Ecos de un cascaron

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Sinopsis

Los dioses, seres que regulan absolutamente todo lo que pasa en este mundo. No importa a donde vayas, no se puede escapar de su influencia. Aquéllos que reciben sus bendiciones se vuelven sus apóstoles, agentes qué actúan en su nombre, un honor buscado por casi toda la población. Sin embargo los dioses son caprichosos y crueles y aveces sus bendiciónes, solo llevan a una condena imposible de cambiar. Una verdad que Ariadna, la más reciente apóstol del dios de las marionetas, no está dispuesta a aceptar. Determinada a cumplir con su deber sagrado y recuperar su humanidad, se enfrentará a todos los que se interpongan en su camino, ya sean monstruos, otros apóstoles o incluso aquellos a los que deberia rendir homenaje. I will be posting this story on Royal Road

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Allen
Estado:
En proceso
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Fuera de la caja


El silencio no era raro, era la norma. En realidad era lo más seguro. Las acciones hostiles que se enfocaban en generar una perturbación tan fuerte que sobrepasara los límites sensoriales de los que habían sido dotados los órganos perceptivos eran bastante habituales. La ausencia de un órgano capaz de procesar y convertir los estímulos externos en señales nerviosas había demostrado, en centenares de iteraciones, que era la mejor contramedida. Esta regla, aunque distaba de ser infalible, también se aplicaba a la mayoría de órganos orientados a algún tipo de percepción, por lo tanto, grande fue su sorpresa al escuchar cómo el horno en su pecho seguía ardiendo con el habitual crepitar del carbón.

Forzando su sistema a salir de la breve incredulidad, se incorporó preparada para alguna hostilidad, sorprendiéndose tardíamente, primero, por la agradable sensación que se extendió por la planta de sus pies. La última vez que había comprobado había cortado por completo la mayor parte de los nervios de la parte inferior de su cuerpo. La sorpresa se extendió nuevamente al consultar rápidamente los últimos registros que había salvado. Quedaba en evidencia que había perdido dicha extremidad por una laceración severa apenas hace 2 horas, 48 minutos y 12 segundos. Nada de su tobillo hacia abajo debía estar presente

De esa manera cientos de inconsistencias se manifestaron al instante, las cuales se pudieron percibir mediante la más evidente y la que más había tardado en notar.

Parpadeó lentamente tras comprobar los registros tres veces para asegurarse de que había leído la información de manera correcta. Hace 6 semanas y 8 días había purgado el lente ocular derecho tras sufrir una infección que tenía la posibilidad de afectar al sistema central. 4 días después, había seguido el mismo procedimiento con el lente ocular izquierdo por la misma razón.

Se reprendió por su inadecuada reacción frente a la inesperada situación y cambió la jerarquía de prioridad de sus procesos mentales para responder de una manera más efectiva. Sin afectar a la reestructuración, destino el 20% restante de sus recursos para examinar el entorno.

Parecía haber llegado a la sala de descanso de este piso. No había ni rastro de entidades biológicas ni mecánicas que pudiesen representar amenaza alguna. Tampoco había indicadores de las múltiples amenazas sensoriales que eran casi omnipresentes desde los últimos 5 años.

Por la disposición pudo asumir que era un tipo de celda. Las paredes, el techo y el suelo que formaban la habitación cúbica eran de una suave y aburrida piedra gris, sin nada más destacable, salvo las lámparas, hechas de un material que no pudo identificar y su mínima emisión de calor. No había puertas ni ventanas, tampoco ningún tipo de abertura era visible.

Calibrando el sistema motriz para funcionar de nuevo con la cantidad normal de extremidades, se dirigió hacia la aburrida mesa y tomó una de las sillas que claramente había sido preparada para ella.

-Es bueno verte nuevamente.

La presencia que ni siquiera usando todos sus sistemas de reconocimiento pudo observar le habló. Era una mezcla de estática, crujidos sin sentido y una amabilidad que se desbordaba en cada incomprensible entonación que le resultaba antinaturalmente repulsiva, incluso después de haber borrado tal concepto de sus registros.

Forzando un reinicio en la mayoría de sus sistemas que habían arrojado un falló inmediato por simplemente estar en la presencia de aquella cosa, hablo.

- Aquello resulta difícil de creer.


-Deberías, después de todo, me he molestado en dejarte en un estado aceptable después de esa última y desastrosa presentación tuya.

Había perdido la mayor parte de los registros de la última hora tras sufrir un impacto particularmente grave en el abdomen, lugar donde se destinaba el almacenamiento a corto plazo. Pero aún sin ellos era capaz de recordar vagamente la desagradable situación de la cual había escapado por poco.

- Deberías dejar de mentir. Si realmente encontrarás mi rendimiento deficiente, ni siquiera me habrías recibido.

Aunque sus lentes solo percibían un montón de rectángulos negros que flotaban en el aire difuminando su verdadera forma, le había parecido ver por un momento una sonrisa, un reconocimiento que le valió que su sistema central se sobrecargara y llegara al instante a una temperatura crítica.

- Parece que te has vuelto bastante aguda, aunque es de esperar. Eres uno de mis proyectos más finos.

- Esa es una evaluación muy positiva, teniendo en cuenta tu nula participación en los eventos más recientes.

- Vaya, solo te quité el ojo de encima por tres meses y parece que te has vuelto tan cruel. ¿He cometido un error o alguien te guió por el mal camino?

Forzando por tercera vez un apagado sobre sus descontrolados programas de combate que la instaban a huir en vez de iniciar alguna hostilidad, volvió a responder.

- Solo me he adaptado acorde al lugar donde me has dejado. Tú mismo diseñaste mis algoritmos, no debería sorprenderte este desarrollo.

Cada palabra que salía de la caja de voz incrustada en su garganta era una lucha imposible. El mero hecho de formular las palabras correctas era una tarea titánica para sus procesadores. En circunstancias normales, con la misma cantidad de recursos disponibles podría haber reparado y revisado 7 veces los registros corruptos de las últimas dos horas.

Claro que no era una situación normal.

Incluso tras haber recibido un incremento sustancial de su potencia total de una fuente desconocida tras despertar, seguía luchando por unir las palabras. Una lucha que su anfitrión claramente disfrutaba.

Los rectángulos se flexionaron un poco, dando la impresión de que se encorvaba un poco hacia adelante y apoyaba el rostro en lo que suponía que eran sus manos. Un rectángulo pequeño se quebró en una sonrisa inocente, al igual que la estructura metálica que cubría su pecho incapaz de sostener más presión.

-No te equivocas, pero la teoría y la realidad son cosas que pocas veces están dispuestas a aceptarse entre ellas. Por lo que es satisfactorio ver que mi pequeño proyecto finalmente, es más que una idea. - Los rectángulos se flexionaron de maneras que amenazaban con destrozar todo el sistema óptico recién reparado - incluso si tiene variables inesperadas

Mientras el humo salía de los disipadores de calor instalados a lo largo de su cuerpo y todos los conductos de enfriamiento empezaban a perder su funcionalidad, chasqueó la lengua.

Un acto que solo aumentó todavía más su ya alta temperatura, debido a que dedicó una pequeña, pero necesaria porción de sus recursos para simular y elegir la mejor manera de expresar su insatisfacción con el minúsculo e innecesario movimiento con el órgano igualmente inútil.

- Se directo, tuve suficiente, solo dame la siguiente prueba y déjame seguir.

- Muy bien, me gusta tu motivación. Aunque me encantaría desmontarte y ver qué parte de ti es responsable de tal demostración de... entusiasmo, hay otros asuntos que nos competen.

Ignorando el temblor que recorrió toda la estructura de hueso y metal que formaba su esqueleto, la figura distorsionada siguió su discurso.

- Recuerdas el motivo por el que estás aquí. Aquel por el que te he elegido de toda aquella multitud mugrienta, ¿verdad?

Eran solo unas cuantas palabras. No estaba haciendo nada más. Aún así, cada una generaba una grieta en el exterior pesado y rígido de la enorme figura armada sentada frente a la presencia que distorsionaba el espacio. El asentamiento solo destrozó las placas del cuello, exponiendo el cableado que humeaba y luchaba por permanecer funcional.

Indiferente al daño que causaba a su querido proyecto, siguió su explicación.

- Debo decir que ese día fue una coincidencia. Aquel momento no fue más que una bendición para ti. En condiciones normales no me habría fijado en alguien tan ordinaria e insípida como tú. Deberías estar agradecida.

La estática era cada vez más fuerte. No sabía si era culpa de los micrófonos, algún cableado dañado o su procesador que estaba a punto de quemarse. Aún así, eso no fue suficiente para ocultar el desagradable tono condescendiente que parecía hurgar en cada hendidura de su cuerpo en decadencia que solo hacía que cada palabra fuese más clara.

- Si no hubiese sido por mí, seguirías atascada en el fango con ese patético cuerpo tuyo. Después de todo, mis subdesarrollados compañeros no habrían sido capaces de usarte adecuadamente incluso si te hubieran elegido.

Los rectángulos cambiaron de tamaño, contoneándose con desdén, mientras se escuchaba cómo el metal estallaba.

Tras detenerse un momento y observar cómo la imponente figura metálica se reducía a una pila de chatarra humeante con cada segundo que pasaba, suspiro con irritación y teatralidad mientras se dejaba caer en la silla.

- Harías bien en dejar de ser tan dramática, que me dirija a ti es un honor que no cualquiera puede tener. En fin, si tanto quieres desperdiciar este divino momento que el destino te ha regalado, entonces debo aceptar, respetar tu insolente decisión y cumplir con lo que me pides, después de todo, ¡mi bondad no tiene límites!

Con un gesto el trozo de metal se alzó. La gran parte de sistemas, programas y los distintos mecanismos se volvieron inútiles.

Su conciencia sucumbió mientras su visión volvía a desaparecer al igual que el resto de sus sentidos.

Algo que las palabras de su creador ignoraron, llegando de alguna manera a su mente.

- Es momento de que des tu siguiente paso.

El metal se compacto y resquebrajo sobre si mismo. Ni el vidrio, ni los huesos, ni los cables fueron la excepción, mientras se compactaban en una diminuta esfera.

- Has llegado lejos, sin embargo, no se puede hacer nada más mientras sigas en una caja de arena.

Sin hacer sonido, todas las partes complejas siguieron el ejemplo. Motor, baterías, procesadores, filtros, disipadores. Todos se apagaron a la vez y volvieron a la nada sin imponer resistencia.

- Así pues, es hora de que sigas. Sal de tu patio de juegos y cumple con tu parte del trato.

La esfera empezó a latir lentamente. El ritmo se aceleró antes de que el tamaño empezara a aumentar drásticamente. Solo se detuvo al tener dos metros de circunferencia

- Crece y avanza por el putrido mundo . Vuelve tan bella y compleja como las más impresionantes obras que adornan los cielos. Vuélvete el testimonio de mi grandeza y la fuente de la envidia que lloverán sobre mi, que el mundo entero sepa que solo yo, pude impulsar tan divina perfección encarnada.

Con cada proclamación parecía que la habitación se estremecia y la esfera se retorcía.

Pronto se abrió mostrando una silueta.

En lugar de piel, cerámica. En lugar de cableado habían venas. El corazón fue recreado a la perfección junto a un motor que rezumaba vitalidad. La sangre no era más que éter. Unos ojos tan agudos como los de un halcón se ocultaban tras los parpados en lugar de los antiestéticos lentes.

- Pues tu eres la carcasa para todas mis ambiciones.

El cabello estaba hecho de la más brillante y fina seda. Los huesos formados a partir de los troncos de algunos de los más antiguos árboles que pintaban la arboleda de cristal. La carne y los órganos hechos de arcilla y metal se moldearon sin error alguno, tomando un color verdoso, sin perder la suavidad y elasticidad pero abandonando toda debilidad.

- En ti deposito mis aspiraciones, por lo cual el fracaso NO es una opción.

El cuerpo se esculpió y proporcionó para cumplir perfectamente con las leyes matemáticas y las más altas concepciones de belleza. El cerebro, una amalgama de cables y tejido natural, concebido solo para albergar la racionalidad sin perder la humanidad.

Empujando el espíritu nuevamente en la marioneta, arranco el motor, iniciando todos los procesos fundamentales.

- Ahora ve, sigue tu prueba y demuestrales a todos los insensatos mi magnificencia.

Mientras el espacio seguía temblando, el inmaculado cuerpo flexionó los dedos, infló los pulmones y el cerebro envió sus primeras señales mientras el éter se infiltraba en cada parte de la estructura.

Un susurro inaudible y quebrado resonó. La habitación se partió, pero su obra permaneció inmutada.

Los rectángulos negros desaparecieron lentamente, irradiando orgullo, esperanzas y expectativas. Una enorme sonrisa se extendió por su rostro bizarro.

La intrincada mezcla de carne y artesanía permaneció inerte, esperando.

-Eres libre de volver a casa.

Después de 16 años, un latido resonó en su pecho y Ariadna pudo volver a abrir sus ojos.





Nota del autor:

Me gustaría agradecer a todos los que se tomaron el tiempo de leer esto. Es la primera vez que comparto lo que escribo, así que estoy seguro de que hay muchas cosas que se pueden mejorar.

Si tienen alguna duda, corrección o sugerencia, son libres de comentar. Cualquier comentario que me ayude a mejorar es bienvenido.

Sin más que decir me despido y les deseo un buen día.