Personalizar legibilidad
Aa

Mátame pero no me mires

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Scott y Carter han heredado el negocio mafioso de sus respectivas familias. Cuando Scott aparece de nuevo en la vida de Carter, todo parece estar a punto de saltar por los aires. Scott como en tantas ocasiones, volverá a salvar a su mejor amigo, si es que para Carter tenerlo cerca realmente significa estar a salvo. Carter lo sabe perfectamente: una sola mirada de Scott y este descubrirá todos sus secretos. Empezarán una relación muy peligrosa y oscura que en cualquier momento puede acabar con la vida de cualquiera de ellos.

Genero:
Erotica
Autor/a:
alvarius
Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

1. Número Oculto

Esa noche no podía pegar ojo, por lo que decidí irme a la terraza. Encendí un cigarrillo y llené un vaso con lo que quedaba de la botella de whisky. De repente empezó a sonar el móvil. Número oculto.

—¿Si? Silencio al otro lado. Estuve a punto de colgar, pero una carcajada sonó al otro lado.

—¿Quién cojones eres?

—Nos vemos mañana a las diez de la noche en la ubicación que te voy a mandar

—No pienso quedar con un desconocido.

—Mañana descubrirás que no soy un desconocido.

—No pienso ir a descubrirlo.

—Oh, claro que lo harás, es lo que tendrás que hacer si no quieres que todo el mundo descubra tu secreto. Ven solo o te mataré. Colgó.

Dejé el móvil sobre la mesa y me levanté nervioso. Vibró y al entrar en el mensaje me encontré con una ubicación que conocía muy bien. Llegó un vídeo que tardé un rato en descargar...

—Joder —grité. Le di un puñetazo a la mesa y se cayó todo lo que había sobre ella. El vaso y la botella se rompieron en mil pedazos.

Eran las nueve de la noche cuando le dije a Trent que me iba a dormir y que tenía la noche libre. Obviamente Trent no se iba a mover de allí y no era porque se preocupase de mí, sino todo lo contrario, porque sospechaba de mí. Abrí el balcón. Cuatro metros me separaban del arbusto que había debajo, aunque si me desviaba un solo centímetro podía acabar sobre el rosal. Me metí una linterna en el bolsillo y dejé el móvil con música dentro del baño, por si a Trent le daba por entrar, porque sabía de lo que era capaz si se enteraba de que me había ido sin avisarle, además aunque el se pensaba que no lo sabía, tenía mi móvil geolocalizado.

Tras un buen rato decantandome entre saltar o volver a la cama, me puse de espaldas sobre la barandilla. Salté y caí tumbado sobre el arbusto. Había perdido la práctica de saltar balcones, pero al menos no me había roto la cabeza. Apoyé la mano sobre mi costado para incorporarme, sin acordarme del puto rosal. Empezaron a salir pequeñas gotas de sangre sobre la palma de mi mano. Me dirigí a ciegas al bosque de alcornoques hasta que estuve lo suficiente lejos para que Trent no viese la luz y encendí la linterna. Me alumbre la mano y vi todas las espinas clavadas, pero me quedaban veinte minutos de camino. Para ser sincero, llevaba la linterna de adorno, pues me conocía los caminos de memoria. Había recorrido miles de veces este camino de pequeño.

Llegué al lago algo pasadas las diez de la noche. No había nadie. Fuí al punto exacto que marcaba la ubicación. Miré a todos lados hasta que descubrí que un chico que estaba apoyado sobre un árbol, me contemplaba en la oscuridad. Me hizo una señal y lo seguí. Cuando a la puerta de la cabaña caí en todo. Como no podía haberme dado cuenta antes, si estaba claro que tenía que ser él...

—¿Scott?

—Entra.

—No pienso entrar ahí, a saber la mierda que hay ahí dentro...

—No te preocupes Cartie, la he limpiado para tí —al oír cómo me llamaba así después de tantos años, un escalofrío me recorrió la espalda y un sudor frío empezó a caerme por la frente.

Me senté frente a él. Todo estaba exactamente igual que hacía diez años. Alargó la mano, y yo alargué la mía. Se enfadó porque antes de que pudiese hacer fuerza, la aparté...

—Dame la mano en condiciones, o ya se te ha olvidado lo que te enseñé.

—“Si en un apretón de manos no das la mano con fuerza, pensarán que eres maricon” —Había recordado esa puta frase cada día de mi vida, desde que Scott me la dijo.

—Anda, pues si que te acuerdas.

Volvió a alargar la mano y esta vez la apreté con todas mis fuerza.

—Mierda —gruñó al sentir como se le clavaban las espinas. Apartó la mano. Empezó a reírse—. No me jodas, ¿en serio Cartie? te has vuelto a caer al rosal.

—Pues no imbécil, sólo he apoyado la mano. Y no me llames así, soy Carter, no Cartie.

Se acercó a un pequeño mueble y sacó el mismo botiquín que teníamos de pequeños.

—No me hace falta.

—Anda ya, si lo estás deseando. Se sentó a mi lado en el pequeño sofá. Yo tuve un acto reflejo y me levanté, pero él tiró de la parte trasera de mi camiseta y volví a caer a su lado.

—Te he dicho que no.

—¿Por qué cojones tienes miedo? Yo a ti nunca te he hecho daño, si no todo lo contrario, te he defendido de todo el mundo.

—Ayer dijiste que me ibas a matar si no venía solo.

—Esa fue mi forma de decirte que te echaba de menos.

—¿Qué quieres de mí?

—Ya lo sabes...

—Voy a dejarlo.

—Lo sé, en Candace no hay secretos para mí.

—¿Quién te envió el video?

—Primero dame tu mano.

—Scott no tenemos cinco años, sé cuidarme yo solito —Me miró con esa mirada de ojos azules y me derritió. A los cinco segundos estaba sujetando mi mano sobre su muslo y empezó a sacar espinas. En ese instante me relajé y me fijé en él. Era un hombre con todas las letras. Yo estaba igual que la última vez que lo había visto, pero él... Oh, él estaba buenísimo.

—Nunca he visto un rosal que tenga unas espinas como estas de largas... Tu madre los cuidaba muy bien.

—Mi mirada cambió y aparté mi mano.

—Carter, hiciste muy bien en matar a ese hijo de puta.

—Callate la puta boca.

—Es verdad, se lo merecía.

—Que te calles la puta boca —grité con todas mis fuerzas.

—Perdón no debería haber dicho eso... Pero como me vuelvas a gritar.

—Te mato —repetí a la vez que él.

—¿Nunca vas a cambiar?

—Dejamos de vernos de un día a otro... ¿por qué no volviste a buscarme?

—No vayas por ahí, éramos unos críos.

—Estuve años esperandote.

—Siempre montando un drama de todo...

—¿Qué quieres de mi, Scott?

—Que trabajes para mí.

—Eso es imposible, voy a dejarlo.

—No lo harás o quieres que la banda vea el video...

—Scott ¿en serio? ¿tú también vas a amenazarme? Pensaba que lo nuestro era especial.

—Y tú diste a entender que lo maté yo, no crees que es justo que me ayudes un poco. Y encima da gracias que el video acabó en mis manos, podía haber sido mucho peor,

—¿Mucho peor? Trent sospecha de mí y quiere matarme.

—Mira vamos a hacer lo siguiente... Tú mañana le dirás a Trent que quieres que busque al culpable aunque sea lo último que haga... Las pistas vendrán a mí solas.

—¿Quieres que te mate?

—Quiero descubrir quién mató a mi padre, y para eso tú tienes que ayudarme.

—Fué mi padre.

—Oh Cartie, así de fácil, caso resuelto. Tu padre no fué el que le clavo el puto cuchilllo por la espalda.

—¿Te das cuenta en lo que te has convertido? Cuando éramos pequeños juraste que dejarías Candace y nos iríamos juntos.

—Carter no seas ridículo. Tú tampoco te fuiste.

—Por mi madre. Así que no te creas que vales más que yo.

—No creo eso.

—Venga ya Scott, me estás mirando por encima del hombro. Que no me haya convertido en lo que tu querías que fuese no significa que sea menos que tú.

—¿Vas a dejar de lloriquear?

—Adiós.

Me acerqué a la puerta y la abrí, pero antes de poder salir tenía a Scott encima de mí. Cerró la puerta de nuevo y se puso delante de mí. Al tenerlo tan cerca de mí, mi corazón empezó a latir con fuerza. Contemplé sus labios. Húmedos debido a la manía que Scott no había perdido de lamerse los labios cuando estaba nervioso. Le ví lamer sus labios por vigésima vez desde que lo tenía delante. Estábamos callados desde hacía casi dos minutos. Me acerqué de nuevo al sofá y me tiré de espaldas. El se acercó y mi mirada se fué hacía su entrepierna.

—¿En serio llevas una pistola? Sacó la pistola del bolsillo de atrás y la colocó sobre la mesa. Se mordió el labio inferior y empezó a tocarse la polla.

—Scott no vayas por ahí.

—Has empezado tú ¿No quieres comermela?

—No he venido a eso.

—¿Y si hubieses venido a eso lo harías?

—Eres un puto cerdo ¿Tu quieres chuparmela?

—¿Yo? —empezó a reírse como un loco en mi cara—. Yo no soy maricón.

—Pues yo igual. ¿Quieres algo más? La pistola que había imaginado hacía un momento se desvaneció y Scott volvió a sentarse a mi lado.

—Carter, están esperando a que digas que no quieres seguir para matarte.

—¿Y si tienen el video?

—Eso es imposible.

—¿Y a ti quien te lo ha pasado?

—Cameron, él mismo lo grabó, y te tiene demasiado cariño como para entregarte a esos imbeciles.

—Gracias. ¿Puedo abrazarte?

—Serás cabrón, ¿por qué no lo has hecho antes?

Me levanté y lo abracé con fuerza.

—Joder, estás súper fuerte. Te he echado de menos.

—Y yo a tí también. Desde mañana tenemos que ser enemigos. Nosotros haremos nuestra parte.

—Pero cómo vas a ser mi enemigo...

—No quiero que te maten, una vez que seas mio ya me encargaré yo de eso. Pero a mi Cartie no lo va a matar esa banda de ridículos.

—Yo también te quiero.

—Antes de irte tengo dos sorpresas para tí.

Scott sacó un estuche negro. Lo abrió, y sacó una pequeña pistola de color negro. Le cabía perfectamente en la palma de la mano. Me la alargó, y al cogerla me sorprendió lo ligera que era.

—¿Y esto?

—Es una SIG Sauer. Te la iba a regalar mi padre aquel día, por tu cumpleaños. Me hizo prometer que te la daría algún día. Está cargada con 10 balas. Quiero que desde este momento la lleves encima, no quiero sustos.

—De acuerdo.

—La otra sorpresa está fuera. Cuando quiera contactar contigo lo haré yo. Lleva cuidado.

—Gracias Scott.

Salí por la puerta y me encontré con Cameron, que esperaba apoyado en un árbol. Al vernos, ambos sonreímos. Se acercó lentamente a mí y nos abrazamos.

—Siento lo de tu madre.

—Muchas gracias Cameron. Ojalá las cosas hubiesen sido de otra forma.

—Hiciste lo que debías.

—Gracias.

Me di la vuelta y vi como Scott hacía un amago de sonrisa, que escondió cuando me vió girarme. Me despedí levantando la mano y emprendí mi camino de vuelta a través del bosque.

¡Cuéntale a alvarius lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

How To Tame A Beast- An MC Romance

Lisa: Beast the club Enforce meets Emma at the pizza restaurant. And no stopping him from dating, loving and claiming her. What a sweet sexy Beast .

Leer ahora
Nous deux ? Impossible !

Cathy: Très belle histoire. Très bien écrit. Beaucoup d'intrigue. On voit encore une fois du harcèlement. Heureusement tout se fini bien.Ce roman pour moi est plus à faire lire à des personnes d'âge mûrs vu les scènes un peu hot. Belle écriture.Bravo à l'auteur.

Leer ahora
Claimed by the Knight

Emily012: Raze and Freya make every moment unforgettable.

Leer ahora
SLANE | 18+

nilaytasci2: Der Roman ist wirklich der Hammer ich habe ihn förmlich verschlungen ich habe ihn sogar mehrmals gelesen weil er mir so gut gefallen hat ich hoffe so sehr das er bald fortgesetzt wird der kliffhäger am ende hat mich was um den Verstand gebracht als ich ihn das erste mal gelesen habe die Story die Ch...

Leer ahora
Knight Takes Bishop

Diana: Muy buena historia tensión y redacción en la lectura se siente el aura, se transporta y vive uno la historia buenísima 100% recomendable. 🥰

Leer ahora
Til Kingdom Come

Clyrene Mason: Love the story!!! Beautifully written. I love a gangster being soft for his woman. I love the story line

Leer ahora
Under his Command: My best friend's Dad

Angelique: This is romantic porn i loooooved this book so much!

Leer ahora
Alpha Company - Xavier Caldwell

Hallo: Schöne Geschichte, habe sie in einem Rutsch durchgelesen. 🍀🥰🔥❤️

Leer ahora