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Tᴇɴᴛᴀᴄɪᴏ́ɴ Pʀᴏʜɪʙɪᴅᴀ

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Zarya buscaba vengarse de su madre, Elena, una mujer fría y controladora. Cuando Elena anunció su compromiso con Gokal —un supermodelo diez años menor que ella y diez años mayor que Zarya—, Zarya vio la oportunidad perfecta para herirla: seducirle al prometido ideal. Lo que empezó como un acto de venganza terminó convirtiéndose en un vínculo peligroso, e imposible de controlar.

Genero:
Erotica/Romance
Autor/a:
Minary92
Estado:
En proceso
Capítulos:
7
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Pʀᴏ́ʟᴏɢᴏ

Qᴜᴇᴅᴀ ᴇꜱᴛʀɪᴄᴛᴀᴍᴇɴᴛᴇ ᴘʀᴏʜɪʙɪᴅᴏ ʀᴇᴘʀᴏᴅᴜᴄɪʀ ᴏ ᴄᴏᴍᴘᴀʀᴛɪʀ ᴇꜱᴛᴇ ᴄᴏɴᴛᴇɴɪᴅᴏ ꜱɪɴ ᴍɪ ᴄᴏɴꜱᴇɴᴛɪᴍɪᴇɴᴛᴏ.

ᴇꜱᴛɪᴍᴀᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ:

ɴᴏ ᴘʟᴀɢɪᴇꜱ ɴɪ ᴀᴘᴏʏᴇꜱ ᴇʟ ᴘʟᴀɢɪᴏ

ʀᴇꜱᴘᴇᴛé ᴍɪ ᴛʀᴀʙᴀᴊᴏ ʏ ᴇʟ ᴇꜱꜰᴜᴇʀᴢᴏ Qᴜᴇ ᴇꜱᴛᴇ ᴄᴏɴʟʟᴇᴠᴀ, ᴅᴇ ᴀɴᴛᴇ ᴍᴀɴᴏ ɢʀᴀᴄɪᴀꜱ ᴘᴏʀ ꜱᴜ ᴛɪᴇᴍᴘᴏ.

ᴛᴏᴅᴏꜱ ʟᴏꜱ ᴅᴇʀᴇᴄʜᴏꜱ ʀᴇꜱᴇʀᴠᴀᴅᴏꜱ ©

¿Se han sentido alguna vez culpables de haber hecho algo que al principio parecía inofensivo, pero que con el tiempo se reveló como un error que no pueden deshacer?

Bueno, no sé ustedes... pero yo sí.

Tal vez se estén preguntando qué fue eso tan terrible que hice, aquello que me consume cada vez que cierro los ojos. Pues bien, se los diré.

Todo comenzó poco después de que me mudé a vivir con mi madre. Mis padres, luego de dos años de separación silenciosa, finalmente se habían divorciado. Y aunque me dolía admitirlo, sentí alivio. Ya no había gritos, ni tensión en el ambiente, ni esa necesidad constante de fingir que todo estaba bien.

Pero entonces, por motivos de trabajo, mi padre tuvo que mudarse de ciudad y no pudo seguir teniéndome con él. Así que terminé en la casa de mi madre, Elena. Nunca tuvimos una relación cercana. Durante mi infancia, fue como un fantasma: presente, pero ausente al mismo tiempo. Siempre ocupada, siempre distante. Yo era más una responsabilidad que una hija.

Al principio todo fue normal... hasta que lo conocí a él. Desde ese día, todo cambió.

Recuerdo perfectamente lo que pasó. Era un sábado por la noche, había regresado de una cita con Zack. Una cita que pensé que sería una más, pero que terminaría marcando el principio del fin.

— ¿Para adónde cree que va, señorita? — me preguntó mi madre apenas me vio cruzar la puerta, con ese tono molesto que le salía tan natural.

Nuestra relación seguía siendo tan tensa como siempre, y yo no perdía oportunidad de fastidiarla. Era una forma de cobrarle por los años de abandono. De hacerla sentir, al menos un poco, lo que yo sentí toda mi infancia.

— Pues a mi habitación — respondí con desgano mientras tomaba una de las manzanas del frutero de la cocina.

— ¿Sabías que hoy teníamos planeado almorzar con...?

— Con tu novio — interrumpí sin siquiera mirarla —. Elena, sabes que no tengo ningún interés en conocer al hombre que será tu próxima víctima.

Ella apretó los labios, frustrada, pero no respondió. Yo ya conocía ese gesto: se tragaba sus palabras como quien se traga un veneno que ella misma destiló.

"Lo que ocurrió después terminó por quebrar por completo mi ya frágil paciencia..."

— ¡Por favor, no me sigas llamando así!

— ¿Y cómo quieres que te llame?

— ¿Por qué eres tan dura conmigo?

— ¡Tal vez porque desde que tengo razón nunca te has interesado en mí!

— Hija, por favor...

— ¡No te preocupes, Elena! Muy pronto me iré de tu casa, no hace falta que intentes fingir que te importa llevarte bien conmigo, pues creo que eso lo debiste haber hecho cuando era una niña y no ahora que me encuentro bastante grandecita como para necesitar tu estúpido cariño.

Tras haberle vomitado eso último, recuerdo que subí a mi habitación, pero justo cuando estaba por entrar a esta fue cuando lo vi.

— ¿Y tú quién demonios eres? — le pregunté furiosa tras haberlo encontrado dentro de mi habitación sosteniendo entre sus manos una fotografía de mi padre.

— ¡Disculpa! — me respondió apenado luego de que yo le arrebatara la foto.

— ¿Qué es lo que buscas aquí? — añadí mientras colocaba la foto en su lugar.

— Soy Gokal, Gokal Soykan. ¡Mucho gusto! —señaló poco después de haberme extendido su mano.

— Mira, hija, él es Gokal — me señaló mi madre muy emocionada al aparecer parada frente a la puerta de mi habitación.

— ¿Y qué es lo que busca aquí?

— Disculpa, estaba buscando el baño, pero sin querer me equivoqué de puerta y bueno...

— ¡Elena!, ¿me puedes decir quién es este tipo y por qué está en tu casa?

— Él es mi novio y a partir de ahora él vivirá con nosotras.

Les juro que cuando mi madre expresó aquellas palabras, un mar de emociones me invadieron en ese momento. Les podría decir que en ese instante las logré oír como en las novelas o películas, o sea... en cámara lenta.

— ¡¿Qué?! — le respondí sorprendida —. ¿Es una broma, verdad? — añadí perpleja; realmente la noticia me había tomado por sorpresa.

— Creo que mejor yo las dejo solas para que hablen — nos indicó Gokal —. Te espero abajo — añadió poco después mientras besaba la mano de mi madre. Después, él salió tal y como lo había dicho, y tras verlo marcharse, mi madre comenzó a hablar. Realmente al principio no le presté atención a lo que ella me decía, pues solo tenía cabeza para tratar de asimilar lo que estaba sucediendo. Mi madre ya estaba comenzando a rehacer su vida y, realmente, aún no era el momento indicado.

— ¿Estás bien? — me preguntó al ver lo confundida que estaba.

En ese momento, lo único que pude responderle fue:

— ¡Necesito estar sola!

Tras ver lo mal que estaba, mi madre optó por hacer lo que yo le había indicado y, sin decirme más nada, salió de mi habitación, no sin antes haberme dado un beso sobre la frente.

Realmente aquel día me sentí destrozada, pues solo saber que mi madre ya estaba comenzando a construir una nueva vida me llenó de rabia, puesto que mi padre aún resguardaba la esperanza de volver con ella para recuperar la familia que solíamos ser antes.

Durante los siguientes días que pasaron, Gokal ya se había instalado en la casa, y así mismo se le podía ver paseando por los alrededores como el dueño absoluto. Ese hecho me orilló a permanecer encerrada en mi habitación durante casi dos semanas; no quería toparme con él o, peor aún, toparme con alguna escena entre él y mi madre.

Seyran, quien en ese momento era mi mejor amiga, era quien me mantenía informada sobre todo lo que se decía sobre mí y mi madre en la facultad. De igual forma, me llevaba los apuntes y me ayudaba a ponerme al día con las clases.

— Creo que deberías salir y enfrentar el problema de una vez — me señaló ella al intentar ayudarme, pues realmente me estaba dejando dañar emocionalmente por lo ocurrido con mi madre.

— Sabes que no podrías ganarle a ese patán.

— Yo no digo que tengas que competir con él, solo te digo que creo que deberías tratar de asimilar lo ocurrido y tratar de llevarte lo mejor posible con él. Tal vez así descubras cuales son sus intenciones.

— ¡Pero qué estupidez dices!

— Y no creo que lo que Seyran diga sea algo estúpido — señaló Sharon. Ella es la prima de Seyran y ese día ella la había acompañado a verme en mi casa. — Mira, si finge que acepta la nueva relación de tu madre con el papacito ese, puede que tengas la oportunidad de averiguar si sus intenciones con tu madre son verdaderas o si simplemente es un vividor como tú crees.

— ¡Sharon!

— ¿Qué?

— No seas tan metida.

— ¡Hay! Pero si solo digo que fingir que ella acepta la relación puede ayudar a conseguir las pruebas de que ese patán realmente es un rufián vividor como ella y todos en la facultad creen.

— Sabes, puede que tengas razón y tal vez esa sea la única oportunidad que yo tenga para desenmascarar a ese patán ante los ojos de mi madre.

— Si sabes que puede que los resultados de esa absurda idea terminen por confirmar lo contrario a lo que tú estás esperando probar.

— Estoy dispuesta a correr el riesgo y si el resultado resulta a mi favor, entonces tendré que aceptar con dignidad mi derrota y tendré que aceptar el hecho de que él y Elena son una linda pareja, mientras me tendré que aguantar sus actos anormales de amor hasta que pueda largarme de aquí.

— En definitiva, es una locura, pero si con eso vas a salir de este encierro, entonces está de más decir que cuentas conmigo.

— ¡Gracias!

— ¡Conmigo también!

— Sí, gracias...

Después de haber culminado con nuestro plan, Seyran y Sharon se despidieron de mí y se marcharon.

Al día siguiente me desperté más temprano de lo habitual y bajé hacia el jardín para ejercitarme un poco. Durante mi encierro, había decidido que no quería seguir más encerrada por completo y las consecuencias de ese acto ya comenzaban a hacerse notorias.

Comencé con la caminadora que Elena había mandado colocar en el pequeño gimnasio de la casa, siguiendo con el objetivo de hacer ejercicio, pero esa acción nunca se concretó, ya que después ella prefería irse a la segura y optar por el bisturí, al final de que sirviera ser millonaria si no lograba tener quien te arregle lo que sea que no te agrade de tu persona.

Un motivo más para odiarla, pues en su momento yo también quería recurrir a la vieja confiable, pero por no tener la edad adecuada no logré llevar a cabo mi objetivo, puesto que ella no aceptó firmar el permiso.

Aún así reconozco que no necesito someterme a cirugías, pues siento que con un buen cuerpo, gracias a la bondad de papá Dios, soy considerada como la chica más linda y hermosa de toda la facultad. Piel blanca cual semejanza a la porcelana, cintura de pequeña, y un par de caderas anchas hacen el juego perfecto. Ojos azules, y aún cuando mis pechos no son de gran tamaño, mi retaguardia repone el hecho de que mis pechos sean pequeños. Pero aún con todo esto, el confiarme no es algo que hasta la fecha sea muy común en mí, es justo por eso que ejerzo mi cuerpo y me alimento sanamente.

Luego de haber permanecido una hora en el gimnasio, mi cuerpo se había agotado tanto que tras salir de este y pasar de nuevo por el jardín el agua de la piscina se me antojó que sin más me despojaría de mi ropa deportiva lanzándome a la piscina solo con mi ropa interior.

La sensación de sentir lo refrescante del agua me reanimó en tan poco tiempo que cuando pude no noté que Gokal se hallaba mirándome por la ventana de la habitación de mi madre.

Ese hecho me puso nerviosa. Después de verlo, salí de la piscina recogiendo mi ropa del suelo para subir de inmediato a mi habitación.

Recuerdo con claridad cómo mi cuerpo se paralizó y mi ritmo cardíaco se aceleró más de lo normal. No entendía por qué, pero me sentía desorientada, confundida. Nunca antes me había sucedido algo así. Siempre me había gustado presumir mi cuerpo sin prejuicios, sin sentirme intimidada... hasta ahora.

Tomé una ducha rápida y, aproximadamente una hora después, ya estaba lista para comenzar con el plan. Bajé con cautela por las escaleras y, al llegar al último escalón, vi a mi madre a punto de salir.

— ¡Hija! — exclamó al verme —. Me alegra mucho que por fin te animes a salir de esa habitación.

— Elena, necesito hablar contigo — le dije con seriedad, notando cómo Gokal me observaba fijamente desde la cocina. Esa mirada me ponía aún más nerviosa.

— Será después de que regrese — respondió ella, sin detenerse —. Ahora tengo que irme, Kerime y las chicas me están esperando en el spa. ¡Besos!

— ¡Oye, espera!

— Demasiado tarde — intervino Gokal, caminando hacia la puerta para cerrarla tras ella —. ¿Te gustaría desayunar conmigo? — añadió luego, regresando a la cocina.

— ¡Primero tengo que hacer una llamada! —repliqué sin pensarlo.

— ¡Claro! Aquí te espero.

Subí inmediatamente a mi habitación y busqué entre mis cosas el celular. Tenía que hablar con Seyran... realmente me sentía nerviosa y confundida.

Al marcarle, fue Sharon quien contestó, pues Seyran se había ido al baño.

— ¿Sabes? — dijo Sharon desde el otro lado de la línea —. Creo que eso que ocurrió podría servirte de ayuda.

— ¿De qué hablas? — pregunté, confundida.

— Mira, Seyran me contó que ese papacito es diez años más joven que tu mamá. Y justamente por eso crees que es un vividor que solo está detrás de su fortuna.

— ¿Y eso de qué me sirve?

— ¡Ay, qué tonta eres!

— ¡Oye! Tampoco te pongas así, no seas tan metida.

— Lo que intento decir — suspiró — es que podrías seducirlo. Sí, seducirlo. Así podrías demostrarle a tu mamá que ese tipo no es lo que ella cree.

—¿Cómo dices?

— Sí, escúchame. Podrías hacer que él mismo la deje por ti. Matarías dos pájaros de un tiro: te vengas de tu madre y te deshaces del papasito. Así, cuando tu mamá lo vea babeando por ti, se dará cuenta del bicho que metió a su casa.

Hubo un silencio incómodo.

— No lo pienses tanto y aprovecha la oportunidad — añadió —. Bueno, me temo que debo dejarte. Seyran tiene problemas en el baño. ¡Cuídate! Nos vemos en la facultad.

Tras haber hablado con Sharon, mi cabeza daba vueltas una y otra vez. No sabía si lo que ella me había dicho era una buena idea, pero si lo hacía, podía lograr mi objetivo y, tal como ella lo había dicho antes, podía matar dos pájaros de un solo tiro.

Tomé un poco de aire y, después de meditarlo, decidí seguir el consejo de Sharon. Para eso debía lucir lo más irresistible posible, así que rápidamente fui a mi armario en busca de algo lindo que ponerme, pues lo que llevaba puesto en ese momento de lindo y sexy no tenía nada.

Después de algunos minutos buscando, logré dar con el atuendo adecuado. Sabía que no podía seducirlo de un día para otro; ese tipo de cosas toman tiempo. Por eso, mi primer encuentro debía ser algo inofensivo pero inolvidable. Entonces me decidí por unos jeans de mezclilla oscura que mostraban a la perfección mi esculpido cuerpo, y una blusa tipo corsé de color naranja claro con toques de encaje sobre el pecho.

Ya cambiada, bajé de nuevo, pero esta vez hacia la cocina, pues ahí era donde Gokal me había estado esperando.

Al llegar, noté que el desayuno ya estaba servido. En el menú había pan tostado, omelette y una ensalada de pollo. Todo olía delicioso.

— Veo que ya estás lista — señaló él mientras colocaba dos copas sobre la mesa.

— ¿No crees que es muy temprano para tomar alcohol? — le expresé nerviosa mientras tomaba asiento.

— Necesitamos brindar por la agradable noticia de que ya no permanecerás encerrada en tu habitación — dijo con una leve sonrisa.

— Lo estuve pensando y realmente creo que te debo una disculpa por mi comportamiento aquel día que nos conocimos.

— Descuida, yo sabía perfectamente que algo así podía pasar. Era normal que te comportaras de esa manera — respondió con serenidad.

— Aun así, quiero disculparme — insistí, mirándolo a los ojos.

— Descuida, eso ya no tiene importancia. Mejor dime, ¿qué harás hoy después de desayunar?

— La verdad, tenía planeado salir con unos amigos, pero me cancelaron de último momento.

— Ya veo... en ese caso, ¿qué te parece si me acompañas a mi trabajo?

— ¿A tu trabajo? — pregunté, sorprendida.

— Sí. Después de desayunar, nos iremos —dijo con tono seguro.

Sin haberle respondido, ambos comenzamos a desayunar en silencio. Era tan notorio que, les juro, creí haber oído a los grillos cantar.

Tras terminar, Gokal levantó la mesa y lavó los platos. Ese acto me causó un poco de risa, pues siempre era yo quien solía hacerlo, ya que Elena no movía ni un solo dedo cuando de limpieza se trataba.

— Me cambio y nos vamos — señaló antes de subir a la habitación de mi madre.

No pasó mucho tiempo para que Gokal regresara ya listo. Aún no sabía en qué consistía su trabajo, pues al haber permanecido encerrada en mi habitación no había podido averiguar casi nada sobre su vida.

Lo único que sabía era que él y Elena se habían conocido en una fiesta que Kerime había organizado con fines benéficos.

Después de que él llegara, ambos salimos de la casa y cuando creí que no se podía poner más tensa la situación, para mi sorpresa Zack se apareció como por arte de magia parado justo frente al jardín principal. Él me había estado esperando desde temprano pues al parecer estaba algo preocupado por mi ausencia dentro de la facultad.

— Veo que ya estás mejor — señaló Zack mientras se acercaba hacia donde Gokal y yo estábamos.

— Sí — le respondí casi enseguida.

— Me alegro mucho por ti mi amor — añadió él poco antes de tomarme por sorpresa para darme un beso.

— ¡Gracias! — le respondí nerviosa mientras veía como Gokal nos miraba—. Mira — le señalé—, te quiero presentar a Gokal, el prometido de mamá.

— ¡Mucho gusto! — expresó Zack al extender su mano para que la presentación fuese más formal.

— El gusto es mío — le respondió Gokal de forma seria—. ¿Y tú eres? — añadió con curiosidad mientras terminaba de corresponderle el saludo.

— ¡Zack!, el novio de Zarya — le señaló él sonriendo.

En definitiva logré sentir una evidente tensión entre ambos hombres, la manera en la que ambos se miraban daba mucho que decir.

— No sabía que la hija de mi prometida tuviese novio — dijo Gokal algo incómodo.

— Es que mi madre no sabe que tengo novio — le señalé apenada pero nerviosa al mismo tiempo.

— ¿Pero por qué? — me preguntó confundido.

— Realmente no deseo hablar de eso en este momento, quizás después.

Pero qué pinche momento incómodo viví en esa escena, en primer lugar por qué mi relación con Zack no era la de "novios oficiales" como él le había mencionado a Gokal y en segunda porque realmente no entendía el por qué él tenía que haber aparecido justo en ese momento y decir esa estupidez delante de él.

Molesta por su actitud decidí alejarme de ahí no sin antes haberle tomado el brazo al idiota de Zack para llevármelo casi a rastras hasta la salida.

— ¿Qué demonios te pasa? — le pregunté molesta—. ¿Por qué te apareces sin avisar y peor aún, por qué dices que somos novios?... ¿Acaso estás mal de la cabeza?

— ¡Oye lo siento!

— Por ahora no puedo seguir hablando contigo, así que nos vemos en la noche.

— ¡Como quieras!

Después de haber visto cómo Zack se retiraba en su coche, regresé hacia el jardín donde Gokal me había estado esperando ya a bordo de su motocicleta.

— ¿Y tu novio? — me preguntó mientras me pasaba el casco del copiloto.

— Tuvo que irse por cuestiones de trabajo — le respondí mientras me montaba en su moto.

— ¿Estás lista?

— ¡Sí!

Tras haber culminado con nuestra pequeña charla, Gokal encendió el motor de su motocicleta y juntos nos retiramos de ahí sin que yo tuviera alguna idea de adónde diablos era que iríamos.

Tras llevar casi los 45 minutos de estar en carretera, al fin pude averiguar adónde era que Gokal me había llevado.

— ¿Este es tu trabajo? — le pregunté confundida.

— Digamos que la mayor parte del tiempo sí — me respondió al estacionar su motocicleta en el estacionamiento de aquel edificio.

— ¿Entonces eres modelo?

En ese momento supe el por qué mi madre se había enamorado, su noviecito era nada más y nada menos que un súper modelo especializado en modelar ropa interior para hombres.

Sin más preámbulo ambos entramos en el edificio y tras pasar la puerta de este, noté que casi todo el lugar se hallaba repleto de grandes fotografías de él posando tanto en ropa interior como deportiva.

Realmente era bueno pues en sus fotos lo dejaba más que claro.

Una horda de mujeres nos rodearon casi enseguida tras haberlo visto llegar. Todas actuaban como locas desquiciadas al tratar de pedirles fotos y autógrafos.

A como pude logré salir de ese infierno y decidí alejarme de ahí. Creí que lo mejor sería que yo lo esperara para no interferir en su duro trabajo.

Al poco rato de haber terminado con sus fanáticas, Gokal se dirigió hacia donde yo me encontraba esperándolo.

— ¿Te hice esperar mucho? — me preguntó apenado.

— ¡No!, descuida.

— Ven, quiero mostrarte algo — añadió al extenderme su mano en señal de que yo lo acompañase, yo acepté y ambos nos fuimos hacia los elevadores.

Tras entrar en uno de estos, noté que él apretó el último botón, lo cual me hizo creer que tal vez iríamos hacia su oficina.

Para mi sorpresa no fue así, al lugar donde él quiso que yo lo acompañara era donde se montaban los escenarios para las fotos.

En aquel lugar se encontraban algunas personas realizando algunas sesiones de fotos a un grupo de modelos colombianas para una campaña.

— ¿Y qué te parece mi lugar de trabajo? — me preguntó emocionado.

— Pues para alguien que cuenta con la admiración de muchas mujeres, yo creo que bien.

— Realmente yo no hago esto por la admiración de las mujeres como tú dices —señaló mientras me acomodaba un mechón de mi cabello—, lo hago por qué me gusta mostrar mi cuerpo tal y como a muchos jóvenes les gusta.

¿Ironía no?, realmente yo tenía algo en común con ese patán.

— ¿Sucede algo? — añadió al notar me ausente.

— ¡No! — le dije sonrojada por sentirlo tan cerca.

— No quiero que me mal entiendas, pero como sabrás hoy en día la juventud es muy liberal y vive sin importarle los prejuicios de la sociedad y realmente es por eso que me gusta hacer mi trabajo, creo que en parte soy un ejemplo para esa nueva generación de jóvenes.

Mientras él hablaba yo miraba a los reflectores imaginándome como me vería yo si también yo fuese una súper modelo.

Como ya les había comentado, a mí me gustaba presumir mi cuerpo cada que podía y realmente entendía el por qué a Gokal le gustaba lo que él hacía.

— ¡Tenemos un problema! — le indicó una de sus asistentes al interrumpir en nuestra plática.

— ¿Qué clases de problemas? — le preguntó tras cambiar su semblante de alegre a uno más serio.

— La modelo que habías contratado para la próxima campaña de ropa deportiva juvenil enfermó y no podrá asistir hoy a la sesión de fotos que ya habíamos preparado.

Al parecer una de sus modelos le había ocurrido algo, por lo que evidentemente ella no iba a poder asistir ese día, ese hecho pareció ser algo de suma importancia pues con solo haberle visto el rostro a Gokal deduje lo serio que era el problema.

Sin que ambos lo notaran, me acerqué un poco más para que de ese modo yo pudiese oír más. No es que yo sea una chismosa o que su problema me importara, ¡no!, más bien lo hice para saber más acerca de él y poder así llevar a cabo mi plan.

— Si no encontramos a una modelo que reemplace a Ece ¡Vamos a tener problemas con la campaña!

Todo indicaba que esto del modelaje no solo era parte de su trabajo, sino que más bien esta agencia era su "trabajo".

— ¿Ya trataste de contactar a Lissa?

— Lo hice pero su manager me dijo que estaba en los Ángeles firmando un comercial para C.R de su más reciente colección de fragancias.

— ¡Demonios!... ¿Y ahora de dónde diablos saco yo a una súper modelo que cuente con las características que necesitamos para esta campaña?

— La joven que viene contigo luce perfecta para lo que estamos buscando — le señaló su asistente al mirarme.

— ¿Zarya? — le respondió sorprendido—. ¡Pero claro que no!

— ¿Pero por qué no? — le cuestionó la mujer.

— Ella es la hija de Elena, ¡mi prometida!

— Con razón la niña luce tan linda.

— Ya lo has dicho, ¡es una niña!

— Ni tan niña.

— Aun que así sea, no puede ser ella.

— Pues en ese caso le tendrás que llamar a C.H para decirle que su campaña para ropa deportiva juvenil no se podrá llevar a cabo.

Tras haber oído todo, la brillante idea de trabajar para esa campaña me iluminó que sin pensarlo dos veces me dirigí hacia su asistente.

— Dentro de algunos días estoy por cumplir mi mayoría de edad, así que si gustan yo les podría ayudar con su problema.

Por la manera en la que Gokal me miró, deduje que él no estaba del todo de acuerdo con mi idea, pero teniendo las cosas tan difíciles al pobre no le quedaba de otra que aceptar que yo fuera la modelo para esa campaña.

— En ese caso ve con Esra para que te diga qué es lo que vas a usar para la sesión de fotos y todo lo relacionado con la campaña — me dijo no muy conforme, yo solo le sonreí y poco después me fui con su asistente a los vestidores para que me explicara qué es lo que yo debía de hacer y cuál cambio de ropa utilizar para cada sesión de fotos.

El primer cambio fue el de una chica jugadora de tenis, al principio creí que se trataba de alguna mala broma pues aquel conjunto no lucía para nada deportivo, sino todo lo contrario, aquel traje parecía que más bien lo habían conseguido para grabar alguna escena para alguna película para adultos.

La minifalda era demasiado corta y casi no me podía inclinar pues si lo hacía mi ropa interior seguramente se me vería. Ante esa posibilidad de que eso no pasara, Esra me propuso utilizar unos pequeños pero cómodos leggins tipo boxer femeninos.

Tras salir de los vestidores no pude evitar ver la manera en la que Gokal me miraba, era como si los ojos se le fueran a salir.

Al principio me dio pena que él me estuviese mirando de esa manera pero después recordé cuál era mi objetivo y dejé que los nervios y la pena se esfumaran.

El equipo a cargo de tomar las fotos llegó y con eso mi primer trabajo bajo los reflectores fue realizado.

El segundo cambio fue ropa deportiva para asistir al gimnasio y el último fue trajes de baño.

La sesión duró casi dos horas y con eso mi apetito llegó, ya eran más de las 2 y realmente necesitaba con urgencia almorzar algo, posiblemente de no haberlo hecho me hubiera desmayado. Por fortuna Gokal notó mi cansancio que tras haber terminado con la sesión de fotos, él mismo fue quien se ofreció a llevarme a almorzar.

Minutos antes de haber llegado al restaurante, él ya había hecho la reservación que cuando llegamos nuestra mesa ya estaba lista.

Al parecer en ese lugar ya lo conocían puesto que al entrar noté que era muy querido por las empleadas del lugar. No sé si era por lo bien parecido que es o simplemente por qué era un súper modelo.

Tras mirar el menú noté que casi todo llevaba carne.

"Mal lugar para tener una primera cita"

Pensé, pues en mi dieta la carne no es una opción, y sí... aún que ustedes no lo crean, esta niña no es tan cabeza hueca como muchos creen que solemos ser todas las niñas fresas. Soy una mujer que defiende los derechos de los seres incapaces de defenderse por sí mismos.

Tarde para ordenar pero al final opté por una pasta puesto que como les mencioné antes, casi todo en el menú llevaba carne. Gokal por su parte ordenó filete de pescado y ensalada de verduras con arroz blanco.

Después de algunos minutos ambos almorzamos sin hablar tanto, aún no había la confianza que se necesitaba para que yo pudiera realizar mi objetivo.

Cuando terminamos de almorzar, nos tocó regresar de nuevo a su agencia pues él aún tenía cosas por resolver.

Durante el camino noté que mi madre me había mandado un mensaje donde me indicaba que llegaría tarde puesto que pasaría al salón de belleza y después asistiría a una reunión que Kerime había estado preparando en los últimos días, "asuntos de alguna beneficencia seguramente" pensé.

Al llegar a la agencia noté que ella también le había avisado a Gokal de su retraso.

— Creo que tu plática con tu madre tendrá que esperar — me señaló al tocarme uno de mis hombros.

— Descuida — le respondí enseguida—, es muy común en ella dejarme a lo último.

— No digas eso — añadió mientras me acariciaba el mentón—, hablaré con ella en la noche y te prometo que las cosas se compondrán entre tú y ella.

Realmente sentí que sus palabras sonaban sinceras pero aún así había algo en él que no me convencía del todo.

— ¡Gracias! — le dije hipócritamente al mostrarle una sonrisa.

Ya en el interior del edificio Gokal me llevó hacia su oficina y me señaló que lo esperara ahí pues él debía atender algunos asuntos pero me aseguró que no se demoraría.

Mientras me hallaba sola en su oficina me dispuse a revisarla, tenía que tratar de encontrar algo que me pudiera ser de ayuda pero al parecer el tipo estaba limpio, no había señales de que necesitara dinero o de qué le fuera infiel a Elena.

"Podrá ser que me esté equivocando y él sí sea un buen tipo"

Pensé mientras acomodaba los cajones de su escritorio, no quería dejar rastro de que yo estuve husmeando entre sus cosas.

Derrotada ante las circunstancias me decidí a descansar pues mi mañana había estado algo agotada. Realmente en aquel momento lo único que quería era regresar a casa para darme una buena ducha y ponerme a descansar.

Al poco tiempo que yo había terminado de husmear Gokal regresó de atender sus asuntos y fue entonces que ambos nos retiramos de vuelta a la casa.

Tras llegar a esta subí rápidamente a mi habitación pues sí que necesitaba esa ducha.

Al terminar de ducharme me recosté sobre mi cama para tratar de descansar pero justo cuando estaba por llevar a cabo tal acto un ruido en la ventana me despertó.

— ¡Demonios!

Había olvidado mi cita con Zack pero este al parecer no, pues él había decidido pasar por la casa para recordármelo de la cita. Para lograr su objetivo, él utilizó una pequeña piedra la cual arrojó hacia mi ventana.

En cuanto notó que yo había oído el recordatorio se esfumó del jardín pero para mi desgracia yo no había sido la única que lo había visto salir del jardín.

No pasó mucho tiempo para que un ruido sobre mi puerta sonara, era Gokal quien también se había percatado de la presencia de Zack.

— ¡En un momento! — le señalé mientras buscaba mi bata para taparme pues solo me encontraba en ropa interior—. ¿Sucede algo? — le pregunté al abrir la puerta, él solo me miró y a los pocos segundos desvió su mirada hacia la ventana.

— Creí haber escuchado un ruido — respondió.

— ¿Un ruido? — dije nerviosa—. Yo no escuché nada, seguramente fue alguna ave que se topó contra la ventana.

No sé a ciencia exacta si él me creyó o no, pero al ver que no obtendría alguna otra respuesta se retiró de mi puerta logrando así que yo soltara un gran suspiro.

La noche llegó y con ello mi madre.

Tal y como Gokal lo había prometido, él habló con mi madre sobre nosotras. Lo sé por qué esa noche me escabullí entre los pasillos para intentar averiguar de qué hablaban mientras cenaban en su habitación.

Después de un rato miré la hora en mi celular y ya eran más de las 10:00 pm. Tenía una cita a la cual ya iba tarde.

Sin que ninguno de los dos me oyera, bajé las escaleras y con mucho cuidado quité el seguro de la puerta principal para poder salir.

Ya afuera me dirigí hacia el jardín donde Zack ya tenía rato esperándome, estaba molesto pues sí que tenía rato esperando por mí.

Ambos nos dirigimos hacia la calle para abordar su camioneta y una vez ahí Seyran y Kento nos estaban esperando.

— ¡Creí que no llegarías! — expresó Kento al pasarme una cerveza.

— Estaba ocupada tratando de no ser descubierta — le respondí.

— Cuando Seyran me dijo que al fin regresarías a hacer la de antes, simplemente me alegré mucho — añadió antes de beber de su cerveza—. Por tu culpa no podía concentrarme en mis estudios, sabes que te quiero mucho y tú ausencia en el colegio sí que me pegó.

— ¡Gracias!

Kento es el mejor amigo de Zack y uno de mis mejores amigos también. Él era el novio de Seyran en ese entonces y realmente su compañía se podía decir que me era agradable.

— Sharon me dijo que me marcaste pero estaba ocupada — señaló Seyran al abrazarme. Estaba ebria lo que me hizo pensar que ya tenían rato de haber empezado a beber—. ¿De qué querías hablarme?

Apenas y se podía poner de pie.

— Oye creo que deberíamos de irnos o en cualquier momento mi madre saldrá y nos descubrirá.

— ¡Nos puede ir muy mal si eso sucede! —añadió Seyran al intentar subir de nuevo a la camioneta.

Kento al verla no dudó en ayudarme a subirla. Después ambos subimos a la camioneta y nos marchamos rumbo a una discoteca que se encuentra a las afueras de la ciudad.

El ambiente en aquella discoteca era bueno, casi siempre solía ser así.

¡Sí!, ya sé que estarán pensando de mí, pero en mi defensa diré que solo se es joven una vez y es por eso que hay que divertirse y disfrutar de la juventud, claro que todo con medida.

Por el estado en el que se hallaba Seyran, Kento se tuvo que quedar con ella en nuestra mesa mientras que Zack y yo nos íbamos a la pista de baile a bailar.

Necesitaba despejar un poco la mente y analizar si realmente era necesario que yo llevara a cabo mi plan.

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