Chapter 1 El regreso
El viento golpeaba los árboles y Chimon observaba por la ventana el paisaje, ese entorno cada vez más familiar, bosques, campos abandonados y pequeñas carreteras casi vacías.
Nada había cambiado o al menos eso parecía, habían pasado doce años desde la última vez que había pisado aquel pueblo, doce años desde que prometió no regresar jamás, sin embargo, la muerte tenía una forma cruel de romper las promesas.
Su padre había fallecido hacía apenas una semana, un ataque al corazón, según el informe médico, rápido, inesperado y ahora él era el único heredero de aquella enorme casa situada a las afueras del pueblo, la casa donde había crecido, la casa donde comenzaron las pesadillas.
Chimon cerró los ojos, no quería recordar, no quería pensar en las sombras que veía cuando era niño, en los susurros que escuchaba por las noches.
En aquellas figuras inmóviles que aparecían al final de los pasillos, todos decían que era su imaginación, todos excepto su padre, él nunca dijo que estuviera loco y tampoco intentó convencerlo de que aquello no existía, simplemente realizaba extraños rituales con él
Colgaba amuletos en las puertas, quemaba incienso, recitaba oraciones antiguas y después de cada ceremonia, las apariciones desaparecían durante un tiempo, hasta que finalmente dejaron de aparecer.
—Última parada— dijo el conductor al detener el autobús.
La voz del conductor lo sacó de sus pensamientos, chimon tomó su equipaje y se bajó, el aire frío lo recibió de inmediato, el pueblo seguía exactamente igual, las mismas calles, losos mismos edificios y la misma sensación incómoda, Como si algo estuviera observándolo y un escalofrío recorrió su espalda, se giró y no había nadie.
—Estúpido— se dijo así mismo, para luego ajustar la mochila y comenzar a caminar.
La casa quedaba a unos veinte minutos, mientras avanzaba por las calles, notó que las personas parecían evitar mirarlo y cuando cruzaba la mirada con alguien, este desviaba la vista inmediatamente, como si supieran algo, como si lo reconocieran, una anciana incluso dejó caer una bolsa de compras al verlo y se sorprendió.
Aquello le resultó inquietante, más inquietante aún fue escuchar su nombre.
—Chimon...
Se detuvo y miró a ambos lados, sin ver a nadie, solo una calle completamente vacía.
—Chimon..
La voz sonó otra vez, pero mucho más cerca, su corazón se aceleró, pues esa voz le resultaba familiar.
Era imposible, dijo al recodar a quien pertenecía la voz y era absolutamente imposible, porque era de a una persona muerta, chimon apretó los dientes, pues no podía ser, seguro la muerte de su padre lo estaba afectando, eso tenía que ser y continuó caminando, ugnorando el miedo, con la sensación de que alguien lo seguía.
Ignorando los pasos que escuchaba detrás de él y pasos que desaparecían cada vez que se detenía, el sol ya comenzaba a ocultarse cuando llegó a la casa, la enorme construcción permanecía igual que en sus recuerdos, grande, antigua y demasiado silenciosa.
La hierba había crecido alrededor de la propiedad, algunas ventanas estaban cubiertas de polvo, chimon, sacó las llaves y abrió la puerta principal, el olor a madera vieja lo golpeó de inmediato, la casa estaba oscura, fría, vacía, pero algo se sentía mal, como si la casa estuviera conteniendo la respiración, esperando.
Chimon encendió las luces y no se encendieron.
—Perfecto...
La electricidad estaba cortada, buscó una linterna entre sus cosas y la encendió, chimon empezó a explorar y todo iba bien, hasta que la luz iluminó el suelo, entonces lo vio, un símbolo dibujado con tinta negra, un círculo, líneas extrañas, caracteres que no reconocía y el mismo símbolo que recordaba de su infancia, el mismo que su padre dibujaba durante aquellos rituales.
Su respiración se detuvo y se preguntó, ¿Por qué estaba allí?, ¿Por qué seguía intacto?.
Se agachó para observarlo y entonces escuchó algo, un golpe desde el piso superior, Chimon levantó la cabeza, el silencio regresó, quizás alguna ventana, quizás el viento, pero volvio escuchar otro golpe, esta vez fue más fuerte y definitivamente provenía del segundo piso, chimon se levantó de golpe, asustado, no podía haber nadie, la casa llevaba días vacía.
¿Verdad?, tragó saliva, tomó la linterna y comenzó a subir las escaleras, cada peldaño crujía bajo sus pies, el sonido parecía demasiado fuerte en aquella oscuridad, cuando llegó al pasillo superior, el golpe volvió a escucharse po tercera vez.
Esta vez el sonido Provenía de la última habitación, la antigua habitación de su padre, chimon sintió cómo el corazón le golpeaba el pecho, la puerta estaba entreabierta, oscura y silenciosa, avanzó lentamente, un paso, dos pasos, tres, hasta llegar frente a ella y empujó la puerta.
La habitación estaba vacía y no había nadie, solo muebles cubiertos con sábanas blancas, chimon se rio, pues estaba siendo paranoico, iba a marcharse cuando la linterna iluminó algo junto a la ventana.
Una figura inmóvil y alta, vestida completamente de negro, con el rostro oculto, en ese momento el mundo pareció detenerse y la figura no se movía.
No respiraba, no hablaba, simplemente lo observaba, chimon retrocedió y la linterna tembló en su mano, parpadeó una sola vez y cuando volvió a iluminar la habitación, la figura había desaparecido.
Chimon sintió un terror que creía haber olvidado, el mismo miedo que experimentaba cuando tenía ocho años, el mismo miedo que desapareció después de que su padre realizara aquellos extraños rituales, pero ahora había regresado y algo le decía que aquello era solo el comienzo.
Esa noche, mientras intentaba dormir en una habitación del primer piso, escuchó pasos lentos y pesados, en el pasillo, caminando frente a la habitación de su padre.
Una y otra vez, como si alguien estuviera patrullando la casa, esperando el momento adecuado para entrar y justo antes de quedarse dormido, escuchó una voz susurrar junto a su oído.
Una voz idéntica a la de su padre.
— No abras la habitación del altar.



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Me gusta la historia, encima de mi ships favorito, viva el #chimonsing
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