UMBRELLA ➬ Taoris - Kristao

Sinopsis

Era el día más especial de una pareja que desea dar ese gran del "sí, acepto". YiFan apreciaba el decorado de la ostentosa boda armada para su querido ZiTao. Con el paraguas en sus manos por que siempre lo llevaba consigo, se apoyó en aquel árbol para apreciar lo hermoso que se veía su alma gemela vestido de blanco. "Bebé, está lloviendo Ven conmigo, ven a mí."

Genero:
Romance
Autor/a:
MaumauTao
Estado:
Completado
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

PRIMERA PARTE

Tienes mi corazón

Y nunca seremos mundos separados

Puedes estar en revistas

Pero seguirás siendo mi estrella

Porque en la oscuridad no puedes ver coches brillantes

Y ahí es cuando me necesitas

Contigo compartiré siempre


El cielo estaba despejado hasta donde la vista le alcanzaba a ver, anunciando un buen clima para esa mañana.

A través de la ventana pudo divisar todo el ajetreo que sucedía piso abajo. Las flores, la gran alfombra roja que atravesaba el jardín, el arco de rosas y las sillas bien decoradas frente al altar improvisado al aire libre.

Era el día de su boda.

‎Desde que era pequeño, siempre creyó que ese día estaría especialmente confundido. Sería todo un manojo revuelto de emociones, entre felicidad, ansiedad, nerviosismo, preocupación y vanidad. Se suponía que la tristeza no sería parte de ese tumulto de sentimientos pero ahora, a sus 25 años, sabía bien que sí. La tristeza era la reina, quien tenía el mando de todos sus sentidos y amenazaba con demostrar que ella tenía el control.

‎Debía ser el día más especial de su vida.

‎Él lo observaba desde el otro lado del jardín, y joder , se veía precioso. A pesar de estar en el segundo piso de la casa, y que el cristal lo haga ver algo borroso; a pesar de las lágrimas que corrían por sus mejillas, se veía increíble.

Para YiFan, Tao era el ser más hermoso del planeta.

‎Aún cuando él era un modelo reconocido de forma mundial, posando para empresas como Louis Vuitton, Gucci, Armani y otras marcas. Su alma gemela estaba vestido de blanco, un traje fino que delineaba su cuerpo a la perfección, y estaba seguro que cualquier modelo se sentiría celoso de no lucir ese smokin blanco, tal como lo lucía él.

"— Si me caso, quisiera usar un Smokin con bordados ¿Crees que me verían raro?"

‎Recordó sus palabras, las mismas que le susurraba cuando se acostaban en el pasto de ese jardín a observar el cielo, con la esperanza de encontrar formas en las nubes. Algo cliché, pero para ZiTao era lo más bello del mundo.

‎De algún modo se las arreglaba para poder visualizar algo en una nube deforme. En su imaginación le hacía recortes por todos lados para darle la forma de un corazón, de un animal o algo que ese momento significará mucho para el par de chicos que se tomaban la mano para apreciar el cielo azul que les cubría encima.

‎Desde sus quince años que son mejores amigos, lo eran desde que accidentalmente ambos chocaron sus bicicletas el uno con el otro. Pero la causa era totalmente distinta para estar distraídos.

‎YiFan estaba pensando en la forma de conseguir más dinero, buscaba la solución de encontrar algún empleo para su edad, necesitaba un ingreso extra, a parte de repartir periódicos en las zonas residenciales de Beijing.

‎ZiTao, sin embargo, intentaba dejar de llorar, para no sentirse más avergonzado y tonto de lo que ya se sentía. Todo por haber fallado en el examen de modales, y eso provocar que sus compañeros se burlen de él. Detestaba esas clases de etiqueta al cual su padre le había inscrito.‎ Trataba de despejar su mente cuando vio a un chico sumamente guapo esperando por que terminen de bajar las cajas de mudanza, justo a dos casas de la suya. El simpático chico le sonrió, algo que habría hecho sonrojar al ZiTao de catorce años, de no ser por el golpe fuerte al chocar ambas bicicletas con un chico extraño, y caer ambos a un lado de la vereda.

‎El dolor fue menor para el más alto, ya que llevaba el casco negro que le entregaron para repartir los periódicos. Pero ninguna protección hizo que el corazón no se le detuviera al ver al chico de lindos ojos y particulares ojeras.

Lo vió frotar su frente con un corte pequeño, del cual salía algo de sangre. Una cicatriz quedó de aquello, una cicatriz que sólo apreciaba YiFan años después, por que ZiTao se encargaba de ocultarla por el flequillo.

El amor de su vida se encontraba parado bajo el árbol el cual se dieron su primer beso. Cuando él le confesó su amor en un arranque de celos, porque no quería que su amado niño estuviera tanto tiempo jugando en la casa de su vecino.

ZiTao lo recordaba perfecto, cuando esos labios gruesos, carnosos y pequeños se estrellaron con los propios de una forma dulce, suave y necesitada.

‎"— Te amo Tao, me enamoré perdidamente de ti" —revivió sus palabras.— ‎"Eres el niño más fabuloso que he conocido en mi vida y te prometo que haré todo por que tus padres me acepten."

‎Y lo hizo, ZiTao estaba tan orgulloso de él.

"Te prometo que cuando tenga 23 años, vendré a pedir tu mano en matrimonio."

Lo amaba y no había duda de eso. Estaba perdidamente enamorado del chico que lo observaba sin apartar la mirada ni un segundo. Llevaba puesto esa ropa tan elegante, que entallaban perfectamente en esos casi metro noventa que a ZiTao lo volvía loco.

‎"No llores" leyó de sus labios. Sabía bien que lo decía por que esas dos palabras salieron innumerables veces. Desde el primer día que se conocieron, cuando le curó las heridas, cuando lo veía llorar a causa de su familia y las exigencias que le daban al ser hijo único y heredero, cuando tuvieron su primer pelea, cuando vieron una película de miedo, cuando le pidió que sea su novio, cuando tuvieron su primera vez, cuando su primo LuHan los descubrió y se emocionó tanto por ellos, que les organizaba sus citas a escondidas. Tantas veces las dijo y ahora también el día de su boda.

‎— Tao, está todo listo. Ya vamos a comenzar. — Su dama de honor ingresó a la habitación donde se encontraba.

— Bajo en un segundo. — Susurró al verla. Volteando de nuevo hacia la ventana donde el hombre que tanto amaba ya no se encontraba mirándolo. Ya no estaba ahí.

Sonrió pensando que tal vez iría a donde él a tomar su mano él mismo, para bajarlo por esos escalones que ZiTao tantas veces tropezó, o quizá simplemente sacarlo por la ventana y volar en sus brazos, con ese súper poder que confesó desear cuando la típica pregunta salió de sus labios.

Una nueva memoria volvió a su mente. Cuando habían ido a un lago por excursión de su lujosa institución, a Tao se le hacía aburrido por que no sabía nadar excelentemente, y tenía mucho miedo de ir.

Su nuevo amigo de intercambio, Oh SeHun, se aseguró de que no tuviera tanto temor al ingresar a las cristalinas aguas, para dirigirlo a recorrer el sitio que había por debajo de la cascada.

Tenía 17 años, ya estaba perdidamente enamorado de su YiFan, por lo que ir a una cueva oculta detrás de las espumas que formaban el agua al caer, y además con un chico que simplemente consideraba su amigo. Le pareció demasiado inapropiado.

SeHun no tenía malos planes con el chico, de hecho era el cómplice en esa situación. Arrastrando a Tao para entrar a la cueva, se escabulló dejándolo solo en un abrir y cerrar de ojos.

ZiTao iba a dar el grito más fuerte de su vida cuando unos largos brazos del joven, que ahora tenía dieciocho años, lo rodearon por atrás. YiFan se las ingenió para colarse en ese campamento de fin de semana y hacer que SeHun lo ayudase a celebrar para su menor, su sexto mes de noviazgo.

‎Luego de largos besos y comer en ese lugar, que YiFan se encargó de limpiar para que ningún insecto del hábitat asustara a su pequeño amor; fueron a nadar un poco cuando todos se fueron. Se besaron, se abrazaron, jugaron y celebraron su relación.

‎La noche cayó inevitablemente y ZiTao debía ir a las cabañas para presentarse al llamar la lista. Nada malo sucedió, compartiría su habitación con Yixing como distribuyeron sus maestros al azar.

‎Tao pensó que tenía mala suerte por que no conocía al chico de hoyuelos al sonreír, pero de nuevo se equivocó.

‎Al ingresar a su habitación después de cenar, encontró el lugar decorado de velas y tulipanes amarillos, sus flores favoritas, y a YiFan como la cereza del postre, sentado en las dos camas que estaban unidas.

‎"— Yixing cobra caro, me pidió conseguir el número de al menos 4 chicas guapas a cambio. No tengas celos de cómo lo hice, mi amor, SeHun me las proporcionó" — Lo escuchó decir ese entonces.

"— YiFan eres maravilloso. . ." — Tao también lloró en ese entonces, lágrimas de felicidad lo inundaron.

‎"— Te amo Tao, más de que el desierto ansia la lluvia. Todos los chicos piden a sus parejas que le den la prueba de amor Tao, pero en mi caso, quiero dártela yo. Quiero entregarme a ti tanto en cuerpo y alma como quiero saber si tú estás dispuesto a dejarme entrar en tu corazón, en tu alma y . . . en lo que tú me permitas entrar" — Su novio podía convertir los momentos más románticos a penosos, y viceversa, en un santiamén.

Esa noche fue su primera vez. ZiTao lo dejo entrar a todo lo que dijo e incluso también a su cuerpo.

Era un 25 de noviembre, lo recuerda perfectamente.

‎Hicieron el amor hasta que amaneció y nada los interrumpió. YiFan siempre que se entregarían a los brazos del amor, la pasión y la lujuria, buscaba la forma de que nada, ni nadie los interrumpiera.

‎La noche que más lloró al hacer el amor, fue cuando YiFan le dijo que consiguió un contrato de modelaje en Estados Unidos. Cuando tenía 20 años, había estudiado idiomas con prisa y al tener excelencia logró aplicar en distintas audiciones.

Con éxito consiguió ser el rostro de una marca de acondicionador, y ese fue el trampolín a la cima de la industria del modelaje.

ZiTao estaba orgulloso de él, a pesar de que hablaban menos por la diferencia horaria, y por la ajetreada agenda que a ambos los limitaba a sólo jurarse amor eterno en la madrugada.

‎Pero al final YiFan si había cumplido la promesa de regresar a China, con todo un renombre famoso, respetado por las distintas clases sociales y sobre todo, aquellos que se sentían con la moral de apuntar con el dedo a los demás.

‎Wu ya no tenía que mendigar una tacita de azúcar al vecino, ahora él daba el dinero para ayudar a las familias de bajos recursos en Guângzhôu. Pero no se arrepentía de nada de la ardua vida que tuvo. En busca de empleo, su madre y él se habían trasladado a Beijing, conociendo así a su alma gemela.

— Te ves muy elegante mi amor — Anunció su madre, sacándole de sus recuerdos.

— Tu padre ya está por venir. Ya inició la ceremonia hijo, todos están esperando por verte entrar. Serás el novio más envidiado de todas las familias ricas en Beijing.

‎Pero ZiTao no quería eso, él no quería nada más en la vida que ser Wu ZiTao, esposo de Wu YiFan. Sólo eso deseaba, y así sería siempre.

‎— Recuerda sonreír, y los votos que preparó LuHan están en tu bolsillo. Nada de lágrimas de cocodrilo Tao.

La marcha nupcial comenzó cuando su padre le ofreció el brazo para poder tomarlo y así ir al sonido del violín cruzando la gran alfombra.

La familia Huang y todos sus amigos estaban allí, con sonrisas sinceras por un lado, e hipócritas por el otro. Familias con lujosos carros, lujosas casas, y la ambición el triple de grande que su bondad.

Tao observó al ministro que lo esperaba frente al altar y el arco de flores, y a un lado estaba aquel chico guapo que Tao conoció esa tarde de su golpe con la bicicleta. Delgado, alto y con una sonrisa de comprensión muy sincera. El metro ochenta y ocho parecía intimidante pero Tao sabía bien que no era así.

— Estamos aquí reunidos . . .— Y la ceremonia dio inicio.

‎LuHan estaba detrás de él con la misma sonrisa que se reflejaba en el chico de cabellos negros y ojeras más gruesas de lo normal. Le daba aliento y apoyo como el excelente primo que había sido.

Tao volvió a mirar el cielo, divisó un par de nubes oscuras cerca una de la otra, y con unos recortes en su imaginación las convirtió en parte de un corazón, uno dividido por la mitad.

A sus memorias voló al día que YiFan y él escaparon en conjunto a la pareja que decidió casarse en secreto. Estaban como testigos de Oh SeHun y Lu Han. Tenían a penas 19 y 21 años respectivamente, por lo que esa idea descabellada se les hizo muy romántica.

SeHun debía volver a Corea a administrar la empresa de su padre, volvería en tres años, pero LuHan no iba a dejar que se fuera sin al menos tener una fuerte promesa de regresar.

‎"— Amor, sé que no es el momento y no es como prometiste, pero casemonos también" — Tao tenía la misma edad que SeHun y ya quería ser de Wu. Pero YiFan se negó.

"— Tu mereces el cielo entero. No quiero casarme en un lugar llamado «La capillita del amor» con mi alma gemela, Tao. Tu mereces una boda llena de lujos, tulipanes, y un hermoso Smokin que se te verá tan precioso que nadie va a reclamar nada, por que tienes el cuerpo perfecto. Un cuerpo que es sólo mío" — Fue el argumento que convenció a ZiTao de esperar a que YiFan regrese.

— . . . hasta que la muerte los separe? — Tao regresó a la realidad volviendo su vista a todos los que les observaban estupefactos.

‎— Acepto.

La parte donde pregunta la frase "Que hablé ahora y calle para siempre" ya había pasado, y Tao ni se dio cuenta.

Observó las flores al rededor, eran rosas blancas, colocadas hábilmente en floreros demasiado lujosos, eran de cristal traído directamente de Europa.

Demasiado ostentoso para alguien que sólo deseaba estar rodeado de tulipanes amarillos.

‎— Huang ZiTao — Llamó el ministro.

‎Volteó la vista al frente, observando al hermoso hombre que le sostenía las manos, con una sonrisa dedicada sólo a él. Esperando su respuesta para así poder colocarle el anillo que posteriormente SeHun y LuHan les entregarían.

Su latido cardíaco comenzó a desembocarse de forma inexplicable, y sus manos comenzaron a transpirar.

— ¿Toma usted como marido a Hu Yi Tian? ¿Para amarlo y respetarlo por sobre todas las cosas hasta que la muerte los separe?