había visto desnudo, usado, con el vientre abultado de semen y lo había llevado hasta aquí?
Jadeó, todo su cuerpo dolió cuando amagó en removerse entre las sábanas. Enfocó como pudo su mirada en la oscuridad que le rodeaba, la luna era lo único que lo acompañaba y un silencio inquietante. ¿Qué carajos había pasado?
Un chillido le taladró en los tímpanos, un celular iluminó su pesadez, lo tomó sin mucho pensar, más afectado por los eventos pasados como para maquinar que fuera una amenaza.
–Jungkook. –El barítono ronco del que se había familiarizado tanto, le envió una corriente eléctrica por todo el cuerpo, más en el vientre. Gimió al sentirlo tan cerca. El otro pareció haber sido interrumpido y aclaró su garganta, afectado. –Hyung se encargó de todo.
No pudo formular una queja cuando no sintió asco.
–Descansa, mi omega.
Ი𐑼
¡Hola! Es la primera vez que escribo una fanfic de forma seria y con mucho amor TT TT
¡Gracias por leer! Espero la hayan disfrutado tanto como yo.
Viva la monogamia, la homosexualidad y taekook noviecitos esposos que se pasan el chicle <3