Prólogo
El reino de Solgard era gobernado por el rey Lewis y el rey George, dos monarcas piadosos y justos. Su pueblo los amaba, y bajo su reinado los campos daban buenas cosechas, los mercados rebosaban de vida y las campanas del castillo sonaban siempre con alegría.
Pero dentro de los muros del palacio había una espera aún mayor que cualquier fiesta: el nacimiento del heredero.
Llegó el día.
El cielo parecía más claro que nunca cuando el príncipe finalmente nació.
El rey Lewis, con los ojos brillando de felicidad, salió al balcón del castillo y proclamó a todo el reino:
—¡Ha nacido el príncipe de Solgard!
Las campanas repicaron durante horas, los aldeanos celebraron en las calles y el castillo se llenó de música.
Días después, para celebrar al pequeño heredero, los reyes organizaron un gran banquete e invitaron a las naciones hermanas: la casa de los Verstappen, los Gasly, los Alonso y los Ocon. El gran salón estaba iluminado por cientos de velas. Los nobles conversaban, reían y admiraban al príncipe dormido en los brazos del rey George.
Pero entre las columnas del salón, donde la luz apenas tocaba el suelo de mármol… apareció una figura.
Un hombre vestido con túnicas oscuras.
El hechicero Nico Rosberg.
Su mirada estaba clavada en el rey Lewis con una sonrisa fría, afilada como una daga.
—No recuerdo haberte invitado —dijo el rey Lewis con firmeza—. Este es un día de alegría. Márchate.
La sonrisa del hechicero se volvió más oscura.
—¿Alegría? —repitió Nico—. ¿Después de que rechazaste mi lealtad… y mi corazón?
El salón quedó en silencio.
Entonces Nico levantó su bastón y su voz resonó por toda la sala como un trueno antiguo.
—¡Escuchen todos! Que este príncipe, heredero de Solgard, cargue con el destino que su padre provocó.
Las velas temblaron.
—Desde este día y hasta que el destino decida lo contrario, el príncipe será cisne bajo la luz del sol y humano bajo la sombra de la luna. Cuando el amanecer toque el lago, sus alas serán blancas y su voz será canto. Solo cuando caiga la noche recuperará su forma humana. Y este hechizo solo podrá romperse con un amor verdadero que lo reconozca más allá de su forma.
Un viento helado recorrió el salón.
Antes de que alguien pudiera detenerlo, Nico Rosberg rió suavemente y desapareció entre sombras, dejando a todos paralizados por el miedo.
Los días siguientes fueron un torbellino de desesperación.
Los reyes buscaron hechiceros, sabios y brujas de tierras lejanas.
Pero ninguno pudo romper el hechizo.
El príncipe creció sabiendo la verdad. Cada amanecer, su cuerpo cambiaba y plumas blancas cubrían su piel. Cada noche, cuando la luna subía al cielo, volvía a ser humano.
Con el corazón lleno de dolor, el rey Lewis ordenó construir un jardín inmenso dentro del castillo. En su centro, un lago brillante como un espejo.
—Aquí estarás a salvo —le dijeron—. Mientras seas cisne, este será tu hogar.
El príncipe aceptó, aunque en su interior soñaba con algo más allá de las murallas.
Los años pasaron.
Y aunque el lago era hermoso y el jardín estaba lleno de flores, el destino… siempre encuentra caminos que ni los reyes pueden cerrar.
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Empezando nueva historia. ❤️
Abril 💜








