Senza Impronte | Sin Huellas

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Sinopsis

"Cinco minutos para entrar. Cinco minutos para salir. Cero huellas. Cero sangre" Para la policía de Italia, es el "Gato Ladrón". Para su familia, es solo Alessio. Como Cincue, su nombre es sinónimo de precisión y silencio. Alessio es un experto en recuperar lo ajeno sin dejar rastro, pero ahora alguien ha dejado un rastro de sangre que conduce directamente hacia él. Atrapado entre una detective que conoce sus trucos y un enemigo anónimo que amenaza a su familia, Alessio deberá demostrar que un gato acorralado es la criatura más peligrosa de la ciudad. ¿Cuánto estás dispuesto a sacrificar cuando ya no puedes ocultarte?

Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

El rostro en la pantalla

Estaba absorto en mis pensamientos, no podía dejar de pensar en el trabajo de la noche anterior, hasta que sentí cómo Sofía me dio un tirón brusco del brazo izquierdo, casi haciéndome perder el equilibrio y descarrilando mi tren de pensamientos.

No había cumplido los seis años, pero tenía la fuerza de un pequeño huracán cuando veía un carrito de helados.

—¡Zio Alessio, mira! ¡Cioccolato! —gritó, señalando con su dedo índice hacia el otro lado de la Piazza Mercanti.

Le sonreí, apretando su mano para guiarla entre la multitud del sábado. El sol de la tarde en Milán era perfecto, de esos que te hacen creer que el mundo es un lugar tranquilo. Chiara, mi hermana mayor, caminaba unos pasos detrás, vigilándonos con esa mirada maternal que siempre me había reconfortado desde que éramos niños.

Estábamos a mitad de camino cuando de pronto, mi teléfono empezó a convulsionar en el bolsillo. Era el ritmo frenético de las notificaciones de emergencia, una tras otra. Me detuve en seco. La gente a nuestro alrededor también empezó a frenar, sacando sus móviles con rostros de asombro.

Levanté la vista hacia la pantalla publicitaria que coronaba el edificio frente a nosotros. El murmullo del parque se había detenido, sentía como si el mundo a mi alrededor se hubiese congelado por un segundo y un frío espectral recorrió mi columna.

En esa pantalla gigante, lo ví, sentí mi piel palidecer cuando distinguí lo que por un momento mis ojos se negaron a aceptar… Mi rostro había reemplazado al anuncio de un reloj de lujo. Mi nombre, Alessio, estaba allí en letras blancas. Y debajo, en un cintillo rojo sangre figuraba la premisa: “Buscado por el asesinato del curador del Museo Brera”.

—¿Alessio?... —la voz de Chiara sonó rota, como cristal quebrándose mientras sostenía su teléfono con el rostro lleno de horror y preocupación.

No tuve tiempo de responder, sentía el aire denso. El aullido de las sirenas envolvió la plaza en segundos. Por primera vez en mi vida, no corrí. Miré los ojos de Sofía, que pasaban de la confusión al miedo al ver a los policías correr hacia nosotros, o mejor dicho, hacia mí.

Sentí la mano de mi sobrina deslizarse mientras mi mente iba a mil por hora tratando de entender, de analizar la situación. Sofía dio unos pasos atrás mientras Chiara la tomaba de sus hombros. La distancia física de ambas se sintió como un látigo en ese momento.

Si saltaba sobre ese muro usando las cornisas de la fachada, confirmaría la mentira. Me quedé quieto. Mantuve las manos en alto, sintiendo cómo el metal frío de las esposas devoraba mi libertad ante la mirada horrorizada de mi familia.¿Quieres saber quién tendió la trampa a Cincue? La historia continúa pronto.