Prólogo
El nacimiento de un bebé debe ser algo anhelado, estresante, hermoso y único. Los padres deben celebrar la incorporación de un nuevo miembro a la familia, una pequeña extensión de ambos, pues de todo esto, la palabra estresante encaja mejor.
—Ya casi está, sólo un poco más, Binna.
La chica volvió a pujar en cuanto una contracción volvió a golpearla, cada una más fuerte que la anterior, le quitaba el aliento y le hacía sentir deseos de gritar como si eso fuera a disminuir el dolor que su cuerpo estaba soportando.
La falta de aire en sus pulmones le hizo apoyar la cabeza hacia atrás en esa pared. Su pecho subía y bajaba rápidamente, el hombre frente a ella era el único allí alentándola a no rendirse. Podía notar temor en sus ojos oscuros combinados con un brillo de esperanza.
Sin JungKook allí...el parto fuera más complicado, sin duda alguna.
—No puedes rendirte, hazlo por el bebé.
Claro que no iba a rendirse, sólo necesitaba un momento, su cerebro parecía intentar enviarle señales a su cuerpo para intentarlo una vez más. Si hacía el menor ruido las criaturas de afuera vendrían por ellos, si eso pasaba...sería una escena macabra, un baño de sangre seguro. Si todo eso hubiera ocurrido meses atrás no estuviera dando a luz en medio de un apocalipsis.
La tensión en su espalda baja regresó, cerró sus ojos con fuerza y pujó, su mandíbula se tensó ante el esfuerzo que hacía. Sus manos se aferraron al colchón sucio debajo de su cuerpo.
Y entonces el dolor fue reemplazado por alivio combinado con cansancio. Binna se dejó caer hacia atrás intentando recuperar el aliento, JungKook se apresuró a envolver el pequeño cuerpo del bebé en una manta blanca intentando callar su llanto.
Sobrevivir en un apocalipsis con un bebé sería complicado.
Que una familia permaneciera unida en medio de la infección ya era algo difícil de ver.
Pero la esperanza es lo único que se pierde, ¿No es así?








