La Noche en la que nacieron los cuervos
La lluvia caía sobre un pequeño pueblo olvidado por los reinos, mientras se observaba como un grupo de monstruos entre orcos, trasgos, Elfos oscuros y bestias, caminaban saliendo del pueblo hacia el bosque.
Las llamas consumían las casas de madera mientras el humo subía hacia el cielo oscuro.
De entre los escombros salió un niño de 5 años con ojos rojos brillantes cual carmesí, el único sobreviviente de la masacre, mientras caminaba lentamente con miedo y tristeza observando los cuerpos ensangrentados y cercenados de la gente con la que alguna vez hablo y tuvo buenos momentos, se preguntaba así mismo.
-porque está sucediendo esto? - sollozando triste y melancólico con los ojos perdidos hundido en un shock de confusión.
A su alrededor, los cuervos se reunían mirándolo fijamente, algo en él llamaba su atención. Uno tras otro llegaron, una parvada de diez, luego cien, miles de cuervos se posaron a su alrededor, mientras el sentía como si una fuerza interna lo llenara de ira y tristeza, sus piernas ya no le respondían y finalmente callo de rodillas.
A su espalda escucho el crujir de una rama, en un breve momento quizás por el miedo sus ojos comenzaron a brillar en un color rojo intenso.
No creía la imagen que podía percibir, era el mismo viéndose desde arriba y a la distancia al enemigo que estaba acercándose con una lanza dispuesto a atacar con pasos sigilosos.
Mientras el niño aun con miedo pensaba.
—¿Que está sucediendo?
En ese momento el duende arremetió, pero a unos centímetros antes de que el duende pudiera atravesar el cuello del niño algo sucedió, los cuervos salieron volando por un ruido metálico cual navaja, sangre salpico por todos lados, el duende tenía una expresión de terror, una línea de corte se formaba lentamente en su garganta y antes de que su cabeza saliera rodando se preguntó:
— ¿qué diablos paso? - con voz ronca casi incomprensible
La cabeza rodo hasta los pies del niño que aún se encontraba de rodillas, confuso, temblando, ropa con manchas de sangre y con ojos abiertos del miedo, se desplomo.
Unas horas más tarde se despertó, se levantó del suelo frio, alzo la mirada, el cielo era azul, nubes blancas pasaban con delicadeza, colocando sus manos en el rostro y con lágrimas en los ojos murmuro aun con miedo.
—Que soy?
Y esa noche, comenzó su historia.
Capítulo 1
“Un mundo roto”
Umbra Noctis un continente dividido entre reinos humanos, ruinas tan antiguas que son habitadas por criaturas del inframundo, bosques infestados con bestias y criaturas mágicas, reinos de elfos y bestias divinas. Mundo donde los aventureros viajan cazando criaturas, aceptando trabajos en busca de obtener la gloria, obtener riquezas, algunos buscan tener un mundo de paz o simplemente tener un trabajo con el cual sostener a sus familias. Lugar donde los gobernantes luchan por territorios y poder, un mundo de guerras sangrientas, un mundo donde los actos salvajes son forma de demostrar quién es el más fuerte.
Mientras tanto nuestro pequeño héroe en algún lugar de Umbra Noctis.
Tras 5 años de que la ciudad “Luna sangrienta” fuera atacada, hogar del pequeño que ahora tenía 10 años, quien aprendió a sobrevivir en las calles de una ciudad cercana, donde buscaba la aceptación, un nuevo hogar, un lugar donde fue rechazado, un lugar que lo aparto.
Debido a la soledad y los rechazos, entendió que la única manera de sobrevivir en la ciudad era ocultar su presencia y robar, durante las noches tenía que buscar refugios diferentes, ocultos, en donde pudiera dormir y no ser ubicado. Los ciudadanos a su alrededor quienes lo veían le gritaban que era una amenaza, una vergüenza, que nunca debió nacer.
Nestcrow con el tiempo desarrollo habilidades de forma inconsciente con la oscuridad en su interior.
Durante un tiempo cada mañana era la misma rutina, el instinto de supervivencia, robar, comer, esconderse y descansar.
—papá, mamá, que comeremos hoy? — susurraba entre sueños
La tristeza de ser un niño, quien perdiera a sus padres lo llevaba a mantener sueños constantes en donde un mundo ideal fuera en compañía de sus padres y amigos, sentados en una mesa con papá, mientras mamá servía el desayuno y junto al fuego una olla llena de un delicioso guiso que mamá había preparado.
Cada mañana era igual los rayos del sol en su cara lo despertaban y con los ojos húmedos de aquel sueño que lo perseguía al cerrar los ojos.
—Otro día más sin ustedes.
Nestcrow se levantó y se dirigió directamente a un mercado que se encontraba completamente abarrotado de gente para buscar algo de comer, aprovechando el bullicio estiro el brazo con gran sigilo y logro tomar una bolsa con hogazas de pan, Nestcrow salió corriendo.
—Atrapen a ese ladrón! — gritaron los guardias imperiales
Corriendo por caminos estrechos, saltando barriles, esquivando gente y cruzando callejones oscuros, Nestcrow de manera inconsciente mostraba habilidades que hasta el más experimentado aventurero aun con sus años de entrenamiento eran difíciles, incluso, imposibles de aplicar.
Una skill perdida, el encuentro y una carrera.
Mientras Nestcrow escapaba de los guardias a gran velocidad sentía como sus sentidos se agudizaban, su vista alcanzaba mayores distancias, escuchaba cada palabra de la gente a su alrededor incluso podía escuchar el caminar de los roedores.
—Me siento algo extraño— pensaba mientras corría.
Todo a su alrededor era extraño, corría a una velocidad que percibía que el mundo se había detenido.
Un aura oscura a su alrededor lo abrazaba, lo guardias solo lograban ver una sombra pasar muy rápidamente sobre las calles, los callejones y sobre los muros.
—Ya no lo veo! — gritaba el guardia mientras corría — estoy seguro de que lo vi por este callejón!
—Una vez más lo perdimos, quien diablos es este niño y como le hace para ocultarse.
—Ya lo atraparemos, vámonos.
Al ver que sus perseguidores se dieron por vencidos, Nestcrow se detuvo, ignorando lo sucedido y con el hambre, solo podía pensar en dar el primer bocado a su botín, pero antes de que eso sucediera algo atrajo su atención en una esquina del callejón, un lugar completamente oscuro, una silueta humanoide se encontraba de pie, las sombras parecían abrazarlo, ojos rojos, cara tapada con una capucha, frio intenso que enchinaba la piel.
—¿Hola? — dijo Nestcrow mientras lentamente daba un paso hacia la silueta.
Sin respuesta alguna el ente lo miraba muy fijo mientras permanecía quieto, de pronto se escuchó un grito.
—Aquí esta! — uno de los guardias que había decidido dar un segundo recorrido.
Mientras el guardia pedía el apoyo volteo la cara, el ente aprovecho, tomo a Nestcrow y desaparecieron.
El guardia al voltear nuevamente sorprendido y asustado de ya no ver al niño dio un paso hacia atrás mientras los otros guardias llegaban al lugar
—En donde esta? — pregunto uno de los guardias.
—No lo sé, hace un momento aquí estaba lo juro— Con voz temblorosa
—Pues aquí no hay nada— dijo otro de los guardias presentes que entro al callejón
—Mejor vámonos que esto me está dando escalofríos- el guardia comento con voz temblorosa.
Ese mismo día en lo alto de un edificio abandonado Nestcrow y el ente aparecieron de la nada.
—Quién eres? — Pregunto Nestcrow.
—Morvath y te eh estado observando, ¿dónde aprendiste a utilizar “Umbral sombrío”? — pregunto con una voz siniestra.
Nestcrow estaba confundido ante tal pregunta.
—Ya entendí— dijo Morvath- cuéntame tu historia.
Mientras Morvath escuchaba a Nestcrow, disfrutaban del pan, después de una larga charla Morvath se levantó y le dijo.
—¿Pequeño cómo te llamas?
—Nestcrow
—Nestcrow, a partir de este momento tú serás aquel que porte las sombras, aquel que llevará por símbolo a los cuervos, aquel que causará miedo con solo escuchar su nombre, yo te enseñare el arte del asesinato y al finalizar serás el mejor Assassin que el mundo conocerá.
Nestcrow emocionado ante las palabras de su salvador, grito.
—Cuando empezamos?!
—En este preciso momento— dijo Morvath mientras se desvanecían entre las sombras de los cuervos.
Esa misma tarde en algún lugar de Umbra Noctis.
— Donde estamos —pregunto Nestcrow
—Estamos en “el pantano de las Alvido” aquí es donde te enseñare a controlar el “umbral sombrío”, que mejor lugar que el pantano.
—¿Y cómo el pantano me ayudara? — Cuestionaba Nestcrow.
—Ya lo veras — Extendió el brazo hacia Nestcrow, una esfera de energía en color negro apareció de repente en la mano de Morvath
—Esto es energía de sombras y muy pocos pueden invocarlo el objetivo es que tu puedas invocarlo a voluntad
—¿y que tengo que hacer?
—Por el momento correrás— Dijo Morvath mientras una bestia, conocida como Fenrir negro se aparecía frente a ellos — él es Bull, y tendrás que atraparlo para poder continuar con el entrenamiento.
—Si sabes que solo tengo 10 años verdad? No creo que se tan difícil atrapar una bola de pelos— arrogante comento mientras Bull desaparecía de un parpadeo levantando una nube de polvo.
Una carrera, concentración y sombras
Nestcrow salió corriendo detrás de Bull el Fenrir negro, pero el Fenrir era tan rápido que Nestcrow no podía ni visualizarlo,
—Esto es solo el inicio— dijo Morvath mientras una leve sonrisa en su rostro se dibujaba
4hrs de carrera más tarde.
—Suficiente por hoy, comamos y descansemos— Dijo Morvath.
—Que cenaremos? — pregunto Nestcrow mientras el Fenrir se recostaba detrás de él.
—Estofado de Hongos y carne de conejo carnívoro—
Al terminar de cenar Nestcrow y Morvath se recostaron y cerraron los ojos para descansar.
20 días de largas carreras más adelante Nestcrow al fin había podido alcanzar al Fenrir.
—Lo has conseguido ahora pasaremos a la siguiente etapa.
La carrera del Fenrir había finalizado.
—¿ya podre controlar las sombras?
—Aun es muy pronto.
—La siguiente etapa es de un nivel más alto, total concentración y la aceptación de las sombras, solo meditaras durante toda la noche en la cueva del pantano, durante las tardes te entrenaremos.
Y así sucedió durante las tardes Nestcrow y Morvath mantenían en entrenamiento digno de un Assassin el manejo de las Dagas, técnicas de sigilo y habilidades físicas sobre humanas, Durante las noches Nestcrow meditaba, los primeros días tuvo que ser reprendido por su maestro por que durante la meditación se quedaba dormido, pero aun así se podía ver el progreso, los Cuervos salían de la oscuridad, se posaban en su hombro y otros sobrevolaban a su alrededor, Morvath podía ver que los cuervos salían de la sombra de Nestcrow.
—Esto no es sorpresa, ya era algo que esperaba— mientras soltaba una carcajada de orgullo
—¿Que sucedió? — preguntaba Nestcrow perdiendo la concentración (los cuervos desparecen al abrir los ojos)
—¿Quién te dijo que dejaras de meditar? — Molesto le soltó un puñetazo en la cabeza.
La energía de sombras comenzó a notarse en Nestcrow, los cuervos cada vez eran más recurrentes y en mayor cantidad, parecía ya tener el control de las sombras.
Han pasado 5 años desde que se inició el entrenamiento.
—Umbral sombrío! — Gritaba Nestcrow desapareciendo entre las sombras.
—Defiéndete! —Gritaba Morvath mientras sus puños y patadas chocaban con las de Nestcrow.
—¿Eso es todo lo que tienes? — Arrogante contestaba Nestcrow defendiéndose de los golpes de Morvath.
Nestcrow había concluido el entrenamiento de Morvath, ya contaba con la suficiente habilidad para valerse por sí mismo.
—Muy bien, ya no tengo más que enseñarte, tendrás que aprender por ti mismo, te entrego estas dagas, son viejas, pero aun cuentan con un gran filo— Morvath le entrega sus dagas a Nestcrow.
—Si no hubiera sido por usted seguiría en el mismo lugar, intentando sobrevivir todos los días, le agradezco que cuidara de mí.









