Personalizar legibilidad
Aa

Capitana de mis problemas

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Keysi Morín, capitana del equipo femenino de hockey de North Valley University, está a un paso de terminar su último año universitario. Disciplinada, exigente y acostumbrada a tener el control de todo, solo tiene un objetivo: llevar a las Wolves al campeonato nacional. Pero sus planes cambian con la llegada de Dayra Vélez, una nueva jugadora que, además de desafiar cada una de sus órdenes, parece disfrutar sacándola de quicio. Obligadas a compartir el hielo, los entrenamientos y un inesperado castigo, ambas descubrirán que detrás de cada discusión existen heridas que ninguna está dispuesta a mostrar

Genero:
Lgbtq/Humor
Autor/a:
N-V
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1

Los gritos de las personas y estudiantes no dejaban de sonar en el estadio frío de North Valley University.


—¡Wolves, Wolves, Wolves!


Una y otra vez, miré el marcador de tiempo que marcaba 5 minutos para finalizar, suspiré y miré a mi equipo, agitada, y, al parecer, no era la única que ya estaba cansada. Mis compañeras ya no podían más. Las rodillas de la mayoría estaban a punto de colapsar y caer al suelo; mis manos ardían a pesar de llevar mis guantes; el dolor de cargar tanto tiempo con mi palo de hockey se estaba haciendo insoportable.


El tiempo de descanso acabó y todas comenzamos a buscar nuestras posiciones de juego; me ajusté mi casco azul oscuro que llevaba la letra “C” que me distinguía como la capitana del equipo. Este sería mi último partido, la última victoria, mi ciclo de cuatro hermosos años siendo una Wolves estaba a punto de terminar. Tengo que hacerlo perfecto esta vez.


—¡VAMOS CARAJO! —Grité a mis compañeras para darles ánimos.


Yo me puse frente a frente con mi rival. Ella, con una sonrisa falsa, no dejaba de verme. Su estúpido uniforme rojo hacía que perdiera la concentración y, por otro lado, mi respiración no dejaba de sonar agitada.


—¿Qué pasa, Keysi? ¿Tienes miedo de lo que está por venir?

—¿Por qué lo estaría? Tú no eres alguien por quien debo preocuparme.

Ella sonrió en tono de burla

—Porque ya sabes quién soy, aunque te guste o no. Compartimos algo en común

Al principio no entendía por qué me decía eso tan segura. Miré en la esquina derecha de su uniforme y, al leer su apellido, supe quién estaba delante de mí. Mis hombros se tensaron, no dije nada, apreté mi mandíbula y levanté la mirada hacia ella, mi respiración comenzó a ser más fuerte; pero esta vez no era de cansancio, era enojo.


Dayra, quien estaba en defensa izquierda, se acercó más y me dijo:

—No la escuches, Keysi; esto es lo que ella quiere.


El silbato sonó:

Con una técnica que dominaba desde los siete años pude quitarle el puck en cuestión de segundos a mi rival, corrí y golpeé a toda fuerzas el disco dando la oportunidad de anotar alguna de mi equipo, respondió perfectamente pero las otras chicas rivales le taparon el paso sin dejarle opciones, yo le gritaba desde el otro lado:


—¡ESTOY LIBRE! ¡PÁSALO, ELY!


Elizabeth lo lanzó hacia mí, pero justo cuando estaba a nada de anotar sentí como alguien me empujó hacia la pared, perdí el equilibrio y caí directo en el suelo frío del estadio. Mi espalda se sentía rota. Comencé a retorcerme del dolor. El ruido de la multitud que hacía nada se escuchaba eufórico de la emoción; comenzaron a sonar preocupados. Mis compañeras de equipo se escuchaban indignadas y podría jurar que pelearon con las otras chicas rivales.

Dayra rápidamente se acercó hacia donde yo estaba. En su voz podía notar lo preocupada que estaba. Ella se quitó su casco.

—¡Keysi! ¿Estas bien? —Dice mientras me quitaba mi casco con un enorme cuidado— Vas a estar bien, ¿Ok? Quédate conmigo.

Mis ojos comenzaron a cerrarse de forma automática; sentía las manos de

Dayra, pero no tenía fuerzas para responderle.

Los médicos llegaron finalmente; el frío en mi espalda desapareció; me habían movido de ahí.


—Camilla lista —Escuché la voz ronca de un médico.

—Oye, ¿me escuchas? ¡Mírame!

Una luz blanca me cegó cuando alguien me abrió un párpado.

—Sus pupilas reaccionan —parecía la voz de una mujer.

Las voces iban y venían, distantes, como si estuvieran al otro lado de una pared. Intenté responder, pero mi cuerpo ya no me obedecía.

—Mantente despierta.

Un pitido agudo comenzó a llenar mis oídos.

Piiiiii…

Todo se volvió negro y el dolor desapareció poco a poco.


Meses atrás:

El inicio de este año se sentía totalmente diferente, un poco de alivio, un poco de tristeza. Este sería mi último año en North Valley University (NVU), una universidad del norte de Minnesota, rodeada de nieve, donde el hockey forma parte de la vida diaria de las personas. Apagué mi motocicleta clásica negra. Mientras me quitaba todos mis accesorios de seguridad, saqué de mi mochila la pulsera de la bandera lgbt que siempre usaba en mi mano izquierda. Hace dos años salí del clóset. Me siento genial por finalmente mostrar quién soy.


Mi celular vibro debajo de mi chaqueta de cuero negra

Papá💘: No olvides pasar por el pan cuando salgas, suerte en tu último año, cariño.


Sonreí debajo de mi casco. Papá es mi mejor amigo desde que tengo memoria; el siempre fue mi cómplice en absolutamente todo. Cuando mamá decía: “No”, cambiaba la perspectiva de las cosas aun a “sí” (aunque esto significaría que dormiría en el sillón).


El timbre, dando la señal de que las clases comenzarían pronto, sonó. Dejé rápidamente mi casco y entré. Al entrar al salón, mis amigas se acercaron a abrazarme, emocionadas. Nos conocíamos desde el primer año universitario.


—¡Keysi! — dice Ely, estirando sus manos para envolverme en un abrazo. —Chicas, las extrañé demasiado en estas vacaciones.

—También las extrañé —suelta Gissel en medio de la conversación—. Excepto esta estúpida carrera. —Soltó—


Yo sonreí ante el comentario y le respondí:


—Bueno, tú solita te metiste a Administración de empresas; opciones tenías.

—¡Por supuesto que no! —Responde rápidamente— Yo quería estudiar diseño gráfico; fue mi madre quien quería esto.

—Ya es el último año, Gissel —soltó Ely con un tono dulce—. Tranquilízate, además, mírale el lado bueno. Si no te hubieran obligado, no seríamos amigas.


Le di la razón a Elizabeth mientras tomaba agua. Las dos sonrieron. Hemos pasado muchas cosas juntas, en la carrera y en el hockey.


Gissel rompió el silencio.

—¿Escucharon que hoy reclutarán a más chicas para el equipo?

—¿Qué, las inscripciones no son hasta febrero? —Pregunto Ely confundida

—Lo son. —Gissel se calla y se dirige a mí— ¿La entrenadora no te mencionó nada?


Yo haciendo con la cabeza que no.

—Supongo que hoy lo averiguaremos —respondí—.


El maestro de módulo financiero llegó al salón, por lo que todos tomaron asiento. La clase continuó normal, como siempre, aunque la conversación anterior me dejó pensando un poco.

En NVU existe una tradición: la capitana actual del equipo tiene la obligación de analizar a cada una de las integrantes del equipo. Cuando su ciclo termine y sepa que ella es la elegida, debe otorgarle su casco como alguna forma de “bautizarla” como capitana. Parece falso, pero no lo es: cuando entré al primer año y demostré mis habilidades, la capitana de ese entonces me eligió a mí. Desde entonces, trato de hacer las cosas bien.

Pero este año, ahora sería yo quien bautice alguna de ellas. —Me pase la mano por mi rostro— Esto es demasiada presión.

Las clases terminaron por completo: Gissel, Ely y yo nos dirigimos con nuestras maletas al entreno de hoy, nos cambiamos en los vestidores, poniéndonos toda la seguridad que se necesita para salir al hielo. Al llegar a la pista, la entrenadora Brooks les estaba dando algunas indicaciones; volteando de reojo, veo a cuatro chicas nuevas.


La Srta. Brooks se dirige a mi:

—Capitana

—Entrenadora —Respondí.

—Te presento a las nuevas integrantes de las Wolves:

—Ella es Sara.

—Un gusto— respondí amable

—Leonor

—Encantada

—Alisson

—Hola, Alisson

—Y finalmente, Dayra.


Cuando estaba frente a esta chica, se sentía algo… Diferente, ella levantó su mano para estrecharla junto la mía, dudé unos segundos, pero al final correspondí

—Bienvenida al equipo, Dayra.

—Gracias, capitana —soltó amable.


La entrenadora volvió a hablar:

—A Dayra la transfirieron; va en segundo año. ¿A qué carrera me dijiste que ibas?

—Comunicación audiovisual —Respondió Dayra.

—Sí, eso. Aún te quedan dos años más —sonrió la Srta. Brooks— Ella ya tiene experiencia sobre el hielo.

—¿Así que? —Pregunte, esto no suena bien

—Probémosla como defensa


Yo no dije nada. Mi mirada se dirigió a ella. Dayra sonrió un poco; se notaba algo incómoda.

—¿Defensa?

—Es increíble para eso, te lo aseguro. —Soltó la entrenadora.

—Muy bien; pero primero tengo que verla en acción


Dayra sonrió apenas, yo la volteo a ver fijamente, ella se acerca más a mí mientras se coloca su casco:

—Pues ajústate bien el casco, capitana, porque se te caerá de la impresión —respondió con una sonrisa burlona. Esta chica definitivamente tiene algo de arrogancia en su interior.


El silbato sonó y todas las nuevas comenzaron su entrenamiento; algunas de nosotras estábamos en el hielo dándoles algunas técnicas de juego, otras de ellas estaban en las gradas evaluando cada movimiento.


Leonor también tenía experiencia en el hielo; por lo mismo, intentó quitarle el puck a Dayra, pero esta rápidamente defendió su área; patinaba tan rápido que se escuchaba el chirrido del hielo de sus patines. Tira, anota, gana.

Todas comenzaron a gritar impresionadas por la jugada; la mirada de la entrenadora se dirigió a mí, y aunque estaba lejos, sabía que me estaba diciendo un “Te lo dije” con sus ojos.

Dayra se acercó a mí; se quitó el casco y la protección en los dientes. Su cabello corto con mechas rubias hacía que su sonrisa destacara mucho.


—Y bien, ¿qué dices, capitana? —Me pregunto agitada mientras tomaba agua.

—Dejaste el lado derecho solo —dije de brazos cruzados

—¿Y?

—Tu deber es protegerlo

—Para eso estamos dos defensas, capitana.


Me calle por unos segundos, cualquier distracción nos puede costar el juego, pero tenía algo de razón, y debo de admitir que sí me sorprendió su rapidez, hablé nuevamente


—Está bien, si podrías funcionar como defensa


Todas las chicas comenzaron a gritar de la emoción. Algunas de ellas gritaban el nombre de Dayra. Ella sonrió y, en unos segundos, detuvo su mirada en mí. No dijo nada, pero sé que sus ojos expresaban un “gracias” a lo lejos.

Le devolví la mirada, respondiendo con la cabeza un “de nada”


Luego de horas de entrenamiento salí con mi motocicleta de camino a casa, la nieve en la calle a veces dificultaba mi visión, finalmente llegué, me quité el casco y entré


—Mamá, papá. Ya estoy aquí —grité un poco buscándolos— Traje el pan.


Escuché cómo en la planta de arriba se escuchaban pasos viniendo hacia la puerta; en una cuestión de segundos, papá bajó. Con una sonrisa hasta por las orejas se acercó a abrazarme.

—Mi pequeña, te extrañamos mucho, cariño. —Dijo mientras se apartaba.

—Y yo a ustedes, ¿dónde está mamá?

—¡Aquí! —Respondió al otro lado de la cocina. —Bueno, es hora de cenar mis conejitos. —Nos dijo mientras acomodaba la mesa.


Mamá siempre nos llamaba así desde que tengo memoria. Decía que ella era la “madriguera” y nosotros sus conejitos; porque cuando el mundo se pusiera difícil, la tendríamos a ella para protegernos y salvarnos de todo mal. Papá y yo nos sentamos a la mesa y comenzábamos a platicar, papá tomó la palabra:

—Hoy hablé con mi madre; dijo que todos estaban bien y que el frío en Canadá está peor. —Él sonrió, pero no eran de esas de felicidad. Más bien, una que extrañaba su antiguo hogar—. Los extraño… Extraño mucho nuestro país.


Mamá le sonríe dulcemente, ella agarra una de sus manos con cuidado


—Lo sé, Nathan; sé lo mucho que extrañas nuestro antiguo hogar, pero este es nuestro lugar ahora. Y lo importante es que estamos juntos los tres, como toda una familia—Ella agarra mi mano también.

—Tienes razón, Léa —Él se calla por unos segundos— No sé qué haría sin mis mujeres favoritas.

—Pues la familia Morín quedaría totalmente destruida, y te largarías de nuevo a Canadá solo. —Soltó mamá, sin ningún tipo de arrepentimiento.


Papá y yo carcajeamos con el comentario; comenzamos a hablar de más cosas de ellos: trabajo, estrés, cuentas, etc. Luego se dirigieron a mí.

—¿Y qué nos cuentas hoy, Keysi? ¿El primer día estuvo bien? —Preguntó mamá mientras cortaba su filete.

—Estuvo perfecto, clases aburridas, pero supongo que luego las extrañaré —rio un poco—. También entraron unas chicas nuevas al equipo. —¿Y son buenas? — Papá me interrumpe— .Dos chicas necesitarán asesoría desde cero; las otras dos sí son buenas.

—¿Te agradaron? —Mamá pregunto de nuevo

—No parecen malas personas, así que… Creo que sí —respondí confundida.


Papá rio

—¿Una te sacó de quicio? ¿No?


Yo volteo mi mirada rápido sorprendida

—Es —Pauso—. Diferente a las demás

—¿En qué sentido?

—No lo sé, pa, aún tengo que verlo.


Papá levantó una ceja.

—Eso no fue una respuesta.

—Sí lo fue —respondo sonriendo—. ¿Cómo que no lo es?

—No lo es, porque cuando alguien te cae mal lo dices enseguida y sin filtros —respondió firmemente.

—Y cuando alguien te cae bien, también, ya te conocemos key. —agregó mamá mientras bebía jugo.


Yo me quedé pensativa unos segundos.

—Simplemente es diferente. ¿Qué más quieren que les diga?

—¿Es más buena que tú? —preguntó papá en tono de burla


Casi me atraganto.

—¿Qué? No.


Él volvió a levantar sus cejas mientras ponía una cara de “sí claro”

—Ni siquiera la has visto jugar. —Respondí resignada.

—Ajá. —Nathan sonrió—. Esa no fue una negación.

—Papá.

—Keysi.

—Papá.

—Keysi.


Mamá soltó una carcajada.

—Dejen de comportarse como niños.

Nathan hace un gesto de rendición con sus manos; se queda callado unos segundos.

—¿Pero si lo es?

—¡Papá! — Suelto, haciendo reír a ambos.

Al terminar la cena, comencé a levantar los platos sucios que habían quedado en la mesa. Mientras lo hacía, escuché cómo mamá y papá reían entre ellos en la cocina; es como si todos estos años de su compromiso jamás se les hubiera pasado el efecto del enamoramiento. Papá la abrazaba con todas sus fuerzas mientras bailaban de un lado a otro


—Te amo, Léa, gracias por seguir aquí —dijo mientras le acomodaba su cabello.

—Eres el hombre de mi vida, Nathan. Te amo más.


Un beso tierno entre ellos se hizo visible; estaban tan sumergidos en su mundo que ni siquiera habían notado mi presencia; sonreí al verlos juntos.

Si tuviera que hablar del amor, sin duda alguna, uno de los conceptos que pondría sería el de ellos, casados por más de 22 años, toda mi vida(literalmente).

Salí con cuidado al patio de enfrente para no interrumpirlos. Puse la bolsa de basura en su lugar y, cuando estaba a punto de entrar, un ruido llamó mi atención. Unas 5 casas más adelante, un rostro se me hizo conocido.


—Estúpida cosa, odio este clima —resopló a lo lejos.


Al parecer, sacar la basura con un poco de nieve se le dificultaba. Crucé mis brazos; la miré fijo de nuevo. Espera un momento… Que esa no es…¿Dayra?

Ni tan siquiera sé si se fijo que yo estaba ahí. Dayra entró rápidamente a su casa, bueno. Al parecer la Universidad y los entrenamientos no eran suficientes para vernos.


Solté un suspiro.


Perfecto.

Capítulos
1. 1
¡Cuéntale a N-V lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Charly's Weihnachten

T.M: Ich kann es gar nicht anders sagen also ich liebe diese Geschichte einfach. Sie hat für mich einfach alles was es braucht. Sie hat mich einfach mitgenommen auf eine echt schöne Reise. Danke❤️

Leer ahora
Destino Secreto

Karin Rogowski: Gut geschrieben und beschrieben. Die Charaktere und Situationen sind stimmig und nehmen einen gefangen. Mich hat das Buch ab der ersten Zeile fasziniert, genau wie die anderen Bücher davor. Sehr guter Schreibstil und eine sehr gute Übersetzung, nebenbei bemerkt. Dankeschön, dass Du Deine Bücher ...

Leer ahora
Luna auf der Flucht

Grazia: Wirklich tolle Geschichte mit Klasse Charakter 👍🏻

Leer ahora
Death's Shadow MC Book 1

Dan: The story line was filled with dark raw emotions, drawing from the fine line between loyalty and betrayal. The main characters came to life and the author seemed to have great knowledge of what they were writing about. Can't wait to read the rest of the series.

Leer ahora
Half-Claimed

AlyKeller: I like this story, the cold hands stick with me. She wasn't that cold she was warm on her heart.She and her sister problems start in child hood her parents where not careful, one twins got it all.it's probalable the reason she was treat bad by her boyfriend and sister. I really like this story, espe...

Leer ahora
Off limits to fate, My Alpha, my sin

Linh: Love the emotional rollercoaster story! Made me tear up a few times. Happy ending!

Leer ahora
Mystic Wolf

Akthea: Fantastica

Leer ahora