Capítulo 1 Nil
Me despierto con la cabeza apoyada en unos cuadernos. Hay varias hojas en el suelo y mi madre grita desde la cocina.
-¡A desayunar cariño!
-¡¡¡Ya voy mamá!!!- grito con la voz un poco ronca.
La habitación está hecha un desastre, mi cama está deshecha y hay hojas tiradas por todas partes. Cuando me levanto del suelo me crujen todos los huesos y hago una mueca de dolor. Me acerco al armario pero me tropiezo y caigo al suelo.
-¡Ay! -exclamo.
-¿Estás bien? -pregunta mi madre desde la cocina.
-¡Si! -respondo, ya que es verdad. Suelo caerme, soy un poco despistado y torpe.
Me levanto agarrándome a la puerta del armario y elijo la ropa que me voy a poner. Cojo una camiseta negra holgada y unos vaqueros, me quito el pijama y me visto. Me miro al espejo, tengo el pelo rubio y rizado hecho un desastre. Me lo peino un poco con los dedos y de repente mi madre aparece detrás de la puerta.
Su piel es bronceada y tiene el pelo del mismo color que el mio. La verdad, nos parecemos mucho porque tenemos los mismos ojos oscuros y la misma nariz respingada. Cuando entra, mira mi habitación con cara de asco.
-Nil, en una semana cumples 16 años no puedes ser tan desordenado,te haces mayor y yo no voy a estar ahí siempre para recogerlo todo -dice con su acento inglés mientras se apoya en el marco de la puerta. Mi madre es de Inglaterra, de Londres concretamente y vino aquí con 20 años al conocer a papá en un viaje de estudios.
-No entiendo porque hay que recoger si luego de algún modo o otro va a acabar desordenado otra vez -digo y mi madre se ríe.
-Hay cariño… Por cierto, ¿que estuviste haciendo ayer para tener semejante desastre en la habitación?
-Estuve estudiando hasta tarde, hoy tengo un examen muy importante.
-Así me gusta mi niño -dice extendiendo los brazos para abrazarme. Acepto el abrazo y me da un beso en la frente. -Venga a desayunar que tu padre nos está esperando.
Cuando pasamos por el pasillo hacia la cocina veo un nuevo cuadro en la pared. Tiene dibujado una bailarina en un teatro.
-¿Cuadro nuevo? -le pregunto a mi madre.
-Si, lo terminé ayer -dice mi madre con una sonrisa.
Mi madre es artista, dibuja muchos cuadros y luego los vende o los regala. Yo creo que dibuja muy bien y creo que los demás también lo piensan ya que mi madre suele ganar mucho dinero con su trabajo. Tiene una manera de expresar emociones en un lienzo increíble, siempre se llega a sentir el dolor, la ira o la alegría de sus dibujos. Otras veces se siente calma al mirarlos, es admirable el arte que tiene mi madre con esas cosas.
Al llegar a la cocina observo como mi hermana pequeña está jugueteando con el monstruo de cartón que ha hecho con la caja de cereales. Sus rubias coletas están atadas con gomitas de colores y sus ojos verdes brillan con alegría. Noa es pura energía, siempre esta ilusionada y yo la adoro. Mi padre está viendo la tele y bebiendo café sentado en el sillón. Tiene el pelo rubio y los ojos de color verde también, es igualito que mi hermana.
-Buenos días dormilón -dice papá al verme.
-Buenos días -respondo y le doy un abrazo por detrás.
-¿Tienes algo importante que hacer hoy en clase? -pregunta mi padre recostándose en el sillón.
-Tenemos examen de biología y también de castellano -respondo sirviendome una taza de leche.
-Que bien -responde mi madre. -Sacarás un diez -dice y se sirve una taza de leche también.
-Oye, ¿No va a llegar hoy una chica nueva de Madrid? -pregunta mi padre.
-Si -afirmo.
-¿Seguro que sabe nuestro idioma?
-Claro papá Madrid y Córdoba están en España los dos -respondo entre risas.
-Hay que listo eres hijo.
Cogo una tostada que hay en el plato y voy a mi habitación a por mi mochila. Después de cogerla vuelvo a la cocina donde todos siguen como les he dejado. Le revuelvo el pelo a mi hermana como suelo hacer para saludarla y ella me responde con una sonrisa.
-Adios Noa, adios papa, adios mama.
-¡Adios Nil! -gritan todos al unísono.
Cuando llego a clase la profesora Maia ya está en su pupitre tecleando en el ordenador. Nuestra clase es pequeña comparada con la de otros cursos y tiene muchas mesas colocadas en filas. Como todo el edificio, tiene paredes de color blanco y el suelo con baldosas blancas y negras como las del ajedrez.
Me siento al lado de Erik, es mi mejor amigo desde que teníamos dos años y desde entonces somos inseparables. Tiene unos rizos castaños muy característicos y unos ojos azules como el cielo.Me saluda con un gesto de cabeza y yo decido solo darle una palmadita en la espalda ya que está estudiando por primera vez en su vida.
Un minuto después, Lia una chica de clase morena con ojos oscuros, se acerca a mi amigo. Él le mira con una sonrisa seductora y aleja la silla de la mesa para que ella se siente encima, Lia responde con una risita y se apoya en su regazo. De un momento a otro ella le estampa los labios en la boca. Unos segundos más tarde ella se levanta y se aleja hacia su sitio. Yo miro a Erik asombrado y él no le quita los ojos de encima hasta que ella se sienta. Le doy un codazo amistoso para que me mire.
-¿Qué cojones ha sido eso? -pregunto.
-¿Qué? -pregunta riendose.
-No se, hace dos días estabas lloriqueando por tu ex novia y hoy se te acerca una tía con la que no te he visto hablar nunca y te da un beso. Explícamelo, es un poco raro.
-Pues tio, ayer quedé con Borja y estos -comienza a explicar -y empezaron a hablar con algunas chicas de clase, cuando ya era de noche se piraron y yo me quede sola con ella -Señala a Lia con la cabeza. -Y tu sabes como sigue. Emma es pasado.
-Aja -me limíto a contestar. Me giro hacia mi mochila que la he dejado colgada en la silla y cojo un libro. Cuando me voy a ponerme recto en el sitio levanto la mirada hacia la puerta de clase.
En ese momento entra una chica que me deja embobado. Tiene el pelo rizado y rojo. Tiene un estilo que me encanta, lleva unos pantalones muy anchos y un top de esos sin mangas que no sé cómo se llaman. Por encima lleva una sudadera de capucha con la cremallera abierta, unos collares plateados y una mochila negra. Es muy atractiva, salta a la vista. Está ahí plantada en la entrada de clase mirando hacia todos lados.
-Eh, que se te cae la baba -me vacila Erik pero yo no dejo de mirar a la chica.
De repente, la mirada de la chica se clava en alguien, en mí y no sé porque empieza a sonar la canción Love me like you do de Ellie Goulding. Nunca he creído en típica escena de película romántica con música y contacto visual. Pero ahora que me está pasando y noto que me empiezan a sudar las manos, me planteo que igual no era tan chorrada como yo creía. Me seco las manos, con disimulo y noto como el calor sube a mis mejillas. Me doy cuenta que la chica tiene los ojos café, pero con un brillito dorado en los ojos. Joder, es guapísima.
Sigue mirándome durante unos segundos que a mi me parecen horas mientras la música sigue sonando pero desvía la mirada hacia el centro de la clase cuando la profesora para la canción.
-Uy, lo siento se me ha activado el spotify solo -dice avergonzada.
-¡Oye! Pero déjala que es temazo -se queja Erik a mi lado. La chica nueva se ríe del comentario y desvía la mirada de nuevo hacía mí, cuando nota que la estaba mirando se sonroja. Pero me sigue mirando, de repente algo en sus ojos cambia y mira a la gente de clase.
Veo que se fija en una chica de clase, Clara que se ha levantado, desvía la mirada a su pelo y a su cara. Con una mirada llena de pena se pone la capucha y cierra la cremallera de su sudadera.No puede ser, no puede ser que una chica como ella se sienta inse… No.
Sin pensarlo, me levanto de mi silla y me dirijo hacia ella. Necesito hablar con ella, saber como se llama y sobre todo saber si está bien. Porque desde que ha mirado a Clara, se ve… rota.
Cuando me estoy acercando a ella me tropiezo con una mochila que está en el suelo. Todo pasa muy rápido. Intento mantener el equilibrio pero no lo consigo. Caigo de bruces hacia delante y me choco contra la chica. Le doy un cabezazo en la nariz antes de caer al suelo y pegarme con la mesa en el ojo. Ella maldice entre dientes y yo me tapo el ojo con la mano. Cuando elevo la cabeza , veo que sangra de la nariz pero igualmente no hace ninguna mueca de dolor. En cambio, me mira con tristeza.
Mierda, ¿Por qué tengo que ser tan torpe?
-¡Lo siento! Perdona… -digo.-No quería… -¡Perdona! -repito.-No quería chocar contigo.
-A la próxima ten más cuidado -dice, pero no usa un tono brusco, en cambio lo dice con delicadeza. De repente se da cuenta de que le sangra la nariz y hace una mueca de dolor.-Joder, lo que faltaba… -cojo un clinex que tenía en el bolsillo y se lo doy para que se tape la nariz.
-Perdona otra vez, soy muy torpe… -iba a seguir disculpándome pero me percato de algo.-Porque has dicho que esto era lo que te faltaba, ¿Que te pasa? -abre la boca para contestarme pero la profesora interrumpe.
-¿Estás bien Duna? -así que se llama Duna…
-Si, si no pasa nada -se limita a contestar.
Cuando miro hacia mi sitio veo que Erik no está, lo busco con la mirada y lo veo en el sitio que está al lado de Lia. Se ha llevado su mochila para enseñarle algo y su sitio está totalmente vacío ya que no tenemos cajones debajo de las mesas. Veo que la profe está buscando un sitio agarrando a Duna de la muñeca. No, no, mierda. Que no se siente al lado…
-Ah, Duna siéntate ahí- dice Maia señalando la mesa que está al lado mío. Mierda.
No es que no quiera sentarme a su lado, la verdad es que no me importa. Pero a la vez si, ya que se que me va a desconcentrar mogollón y no me gusta mucho la idea. Aunque le puedo mirar durante toda la clase y es bastante… tentador.
-¡Ese es mi sitio!- replica Erik. La profesora le sonríe.
-Ahora ya no, además no creo que estes muy en contra viendo tu nueva compañera- Lia se ríe y Erik se sienta sin rechistar. Yo sonrío a este último y veo como Duna se sienta en su sitio.
Puede que al fin y al cabo no esté tan mal.








