Capítulo 1: Bienvenidos a Viremont
La limusina familiar de los Noctis había salido de la gran mansión cuando el sol aún no remplazaba a la luna, conducido por aquel alto y sombrío Alfa chofer de la familia, siguiendo un camino oscuro saliendo de la ciudad para adentrarse a un bosque.
Luna iba resoplando en los asientos traseros mientras miraba solo oscuridad y ramas por la ventana, llevada a algún lugar en contra de su voluntad, según sus tíos, ese lugar era a donde ella pertenecía y es donde debería estudiar. Por un momento Luna odió ser diferente. Se supone que era una omega indefensa, pero aveces no se explicaba porque tenía habilidades que una loba común debería tener. Cómo ver una fantasma de hace más de 500 años que la sigue a todos lados.
Vesper era parte de su familia, no sabe cuántos tatara iban antes del abuela pero debería haber un número que ella desconoce. La mujer no tenía una apariencia vieja, al contrario, parecía de unos 24 años.
— Tu rostro muestra cuán entusiasmada estás. — La fantasma apreció de repente a su lado.
— Pensé que ibas a quedarte en la ciudad pero al parecer no tengo tanta suerte. — Luna ni siquiera la miró.
— Soy tu guardiana, no puedo dejarte sola, y más hacia donde te diriges. — Dijo lo último con un tono serio.
— ¿Estudiaste en la academia Viremont? — Luna por primera vez le dirigió una mirada.
— Digamos que sí.
— Y qué tal?
— Fue hace más de 400 años pero puedo decirte que no fue mi lugar favorito. — Luna notó que Vesper no tenía muchas ganas de hablar del tema. — Pero supongo que sí tiene nuevos líderes no es lo mismo que antes, ya sabes...los tiempos cambien.
— ¿Para bien?
— O para mal...
Cuando por fin la limusina cruzó un enorme portón de madera antigua y un gran letrero que decía “Bienvenido a Viremont” ya el sol iluminaba el día.
El chofer se bajó para bajar las maletas, Luna miraba aquel grandioso lugar, habían más autos que recién llegaban, muchos chicos que al parecer les encantaba mostrar sus habilidades al público, rodó los ojos al ver a un vampiro correr a la velocidad de la luz alrededor de un pobre chico que parecía perder el aire, hasta que un señor ya maduro lo detuvo con una mano.
— Ojalá no todos sean así. — Murmuró Luna hacía el chofer que ponía la última maleta a su lado.
— Estoy seguro que le gustará el lugar señorita, solo debe adaptarse.
— Será muy difícil adaptarme cuando estoy rodeada de seres sin cerebro, mira eso...— Luna señaló a un chico convertirse en lobo para impresionar a unas ninfas. — Voy a enloquecer.
— Esto es porque es el primer día. — Vesper apareció a su lado. — Los poderes solo se podrán utilizar cuando sea permitido, las reglas de este lugar son estrictas y n cuanto a eso.
— Y qué tal si las han cambiado.
— Pueden agregar, mas no pueden cambiar las ya presentes, es la regla número 1.
— Entonces conoces todas las reglas.
— Nunca fui muy buena para eso, pero son intuitivas, deberías saber cuando algo está mal y no debes hacerlo, si cometes un error tendrás una penitencia entonces ya no lo cometerás. — Luna solo asentía a lo decía Vesper.
De pronto una señora de unos 40 años se acercó a Luna, Llevaba el uniforme de los superiores, era rubia de ojos verdes y tenía una gran sonrisa en su cara.
— Genial...— Luna murmuró antes de que la mujer estuviera tan cerca.
— Buenos días. — Luna solo asintió al saludo. — Señorita Luna Viremont, bienvenida a la academia, mi nombre es Kira Moonveil, soy maestra de ocultismo, sus tíos me contactaron para que sea su tutura ya que ellos no podrán estar presente.
Luna sonrió levemente, la mujer parecía ser buena persona.
Kira llamó a uno de los “botones” para que llevaran las maletas de Luna a su habitación correspondiente. El chofer se despidió ya que tenía que irse ya al igual que todos los demás coches en el lugar.
— Tu uniforme ya fue puesto en tu habitación, está doblado en tu cama, tienes cuatro piezas. — La maestra empezó a caminar y Luna la siguió. — Tienes una pieza para clases normales, una pieza para entrenamiento forzado como lo son el escuadrón de batalla, y tienes dos piezas para cuando tengas clases prácticas en el bosque, si quieres tener dos piezas de cada uno solo debes solicitarla, pero tú debes lavar tu propia ropa. — Miró a Luna con cara de disculpa. — Las personas encargadas de eso renunciaron gracias a algunas bromas pesadas de los estudiantes.
— Que clase de bromas?
— Tuvimos un funeral el año pasado.
— Al menos fue uno. — Vesper y su manía de aparecer de repente. — En mis tiempos siempre habían funerales, lo hacíamos en el bosque, lanzábamos los cadáveres al río.
— Ahora iremos al salón de anuncios, es donde se releerán las reglas antiguas y anuncian las nuevas si hay.
Entraron a un gran salón que ya estaba siendo llenado por los estudiantes nuevos y viejos.
— Siéntate en la fila número 4, están dividos por pasillos de habitaciones, Tu habitación es la 456 así que te toca esa fila, tal vez encuentres a tus compañeras de habitación. — Antes de que Luna pudiera decir algo Kira se había retirado.
— Compañeras de habitación? Que significa eso?.
— Que te despidas de tu privacidad. — Vesper desapareció mientras reía.
Luna apretó los dientes y fue a sentarse, se sentó en medio de dos asientos vacíos. Se maldijo mentalmente cuando al ismatante una ninfa se sentó a su lado y no dejaba de hablar con otra a su costado. Y el otro lado fue ocupado por chico que chocó su hombro con ella.
— Oh, lo siento, estos asientos son cada vez más pequeños. — Luna solo lo miró y asintió. — Eres nueva? — Luna levantó una ceja. — Es que conozco a todas las omegas de aquí y nunca te había visto.
— Lo soy, y me encantaría que dejaras de soltar tus feromonas a mi lado, eso no funciona conmigo niño. — Él la miró sorprendido.
— No estoy...
— Desde que empezaste a hablar lo noté y puedo estar segura que no solo yo. — Frente a ellos dos omegas habían girado y lo miraban con ojos hambrientos.
— Joven Draven. — Uno de los superiores que pasaba por los asientos miró al alfa. — Trate de comportarse, hemos hablado varias veces sobre esto, si no se puede controlar tome sus supresores.
— Si señor.
— Ya pensaba que me estaba volviendo loca. — Dije sarcásticamente.
— Puedo notar el sarcasmo. — Habló el chico con su ceño fruncido.
— Si, eres un niño muy inteligente.
Este primer día parecía ser pesado para Luna, veamos cómo será su estadía en esta academia.