Personalizar legibilidad
Aa

El Enviado

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Tomás está a punto de dejar Argentina para estudiar astrofísica en el MIT quiere. Un último verano en Cosquín, conoce a Irina, una mujer cuya sola presencia hace fallar cámaras y desafía toda explicación. Perseguirla lo lleva hasta el Cerro Uritorco, donde una comunidad de creyentes lo bautiza como "El Enviado". Lo que descubre después pone en duda todo lo que la ciencia le enseñó a creer.

Estado:
Completa
Capítulos:
30
Rating
5.0 (2 reseñas)
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1: Ruido blanco

El enviado

Por J.R. Velárdez y J.P. Velárdez

“No hay nada en el desierto, y ningún hombre necesita nada”.

T. E. Lawrence

Capítulo 1: Ruido blanco

1

Cosquín, Córdoba, Argentina, febrero de 2026.

El ruido era tan constante que había dejado de ser sonido para convertirse en una vibración sólida; una cadencia que golpeaba rítmicamente en la base del cráneo de cincuenta mil personas que avanzaban en oleadas hacia los escenarios del Cosquín Rock, levantando una neblina de polvo rojizo, sudor y señales de celulares que saturaban el aire de la pequeña ciudad, convertida ahora, en un caos. Desde lejos, el valle de Punilla parecía respirar al ritmo de los amplificadores: una pulsación grave que hacía temblar la tierra seca y las rejas metálicas del predio. El calor subía desde el suelo como una segunda respiración del paisaje, pegando a la piel húmeda el polvo que levantaban las zapatillas y convirtiendo el sudor en una película terrosa sobre los brazos. Desde los puestos improvisados de comida llegaba el olor a hamburguesas, chorizos, pan quemado y cerveza tirada en vasos demasiados grandes para maniobrar entre la muchedumbre. En el cielo, las antenas de telecomunicaciones montadas en torres móviles parpadeaban como estrellas artificiales, tratando de sostener la avalancha de datos que generaban miles de celulares transmitiendo en simultáneo, tratando de subir a la red fotos, videos y cualquier confirmación posible que genere envidia en quien lo viera desde otro lugar que no sea ese. Todo el valle vibraba en la misma frecuencia.

Excepto ella.

Tomás la vio mientras hacía la fila para entrar. En medio de la marea humana que empujaba hacia adelante como una enorme serpiente retorciéndose bajo un sol de cuarenta grados, ella caminaba en sentido contrario, abriéndose paso sin esfuerzo, como si el contacto físico no la afectara; no era que la gente la evitara activamente, simplemente parecía no llegar a tocarla, desplazándose a su alrededor como agua rodeando una piedra. Tenía el cabello rubio, una piel de un blanco irreal bajo la luz cruda de la tarde y una mirada gris que lo atravesó de pies a cabeza con la precisión de un escáner. Al pasar, ella lo rozó. Fue un contacto breve, apenas el roce de un antebrazo, pero Tomás sintió una descarga estática que le erizó los vellos: una sensación seca, eléctrica, como cuando uno toca el picaporte de metal después de caminar sobre una alfombra.

Ella le sonrió apenas —con la complicidad de quien comparte un chiste privado— y, sin decir nada, se sentó en el pasto ralo junto a una reja perimetral.

Tomás se detuvo en seco, ignorando por completo los empujones y los insultos de los que venían detrás, quienes le reclamaban a gritos por frenar la fila. Él apenas registró los impactos de los hombros ajenos. La observó a la distancia: ella no miraba el escenario principal donde una banda de metal probaba sonido, y tampoco miraba su celular; permanecía sentada con las rodillas recogidas, contemplando a la multitud con una atención serena, como quien contempla un incendio desde una distancia segura. Tomás dudó apenas un segundo; luego, abandonó a sus amigos en la fila y caminó hacia ella.

—Caminás al revés que todo el mundo —dijo él, tratando de recuperar el aire.

Ella levantó la vista hacia el escenario.

—De aquí se ve mejor —respondió, señalando con un gesto vago hacia las torres de luces.

Su voz tenía una nitidez absoluta, como si se hubiera grabado en una frecuencia limpia que el estruendo de los parlantes no lograba ensuciar. Tomás miró alrededor; la masa de gente que empujaba hacia los accesos se veía extrañamente lejana.

—¿Viniste sola?

—Vine con gente. Están en otro lado.

—¿Puedo sentarme?

—Podés.

Se sentó en el pasto, a su lado. Desde esa posición el festival se sentía diferente. Más pequeño. Más lejano. Como si el volumen del mundo hubiera bajado un par de decibeles por debajo de un umbral de seguridad.

—Soy Tomás —dijo él, buscando su mirada.

Extendió la mano, esperando un saludo formal, pero ella acortó la distancia y le dio un beso en la mejilla. Tomás se quedó paralizado. La suavidad de sus labios se sintió eléctrica, una vibración sutil y breve como la estática que precede a un rayo.

—Irina —dijo ella.

El aroma también lo descolocó. No era un perfume comercial, ni el olor a protector solar y transpiración que dominaba el predio; Irina olía a una mezcla extraña, algo vegetal y medicinal, similar al ozono que satura el aire tras un chaparrón, pero con un trasfondo dulce, magnético e inusual.

—¿Viniste solo?

—No. Con dos amigos, pero parece que los perdí.

—No es bueno perderse el principio de las cosas —dijo ella con una media sonrisa—. Deberías ir.

—¿Por qué?

—Porque los comienzos son raros. Después todo se vuelve costumbre.

Tomás entrecerró los ojos. La miró un momento más largo de lo que dictaba la prudencia.

—¿Vas a estar acá cuando termine el show?

Ella encogió los hombros.

—Quién sabe esas cosas —respondió, riendo.

El sonido lo hizo reaccionar, devolviéndolo por un instante al entorno mientras el calor del beso seguía vivo en su mejilla. Sacó el teléfono por puro reflejo, con la urgencia de capturar ese momento antes de que la multitud lo arrastrara de nuevo.

—¿Podemos tomarnos una foto? Es para…

—Podemos —interrumpió ella.

Tomás gatilló la selfie. Miró la pantalla para verificar la foto antes de guardarla. El corazón le dio un vuelco que se sintió como una arritmia. En la pantalla, él aparecía nítido, con su remera negra y la piel colorada por el sol; pero a su lado, la figura de Irina era una visión inquietante. Aunque sus rasgos básicos eran visibles, estaban rodeados por una distorsión cromática, un halo de interferencia granulada, como la estática de un televisor viejo que pixelaba el aire alrededor de su cuerpo, deformando el paisaje de fondo en un temblor que el sensor de la cámara era incapaz de fijar. Era como si la luz no supiera cómo rebotar sobre ella.

—Mierda —masculló Tomás, reiniciando la aplicación—. Estas antenas 6G están quemando todo.

En ese instante la multitud estalló en un grito unísono cuando la banda principal pisó el escenario. El suelo vibró con una fuerza violenta y la marea humana, reactivada por los primeros acordes, avanzó en un empujón masivo que arrastró a Tomás hacia el centro del embudo. Dejándose engullir por el caos de los cuerpos, se dio vuelta por puro instinto antes de perderla de vista. Irina seguía en el mismo lugar, pequeña e imperturbable. Solo que ya no miraba la masa humana ni el escenario; tenía la mirada fija en el cielo, allí donde las primeras estrellas asomaban con un brillo limpio, atrapada en una contemplación silenciosa, como si la noche estuviera a punto de revelarle un secreto.

¡Cuéntale a jrjpvelardez lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Fast Times || KookV

ruth: El viaje en el tiempo- no me disgusto nada.A todos le recomiendo

Leer ahora
No soy la villana

Adriana: Es una novela de fantasía pero dio un giro dramático, por lo que sigo analizando que tanto me gusta, por lo que si al principio pensé que era simple ahora ha captado mi atención

Leer ahora
Obsesionado

Sarai: Me gusta la valentia de Eloísa, Alexander lo detesto no merece perdón de ella nunca está LOCO tienen que internalo.

Leer ahora
Les pertenezco.

Tiffany: Está muy bueno, espero sigas actualizando, tiene muy buena trama la historia 👍👍

Leer ahora
Embarazada del bebé de su hombre lobo 🌙 Kookmin Adap.

janneth1108: Dios ya quiero mas .. me encanta 😍😍😍

Leer ahora
OMEGA SUPREMO

Raqanita: Historia hermosa su ambiente, los personajes bien definidos y cada una de las vivencias son increíbles, la narrativa es excelente se viven los acontecimientos y las ocurrencias de los personajes

Leer ahora
Pheromone... Hidden Love  (Spanish Version)

Ma: Excelente historia, muchas gracias

Leer ahora
Secretos de Lobos.

Connie: Gostei de todo queria ler mais livros a história não se tornou chata sempre senti a vontade de ler

Leer ahora
Objeto De Obsesión (OMEGAVERSE)

Arantxa: Me ha encantado tanto la historia como la narrativa. 😊Esa forma de hablar consigo mismo me parece que hace la lectura más fluida y divertida. 🤩Tiene un toque erótico sin llegar a ser desagradable. 😍La historia no es novedosa pero la forma en la que está contada, la hace nueva y diferente a otras ...

Leer ahora