Izuku × Fuyumi #1
Izuku estaba agotado, la presión de la Universidad de Héroes y el peso de ser el portador del One For All lo tenían al límite.
Sus prácticas de “trabajo de campo” lo habían llevado a la Agencia de Héroes de Endeavor, junto con Bakugo y Shoto.
Ahora el peliverde estaba en la imponente mansión de la familia Todoroki, la cual no se sentía como un hogar, sino como un cuartel general.
Izuku Midoriya y Katsuki Bakugo se encontraban incómodamente sentados a una mesa inmensa, esperando la cena por órdenes de Endeavor.
Endeavor, con su presencia dominante, tomó la palabra.
— Ustedes dos, están aquí para aprender lo que significa el éxito. Y en mi casa, comerán como hombres de éxito.
Llevaba un delantal sencillo sobre ropa casual y una sonrisa pequeña, la única calidez en la habitación. Era Fuyumi Todoroki.
— Bienvenidos, Midoriya-kun, Bakugo-kun. Me alegra que papá haya decidido tener invitados. Por favor, siéntense cómodos. Soy Fuyumi, y la cena está casi lista.
Bakugo bufó, mirando el plato.
— Como si a mí me hiciera falta comer ‘como un hombre de éxito’. ¡Yo ya soy el éxito!
Fuyumi soltó una risita suave que solo Izuku pareció notar. Era un sonido tan inesperado que lo relajó ligeramente.
Izuku se inclinó rápidamente.
— M-muchas gracias por la invitación y la comida, Todoroki-san. H-huele increíble. Es un placer conocerla.
— El placer es mío, Midoriya-kun. Shoto habla muy bien de ti, aunque de una manera muy sutil. Él te considera un gran rival y amigo.
El comentario hizo que Shoto, que estaba sentado en silencio, mirara a su plato. Izuku se puso rojo de los nervios, rascándose sutilmente la nuca.
Mientras Fuyumi servía una sopa humeante, Natsuo, el hermano mayor, hizo un comentario sarcástico.
— Vaya, aquí cenando con los cachorros de papá. No puedo creer que aún te molestes en hacer estas cenas familiares, Fuyumi. Parecemos una foto forzada.
Los 2 invitados detuvieron su comida, Izuku miró a otro lado levemente incómodo, mientras que Katsuki veía de reojo al peliblanco, casi queriendo lanzarse sobre él.
La sonrisa de Fuyumi se tensó un poco, pero se recuperó al instante.
— Natsuo, por favor. Midoriya-kun y Bakugo-kun son nuestros invitados. Necesitamos al menos un momento a la semana para... intentar ser normales.
Endeavor gruñó, dándole una leve mirada a Fuyumi.
Izuku sintiendo la tensión del momento, decidió intervenir.
— Todoroki-san, si no le importa que pregunte... Shoto nos dijo que es maestra. ¿Enseña en la UA?
Fuyumi se sintió aliviada por el cambio de tema.
— Oh, no, para nada. Yo enseño a niños de primaria. Es muy diferente a la intensidad de la vida heroica que ustedes llevan.
— ¡Es... increíble! —comentó Izuku—. Los niños pequeños son el futuro. Debe ser muy gratificante.
Una sonrisa genuina apareció en el rostro de Fuyumi.
— Lo es. Es pura alegría. Hoy, uno de mis estudiantes logró atarse los cordones por primera vez. Ese pequeño acto de autosuficiencia es, para mí, tan importante como detener a un villano.
Izuku se quedó mirándola. Sus palabras resonaron con él, el chico que siempre había valorado los pequeños actos de bondad.
— Estoy completamente de acuerdo. A veces, la parte más difícil del heroísmo es recordar que no todo tiene que ser un Smash. A veces es solo dar un paso al frente por lo que parece pequeño.
Fuyumi sintió una punzada de afecto por el joven. Izuku no la miraba como la hermana de Shoto, o la hija de Endeavor. Sino como una persona cuyo trabajo importaba.
— Me alegra que alguien lo entienda, Midoriya-kun.
Al terminar la cena, Shoto acompañó a los chicos a la puerta.
— Gracias por venir. El entrenamiento mañana es a primera hora.
Katsuki solo bufó pero no dijo nada, pero Izuku asintió en agradecimiento.
— Sí, ¡gracias, Todoroki-kun! —Mientras Izuku se ponía los zapatos, Fuyumi se acercó rápidamente, deslizando una pequeña nota doblada en su mano, sin que Endeavor se diera cuenta.
— Ten mi número. Para que puedas pedirme consejos sobre cómo balancear el trabajo y... la vida. O si quieres hablar de actos heroicos pequeños. — Susurró Fuyumi, con la mirada fija en el suelo.
Izuku sintió su corazón palpitar más fuerte.
— ¡L-lo haré! G-gracias, Todoroki-san.
Izuku salió de la casa con la nota apretada en su palma, sintiendo que había ganado algo más valioso que una lección de combate.
Había ganado una conexión silenciosa con la hermana de su mejor amigo. Algo que después de pensar en ello se puso nervioso.
La semana en la Agencia de Endeavor era brutal.
Un villano con un Quirk de dispersión de energía obligó a Izuku, Shoto y Bakugo a esforzarse al límite.
Izuku, en un intento desesperado por proteger a un civil, recibió una ráfaga que le causó quemaduras severas, aunque también agotamiento extremo por el uso excesivo del One For All en ese estado.
Aunque no era grave, Endeavor decidió que Izuku debía recuperarse bajo estricta supervisión.
Y la supervisión, para sorpresa de todos, recayó en la única persona que no era un héroe profesional a tiempo completo: Fuyumi.
Endeavor había ordenado a Fuyumi que se asegurara de que Izuku descansara, viéndolo como una forma de mantener el activo de la UA vigilado sin distraer a sus otros pasantes.
Izuku estaba tumbado en una habitación de invitados, sintiéndose inútil y avergonzado de haber fallado.
Entonces escuchó un golpe suave en la puerta.
— Midoriya-kun, ¿Puedo pasar? — Se escuchó una voz femenina detrás de la puerta, una que Izuku logró reconocer.
— ¿Eh? ¡Claro, sin problema!
Fuyumi entró con una bandeja y una expresión de suave preocupación.
— Te traje un poco de té de hierbas y un analgésico. También traje galletas para que el analgésico vaya de la mano con la digestión.
— Todoroki-san, no es necesario. Lo siento, por haber causado problemas. No debí haber excedido mi límite. Izuku intentó incorporarse, pero ella se acercó y lo ayudó a recostarse con una delicadeza sorprendente.
— Alto ahí. Absolutamente NO te disculpes. Tu instinto te dijo que protegieras, y eso fue lo que hiciste. Cualquier héroe que se precie haría lo mismo. Ahora, a descansar.
Fuyumi puso la bandeja en la mesita de noche. El aire en la habitación se sentía más fresco de repente.
— ¿Está usted usando su Quirk...?
Fuyumi asintió.
— Solo un poco. Baja la temperatura de la habitación. Ayudará a que tus quemaduras sanen más rápido y calmará tu sistema nervioso. Es mi versión del Quirk de mamá.
Izuku no pudo evitar mirarla. Con el cabello suelto, sin el delantal de cocina, se veía más hermosa.
— Se tomó la molestia... ¿No tiene que ir a su trabajo? — Izuku inició una plática antes de que ella se diera cuenta de su sonrojo.
— Pedí el día libre. Mis pequeños son muy ruidosos y, francamente, necesito una dosis de calma. Estar aquí contigo, cuidando de alguien que es tan genuinamente bueno, es un buen recordatorio de por qué hago lo que hago. Tu escuela necesita que te recuperes.
Los dos pasaron las siguientes horas charlando. No sobre las pasantías o algo relacionado con el mundo heróico, sino sobre un poco de la vida.
Cabe decir que Fuyumi comenzó ayudar a Izuku con su problema de baja autoestima.
Al ser maestra pudo notar lo sobre exigente que podía ser el peliverde consigo mismo... también fue un poco de cortesía en las conversaciones que tenía con Shoto.
Así que aprovechando que ambos se pusieron en contacto en el segundo día de las pasantías, Fuyumi comenzó a aconsejarlo a como tener más seguridad en sí mismo y también como controlar su ansiedad.
— Nunca pensé que la presión sería tanta. Siento que cada decisión que tomo es vista por millones. ¿Cómo lo maneja usted, Todoroki-san, lidiando con su familia y aún así siendo tan... tranquila? — Preguntó Izuku, mirándola con genuina curiosidad.
Fuyumi se sentó en una silla junto a la cama.
— No siempre soy tranquila, Midoriya-kun. Me frustro, me enojo, grito a veces. Pero entendí que no puedo curar a todos a mi alrededor, no a mi padre, no a Natsuo, no a mi pasado. Solo puedo curar el pequeño círculo a mi alcance.
Izuku no pudo evitar estar mirándola directamente, sintiendo que podía confiarle cualquier cosa.
— Su Quirk es hielo, ¿verdad?
Fuyumi asintió levemente.
— Sí, pero es más débil que el de Shoto. Solo sirve para crear frío. Es útil para cocinar o mantener la cabeza fría.
— Yo creo que es muy bueno. El frío puede usarse para detener un sangrado, o para calmar el dolor. — Hablaría Izuku, mirándola emocionado—. Para mí, su Quirk es bastante útil en esos casos de emergencia.
Fuyumi se sonrojó profundamente ante esa interpretación. Nadie había elogiado su Don de esa manera.
— Gracias, Izuku-kun. Nadie me había dicho eso antes. — Susurró Fuyumi, pero lo suficiente como para que el peliverde la oyera—. Mi Don de hielo siempre se sintió tan... insuficiente, especialmente al crecer en esa casa.
Izuku sintió el peso de la confesión, se sintió feliz que ella estuviera confiando un poco en él. Así que consideró que sería justo hacer lo mismo.
— Te entiendo. Yo crecí sintiéndome inútil porque no tenía un Don en absoluto. Sentir que careces de lo que es muy normal hoy en día... es una carga muy pesada.
Los ojos de Fuyumi se suavizaron, y los ojos de Izuku, siempre tan intensos de energía, mostraron una vulnerabilidad inusual.
Fuyumi sintió que, quizás... podría abrirse y soltar un poco de la carga silenciosa que llevaba cargando durante años.
— ¿Sabes, Midoriya...? — Fuyumi tomó un poco de aire antes de continuar—. Mi mayor miedo es que, a pesar de todo mi esfuerzo, la distancia entre mi padre, Shoto y Natsuo nunca se cierre. Me aterra la idea de fallar en mantener unida a mi familia. Es un fracaso silencioso, ¿sabes? El tipo de fracaso que nadie ve en las noticias, pero que para mí significa mucho.
Izuku se inclinó ligeramente hacia ella, su voz baja y triste.
— Mi mayor miedo es el fracaso que sí sale en las noticias. Temo no ser lo suficientemente fuerte como para proteger a los civiles y a los que amo. Temo no estar a la altura de All Might. Y más que nada, temo que, si fallo, no habrá nadie que esté allí para darme la mano y decirme que hice lo mejor que pude.
Fuyumi extendió una mano y la colocó suavemente cerca de la mano de Izuku, sin tocarla.
— Izuku-san, puedo ver tu lucha. Eres tan brillante y bueno que me empieza a dar miedo lo mucho que te exiges. Por eso, me está gustando hablar contigo. Me haces sentir que lo que hago, por más pequeño que sea, es importante.
Tras eso, el corazón de Izuku comenzó a latir con fuerza. Él tomó su mano suavemente, sintiendo el frío suave de su piel.
— Fuyumi-san, te agradezco por ayudarme. Eres de las pocas personas que me han visto completamente agotado y no me han juzgado, sino que me has cuidado. Cuando estoy contigo, siento que no tengo que ser ‘Deku’, solo Izuku.
Ambos se quedaron en silencio, sus manos entrelazadas sobre la sábana cálida de la cama.
Fuyumi acordó de algo y habló con suavidad.
— El té ya está frío, ¿quieres que lo caliente?
Izuku se dió cuenta que había dejado de lado lo que Fuyumi había traído para él.
— No se preocupe, Fuyumi-san. Me lo tomaré inmediatamente. — Izuku se tomó el analgésico, luego dió un sorbo al té de hierba y dió una mordida a una galleta—. ¡Vaya, esto está muy bueno!
Fuyumi asintió felizmente al saber que lo que trajo gustó a Izuku que agarró otra galleta.
El uso de su nombre de pila, tan suavemente pronunciado, hizo que el corazón de Izuku y Fuyumi dieran un vuelco.
El límite de llamarse por su apellido había desaparecido, pero lo curioso es que ninguno de los 2 mencionó nada al respecto. Sólo decidieron disfrutar ese momento de tranquilidad y seguir hablando de sus hobbies.
Fin Del Capitulo.
Voy pasando historias poco a poco, comenzando con esta.
Que les siga yendo bien a todos!







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