The Beginning
Era un día como cualquier otro.
La luz del sol iluminaba las calles mientras el viento soplaba con suavidad. A lo lejos, la ciudad seguía su ritmo habitual: ruido, movimiento, vida.
Dicen que los días ordinarios no esconden grandes historias.
Yo nunca estuve de acuerdo.
A veces me quedaba observando a las personas. Sus acciones, sus gestos, sus pequeñas decisiones cotidianas... todo me parecía increíble. Para mí, cada momento podía convertirse en una escena, en una idea, en una película.
Soy Rose.
Y amo la cinematografía desde que era niño.
Ver películas, analizar cada detalle, cada emoción, cada encuadre... hacía que mi corazón latiera más rápido.
Era como si el mundo entero estuviera esperando ser filmado.
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(Hora de clases)
—Agh... cómo odio esta clase.
No tenía mucho que ver con el arte. Se enfocaba más en la historia.
Y la historia... no era lo mío.
Solo de pensarlo me mareaba un poco.
De pronto, escuché una voz.
—Joven Rose.
Levanté la mirada.
El profesor me estaba observando.
—Parece que mi clase es aburrida para usted. ¿Podría decirme cómo comenzó la historia del arte?
Me quedé en silencio unos segundos.
Sabía la respuesta... pero no tenía ganas de hablar.
Aun así, respondí.
—El arte comenzó en las cuevas... cuando las personas plasmaban lo que veían en las paredes.
El profesor me miró con calma.
—Casi correcto, joven Rose. A pesar de su aparente desinterés, sabe más de lo que demuestra.
La clase terminó poco después.
—Por hoy es todo. Nos vemos el jueves.
Solté un pequeño suspiro.
—Por fin...
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Mientras recogía mis cosas, escuché pasos acercándose.
—Hola, Rose.
Me giré.
Era Ryo.
Con esa sonrisa tranquila que siempre tenía.
—Vaya... otra vez medio dormido en clase —bromeó.
Me rasqué la nuca, algo avergonzado.
—No es mi culpa... esa clase es aburrida.
Ryo soltó una risa leve.
—No cambias.
—Oye... ¿quieres ir a comer algo? Yo invito.
—Claro —respondí—. Tengo hambre.
Salimos del salón y caminamos hacia la cafetería.
⸻
Un recuerdo
Mientras caminábamos, observé los edificios de la ciudad y el ambiente del día.
Y entonces lo recordé.
El día en que conocí a Ryo.
Éramos solo dos niños en un campo de tulipanes.
A mí siempre me habían gustado las flores, y aquel lugar era mi refugio favorito.
Ese día estaba triste.
Mis padres no me habían comprado la cámara que tanto quería.
Así que fui al campo para pensar... pero no estaba solo.
Él estaba ahí.
Recostado bajo un gran árbol en el centro del campo.
No lo había visto antes.
Me acerqué con curiosidad.
—Hola... ¿tú también vienes al campo de tulipanes?
—Sí —respondió—. Es un buen lugar para descansar.
—Nunca te había visto aquí. ¿Eres nuevo?
—Sí. Mi familia y yo acabamos de mudarnos. Me llamo Ryo.
—Yo soy Rose.
Hubo un breve silencio.
Luego sonreí.
—A mí me encantan las flores. Me hacen sentir tranquilo.
Ryo miró el campo.
—A mí también. Mi favorita es la flor nube. Es como si pudiera transmitir paz solo con verla.
Me sorprendí.
—Qué curioso... a mí me gusta la flor de bombón. Es como si quisiera abrazarla para siempre.
Nos miramos.
Y en ese momento, sin darnos cuenta...
nació una amistad.
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Presente
—Oye, Rose —dijo Ryo sacándome del recuerdo—. ¿Qué vas a pedir?
—Ramen picante.
—Igual que siempre.
Nos acercamos al mostrador.
—Dos ramen picantes, por favor —pidió Ryo.
—Serán ¥1200 —respondió el empleado.
Pagamos y nos sentamos.
El aroma era increíble.
—Está delicioso... —dije mientras comía.
Ryo se rió.
—Eres un glotón.
—Oye —respondí—. No es mi culpa que esté bueno.
Después de un momento, Ryo habló.
—En la clase de fotografía dijeron que tendremos un trabajo práctico.
Me detuve
—¿En serio?
—Sí. Algo fuera de la escuela.
Sentí emoción.
—Por fin algo práctico...
Por primera vez, la idea de una clase no me molestaba.
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Pensamiento final
Mientras terminaba de comer, solo podía pensar en eso.
En salir.
En crear.
En vivir algo real.
Porque si el cine era mi vida...
entonces este era el comienzo de mi historia.
Y sin saberlo todavía...
ese sería el inicio de algo mucho más grande.








