Yuan Fen por Ziralt en Inkitt
Personalizar legibilidad
Aa

YuanFen

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

En un mundo donde la jerarquía de las castas sigue teniendo especial importancia a pesar del mejoramiento de la igualdad entre Alfa, Betas y Omegas, Noah, un desdichado omega, sufre las consecuencias de estar con un alfa que aunque parezca dulce en el exterior, considera a los omegas un objeto sólo para sus propios deseos. Él sabe que nunca será feliz en ese lugar, pero con una marca que lo obliga a obedecer a su malvado alfa, no tiene más opción que soportar que lo deseche como una basura. Afortunadamente, a pesar de sus vagas esperanzas, todavía vio la luz al final del tunel en forma de una cara angelical sonriente que le extendió una mano sin pedir nada a cambio.

Genero:
Lgbtq/Drama
Autor/a:
Ziralt
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Prólogo — Antes de la tormenta

Si se lo preguntaban, Noah Miller podría decir abiertamente y sin pensarlo dos veces que no creía en el destino, en milagros o en cualquier cosa parecida que solucionara repentinamente la vida de alguien. Y tenía muchas razones para reafirmar su posición. Si necesitaba empezar por una, podría decir que su nacimiento fue más un error que un milagro, siendo el último de tres hermanos en una familia completa de alfas, él nació siendo un omega.

Las probabilidades de que naciera un omega del matrimonio de dos alfas puros era casi nulo, sin embargo "el milagro" ocurrió con el último hijo.

En ese tiempo, la división de castas ya no era un problema tan serio como en el pasado, afortunadamente las cosas habían mejorado con el tiempo y los derechos eran más o menos iguales para todos. Aunque cabe resaltar que debido a toda la trayectoria de los alfas al mando de las grandes empresas de los países desde tiempos antiguos, todavía se podía ver un gran porcentaje de esa parte de la historia en cifras actuales de alfas al mando.

Noah siempre pensó que si la tecnología de predicción hubiera existido en el tiempo en el que nació, seguramente lo habrían abortado antes de poder siquiera desarrollar un cuerpo, al darse cuenta de que iba a ser un omega. Y es que, a pesar de que su infancia fue un poco tranquila, era notoria la diferencia entre él y sus dos hermanos mayores. Ellos siempre habían sido fuertes, enérgicos, y aunque era verdad que eran mayores, los gemelos idénticos compartían más que sólo los rasgos físicos: se podía observar de lejos que al llegar la pubertad se convertirían en unos alfas admirables y bastante atractivos, en cambio él era debilucho, pequeño y muy poco enérgico en comparación con ellos.

Aún así, para Alek Miller y para Allan Miller, su hermanito menor era su más preciado tesoro. La diferencia de edad entre ellos era apenas de cuatro años, pero cuando estaban con él, se comportaban como todos unos adultos cuidando de él en todos los aspectos. Sin embargo, la historia entre Noah y sus padres era muy diferente a como era con sus hermanos.

No podía quejarse de tener padres que lo odiaran o lo menospreciaran, porque ese no era el caso; más bien sus padres podrían considerarse simplemente estrictos. Pero "estricto" era una palabra demasiado suave para lo que Noah recordaba de la tarde en que cumplió catorce años.

—Necesito ir a la fiesta de cumpleaños de Emma —le había dicho a su madre esa tarde, con el teléfono todavía tibio en la mano por lo mucho que lo había apretado esperando el permiso—. Va a estar toda la clase. No voy a estar solo, lo prometo.

Su madre ni siquiera levantó la vista de los papeles que revisaba en la mesa del comedor.

—¿Habrá alfas?

—Mamá, es una fiesta de cumpleaños de una niña de catorce años, no un club nocturno.

—Contesta la pregunta, Noah.

El silencio que siguió fue suficiente respuesta.

—Entonces no. —Su madre cerró la carpeta con un golpe seco, como si con eso también cerrara la conversación—. Sabes las reglas.

—¡Las reglas son ridículas! —había explotado él, sorprendiéndose incluso a sí mismo por el volumen de su propia voz—. ¡Alek y Allan salen a donde quieren, con quien quieran, y a mí ni siquiera me dejan ir a comer pastel con mis compañeras de clase!

Su padre, que hasta ese momento había permanecido en la puerta del comedor sin decir nada, avanzó entonces con esa calma pesada que Noah había aprendido a temer más que cualquier grito.

—Tus hermanos son alfas —dijo simplemente, como si la frase lo explicara todo, como si no hiciera falta añadir una sola palabra más—. Cuando tú puedas caminar por una calle sin que un desconocido pueda inmovilizarte con una sola orden, hablamos de las mismas reglas.

—Eso no es justo.

—El mundo no es justo, hijo. Nosotros solo intentamos que sigas con vida el tiempo suficiente para descubrirlo por ti mismo.

Noah se había ido a su habitación esa noche jurándose que jamás entendería a sus padres, que su vida entera sería una lista interminable de noes disfrazados de amor. No podía salir solo. No podía llevar a nadie a casa. No podía tener amigos alfa. No podía ir a una escuela mixta. No podía salir de fiesta. No podía olvidar su medicina ni un solo día. No podía salir sin un collar en el cuello.

En resumen: no, no, no y no.

Su vida era un rotundo no.

A veces entendía que era por su bien, otras veces solo se agobiaba tanto de la sobreprotección que le daban igual los peligros, sobre todo cuando miraba que sus hermanos llevaban una vida demasiado diferente a la suya. Fue entonces que empezó a desobedecer las reglas de a poco y a escondidas, a excepción de la regla del medicamento. Y el único motivo que tenía para no saltarse esa regla era que le daría mucha vergüenza entrar en celo durante una reunión entre amigos y arruinar el ambiente con sus dulces feromonas, esparciéndolas sin pudor como si fuera un pervertido que intentara desesperadamente llamar la atención de alguien para llevarlo a la cama. Aunque si era un poco más sincero, temía que le ocurriera algo estando fuera, y después de todo, en sus adentros, seguía siendo el mismo niño que buscaría refugio en los brazos de sus padres sin titubear.

Aún así, la nueva libertad que se otorgó a sí mismo vino en conjunto con su mayoría de edad, y debía admitir que le había gustado el cambio y la sensación de ser un poco más libre, y a su juicio, "más normal". Ya no tenía que pedir permiso para cada respiración. Ya no tenía que reportar cada movimiento. Podía, por fin, salir con amigos sin que un chofer lo esperara a media cuadra.

Pero para su fortuna o desgracia, fue en una de esas reuniones entre amigos, recién estrenada esa libertad, que conoció a quien más tarde se convertiría en la luz de sus ojos.

Está de más mencionar que el pequeño omega no tenía experiencia en el amor ni nada parecido, pues aunque salía y tenía cierta libertad, los consejos de sus padres estaban arraigados en su interior como si fueran parte de su médula, y cada vez que se le cruzaba por la cabeza la intención de ir más allá del límite, se detenía abruptamente y desechaba sus sentimientos, temiendo que podría ser descubierto.

Pero con este chico, todo parecía que iba a ser diferente.

Y de eso, precisamente, trata esta historia.




Si se lo preguntaban, Yoo Kihyun podría decir abiertamente y sin pensarlo dos veces que no creía en el destino, en milagros o en cualquier cosa parecida que solucionara repentinamente la vida de alguien. Y tenía muchas razones para reafirmar su posición. Si necesitaba empezar por una, podría decir que su nacimiento fue más un error que un milagro, siendo el último de tres hermanos en una familia completa de alfas, él nació siendo un omega.

Las probabilidades de que naciera un omega del matrimonio de dos alfas puros era casi nulo, sin embargo "el milagro" ocurrió con el último hijo.

En ese tiempo, la división de castas ya no era un problema tan serio como en el pasado, afortunadamente las cosas habían mejorado con el tiempo y los derechos eran más o menos iguales para todos. Aunque cabe resaltar que debido a toda la trayectoria de los alfas al mando de las grandes empresas de los países desde tiempos antiguos, todavía se podía ver un gran porcentaje de esa parte de la historia en cifras actuales de alfas al mando.

Kihyun siempre pensó que si la tecnología de predicción hubiera existido en el tiempo en el que nació, seguramente lo habrían abortado antes de poder siquiera desarrollar un cuerpo, al darse cuenta de que iba a ser un omega. Y es que, a pesar de que su infancia fue un poco tranquila, era notoria la diferencia entre él y sus dos hermanos mayores. Ellos siempre habían sido fuertes, enérgicos, y aunque era verdad que eran mayores, los gemelos idénticos compartían más que sólo los rasgos físicos: se podía observar de lejos que al llegar la pubertad se convertirían en unos alfas admirables y bastante atractivos, en cambio él era debilucho, pequeño y muy poco enérgico en comparación con ellos.

Aún así, para Yoo Sangbae y para Yoo Songjoon, su hermanito menor era su más preciado tesoro. La diferencia de edad entre ellos era apenas de cuatro años, pero cuando estaban con él, se comportaban como todos unos adultos cuidando de él en todos los aspectos. Sin embargo, la historia entre Kihyun y sus padres era muy diferente a como era con sus hermanos.

No podía quejarse de tener padres que lo odiaran o lo menospreciaran, porque ese no era el caso; más bien sus padres podrían considerarse simplemente estrictos. Pero "estricto" era una palabra demasiado suave para lo que Kihyun recordaba de la tarde en que cumplió catorce años.

—Necesito ir a la fiesta de cumpleaños de Jimin —le había dicho a su madre esa tarde, con el teléfono todavía tibio en la mano por lo mucho que lo había apretado esperando el permiso—. Va a estar toda la clase. No voy a estar solo, lo prometo.

Su madre ni siquiera levantó la vista de los papeles que revisaba en la mesa del comedor.

—¿Habrá alfas?

—Mamá, es una fiesta de cumpleaños de una niña de catorce años, no un club nocturno.

—Contesta la pregunta, Kihyun.

El silencio que siguió fue suficiente respuesta.

—Entonces no. —Su madre cerró la carpeta con un golpe seco, como si con eso también cerrara la conversación—. Sabes las reglas.

—¡Las reglas son ridículas! —había explotado él, sorprendiéndose incluso a sí mismo por el volumen de su propia voz—. ¡Sangbae hyung y Songjoon hyung salen a donde quieren, con quien quieran, y a mí ni siquiera me dejan ir a comer pastel con mis compañeras de clase!

Su padre, que hasta ese momento había permanecido en la puerta del comedor sin decir nada, avanzó entonces con esa calma pesada que Kihyun había aprendido a temer más que cualquier grito.

—Tus hermanos son alfas —dijo simplemente, como si la frase lo explicara todo, como si no hiciera falta añadir una sola palabra más—. Cuando tú puedas caminar por una calle sin que un desconocido pueda inmovilizarte con una sola orden, hablamos de las mismas reglas.

—Eso no es justo.

—El mundo no es justo, hijo. Nosotros solo intentamos que sigas con vida el tiempo suficiente para descubrirlo por ti mismo.

Kihyun se había ido a su habitación esa noche jurándose que jamás entendería a sus padres, que su vida entera sería una lista interminable de noes disfrazados de amor. No podía salir solo. No podía llevar a nadie a casa. No podía tener amigos alfa. No podía ir a una escuela mixta. No podía salir de fiesta. No podía olvidar su medicina ni un solo día. No podía salir sin un collar en el cuello.

En resumen: no, no, no y no.

Su vida era un rotundo no.

A veces entendía que era por su bien, otras veces solo se agobiaba tanto de la sobreprotección que le daban igual los peligros, sobre todo cuando miraba que sus hermanos llevaban una vida demasiado diferente a la suya. Fue entonces que empezó a desobedecer las reglas de a poco y a escondidas, a excepción de la regla del medicamento. Y el único motivo que tenía para no saltarse esa regla era que le daría mucha vergüenza entrar en celo durante una reunión entre amigos y arruinar el ambiente con sus dulces feromonas, esparciéndolas sin pudor como si fuera un pervertido que intentara desesperadamente llamar la atención de alguien para llevarlo a la cama. Aunque si era un poco más sincero, temía que le ocurriera algo estando fuera, y después de todo, en sus adentros, seguía siendo el mismo niño que buscaría refugio en los brazos de sus padres sin titubear.

Aún así, la nueva libertad que se otorgó a sí mismo vino en conjunto con su mayoría de edad, y debía admitir que le había gustado el cambio y la sensación de ser un poco más libre, y a su juicio, "más normal". Ya no tenía que pedir permiso para cada respiración. Ya no tenía que reportar cada movimiento. Podía, por fin, salir con amigos sin que un chofer lo esperara a media cuadra.

Pero para su fortuna o desgracia, fue en una de esas reuniones entre amigos, recién estrenada esa libertad, que conoció a quien más tarde se convertiría en la luz de sus ojos.

Está de más mencionar que el pequeño omega no tenía experiencia en el amor ni nada parecido, pues aunque salía y tenía cierta libertad, los consejos de sus padres estaban arraigados en su interior como si fueran parte de su médula, y cada vez que se le cruzaba por la cabeza la intención de ir más allá del límite, se detenía abruptamente y desechaba sus sentimientos, temiendo que podría ser descubierto.

Pero con este chico, todo parecía que iba a ser diferente. O eso creía...

¡Cuéntale a Ziralt lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

1

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

 Mehrfach zurückgewiesene Gefährtin

Silvia: Sehr schön geschrieben, mit Spannung von Anfang bis Ende. Tolle Geschichte .

Leer ahora
Our third chance

marylincoln55: Simple plot....Getting a third chance is very special.The secrets we keep.Strong characters

Leer ahora
Stripped Shadows

Pfefferwinz: Richtig gut geschrieben und spannend bis zum Schluss.Ich kann es nur absolut empfehlen und bin auch schon bei der Fortsetzung, ... soweit wie sie eben schon fertig gestellt ist. Ich bin sehr gespannt was noch kommt ♥️Danke für die Bereicherung meiner Freizeit. Für mich der perfekte Ausgleich zumArbe...

Leer ahora
We Only Fake It on the Weekends

sexywolve: Belle histoire ... merci 🥰

Leer ahora
SECRET BILLIONAIRE

Janet: Very heart warning, shows what a kindness will be rewarded. Good reading.

Leer ahora
The Dating Deal

c0urtz: An enjoyable storyline with characters that were easily relatable. I found myself hooked and unable to stop reading. It is well written and made me feel as though I was right there with the characters as they went through their experiences.

Leer ahora
The Grumpy Next Door

Rikke: It’s a nice feel good story. It’s funny, romantic and absolutely perfect for a Saturday morning with your morning coffee.

Leer ahora
Buried Alive

JlD: A beautiful and inspiring love story! 😍

Leer ahora