Capítulo 1
He pasado muchos años de mi vida pasandola mal, me he esforzado toda mi vida por alcanzar metas y enorgullecer a mi familia pero no he alcanzado nada.
acabo de enterarme de como perdí mi cupo en la universidad porque se la dieron a un muchacho con palanca, me esforcé tanto por entrar en una buena y se fue así, perdí mi trabajo, me distancie de mis amigos, no he dejado de tener pequeños accidentes y acabo de pelearme con mi madre, podría mencionar más historias de mi miserable vida pero no quiero se la "ay miren como sufro ay". Miré mi celular por ultima vez, me costaba ver la hora ya que recientemente se había roto la pantalla y no tenía dinero para repararlo, no habían notificaciones, esperaba al menos una persona preocupada, eran la 1 am pero nadie le importó que estuviera en quien sabe donde.
Estaba por subir al barandal hacia aquel oscuro vacío bajo el edificio, cuando oí pasos detrás, no giré a ver a esa persona.
--¿te puedes ir?-- pregunté sin mirarlo en un tono monótono -- no quiero que te lleves el trauma por ver algo feo.
subía un pierna a la baranda y con cuidado la otra.
--Creí que era solo otra crisis tuya, pero parece que ahora si lo harás de verdad-- dijo una voz masculina a mis espaldas. una que conocía muy bien.
Giré mis ojos, eran vidriosos solo al verlo, era el hombre que había amado durante años, desde que éramos adolescentes, él volvió a hablar mientras encendía un cigarro.
--No te detengas por mí, no vine a salvarte de tu miserable vida -- me miró unos segundos --y no me pongas esos ojos chucha me das asco langa gorda.
Las lagrimas que había dejado de salir de mis ojos brotaban de nuevo, sabía cuanto me odiaba pero no creí que pudiera hablarme así en un momento como este. exhaló el humo con una calma absoluta.
-- Era más fácil que solo te fueras a tu país pero esto está mejor, no me joderás más. --me miró fijamente como un reto. --¿qué pasa? ¿no te ibas a tirar?
--vete a la Mierda Castro... --lo llamé por su apellido-- largate
--tú me mandaste ese mensaje deprimente a las 00:30 diciendo que te ibas a matar, cuando y donde, ¿no querías que venga?
--no creí que vendrías para tirarme más mierda viendo lo mal que estoy --mi voz temblaba y no estaba segura si era por el frío o por él.
fue la primera vez en mucho tiempo que me sostenía la mirada, sus ojos oscuros, su piel se veía más clara con la luz de la luna, su cabello que se ondulaba como olas en el océano, ese estilo tan rustico y los tatuajes, cosas que adoraba en él pero que ahora me lastimaban.
--¡ya ándate pal coño que no te quiero ver aquí!-- grité --si solo vienes a hacerme sentir peor vete... ya no necesito más razones para lanzarme... --mi voz se quebraba-- solo déjame irme en paz.
Él me dio una mirada fría antes de girarse, se perdió entre la oscuridad. No dejé de llorar cuando se fue, oi el sonido de la moto alejarse, sequé las lagrimas inútilmente porque no dejaban de salir de mis ojos. Giré un poco mi cuerpo pegando mi espalda a la baranda, la vista hacía abajo era oscura por ser un costado del edificio, no quería generar un escandalo.
Solté mis manos y antes de que mis pies se resbalen por completo del borde sentí un tirón fuerte a mis espaldas, me pasó sobre el barandal con mucha facilidad tuve la esperanza de que fuera Castro pero no lo era... era obvio no?.
En su lugar había un hombre mayor, su cabello canoso y su rostro un poco cansado. estaba con una bata y pantalones de pijama, no sabía que tela era pero se veía costoso. Se levantó con dolor, quizás por la edad, me miró con un preocupación y ternura que no había visto en mucho tiempo.
--Sind Sie in Ordnung? --Dijo esa persona en lo que supuse que era alemán o ruso, no sabía.
Me paralicé sin saber que responder. Él continuó --Sind Sie verrückt? Warum wollten Sie sich stürzen?
siguió con lo que parecía un sermón.
--Was glauben Sie, was passiert wäre, wenn Sie gefallen wären? Sie sollten an Ihre Familie denken!
Volví a llorar con fuerza, no sabía bien por que ese desconocido me estaba gritando en un idioma que no conocía. Al cabo de unos minutos él se calmó un poco, pareció dudar mucho algo mientras caminaba en círculos.
--Come with me. I don’t know what happened to you, but I’ll feel terrible if I leave you here alone to try to jump again.
Pude entender algo ahora pero aún no sabía que hacer, irme con un desconocido era como mínimo estúpido pero por otro lado ¿Qué importaba? igual no quería vivir, su rostro me daba mucha confianza por alguna razón.
--I promise I won’t hurt you --me habló en un tono compasivo y tranquilo.
Contra mi buen juicio lo seguí. Mis ojos estaban hinchados así que no veía mucho realmente, me llevó a un hotel que se veía bonito (eso creo) subimos el ascensor en silencio hasta el piso 3, avanzó al 303 donde abrió y me dejó entrar primero. El lugar era elegante y simple, no tenía muchas cosas fuera de lo que ya suele traer los cuartos de Hotel.
Me llevó a un cuarto que parecía no ocupar, él se quedó fuera, no mostró más sentimentalismos ni me hizo preguntas tampoco fue a ver como estaba, yo tampoco quería molestar, ya me hacía un favor enorme al dejarme quedarme ahí gratis (supongo). Estuve mucho tiempo mirando al techo, tratando de dormir pero mi cabeza solamente repetía una y otra vez las palabras de Castro.
Cerré mis ojos, a pesar de que quería llorar no salía nada más. No estoy segura de cuando pero en algún momento me quedé dormida.








