PRELUDIO (Por Nael Alexander Rivera Aguirre)
¿Cuándo fue la última vez que cuestionaste algo que dabas por cierto?
No una respuesta aprendida en la escuela. No una idea heredada de tu familia. No una opinión repetida por costumbre. Una pregunta real, de esas que incomodan y obligan a pensar.
La filosofía es uno de esos temas que muchas personas suelen pasar por alto porque creen que no sirve para nada, que es demasiado abstracta o que pertenece únicamente a los libros y las aulas. Sin embargo, cuando preguntas qué es realmente la filosofía, las respuestas suelen ser ambiguas, incompletas o simplemente inexistentes.
Para mí, hay pocas cosas más tristes que vivir sin cuestionarse. No llegamos a este mundo para seguir ciegamente las ideas de otros; llegamos para examinarlas, ponerlas a prueba y, si es necesario, romperlas. Llegamos para aceptar que no todo tiene una explicación definitiva y que, precisamente por eso, la existencia resulta tan fascinante.
Lo bello de la vida no es encontrar respuestas absolutas, sino descubrir que cada persona construye las suyas. Lo que para mí puede representar el sentido de la vida, para ti puede significar algo completamente distinto. Y eso no convierte a ninguna de las dos perspectivas en incorrecta.
La intención de esta antología no es enseñarte qué pensar, sino invitarte a pensar. Estos ensayos nacen de preguntas, dudas, contradicciones y reflexiones que buscan demostrar que pocas cosas son absolutas y que cada mirada puede revelar una verdad diferente.
Espero que estas páginas te ayuden a cuestionarte todo aquello que crees ser y todo aquello que te constituye. Que te permitan mirar con otros ojos las ideas, costumbres y creencias que te han acompañado durante años; no para rechazarlas necesariamente, sino para comprenderlas mejor. Quizá algunas permanezcan contigo. Quizá otras se derrumben. Quizá descubras aspectos de ti que habían permanecido ocultos bajo las expectativas ajenas o bajo las respuestas que aceptaste sin preguntar.
No busques aquí una verdad definitiva. Tampoco intentes comprender por completo a los demás, porque cada conciencia es un universo que jamás podremos recorrer en su totalidad. Hay experiencias, emociones y pensamientos que pertenecen únicamente a quien los vive. A veces, el mayor acto de comprensión consiste en aceptar que no siempre comprenderemos.
Y también hay momentos en los que es necesario dejar de perseguir respuestas. Momentos en los que debemos permitirnos contemplar el misterio sin la urgencia de resolverlo. Porque hay veces que uno necesita desconectar y dejar de buscarle lógica a todo; simplemente observar, sentir y existir.
Si al terminar estas páginas encuentras unarespuesta, me alegraré; pero si encuentras una nueva pregunta, entonces habré cumplido con mi propósito.








