Mates opuestos

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Summary

Ella es una Delta ruda y fuerte que no cree en el amor de los mates por que su madre en cuanto ella nació rechazó a su padre el Delta de la manada Winter Moon llamada así por que en todas las épocas del año nevaba, es muy inteligente, ama a su padre, a su nana, a su mejor amiga y a su novio, siempre se salta las reglas. Él es el hijo menor del Alfa de New Moon, su destino no es ser el próximo Alfa así que en lugar de entrenar su cuerpo a diario él entrena su mente, aun que es igual de fuerte que su hermano mayor es él mejor estratega de la manada por eso es Beta de su hermano, siempre ha seguido las reglas. Todo cambiara para ellos la noche en que el hermano mayor de él la lleve como prisionera por haber cruzado las fronteras y causar pánico en su manada ya que estaba teniendo una carrera clandestina con su ex novio quien ya encontró a su mate pero siguen siendo muy buenos amigos.

Genre
Fantasy
Author
Sayde
Status
Complete
Chapters
28
Rating
4.5 41 reviews
Age Rating
18+

Historia y Universidad

Narrador

Una noche de luna sangrienta una mujer de hermosa cabellera castaña clara, tez tan blanca como la nieve, sus ojos tan azules como el cielo, labios rosados naturalmente y con su rostro salpicado de pecas estaba en trabajo de parto.


— Te maldigo Vincent, te maldigo a ti y a esta niña que viene— miro a su mate con rencor, ella era una humana que se había visto envuelta en un mundo sobrenatural, ella nunca deseo eso, ella odiaba haberse metido con ese lobo.


— Dulce, cálmate por favor— hablo el lobo con tristeza, la partera le dijo a la mujer que pujara un poco más, ella lo hizo pujo hasta que se escucho el primer llanto de la bebé, la partera la limpio y después la olfateó, los bebés lobos tenían un olor diferente al de los bebés humanos.


Dulce la mate de Vincent había jurado que si esa niña era igual a su padre la abandonaría y rechazaría a Vincent por obligarla a estar a su lado, pero si la niña era humana se la llevaría con ella.


— Felicidades Delta Vincent, su hija será una fuerte Delta— la partera era una híbrida loba y bruja de primer rango de las más débiles, por eso su trabajo era ser parteras, nanas o sanadoras.


— Lo repito te maldigo a ti Vincent Pretov y a esa bastarda, Yo Dulce Farías te rechazó a ti Vincent Petrov como mi mate y rechazo ser madre de esa bastarda— Vincent cayó al suelo su pecho dolía, su lobo aullaba triste por el rechazo.


— Señor debe aceptar el rechazo ya que si no lo acepta morirá—Vincent amaba a Dulce pero ella siempre lo odio, él no entendía el motivo de su odio pero quería que fuera feliz y a su lado no lo era.


— Yo Vincent Petrov aceptó tu rechazo, Dulce Farías— Dulce se levantó adolorida pero poco le importo, la bruja de medio rango de la manada entro en la habitación lista para borrar los recuerdos de esa asquerosa humana.


Dulce cayó desmayada, los guerreros de la manada la arrastrían fuera de la manada hasta la carretera, para que no pudiera volver a la manada, Vincent veía con dolor cómo arrastraban a su ex mate.


La bebé empezó a llorar, la bruja de medio rango salió de la habitación sin mirar a nadie las brujas de medio rango se encargaban de borrar los recuerdos y ser consejeras de los Alfas y Lunas, además de criar a los futuros Alfas.


Las brujas de rango superior eran las que se encargaban de cuidar y salvaguardar el secreto de los seres sobrenaturales, además de encontrar parejas para las demás brujas y que la magia no se extinguiera.


— Darla ¿puedo cargar a mi bebé?— Darla la bruja de primer rango asintió, le entregó a su bebé.


— Si me lo permite Delta Vincent quisiera ser la nana de la pequeña— Vincent asintió, su hija no tendría una madre pero sabía que con ayuda de Darla su hija tendría una buena crianza —¿Como la llamara?—


— Se llamara Roxie, mi pequeña Roxie Petrov— la bebé dejo de llorar, el lobo de Vincent seguía triste por el rechazo de su mate pero con su pequeña superaría esto.







18 años después...

Narra Roxie:

Me levanto al escuchar a mi nana Darla tocar mi puerta insistentemente, mi cabello teñido de blanco seguramente parecerá un nido de pájaros, abro la puerta.


— Tienes 15 minutos para bañarte y cambiarte tienes que ir a inscribirte a la universidad de la manada—


— No quiero nana, tengo sueño— hice mi mejor cara cachorra.


— Eso te pasa por llegar a dormir tan tarde, deja de discutir conmigo y ve a apurarte— se fue por el pasillo y yo entre en mi habitación para apurarme, me metí a bañar.


Dejen me presento como es debido, soy Roxie Petrov tengo 18 años y soy una licántropa, mi loba se llama Katherine somos unas lobas blancas aun que todos en la manada son blancos.


— Eso no es cierto Lee es diferente—


— Si es cierto, pero Lee es adoptada— Lee es mi mejor amiga, en realidad se llama Zaylee pero odia su nombre, ella era una Rouge cuando era una niña pero fue adoptada por una familia Omega, pues ella es una Omega.


Yo y ella somos polos completamente opuestos, yo soy la chica ruda que se salta la mas simple regla, en la escuela nadie se metía conmigo y no solo por ser ruda si no por ser novia del futuro Alfa.


Lee es mas bien una chica tierna que cumple las reglas al pie de la letra, sus padres dicen que soy una mala influencia para ella pero es todo lo contrario yo evito que se meta en problemas.


Mi novio el futuro Alfa es igual a mi un chico rudo nunca ha tenido fama de mujeriego pues somos novios desde los 14 años pero siempre fuimos amigos de niños junto con su Beta Claus y Lee.


Salgo de bañarme y voy a mi armario, la mayor parte de mi ropa es de color negro, gris, vino, roja y blanca por que los colores mas vivos me hacen sentir ñoña, aun que tengo pantalones de mezclilla claros, me pongo un vestido negro con unas botas del mismo color, largas que me llegan por encima de la rodilla.

Esta nevando como siempre pero ya estoy acostumbrada al frío, me pongo unas botas negras que me llegan más arriba de la rodilla son de tacón, el que sea ruda no significa que no me gusten los vestidos, los escotes descarados y las zapatillas.


Me cepillo mi cabello y lo dejo suelto, no hay necesidad de maquillarme pues mis pestañas son naturalmente largas, curvas y negras, mis labios son rosados naturalmente, antes odiaba mis pecas pero aprendí a amar cada parte de mi, no es un proceso fácil pero creo que logre superar mis inseguridades hace tiempo.


Salgo de mi habitación y desayuno rápido, escucho un carro estacionarse afuera, termino mi café, beso la mejilla de mi nana, mi papá seguramente está entrenando a los nuevo lobos.


Subo a lavarme los dientes, me miro por última vez en el espejo, naturalmente soy hermosa y mi cuerpo es esbelto a pesar de que me gusta comer a cada rato.


— No llegues tarde— me grita antes de que salga de la casa.


— No lo prometo— salgo de la casa y miro a mi hermoso novio al volante de su Jeep negro con asientos de cuero negro, me iba a subir de copiloto pero ya estaba Claus ahí.


— Paso por mi primero perra, te toca ir atrás— sonríe mientras asoma medio cuerpo por la ventana.


— Tienes exactamente 3 segundos antes de que te saque por la ventana— empiezo a contar y antes de que llegue al tres lo tomo de la cabeza y lo tiro al suelo lleno de nieve —Y perras tus novias yo soy una loba— sonreí y me subí, Lennox me miraba divertido, nos besamos a modo de saludo.


— Ya apúrate Claus aun tenemos que pasar por Lee— Claus se levanto del suelo se sacudió la nieve y se subió en la parte de atrás,


En el camino Claus me acusaba de haberlo lastimado pero yo lo ignore completamente como siempre, al llegar a la casa de Lee esperamos pacientemente a que saliera.


Salió de su casa sus hermanitos nos miraban desde la puerta tiene 4 hermanos menores, las Omegas pueden tener hasta 6 hijos en el vientre pues son las que mejor lo soportan y sus cuerpos están diseñados para eso pero deben estar transformadas en lobas para poder soportarlo.


— Listo vámonos— dice alegremente mi amiga.


— Hola guapa— mire a Claus por el retrovisor, toca la mejilla de mi mejor amiga que rápidamente se pone como tomate.


— Vuelve a tocarla con tus asquerosas manos de mujeriego y te romperé uno a uno los huesos de la mano— Claus levanto las manos.


— Esa es mi chica— sonreí, Lorcán y yo cuidábamos a Lee como si fuera nuestra hermana pequeña, es tan inocente que a veces mi instinto protector sale a la luz.