Primer sueño
Su cuerpo levitaba de nuevo, todo era borroso. Estaba ahí, pero no estaba ahí. Frunció el ceño e intentó con más fuerzas. Era como si un velo invisible lo empujara hacia afuera. Podía verlo como quien lo ve a través de un nylon, una consciencia a la que no llegaba. Dejó de luchar y de tratar de ver, entonces relajó su cara y se concentró en sentir. Alguien le hablaba, no podía ver su cara pero era una mujer y podía ver sus labios, pero en lo que a ojos, nariz y cabello se refería, todo era una nebulosa. Su boca se movía y jugaba con lo que parecía ser una larga trenza, pero no distinguía todavía color ni nada más. Ahora, su propia boca se estaba, gesticuló unas palabras y aunque sabía leer labios perfectamente y estaba sintiendo los movimientos, el significado simplemente no se formaba en su cabeza. Dicho de otra forma: Hablaba sin saber qué hablaba, pero sí sentía. Era reciprocidad, si se podía decir eso. Era pesar, era júbilo. Era un sentimiento medio pastoso que buscaba desbordarse de a ratos, y sentía como lo reprimía con todas su fuerzas hasta que sólo se dejó ir. El yo del sueño se movió y eso si sintió mejor que nunca. Sus manos se aferraron a la figura en frente de él y comenzaron a devorarla por todos lados, como si quisiera guardar cada cm de su ser, y como si fuera lo más familiar del mundo. Su yo del sueño sabía cosas, al parecer, porque era como si lo estuviera haciendo exactamente para este momento. Sus recuerdos estaban borrosos, no conocía a esa persona pero sabía que era la persona que siempre debió ser, solo lamentaba no recordarla. Pero sus movimientos y su cuerpo si, lo sentía en cada celula de su cuerpo. Era ella, algo pasó, y no la tenía. Algo pasó, pero ahí estaba. Recuerda, cada rincón, cada textura, toda la suavidad. Iba haciendo un mapa mental y rellenándolo con su imaginación en su cabeza, pero no importaba que tanto tocara su rostro, el mapa mental en su cabeza no se rellenaba. Ni hablar de su pelo. Tocaba su largo una y otra vez y al instante se olvidaba de su forma y color. Se borraba, era inutil. Era como si estuviera hecha para no dejar rastros. Pero con su cuerpo no pasaba y eso le bastaba. Hombros esbeltos, cintura abultada y caderas prominentes. Su cuello parecía fuerte y en eso se quedó, era lo más cercano a su rostro.
Lo que pasó después, fue muchísimo, pero se le hace tan injusto que sólo recuerde fragmentos. Jadeos, movimientos, una palabra. Repite mucho una palabra, pero no importa, ella dice que no, menciona algo nuevo y él lo repite, y lo siguiente que recuerda es que todos sus sueños posteriores dicen esa nueva palabra.








