Una sorpresa para el millonario

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Summary

SINOPSIS Polly es una joven entusiasta que ama ser ella misma. Tiene un empleo que satisface sus necesidades, amigas que la consienten, no tiene pareja ni está interesada atarse a una relación después de una mala experiencia. Es libre como el viento y solo quiere seguir disfrutando su vida de esa manera. Por desgracia, todo cambia en un fin de semana. La empresa en la que labora se va a la quiebra, dejándola desempleada y sin la liquidación que le corresponde. Esa misma tarde recibe la llamada de su hermana mayor avisándole que la salud de su madre ha empeorado. Y para rematar, sus amigas se mudan a otro país para iniciar su propio negocio. Sola y sin saber qué hacer, Polly analiza sus escasas opciones para poder salir adelante y ayudar a su madre en su enfermedad. Entre ellas, está ser dama de compañía o alquilar su vientre. Ambas descabelladas, pero su situación así lo requiere. Un hombre incrédulo al matrimonio. Una joven con serios problemas económicos. Una madre y una suegra astutas y chantajistas con tal de salirse con la suya… ver nacer a un heredero Murray. Una oportunidad para encontrar la felicidad. Bebés, risas y desventuras.

Status
Complete
Chapters
47
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4.9 99 reviews
Age Rating
18+

Capítulo 1

POLLY

—Polly, ¿sucede algo? —Escucho la voz de mi amiga Isolde a mi lado, pero no logró decir nada en respuesta.

Mantengo mis ojos fijos en la pantalla de mi Tablet leyendo y releyendo el mensaje que Recursos Humanos había mandado a mi correo apenas unos minutos…

Estimado empleado de la Compañía Silver Palace,

Debido a la situación por la que actualmente está atravesando la empresa, se ha tomado la lamentable decisión de liquidar parte de su valioso personal como medida urgente para solvencia de gastos que la empresa necesita en estos momentos.

Si le ha llegado este correo, es porque desafortunadamente usted ha sido incluido en la lista de despidos.

Le agradecemos apreciablemente por el tiempo laborado en nuestra empresa y esperemos pronto depositarle su liquidación correspondiente.

Atentamente

James Hurt

R.R.H.H.

—Creo que aún estoy ebria o dentro de un mal sueño —digo apenas parpadeando.

Se escucha un silbido que retumba en mi cabeza y airea los vellos de mi nuca.

—Demonios, chica —murmura Maja parada detrás del sofá. —Eso realmente apesta.

Rodea el sofá y me ofrece uno de sus jugos especiales para resacas mientras se acomoda en un lugar. El sabor era tan espantoso como el color, pero los resultados eran milagrosos.

La noche anterior habíamos ido a un bar con motivo de su despedida. Isolde y Maja habían decidido irse a su ciudad natal para iniciar en el negocio de hospedaje. Habían soñado con abrir cabañas en los fiordos noruegos, hicieron un proyecto con uno de los mejores constructores de obra civil del país, quien las oriento en planos y diseños y ahora lo habían hecho realidad.

—Lo sé —apagué la Tablet y dejé caer mi espalda en el respaldo del sofá sosteniendo el vaso en mi mano.

—¿Qué harás? —Isolde acaricia mi hombro suavemente dándome de su ánimo.

—Supongo que buscar un nuevo empleo de inmediato.

La noticia realmente me había tomado por sorpresa.

Tenía ahorros para mantenerme un par de meses, pero no podía quedarme sin hacer nada después de los últimos estudios clínicos de mamá. Mi hermana me había dicho que debíamos ahorrar por si se presentaba algún imprevisto y eso era lo que había estado haciendo desde algún tiempo.

Aunque con mi sueldo y mis gastos, no era gran cosa.

—Tranquila, tómate unos días antes de empezar de nuevo. Seguro que esta vez encontrarás algo mucho mejor —motiva Maja rebatiendo mi cabello haciéndome gemir dolorida.

No entendía cómo ellas estaban tan frescas si yo estaba muriendo por la maldita resaca. Mi cabeza punzaba y parecía una bomba de tiempo.

Había conocido a ese par cuando entré a mi carrera de negocios, al pasar del tiempo nos hicimos más amigas y nos mudamos a vivir las tres juntas en un cómodo departamento cerca del centro de la ciudad.

Siempre fueron claras en cuanto a la relación íntima entre ellas y honestamente, jamás me hubiera imaginado sus preferencias sexuales. Incluso llegué a asegurar que a Maja le gustaban los hombres por su forma de tratarlos, pero nunca se sabía con ella, era una caja de sorpresas.

Ahora se irían a Noruega a abrir su propio negocio en el mundo hotelero.

—Nuestra propuesta sigue en pie —la voz suave de Isolde me saca de mis pensamientos. Ni siquiera me di cuenta de cuando me quitó el vaso de mi mano —eres buena con los números, serías la administradora perfecta.

Maja asiente estando de acuerdo con su pareja y yo solo les sonrió a ambas en agradecimiento.

—Y vuelvo a agradecerles por la oferta. Saben que, si por mí fuera, hubiera hecho maletas, encantada de la vida, pero no puedo separarme de mamá en estos momentos.

Desvié mi mirada hacia el ventanal que daba a la calle siempre concurrida intentando distraer mi aflicción, pero nunca resultaba por más que intentara contar coches que pasaban.

Desde que Diane, mi hermana mayor, me había informado que nuestra madre estaba enfermando, mi vida casi se detuvo. A pesar de no ya vivir con ella, siempre estaba al pendiente de su bienestar.

Mamá Rebecca había tenido una vida limitada y empeoró cuando papá nos abandonó. Ella tuvo que trabajar noche y día para darnos una educación y una vida digna, pero su sacrificio le pasó la factura hace unos años.

Su salud había empeorado en el último año y no quería culpar a nadie; sin embargo, desde que Diane había anunciado su compromiso con Dalal, su prometido desde hace dos años, mamá Rebe no lo había tomado nada bien.

Dalal era un hombre de pensamientos y actitudes similares a papá y eso la afectó emocionalmente porque sabía cuál podría ser la vida marital de mi hermana. Fue tanta la inquietud de mamá que una noche nos juntó en una cena para suplicarme que yo convenciera a Diane de desistir de su compromiso.

Solo empeoré nuestra relación de hermanas… y la salud de mamá.

—Bien, pero si llegara a ocurrir una especie de milagro, sabes que estaremos felices de tenerte con nosotras. Eres una extensión nuestra, como un dedo de nuestra mano —asegura Isolde mientras abraza por la espalda a Maja que está asintiendo con la cabeza y mirada nostálgica.

—Presiento que soy su dedo meñique —las tres nos reímos durante unos minutos permaneciendo abrazadas—. Ya las extraño —siento que se me forma un nudo en la garganta mientras me aparto de ellas y miro el reloj en la pared.

Su vuelo saldría en un par de horas y tendría que decirles “adiós”, finalmente.

Después de estar cinco años pegada como lapa a ese par, ahora me quedaría completamente sola.

No iba a sobrevivir. Me daba pavor estar sola.

—Nosotras también, pero podemos hacer que funcione con videollamada por las noches —propone Maja con optimismo.

Ella siempre era la más entusiasta, fantasiosa y apasionada, mientras que Isolde era reservada, inteligente y calculadora, pero juntas eran el complemento perfecto y demasiado felices.

—Tontita, estamos a más de siete horas de diferencia y aún no sabemos que tal funcione el internet —los ojos de Maja se abren y antes de que objete por el internet limitado, Isolde le murmura algo en su oído que hace que sus mejillas se pongan rojas y muerda su labio.

Sentí saltar mi vena envidiosa al ver el amor en sus miradas.

En verdad, no quería estar sola. Deseaba experimentar un amor como el de ellas, pero cada vez me hacía a la idea de que eso no era para mí.

A veces, soñaba con un hombre a mi lado, arriba o debajo de mi cuerpo. Deseaba sentir cariño, caricias y amor, igual de cursi y maravilloso como el de mis amigas, pero cuando despertaba mi realidad era otra.

El amor no era para mí.

Los traumas de mi infancia tenían que ver con eso y también el idiota que juró amarme más que nada en el mundo y a la primera oportunidad se fugó con la recepcionista del hotel en el que trabajábamos.

Estaba tan sumida en mis pensamientos que las chicas tuvieron que hablarme un par de veces para entregarme mi móvil para atender la llamada entrante.

Con solo ver el número en la pantalla mi corazón se saltó del pánico.

—¿Diane?

Después de escuchar a hermana mayor, tomé mis cosas y salí del departamento corriendo como loca, rumbo hospital.

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