El sabor dolor
El sol escupía fuego sobre las tablas podridas de un pueblo minero olvidado por todos, un agujero muerto donde hasta los perros parecían demasiado cansados para ladrar.
Tierra blanca cubría las calles, los pozos, los huesos olvidados de quienes habían cavado demasiado hondo en busca de promesas vacías.
Sentado en un escalón de la cantina, con un cigarro húmedo colgándole de los labios y un sombrero más agujereado que su conciencia, estaba
Roger Iliteratus.
Bandido, tramposo y ladrón de niños si le pagaban suficiente.
Sus botas gastadas pateaban distraídamente el cadaver de el cantinero, el cual asesinó porque no tenia ganas de pagar la cuenta, bueno, mató a todos en el pueblo para un descuento del 100%, se llevó lo brillante como el oro y rubís y algunas otras cosas que llamaron su atención, una de ellas una piedra extraña con textura amaderada y olor a café...
Roger no sabía mucho de minerales, ni le importaba; solo sabía que donde olía rareza, olía dinero.
Y dinero significaba poder. Y poder, en su mente podrida significaba no tener que temerle ni a Dios ni al
Diablo.
Todavía no sabía que había cosas peores que el Diablo.
Se largó en su caballo, viejo, huesudo y mas cansado que un esclavo, galopó hacia el atardecer buscando un lugar donde pasar la noche.
El atardecer se ponia con tintes rojizos inusuales pero que a roger le daban igual porque mientras cabalgaba recordaba entre risas a sus victimas, mataba por gusto porque ya de por si con su apariencia podria matar a un toro con solo mirarlo a los ojos, era mas feo que una patada a los huevos.
Despues de mucho rato se sentó entre unos arbustos a descansar, cuando a la distancia se comenzaron a escuchar huesos crujir, o estaba muy borracho o una maldicion le cayó, probablemente las 2, para distraerse un rato de el ruido que le taladraba el cerebro cual lobotomia se puso a analizar su botin, miró mas de cerca la piedra cafe extraña, la olio y la miro de cerca, por alguna extraña razon decidio darle una mordida, era como un pan duro con sabor a veneno, extrañamente Roger lo disfruto, pero despues de unos minutos su estomago se sintió como un enjambre de avispas furiosas desatadas y comenzó a vomitar negro.
Unas carcajadas que eran las suyas pero ya no de el, resonaron en el alrededor, no se asustó ni mucho menos, mas bien le generó placer y decidido que iria a robar mas de este material al dia siguiente, avaricioso de mentalidad.
El pobre no sabia lo que se le avecinaba ni pensaba en sus actos espontaneos que lo llevarian a la ruina...
Y las cosas se tornarían mas inexplicables y huespedes inesperados llegarian, Paladínes Legendarios y Heroes de leyenda se enfrentarán...
![Eres mía [#1]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_4344f13bc3a0abb8b1c504d5bd3ac0a3.jpg)







