Crear nueva lista
Compartir con tus amigos
Personalizar legibilidad

Aethelgard: Eterna Primavera

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Cuando Lía reconocida como el Aethelor, el vínculo vivo entre el mundo y su magia, una de las casas reales de Ethelia conjuro un antiguo hechizo que debía arrebatarle ese poder y reclamarlo por la fuerza, sin embargo el ritual no salió como fue planeado, en lugar de destruirla, la volvió inmortal y la convirtió en un ancla, una prisión viviente que detuvo el flujo mágico de Aethelgard. Desde entonces, Lía ha contemplado el paso de generaciones enteras con la amarga certeza de que no servía de nada tener todo el tiempo del mundo si no puede devolverle a la naturaleza aquello que le fue arrebatado, aunque ese tiempo le ha permitió buscar una forma de romper la maldición y liberar la magia que permanece atada a su inmortal existencia. Mientras tanto, en Ethelia, la paz comienza a quebrarse, el consejo real se hunde entre la indecisión, la ambición y el miedo a perder sus privilegios, Roderick líder del consejo y descendiente de la familia que conjuro aquel atroz hechizo conspira en secreto para rehacer el antiguo ritual, apropiarse de la magia y perpetuar aquel legado maldito que condenó al mundo. Con la diplomacia al borde del fracaso, Lía deberá tomar decisiones que cambiaran el destino de su nación y del mundo, sin embargo, liberar la magia no será el final de aquella maldición, será el inicio de una guerra donde el acero, el poder y la traición decidirán el futuro de Ethelia y del mundo.

Estado:
hace 2 horas
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Prólogo: La Sinfonía del Orden



Antes de que la magia existiera, Aethelgard solo conocía la guerra, la vida se regía únicamente por la voluntad de los humanos, quienes avanzaban sin freno hacia su propia destrucción.

Aquellos años oscuros serían recordados siglos después como la  Era del Caos Fragmentado en los registros históricos de Aethelgard.

Cuatro grandes regiones dominaban el mundo, hermosas tierras fértiles bañadas por la luz, extensos valles de penumbra, planicies cubiertas por un frío inmóvil y tierras donde la vida brotaba de forma abundante, sin embargo, estas hermosas regiones eran devastadas sin control por la implacable violencia de la humanidad.

Cuando la destrucción alcanzó un punto irreversible, la naturaleza respondió con la creación de la magia, la cual surgió silenciosamente dentro de los seres humanos, en su origen carecía de forma, reglas y límites, simplemente apareció como una fuerza indómita, incomprensible e imposible de controlar.

Algunos recién nacidos comenzaron a manifestarla de forma espontánea, en otros, su llegada fue distinta, síntomas extraños, pulsos de energía, visiones, temblores y una presión creciente bajo la piel, sin embargo, esta fuerza rompia todas las reglas conocidas por el hombre y debido a eso muchos perecieron al intentar dominarla.

Cuerpos que ardían sin fuego y mentes que se fracturaban, ciudades enteras desaparecieron por la incapacidad de contener aquella fuerza desconocida, así comenzaron los primeros años del  Despertar Arcano, un período que se extendió durante más de seis siglos desde la aparición de la magia.

Durante ese tiempo, nacer con poderes era tan probable como morir a causa de ellos, en medio de ese caos aparecieron los primeros eruditos, hombres y mujeres que, cansados de la destrucción y conscientes del peligro que representaba aquella fuerza sin forma, abandonaron sus ambiciones, se apartaron de guerras, linajes y se consagraron al conocimiento arcano.

Sus tiempos de estudios, observación y meditación los llevaron a descubrir que la magia podía ser canalizada y guiada hasta el punto de ser manipulada sin riesgos.

Tiempo después alcanzaron el peldaño mas alto del entendimiento arcano, un estado superior del control mágico al que denominaron Resonancia, lo que sencillamente era, la comprensión y el dominio absoluto de su don y sus limitaciones.

Al alcanzar este equilibrio la magia empezó a residir en ellos de una manera distinta y el tiempo dejo de marcarlos como al resto de los hombres, a estos eruditos se les dio del nombre de Aráthyers, un título que les otorgó la autoridad arcana de Aethelgard, ya que eran ellos los únicos que poseían la comprensión absoluta del mundo en el que ahora vivían.

Tras generaciones de estudio, los Aráthyers descubrieron una verdad fundamental, la magia se fragmentaba y disdistribuia por el mundo de forma diferente, esto dio inicio a un largo periodo de observación que llevo al nombramiento de las Cuatro Naciones de Aethelgard, cada una vinculada a un diferente tipo de poder.

Durante siglos, algunos individuos nacieron manifestando no solo el don de su nación, sino que también despertaban fragmentos de las otras tres, sin embargo, muchos perecieron al intentar utilizarla, dejando claro que el cuerpo humano no era capaz de sostener diferentes tipos de magia a la vez, con el tiempo el poder empezaba a desbordarse dentro del portador consumiendo su carne y quebrando su mente hasta que finalmente lo conducía hacia la inevitable muerte.

Hasta que, tras siglos de nacimientos marcados por el exceso surgió un hombre totalmente distinto, portaba los cuatro dones de Aethelgard y sobrevivió, la magia fluía en él sin quebrarlo podría decirse que su cuerpo parecía haberse moldeado para sostenerla.

Con la aparición de este individuo, muchas cosas empezaron a ordenarse y aunque no había un ejemplo que pudiera seguir, ya que hasta ahora el había sido el único capaz de portar diferentes dones con naturalezas opuestas y sobrevivir, su existencia dejó una certeza y un rumbo, los Aráthyers entendieron que había surgido algo nuevo, algo que debía ser comprendido y registrado antes de que se perdiera en el tiempo, con la aparición de este único hombre los habitantes de las grandes naciones dejaron de lado sus recelos, en parte por miedo pero aún así empezaron a trabajar juntos y proporcionaron a los Aráthyers toda la ayuda que estaba en sus manos.

Las grandes naciones aportaron todo el conocimiento que tenían con respecto a sus dones, cómo funcionaban, cuáles eran sus limitaciones y cuál era su alcance, con esa paz establecida se sentaron las primeras bases para construir un santuario neutral que reuniera y resguardara toda la información arcana existente en Aethelgard.

Los Aráthyers, con ayuda del resto de las mundo, edificaron el Santuario de Arazth, un templo sagrado dedicado a reunir y registrar toda la información arcana del mundo.

Todo el conocimiento acumulado fue centralizado en el santuario, un cónclave neutral protegido por un árbol antiguo que fue imbuido con la magia sacrificada de antiguos Aráthyers, quienes entregaron todo su poder a cambio de preservar esa sagrada estructura y toda la información que ahí reposaba.

Durante años los Aráthyers llevaron al Santuario de Arazth a diferentes personas con la misma única característica "portar los cuatro dones sin quebrarse", ahí lo observaron, instruyeron y les enseñaron a canalizar aquella fuerza sin precedentes mientras registraban las peculiaridades de su extraña condición.

Con el tiempo, su existencia dejó de ser una incógnita y fue plenamente reconocida, entonces, en ese mismo lugar ceremonial, le otorgo el nombre de Aethelor, guardián arcano de los cuatro poderes de Aethelgard, este título venía con la responsabilidad colosal de proteger el equilibrio arcano de Aethelgard, además de eso, se le otorgó la autoridad política para tomar decisiones que afectarían la forma en como evolucionaba el mundo.

Los Aráthyers comprendieron que el equilibrio arcano se sostenía a través del tránsito de la magia y tras siglos de estudio reconocieron y nombraron el Ciclo de Ascensión, una ley natural que hacia fluir el poder del Aethelor por el mundo.

Al cumplir sesenta años, el Aethelor vigente comenzaba a perder los dones que no le eran propios, pues la magia empezaba a apartarse de él buscando un nuevo recipiente, alguien que como él, fuera capaz de contener los dones sin quebrarse, mientras ese proceso iniciaba en otra región un nuevo recipiente nacía, el traspaso ocurría con lentitud, el Aethelor actual iba perdiendo los dones mientras el nuevo los despertaba uno a uno, al completarse la transferencia mágica, el antiguo Aethelor conservaba solo su don natal y la maestría que había forjado al portar el resto.

Durante casi mil quinientos años (1500), el ciclo se cumplió y alrrededor de cincuenta Aethelors caminaron por el mundo, fue un tiempo próspero donde la magia fluía como una sinfonía del orden.

Durante ese largo periodo se establecieron las Casas Reales, los Aráthyers notaron que, solo ciertos linajes nacían con núcleos arcanos extraordinarios y la resistencia física y mental necesaria para albergar el tránsito de la magia sin perecer, debido a eso aquellas familias fueron reconocidas, protegidas y celebradas, con el paso del tiempo también se hizo evidente otro patrón, el nuevo Aethelor no nacía siempre en la misma tierra, sino que surgía de región en región, como si la naturaleza repartiera la carga para sostener el ciclo.

Hasta que, en el año mil cuatrocientos noventa y uno (1491) de la Era de los Dones y las Naciones (E.D.N.) nació la joven Lía de Flourish en Ethelia.

Por mera ambición y codicia, una de las Casas Reales de Ethelia conjuro el Hechizo Carmesí, atando la esencia del Aethelor a un cuerpo inmortal, al principio las consecuencias de aquel hechizo no fueron tan evidentes, sin embargo, con el pasar de los años la magia dejo de fluir y empezó a debilitarse, poco a poco los dones fueron apareciendo con menos regularidad, los núcleos arcanos ya no eran tan estables o poderosos, incluso se registraron nacimientos donde no existía rastro alguno de núcleos arcanos y la magia de los pocos portadores que nacían era tan débil e inestable que apenas podían usarla.

Era como si toda la magia hubiera sido absorbida despacio hasta que solo Lía y unos pocos Aráthyers, (solo los más antiguos) lograron conservar la esencia total de aquel poder ancestral.

Esto dio inicio a la Era de la Ruptura del Ciclo (E.R.C), la cual se alzo de forma abrupta y dejo en evidencia la lenta agonía que el mundo de la magia estaba sufriendo.

La magia de Aethelgard comenzó a marchitarse en silencio, mientras que Lía fue condenada a existir como un ancla que no dejaba fluir la magia por el mundo y mientras Ethelia quedó marcada como una nación traidora, el sagrado ciclo de Ascención que antes significaba armonía y paz se redujo a una herida abierta en Aethelgard.

¡Cuéntale a MidnightBlossomm lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Embarazada del maldito Alpha.

Nuestro: Es una novela que genera amores y odios pero no puedo dejar de leer, muy buena. Creo que el final estuvo algo apresurado.

Leer ahora
Les pertenezco.

Tiffany: Está muy bueno, espero sigas actualizando, tiene muy buena trama la historia 👍👍

Leer ahora
La Segunda Oportunidad Del Beta

Dulce: Llore, sufrí, me emocione, gran historia.

Leer ahora
Selenelion eclipse lunar

Alejandra: Me gusto mucho la primera parte

Leer ahora
Pheromone... Hidden Love  (Spanish Version)

Ma: Excelente historia, muchas gracias

Leer ahora
Ligado a tí (KatsuDeku)

Vanessa: Amo tu obra, no dejes de escribir. Aunque este escrita de hace tiempo, me parece perfecta. Sos genial

Leer ahora
Lady Venom se consigue una amante | GL

Jul: La historia te atrapa desde el principio. Gracias por traducirla.

Leer ahora
Objeto De Obsesión (OMEGAVERSE)

Arantxa: Me ha encantado tanto la historia como la narrativa. 😊Esa forma de hablar consigo mismo me parece que hace la lectura más fluida y divertida. 🤩Tiene un toque erótico sin llegar a ser desagradable. 😍La historia no es novedosa pero la forma en la que está contada, la hace nueva y diferente a otras ...

Leer ahora