Capítulo 1
Arrugo la nariz al abrir los ojos poco a poco, solo para encontrarme un pie en la cara. Voy a ser bien sincero: no tengo ni puta idea de a quién pertenece este pie... ni dónde demonios estoy.
Me incorporo y veo a mi amigo Zain tirado en el sofá. Mi otro amigo, Arron, duerme detrás de mí, y Lauren no aparece por ningún lado.
Dos personas están frente a nosotros con los brazos cruzados cuando—
"¡Jarred?! ¿Montaste una fiesta?!" gritan, haciendo que mis amigos se despierten de golpe.
Hay cerveza por todas partes, cosas rotas, la cabeza me va a estallar y... espera, ¿dónde coño está mi otro zapato?
El móvil está muerto, y por lo que parece, anoche no llegué a casa.
Joder.
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Entro por la puerta principal y veo a mamá al teléfono. Se gira de inmediato y se lleva una mano al pecho.
"Dios mío, n-no. Acaba de entrar. Te llamo en un momento."
Cuelga el teléfono, y al instante sé que me va a caer la del pulpo.
"¿Dónde has estado?! ¿Sabes qué hora es? Mejor dicho, ¿sabes qué día es? ¡Porque no es el mismo en el que saliste por esa puerta! ¡Se supone que debías volver el mismo día que te fuiste, Channum!"
Regaña.
Regaña.
Regaña.
Eso es lo único que hace mi madre. Si dieran medallas por regañar, se las llevaría todas.
"Oye—" hago un gesto con la mano mientras ella cruza los brazos. "Ya volví. Eso es lo importante—"
"¡VOY A PERDER LA CABEZA!" grita.
Y aquí vamos otra vez...
"Me da igual que hayas vuelto. Bueno, no, sí me importa. Pero necesito que vuelvas el mismo día que te vas. ¡No es tan difícil, Channum! Desde que tu padre murió—"
La ignoro mientras me acerco al frigorífico y agarro el cartón de zumo de naranja. Si dieran trofeos a quienes repiten lo mismo una y otra vez, mi madre también se llevaría el suyo.
"¡Y sé que has estado bebiendo!" la oigo decir antes de servirme un vaso de zumo. "¿Y sabes lo que pienso?!"
Pregunta mientras me llevo el vaso a los labios.
"Que deberías hacerte la prueba del sida—"
Escupo el maldito zumo por toda la encimera. Hasta me sale por la nariz, lo que me cabrea aún más.
"¿De dónde coño ha salido eso?!" me giro y la miro con cara de pocos amigos, limpiándome el zumo con el brazo.
"¡Quién sabe dónde has estado!" me suelta.
"¡Hostia, ¿es que tienes que saberlo todo?! ¿Quieres—quieres ponerme un puto GPS? Mejor aún, contratemos a alguien para que me siga y grabe cada uno de mis movimientos en directo. ¿Te gustaría? ¿Así cerrarías el pico de una vez?!" le suelto.
La cara de mamá se pone roja como un tomate mientras traga saliva con fuerza.
"No eres el único que lo está pasando mal con la muerte de tu padre—"
"¡ME IMPORTA UNA MIERDA!" grito, aunque no sea verdad. "Me da igual... mamá. Solo quiero salir con mis amigos y que me dejen en paz. Déjame en paz. Solo déjame en paz..."
Niego con la cabeza mientras la miro.
Ella asiente lentamente. Veo el dolor en su cara, aunque no era mi intención. Estoy harto de que saque el tema de papá.
"Dame el móvil..." dice, extendiendo la mano.
"No—"
"¡DAME EL MÓVIL, CHANNUM MCBRIDGE!" grita.
Me acerco hecho una furia y le estampo el teléfono en la mano antes de irme a mi habitación como un huracán.
Papá nunca me habría controlado así... ¿por qué ella sí?
Cierro la puerta de un portazo tan fuerte que rebota y se abre otra vez, así que la cierro de nuevo antes de tirarme de espaldas en la cama.
El año que viene me piro de aquí, y no vuelvo ni de coña.
Me incorporo, agarro la guitarra y empiezo a tocar.
"¡NO TENGO UNA PUTA VIDA, TODO PORQUE MI PADRE SE MURIÓ, Y EN VEZ DE LLORAR Y SEGUIR ADELANTE, MI MADRE PREFIERE DARME EN LOS COJONES!"
"¡Channum, sigue así, hijo!" la oigo gritar.
Pongo los ojos en blanco y lanzo la guitarra a un lado.
Odio este sitio.
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Lo que más odio del instituto es que no es un escape.
Bajo del coche mientras mamá viene detrás de mí.
"Quiero que vayas a clase, Channum. No me hagas enterarme de que has vuelto a saltarte las clases. ¡Y por el amor de Dios, hay carteles de 'prohibido fumar' por todas partes! Eres el hijo del director. Al menos demuéstrales que sabes leer. Ni siquiera es leer, es—"
La ignoro.
Entramos en el instituto y mamá me agarra suavemente del brazo. La miro. Es mucho más baja que yo. Se cree muy intimidante. Asusta a los demás, pero a mí no.
A mí nunca.
"Te quiero, Channum", me dice.
Aparto la mirada.
"¿Puedo ir a clase ya?"
Mamá me suelta el brazo con suavidad y me alejo. Hoy no estoy para estas gilipolleces.
Asistiré a una clase, solo a la de tutoría. Allí podrán pasar lista y demostrar que al menos estuve en el instituto.
¿No me merezco un punto extra por aparecer en este antro?
Entro en clase y me siento en mi pupitre. Normalmente vengo, me siento y me quedo en mi mundo hasta que alguien me busca las cosquillas. ¿Y quién es ese alguien?
"McBridge, me alegra que hoy nos honres con tu presencia."
El señor Hawks se lleva las manos a la cadera.
"Pero te voy a decir lo mismo que a todas las chicas que entran en mi clase: si desde el otro lado del aula puedo ver tu delineador, es que te has pasado tres pueblos."
Pongo los ojos en blanco, suelto un suspiro y me enderezo un poco.
"Gilipollas. Es un estilo, se supone que se tiene que ver."
Señala la puerta al instante, y sé que es mi pase para largarme.
Sonrío antes de levantarme, recoger mis cosas y salir. Pondrá mi asistencia porque sé que se pasará el día entero pensando en lo mucho que me odia, igual que todos los demás.
"Ve a la oficina de tu madre", me dice antes de que salga por la puerta.
Sí, claro.
Como si fuera a hacerle caso.
Salgo, me apoyo en la pared y saco un paquete de cigarrillos. Me llevo uno a los labios, lo saco del paquete y lo enciendo.
El sonido del tabaco quemándose me recuerda que me estoy matando poco a poco, pero no pasa nada. Al menos no es rápido...
Es tan lento que nadie se dará cuenta de que por eso empecé a fumar en primer lugar.
Para irme de aquí a mi puta bola, pero sin prisa.
Aspiro el humo lentamente cuando oigo risas.
Muevo los ojos hacia donde viene el ruido mientras suelto el humo.
Veo a dos personas.
—Jajaja —se ríe el estudiante mientras salta de un lado a otro, haciendo que el profesor haga lo mismo, como si intentara bloquearlo.
Arrugo la nariz al verlos. ¿Será alguna norma nueva que impuso mi madre? ¿Ahora los profesores tienen que bloquear físicamente a los alumnos?!
Ya me lo imagino... Oye, te juro que mataría a alguien si me hicieran esa mierda.
—Jajajaja —el chico corre alrededor del profesor, obligándolo a girar.
—¡BLAKE! —grita.
Me río antes de llevarme de nuevo el cigarrillo a los labios. Ese tío tiene más huevos que yo. Me pregunto qué tendrá de especial ese crío para que el profesor lo persiga. A mí normalmente me dejan ir y se limitan a apuntar mi nombre.
Sacudo la ceniza justo cuando el mismo chico vuelve a pasar corriendo, seguido del mismo profesor. Los observo mientras juegan al gato y al ratón... hasta que el profesor lo agarra y—
—¡No! ¡No! ¡No! ¡No!
El chico se cae hacia atrás, pero el profesor lo sujeta y lo levanta.
Ah.
Ya veo.
Esto es algo que se mira desde lejos...
En vez de preocuparse tanto por mí, mi madre debería preocuparse por toda esta mierda.
Hablando de mi madre...
Suelto el humo cuando la veo salir, con un walkie-talkie en la cadera y un portapapeles en la mano.
—Blake, cariño, ¿adónde quieres ir? —pregunta mientras el tal Blake se separa del profesor y se pone de pie.
Se rasca la cabeza y mira a su alrededor.
—Corre, corre... —murmura.
Alzo las cejas y tiro el cigarrillo, viendo cómo vuela por el aire antes de caer al suelo.
Mi madre me mira, baja los brazos y me fulmina con la mirada.
Le sonrío y levanto una mano a modo de saludo.
—¡Corre! —grita de repente Blake antes de darse la vuelta y salir pitando, obligando a mi madre y al profesor a perseguirlo.
Oye.
¡Este tío me cae bien!
Me doy la vuelta y vuelvo a entrar.
Aunque no tengo móvil, mis amigos están aquí. Así que quedamos en el baño de nuestro pasillo.
—¿Dónde coño estabas? —le pregunto a Lauren cuando se acerca.
Se echa el pelo hacia atrás por encima del hombro.
—Intenté deciros que nos fuéramos, pero nadie me hizo caso, así que me fui a casa. Me gusta salir de fiesta, pero no me gusta meterme en líos. Eso se lo dejo a vosotros, a Zaine y a Arron.
Es la responsable del grupo... bueno, más responsable que el resto. Aunque sigue haciendo novillos con nosotros, así que algo es algo.
—¿Adónde vamos hoy? —pregunta mientras esperamos a los demás.
Me apoyo en la pared con los brazos cruzados.
—A cualquier sitio menos aquí.
Asiento lentamente cuando llega Zaine. Nos chocamos los puños antes de que aparezca Arron detrás de él. También le choco los puños, y nos largamos.
—Tenemos que salir por la puerta lateral porque mi madre está fuera persiguiendo a un tío —les digo mientras me miran con cara de no entender nada.
—Un crío especial...
—Ahhh —asienten todos.
Salimos por la puerta lateral.
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Hay un lago que está acordonado porque es propiedad privada. Pero nos gusta colarnos aquí a beber porque es precioso. Cuando el sol se refleja en la superficie, parece que hay diamantes brillando sobre el agua.
Me llevo la botella de cerveza a los labios mientras pienso en la vida.
En la cruda, crudísima realidad de la vida.
Flashback—
Voy sentado en el asiento del copiloto del coche.
—Y entonces se me ocurrió que, si volvía a jugar al fútbol, quizá tendría una razón para vivir... —le digo a mi padre mientras habla por el Bluetooth.
—No, te dije que tenía que posponer esta reunión —dice mi padre levantando un dedo.
Típico.
Me recuesto en el asiento y cruzo los brazos.
—Vale... o-okay. Sí, cuídate.
Mi padre cuelga y me mira.
—¿Qué decías, campeón?
—Bueno, estaba pensando... —empiezo, pero su teléfono vuelve a sonar.
Me hundo en el asiento y vuelvo a cruzar los brazos.
Mi padre empieza a hablar.
—¿Para qué tuviste un hijo? —pregunto, sin pensar que me hubiera oído.
Pero la conversación no dura mucho y cuelga.
El coche se queda en silencio un momento antes de que—
—Tuve un hijo porque quise —dice mi padre.
Siento que las mejillas me arden, pero el orgullo no me deja callarme. Siento que siempre elige su trabajo antes que a mí.
—Pues mira, igual deberías haber adoptado a tu trabajo, porque es ahí donde va toda tu atención —le suelto.
Llevo un tiempo intentando hablar con él, y nunca tiene tiempo para mí.
—Tengo un trabajo, chaval. Tengo que poner comida en la mesa, un techo sobre tu cabeza, ropa en tu espalda—
—¿Y a qué precio?! —lo interrumpo—. ¡Es que ni siquiera te importo!
—Eso no es verdad, Channum—
—¡SÍ QUE LO ES! —grito.
Era la primera vez que le gritaba a mi padre.
—¡SÍ QUE LO ES!
Niego con la cabeza.
—Te voy a escribir una canción —digo, asintiendo mientras lo miro—. Y se va a llamar—
—Channum, cuidado—
**¡CRASH!**
No recuerdo nada después de eso...
Pero me dijeron que un coche se saltó un stop.
Todo pasó muy rápido.
Pero sí recuerdo cuando me dieron la noticia.
La noticia de que lo último que hice con mi padre fue pelearme con él.
Fin del flashback—
Me llevo de nuevo la botella a los labios y doy un trago largo.









I'm already loving it author you're the best writer 🥰🫶
I’m not sure why but I got a weird since of Deja vu on the last sentence, have you used that in another book? Anyway great start hon!!! I love Channum already, I always like the misunderstood ones lol! And Blake seems like he’s going to be one of my favorites too!!!
grieving is difficult and different for each person, child, teenager. this is a good starting chapter. looking forward to this read.