Unico capítulo
Jungkook era el padre de Jimin. Un hombre de 38 años, alto, musculoso, con esa voz grave que siempre hacía que Jimin se pusiera nervioso sin entender por qué. Jimin, con 18 años, era todo lo contrario: pequeño, de cara redonda y suave, labios gruesos y rosados, cuerpo delicado y ojos grandes que lo hacían ver inocente. Demasiado inocente.
Esa noche, la casa estaba en silencio. La madre de Jimin estaba de viaje. Solo ellos dos.
Jimin estaba en su habitación, acostado boca abajo sobre la cama, usando solo una camiseta oversized y unos shorts cortos que apenas le cubrían los muslos. Hojeaba el teléfono cuando la puerta se abrió sin tocar.
—Jimin-ah… —la voz profunda de Jungkook llenó la habitación.
Jimin se giró y se sentó rápidamente, las mejillas ya sonrojadas.
—Appa… ¿necesitas algo?
Jungkook cerró la puerta con llave. Sus ojos oscuros recorrieron el cuerpo de su hijo con hambre descarada.
—Necesito que dejes de provocarme, hijo —dijo caminando hacia la cama—. Andas por la casa con esa carita de ángel y ese culito apretado… ¿crees que no me doy cuenta?
Jimin tragó saliva, nervioso. Su corazón latía fuerte.
—Yo… no estoy haciendo nada, appa…
Jungkook se sentó en la cama y jaló a Jimin hacia su regazo sin esfuerzo, haciendo que quedara a horcajadas sobre él. Sus manos grandes agarraron las nalgas suaves por encima de los shorts.
—Mírate… tan bonito. Tan tierno. Mi pequeño Jiminie… —murmuró contra su cuello, mordiendo suavemente—. ¿Sabes cuántas noches me he masturbado pensando en follarte esa vagina virgen?
Jimin soltó un gemidito ahogado, escondiendo la cara en el cuello de su padre.
—Appa… eso está mal… somos padre e hijo…
—Shhh —Jungkook metió la mano dentro de los shorts y acarició su entrada con un dedo grueso—. Está mal, pero tu culito ya se está mojando para mí. Mira cómo tiemblas… tan inocente y ya estás excitado por el toque de tu papá.
Jimin gimió bajito cuando Jungkook le bajó los shorts y lo dejó completamente expuesto. Su pequeño miembro estaba duro, pero lo que realmente llamó la atención de Jungkook fue esa entrada rosada y apretada.
—Joder… qué coño más bonito tienes, hijo —gruñó, separando las nalgas con ambas manos—. Tan rosadito y virgen. Nadie te ha follado todavía, ¿verdad?
Jimin negó con la cabeza, avergonzado, la voz temblorosa.
—No… appa… nunca…
—Bien. Porque esto es mío —dijo Jungkook con posesividad salvaje.
Se bajó los pantalones lo suficiente para liberar su polla gruesa y pesada, ya completamente dura. La frotó contra la entrada de Jimin, untándola con presemen.
—Appa… duele… es muy grande —susurró Jimin, asustado pero excitado.
—Al principio sí, mi amor. Pero vas a aprender a tomarla toda como un buen hijo —susurró Jungkook en su oído mientras empujaba la cabeza gruesa dentro.
Jimin soltó un grito ahogado, agarrándose fuerte de los hombros de su padre.
—¡Ahh! ¡Appa… duele!
—Shhh, respira… eso es, mi putita bonita —gruñó Jungkook, metiendo más—. Mira cómo tu vagina se abre para papá. Tan apretada… tan caliente… Joder, Jimin, estás chupándome la polla con tu culito.
Poco a poco fue entrando más, hasta que estuvo completamente enterrado. Jimin lloriqueaba, lágrimas en los ojos, pero sus caderas se movían ligeramente.
—¿Ves? Ya te estás acostumbrando —Jungkook empezó a moverse, follándolo con embestidas profundas y lentas al principio—. Este coño es mío. Solo mío. ¿Entiendes?
—Sí… appa… —gimió Jimin, la voz quebrada por el placer.
—Dilo —ordenó Jungkook, acelerando, follándolo más fuerte—. Dime que eres la putita de papá.
—Soy… soy la putita de papá… —lloriqueó Jimin, completamente entregado.
Jungkook lo folló más duro, agarrándolo de las caderas, el sonido de piel contra piel llenando la habitación.
—Ese’s mi niño bueno. Voy a llenarte este coño con leche caliente todas las noches de ahora en adelante. ¿Quieres eso, Jiminie?
—Sí… por favor, appa… ¡lléname!
Jungkook gruñó como animal cuando sintió que se corría, empujando profundo y soltando chorros gruesos dentro de su hijo. Jimin se corrió también sin tocarse, temblando entre sus brazos.
Cuando terminó, Jungkook lo mantuvo sentado en su polla, besando su carita mojada de lágrimas.
—Esto recién empieza, mi amor… papá va a entrenar muy bien esta vagina inocente.








