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¡Feliz cumpleaños Jungkookie!

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Sinopsis

Salir a celebrar el cumpleaños de tu ídolo puede ser divertido... aunque nunca esperas encontrártelo de verdad. Jungkook solo iba al karaoke con sus amigos para celebrar su cumpleaños. No sabía que entre tantas luces y canciones alguien iba a proclamarse su esposo y cantaría una de sus canciones en su honor. Taehyung no planeaba nada, solo quería festejar a su manera el cumpleaños de su cantante favorito. Pero el destino es caprichoso... y esa noche los juntó en el mismo lugar. Kookv | Fan x idol | Comedia | Romance | Oneshot largo | Fluff Una idea por el cumpleaños de Jungkook 💗🥳 Esta historia, sus personajes y escenas son creación original. No se permite su reproducción o adaptación. Gracias por leer y respetar mi trabajo ✨

Genero:
Romance
Autor/a:
Eterna Aurora
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

¡Es mi esposo aunque aún no lo sepa!

Hwarang Lounge estaba en una de las zonas más exclusivas de Seúl, vibrando con luces bajas y mesas llenas de copas todo el tiempo. La música se mezclaba con las carcajadas de los grupos dispersos, todos demasiado relajados para notar que allí dentro se reunían nombres influyentes.

En una esquina la mesa más ruidosa era la de ellos, Jimin llorando de la risa por un mal chiste, Jin aplaudiendo con elegancia y las mejillas sonrojadas de tanto vino, y Yoongi escondiéndose tras su vaso como si no fuera parte del escándalo.

Taehyung con el rostro iluminado por ese brillo pícaro que solo mostraba cuando tenía más soju del que admitía, se puso de pie de golpe.

—¡Voy a cantar! —anunció con una solemnidad fingida, alzando la mano como si pidiera permiso para hablar en clase.

—¡Dios mío, agárrenlo! —Jin exageró aunque su sonrisa traicionaba el tono de advertencia.

—Esto va a ser histórico —rio Yoongi cruzando los brazos —¡por favor no te caigas! —soltó mientras lo veía caminar hacia el escenario con pasos torpes y sacándole la lengua con burla.

—¡Si desafinas te bajo del escenario yo mismo! —gritó Jimin con el celular listo para grabar.

Tae subió al pequeño escenario improvisado, serio al principio hasta que le pasaron el micrófono y esa chispa juguetona apareció en sus ojos.

Se aclaró la garganta, acomodó su chaqueta con una sonrisa coqueta y con una teatralidad absurda se dispuso a hablar, o eso intentó...

—Hoy está de cumpleaños el amor de mi vida —su voz se escucho aguada y segura.

El murmullo fue inmediato, varios se giraron a mirar la mesa de sus amigos que soltaban carcajadas y chiflidos. Motivando al público.

—Él no me conoce... —continuó pausando lo justo para que el público soltara la risa por la mueca divertida de Tae.

Desde la mesa Jimin gritó: ¡Todavía no, pero ya verás! y todos rompieron en carcajadas.

Tae sonrió de medio lado, saboreando el juego, alzando los hombros para continuar.

—¡Pero no importa, es mi esposo igual! —se rio —¡Feliz cumpleaños, Jungkookie, donde quiera que estés!

Un aplauso cálido recorrió el lugar, algunos entre risas, otros murmurando lo adorable que sonaba ese chico de voz grave y sonrisa tímida.

Todos sabían de quién hablaba, el cantante mundial Jeon Jungkook, hoy era su cumpleaños y era imposible que alguien no lo notara, ya que la ciudad entera estaba empapelada con su rostro en anuncios o notas de sus fans.

Taehyung pidió la canción y con el primer acorde deyes or no, dejó que su voz se tiñera de una sinceridad inesperada. Ya no era solo un juego, cada nota cargaba con una ternura genuina, cantándole a un fantasma que solo él podía ver.

Sus amigos, seguían riéndose aunque no pudieron evitar estar hipnotizados por lo real que sonaba aquella confesión mezclada con torpeza.

—Everybody in this club so faded. I’am trippin’ over getting lost on youuUUU —alargó la última letra al tropezar con los cables.

Y se sintió orgulloso de sí cuando logró estirar los brazos para tomar equilibrio, frenando su caída y fingiendo que era parte del show con un guiño.

El público observaba con risas suaves, algunos coreaban con él, aplaudían, otros sonreían ante los gestos coquetos o cuando se inclinaba con dramatismo para llegar a notas.

—And are we falling in love? Say yes or no, yes or no, Jungkookie yes o noooo —la nota alta que procedía salió en un chillido que lo hizo sonreír un poco mareado y avergonzado.

Pero en su mente, estaba tan afinado como el mismísimo cantante... estaba seguro de que si lo estuviera escuchando, caería rendido a sus pies.

Y era cierto, su energía era tan magnética que te envolvía al cantar o girar sobre su cuerpo. Creando un ambiente muy cómodo a pesar de que el alcohol estuviera dañando sus miles de ensayos en la ducha.

En una mesa apartada en el segundo piso del bar, Jungkook celebraba en silencio sus veintiocho años. Estaba con una gorra burdeo, la mascarilla cubriéndole la mitad del rostro y su ropa negra, era apenas un susurro de su presencia.

Habían elegido ese lugar porque les prometieron privacidad, nada de cámaras, nada de prensa. Solo una noche normal con sus amigos, Nam y Hobi cómplices, cuidando cada detalle.

La copa en su mano tembló ligeramente cuando escuchó aquella frase salir por los altavoces.

—Hoy está de cumpleaños el amor de mi vida.

El público rio, pero Jungkook se quedó inmóvil, algo en su pecho dio un salto extraño.

¿Tan románticos eran los borrachos hoy en día? Cantando canciones para sus parejas... ¡en sus tiempos, cantaban para quitarse el desamor!

—Él no me conoce... —el chico continúa haciendo una pausa entre las risas y susurros —¡pero no importa, es mi esposo igual! ¡Feliz cumpleaños, Jungkookie, donde quiera que estés!

Una corriente fría le recorrió la nuca al mismo tiempo que un calor repentino le quemó el pecho, llevándose su aire de golpe.

—¡Santo cielo! —Nam ríe dándole un codazo —creo que ese es el quinto esposo que te sale hoy.

—Sí, pero este está más guapo —añade Hobi con esa sonrisa maliciosa, asomándose para mirar mejor al chico sobre el escenario —y adorable.

Jungkook ya no los escuchaba, todo su alrededor se volvió ruido blanco, sus amigos seguían bromeando, las personas alrededor reían pero él ya estaba inclinado sobre su asiento, mirando a aquel chico.

Solo existía él.

El chico que ahora cantaba con una voz grave, limpia, que atravesaba cada capa de ruido hasta hundirse en su piel. La forma en que cantaba se sentía tan honesta y encantadora que lo envolvió por completo.

Jungkook se descubrió sonriendo como un tonto bajo la mascarilla, siguiendo cada paso que daba el chico, ¿cuándo había sido la última vez que alguien lo había dejado sin aire?

El desconocido en el escenario era... bonito, demasiado bonito. La chaqueta holgada caía bajo sus hombros anchos y bien formados, la luz rebotaba en su piel canela dándole ese brillo etéreo, las sutiles joyas adornando su pecho y su cabello ligeramente desordenado parecía tan suave que Jungkook quiso pasarle los dedos.

Su sonrisa juguetona mientras cantaba lo noqueó, tenía una mirada intensa, grave y a la vez dulce que lo ancló al piso.

Cuando lo vio tropezar en medio del escenario, riéndose de sí mismo mientras retomaba la melodía, sintió el impulso de levantarse y correr a sostenerlo tan fuerte que sus piernas se movieron por sí solas.

Se levantó medio segundo, pero la garganta se le cerró, carraspeó y volvió a hundirse en su asiento con torpeza.

No podía ser tan ridículo, el chico estaba bien.

Pero su corazón no dejaba de latir demasiado rápido; había visto miles de rostros, millones de fanáticos gritando su nombre, pero nunca... nunca así. Nunca alguien que lo atrapara en un instante como si hubiera sido escrito solo para él.

—¿Quién eres...? —susurró sin poder apartar los ojos del chico que acababa de proclamarse su esposo frente a todos.

El último acorde se desvaneció en el aire y el karaoke estalló en aplausos. Tae sonrió e hizo una reverencia torpe y bajó del escenario entre risas y vítores.

—¡Bravo, esposo fiel! —chilló Jimin golpeando la mesa con las palmas.

—Si Jungkook te escuchara, te mandaría flores mañana mismo —agrego Jin entre risas, mientras rellenaba la copa.

—O abogados... la gallina de mi vecino canta más afinada —murmuró Yoongi, con una curva traviesa de sus labios.

—No lo escuches Taaae —agregó Jin golpeando a Yoon —¡fuiste la gallina más sexy!

Siguieron bromeando mientras Tae avanzaban entre las mesas con pasos inseguros, tropezando con una silla en el camino, pero ni eso logró borrarle la sonrisa encantadora.

Se quitó la chaqueta con suavidad, quedando con una camiseta blanca pegada a su piel, al igual que el flequillo sobre su frente, que se había despeinado y humedecido poquito.

Sus ojos brillantes y una carcajada sutil fueron suficiente para clavar un disparo directo en el corazón del famoso cantante que seguía oculto en la oscuridad del lugar.

Jungkook no lo perdió de vista ni un segundo, seguía con la mascarilla puesta, pero cualquiera que lo mirara habría notado la sonrisa boba que le tensaba los ojos.

Era como si todo lo que Taehyung hacía, hablar, reír, tropezar, acomodarse el cabello, estuviera dirigido a él o así lo sentía. Aunque ni siquiera habían cruzado miradas.

—Kook, ¿qué te pasa? —Namjoon lo sacudió del trance, arqueando una ceja y Hoseok se inclinó también divertido.

—No me digas... ¿te enamoraste? —Jungkook parpadeó, sorprendido de ser descubierto y los miró con una expresión evidente.

Hobi se inclinó impactado de haber acertado pero una sonrisa burlona se deslizó igual de sus labios. Su amigo era todo un caos.

—No, no, no, no, sabes que no puedes —Nam lo detuvo de su idiotez llevándose una mano a la frente —Tu manager... ¡OSEA YO! Te matará. Nada de fans, ya lo hablamos.

—Ay, exagerado —Hoseok soltó una carcajada, chocando su copa con la de Jungkook —es su cumpleaños, déjalo respirar un poco.

—Respirar, sí. Casarse con un fan en pleno karaoke, no —refutó Namjoon.

Jungkook no les respondió, seguía viendo a ese chico como si su risa llenara todo el lugar, con esa magia que hacía desaparecer a todos.

Ni siquiera estaba seguro de lo que buscaba, pero el impulso lo quemaba, ¡al menos quería saber un poco más de él!

—Nam... ¿y si vas tú a preguntarle su nombre? —intentó mordiendo sus labios con un dejo de súplica.

—Ni loco —sentenció el otro casi escupiendo la bebida de la risa —¿quieres que me maten?

Sin duda alguna lo iban a terminar funando por acosar a un chico en un bar.

—Haz lo que quieras, Kook —habló Hobi con esa mezcla de complicidad y picardía, guiñando un ojo —es tu cumpleaños.

Jungkook bajó la mirada mordiéndose el labio para disimular la sonrisa que amenazaba con escapar.

Sentía el calor treparle al cuello, sus dedos apretándose entre ellos, pero su atención solo estaba en Taehyung que se había levantado a bailar con sus amigos y se reía como si el mundo entero girara para hacerlo feliz.

No pudo más.

Bajó para escabullirse entre las sombras del local, esquivando miradas con los latidos retumbando en sus oídos y esas ganas inmensas de hacer esto, de saber su nombre al menos.

Lo buscó con la vista y lo encontró caminando hacia el baño, separándose del grupo.

Perfecto.

Cuando Tae empujó la puerta tambaleando apenas, Jungkook se deslizó para apoyarse contra la pared cercana del pasillo.

Lo esperó con las palmas sudando en ansias, sin entender que le pasaba, él estaba acostumbrado a ver personas todo el tiempo y nunca se puso nervioso por eso. Es verdad que las personas no son lo suyo, pero este chico era distinto, él quería que fuera“todo lo suyo”.

Respira Jungkook, tu puedes hacer esto. Solo... compórtate y no lo asustes. Esperaba que el chico no se desmayara o que le diera un ataque al corazón de la impresión.

O peor, que lo golpeara...

Cuando la puerta volvió a abrirse, ahí estaba Taehyung con las mejillas encendidas por el alcohol y los ojos aún chispeantes.

—No sabía que estaba casado... —la voz grave y aterciopelada del cantante cortó el aire, lentamente bajó su mascarilla dejando a la vista una sonrisa juguetona —pero debí imaginar que mi esposo sería tan hermoso.

Taehyung se quedó congelado en el umbral, pestañeando como si el alcohol le estuviera jugando la broma más grande de su vida.

—¿Qu–qué? ¿Jungkook? ¡¿Jungkook real?! —el ídol se rio bajito, divertido y se inclinó hacia él.

—¿Me vas a cantar otra canción de cumpleaños... o prefieres bailar conmigo primero?

Taehyung se quedó mirándolo, primero en shock, luego soltó una risita nerviosa que fue creciendo hasta convertirse en carcajada.

—Dios... Jimin me dijo que no bebiera tanto... —balbuceó llevándose la mano a la frente — sabía que ese tequila tenía algo más que alcohol... ¡maldito Jin! Ahora ya estoy imaginando a Jungkook frente a mí...

Jungkook parpadeó divertido, dejando que la sonrisa le curvara los labios. El chico tambaleante se acercó y él no se movió, fascinado por cada gesto.

—Igual... te pareces bastante —murmuró Tae entornando los ojos, estudiando sus rasgos.

Le dio un toque en la mejilla con la yema del dedo, punzándolo suavemente, luego rió y pidió permiso para quitarle la gorra, el cual fue dado de inmediato y Tae tomó un mechón hasta despeinar su cabello por completo.

—¡Ya lo sé! —gritó de pronto, iluminándose en la seguridad de haber resuelto el misterio —¡Yoongi hyung te pagó para hacerte pasar por Jungkook! —lo apuntó con su dedo entrecerrando los ojos —ese maldito... todo porque le envié una familia de gatos para su cumpleaños.

Jungkook arqueó una ceja entre divertido y confundido.

—¿Una familia de gatos? —susurró para sí, sin entender nada.

—¡Prácticamente eran su familia! No se porque se queja, bueno si —soltó una risita torpe —pero da igual, ¿fue él cierto?

Tae seguía divagando hasta que sus dedos rozaron la mano de Jungkook, un escalofrío caliente los recorrió hasta el hombro y lo hizo detenerse con los dedos apenas temblando.

Sus ojos bajaron lentamente hasta su piel... y ahí estaban... los tatuajes, los mismos, igualitos... ¿no había probabilidad o si?

Digo... ¡hay gente que hace todo por su trabajo!

Levantó la vista para seguir discutiendo pero el lunar bajo sus labios hizo que se sonrisa se fuera borrando poco a poco, reemplazándola por un temblor en la boca. Sus ojos se abrieron grandes, llenándose de un brillo nuevo.

—Es... espera. ¿En serio eres Jungkook? —el ídolo lo miró fijo, divertido, inclinando la cabeza a un lado encantado.

—Sí, bonito, ¿ahora sí me crees? —Taehyung se llevó ambas manos a la boca y luego soltó una risa tan genuina que a Jungkook le dio un vuelco el estómago.

—Dios... no puedo creerlo... ¡feliz cumpleaños, Jungkookie! —y sin pensarlo se lanzó a abrazarlo con fuerza.

El mundo de Jungkook se detuvo en ese roce que le atravesó el pecho, sus brazos se quedaron rígidos, sus ojos abiertos mientras sentía el calor del cuerpo ajeno contra el suyo.

Un rubor intenso escaló hasta sus orejas, su corazón latiendo tan rápido que podría haber salido de su pecho. No alcanzo a devolver el abrazo ya que el chico se retiró dejándolo con esa sensación vacía y los dedos picando por tocar un poquito.

Tae se alejó con esa sonrisa de cajita que parecía un regalo en sí misma.

—Espero que esté siendo un lindo día para ti —su voz salió en un hilo amoroso, haciéndole sentir ese cariño bonito de quién espera, de todo corazón, que seas feliz.

Jungkook lo miró sin entender cómo era posible tanta ternura en un solo ser humano. Solo atinó a rozar su mejilla suave con los dedos, en un gesto de agradecimiento mudo.

Había algo en la forma en que sus ojos se buscaban, en cómo cada parte de sí podía sentir la química, la tensión, enredándose entre ellos. Jungkook dio un paso más cerca guiado por un impulso que ya no quería frenar.

No importaba, lo quería, quería saber más de él, conocerlo, llenarse de esa magia.

Su mano bajó hasta la cintura de Taehyung, viéndose valiente y atrayéndolo despacio hacia sí. Su aliento le rozó el oído cuando susurró con voz grave y sedosa.

—Entonces... ahora que me crees, ¿aceptas bailar conmigo?

Taehyung tragó saliva con los pómulos encendidos, apretando los dedos de los pies y asintió apenas con un gesto tímido que lo hacía aún más irresistible.

Jungkook sonrió más seguro ahora y sin soltarlo lo guió hacia una puerta lateral. Una cortina oscura al final del pasillo estrecho y de pronto estaban entrando en la zona privada del bar que se iluminaba por luces suaves y espacio suficiente para perderse entre la música.

Jungkook no apartó la mano de su cintura en ningún momento mientras se acercaban al centro del lugar. Todo estaba teñido de luces rojas, azules, algunas personas y ellos, que intentaban disimular los nervios.

La canción que sonaba era vibrante con un ritmo pegajoso. Taehyung todavía con el alcohol encendido en la sangre, alzó las cejas y le tomó la mano sin pensarlo.

—¡Vamos, Jungkookie! —rio tirando de él hacia el centro de la pista.

Jungkook se dejó arrastrar divertido por esa mezcla de confianza y torpeza adorable. Tae empezó a bailar, moviéndose con naturalidad, cantando alto el estribillo con su voz a veces desentonada pero llena de vida y Jungkook solo podía reír, genuinamente feliz.

—¡Eres increíble! —le gritó por encima de la música sin poder borrar la sonrisa.

—¡Lo sé! —contestó Tae, guiñándole un ojo como si llevara toda la vida ensayando esa frase.

Y lo hacía, se imaginó tantas veces bailando con este chico en sus sueños más locos, que agradecía tener un par de copas encima o sino ya se habría desmayado u orinado en el acto.

Bailaron riéndose, chocando sus hombros, tropezando y recuperando el ritmo. Jungkook se sentía ligero, casi normal, dejando de ser el hombre más vigilado de Corea y bailando con un chico increíblemente hermoso.

De pronto, la música cambió, se abrió paso una canción lenta, íntima, con un bajo grave que parecía latir en el aire.

Jungkook dio un paso adelante, alcanzando la cadera ajena para pegarlo a él con el calor atravesando sus ropas y sus pulsos acelerándose en el roce del otro.

Taehyung no se resistió, sonrió y apoyó los brazos alrededor de su cuello, acercándose lo suficiente para que sus narices se rozaran.

El silencio entre ellos se llenó de tensión, de miradas largas que hablaban más que cualquier palabra.

—Eres muy bonito —susurró Jungkook al borde de su piel con la voz sincera.

Taehyung rio bajito, esquivando la mirada por un segundo, todo su cuerpo vibrando con su voz.

—Gracias... tú también lo eres.

—Si es de ti, entonces puedo creerlo todo —coqueteó Jungkook —¿puedo saber el nombre de mi esposo?

—Que mal esposo eres... no recuerdas el nombre del amor de tu vida —contestó Tae apretando los labios y haciendo reír al ídol.

—Me disculpo por eso, soy un tonto, no se como me atreví a olvidarlo —replicó —prometo que si me lo dices ahora, no lo olvidaré jamás.

Ambos se rieron con la complicidad en sus pupilas.

—Es mejor así... —dijo Tae con un guiño —será un baile y ya —Jungkook sonrió, inclinándose un poco más cerca para hablarle rozando su mejilla.

—El problema es que yo no quiero solo un baile —y dejó un pequeño beso en el lugar.

Tae sintió el pecho retumbar por el momento, ruborizándose aún más si fuese posible por lo coqueto que podía ser el otro.

—¿O me estás rechazando? —continuó el ídol, alzando una ceja y la esquina de sus labios —al menos déjame hacer algún movimiento... practiqué algunos frente espejo.

Ambos rieron, la tensión aflojándose solo para regresar más fuerte.

—Bueno... que lento eres entonces, Jungkookie —la voz de Tae bajó un tono, provocándolo.

Jungkook apretó un poco más la mano en su cintura, la yema de los dedos rozando la piel.

—¿Y qué tendría que hacer para que me digas tu nombre... o al menos me des tu número? —Taehyung ladeó la cabeza con la sonrisa juguetona.

—Mmm... lo pensaré. Puede que al final de la noche te lo diga —murmuró alzando los hombros.

Jungkook soltó una carcajada suave, fascinado, no recordaba la última vez que alguien le había hablado así, sin filtros, sin miedo.

—¿Qué edad tienes? —preguntó de pronto, curioso, sin querer que el momento se termine.

—Veintiséis... ¿debo preguntar los tuyos?

—Ya sabes, demasiados para estar tan nervioso ahora mismo —Jungkook rio y Tae lo acompañó.

—¿Pareja? —la pregunta fue directa, cargada de un atrevimiento que lo dejó sin aire.

—No —Tae negó despacio con la cabeza sin apartar los ojos de los suyos y la sonrisa de Jungkook no podía agrandarse más.

Ambos estaban solteros... definitivamente era su día de suerte, este chico lo era.

El silencio se deslizó entre la complicidad de sus cuerpos que seguían bailando pegados, demasiado cómodos para ser la primera vez.

Luego de unos minutos, ya no había risas ni bromas, solo sus reparaciones agitadas y las manos de Tae acariciando ese cabello en la nuca.

El contacto visual era insoportable y delicioso, Jungkook bajó apenas la mirada hacia sus labios, tan bonitos con ese brillo que los hacía jugosos, imposibles de ignorar y Taehyung los mordió nervioso, invitándolo a atreverse.

Subió una mano a la mejilla contraria para acercarlo un poco más, sus rostros a centímetros del beso. Jungkook lo miró en un permiso silencioso que se le fue dado con un asentimiento nervioso.

Su perfume dulce, florar, llenó sus pulmones y su aliento tibio lo acarició cuando sus labios se rozaron y justo cuando estaban a un respiro de encontrarse, un carraspeo sonó detrás de ellos.

—Así que sí fuiste por él... —la voz de Namjoon cortó la tensión como un cuchillo.

Taehyung se separó de golpe, encendiéndose al igual que un semáforo, las manos volviendo a su lugar como si lo hubieran sorprendido en un crimen. Jungkook en cambio, lo miró divertido, con la sonrisa curvándole los labios.

Y maldiciendo en todos los idiomas a los idiotas de sus amigos.

La distancia se sentía infinita, insoportable, así que sin pensarlo, volvió a tomarlo de la cintura y lo acercó otra vez a su lado.

El calor de su cuerpo lo llenó al instante, tan seguro, tan en su lugar, que Jungkook supo que no quería soltarlo nunca.

—Hola, soy Hobi —interrumpió Hoseok, acercándose para abrazarlo feliz con esa aura contagiosa.

Pero el ídol negó con la cabeza, apegando un poquito más al chico, quizás, un poquito celoso y Hoseok soltó una carcajada por lo ridículo que se veía su amigo.

—Ay, que tonto eres —bromeó y estiró la mano con un gesto juguetón hacia Taehyung.

—Holaa... ¡un gusto! —respondió Tae, estrechándola con una mezcla de vergüenza y cortesía.

—Yo soy Namjoon —añadió el otro sonriendo con calma, aunque en sus ojos brillaba la diversión —el mánager y amigo del loquito que tienes al lado.

—Un gusto Namjoon —Taehyung rio nervioso, estrechando también su mano.

—Así que... te escuchamos cantar —bromeó Hoseok.

—¿Quéeee? ¡Ay no, que vergüenza! —Tae escondió la cara en su mano libre y miró de reojo a Jungkook —lo siento, fue el alcohol, ya saben...

—No, que dices, ¡fue genial! —saltó Hoseok, pero alcanzó a añadir entre risas —¡y lo volviste loc–!

—Ya, ya, mucha información —cortó Jungkook rápidamente, provocando que todos estallaran de risa.

Terminaron sentados en la mesa con las copas sirviéndose de nuevo entre bromas y risas flotando en el aire como si fueran viejos amigos.

Jungkook no podía apartar la mirada del chico, cada gesto suyo le resultaba fascinante, la manera en que se acomodaba el flequillo, su risa con las orejas coloradas, hasta la forma en que bebía, cada detalle hipnotizándolo más.

De pronto, un pequeño pastel llegó con una única vela en el centro. El mesero le sonrió con complicidad a Tae, dándole un pequeño saludo y los ojos de Jungkook se estrecharon.

—Es el único que tenían... si hubiera sabido que conocería a mi cantante favorito ¡te preparaba un pastel yo! —soltó Tae divertido aunque la mirada del ídol lo hizo ponerse nervioso, quizás no debió...

—¡Ay que lindoooo! Ay no, porque te gusta la música de este feo, mejor se mi novio —soltó Hobi sonriente, interviniendo.

—Cállate tonto, es para mí, ¿cierto? —preguntó mirando a Tae como un niño pequeño.

—Si Jungkookie, es todo tuyo... —sonrió y Jungkook se inclinó para soplar las velas.

—En verdad eres increíble —susurró al finalizar, acercándose sutilmente al chico.

—¿Cómo hiciste esto? ¿Quién eres que nos trajeron pastel? —preguntó Nam divertido, su amigo parecía un perrito quedando en vergüenza.

—Ah no, nadie —soltó Tae riendo —conozco al mesero, somos amigos —finalizó con la mirada de Jungkook fija en él.

—¿Quieres? —preguntó Jungkook, acercando una cucharada y Hobi se la comió rápido.

—¡Oh está buenísimo! —todos rieron por la pequeña discusión que continuó entre ellos.

Un rato después Jungkook se excusó para ir al baño, asegurándole que podía golpear a sus amigos si lo hacían sentir incómodo

De pronto una voz conocida revuelta con chillidos agudos irrumpió desde el escenario exterior.

—¡KIM TAEHYUNG, MALDITO IDIOTA! ¿DÓNDE ESTÁS? —era Jimin histérico con un micrófono en la mano y Jin apareció a su lado, gritando.

—¡Si alguien ha visto al esposo de Jungkook, sí, sí, ese chico bonito enamorado, por favor avísenos! ¡Se nos perdió! —el público estalló en risas por el par de amigos borrachos.

—¡Taehyung, te vamos a matar! ¡Al menos contesta el teléfono, renacuajo!

Taehyung se hundió en su asiento, la cara roja de la vergüenza. Tomó rápido su celular que vibraba sin parar y se levantó.

—Lo siento... mis amigos... —balbuceó a punto de huir, reverenciando —díganle a Jungkook que lo siento y fue un gusto.

No espero más, iba a matar a sus amigos por gritar su nombre en la mitad de un maldito bar. Dios que vergüenza, esperaba que Jungkook no escuchara nada.

Cuando llegó al primer piso, sus amigos bajaron rápidamente del escenario apenas lo vieron, con Yoongi riendo a carcajadas.

Jimin y Jin corrieron a golpearlo suavemente entre gritos y regaños.

—¿Dónde estabas, idiota? ¡Nos mataste del susto! —chilló Jimin.

—¡Y encima nos haces gritar que eres el esposo de Jungkook frente a todos! —añadió Jin, empujándolo en broma.

—¡Hyuuuung deja de reírte! ¡Están borrachos! —pataleo Tae con una sonrisa, abrazando a sus amigos que se balanceaban.

—Pero si tú no contestabas Tae, ya sabes cómo son estos dos juntos, ¡hasta lloraron! —Yoongi seguía riendo mientras tomaba a Jimin de los hombros para avanzar y Jin se abrazaba a Tae —vamos, ayúdame a llevarlos al auto.

Taehyung asintió mordiendo su labio y mirado hacia atrás una vez más, no quería irse, quería al menos despedirse de Jungkook pero no podía dejar a sus amigos así.

¡Mañana iba a golpear a los dos por hacer esto! ¡¡Era su cantante favorito!!

Cuando Jungkook regresó del baño y no lo encontró en la mesa, algo dentro de él se le apretó con fuerza, ¿se había ido? ¿tan pronto?

Se sentó con cara de cachorro perdido entre la frustración y la pregunta de quién era ese chico, tratando de buscarlo entre las personas, no podía irse así... sus amigos viéndolo tan complicado, estallaron en risas.

—Al que buscas lo llamaron por micrófono —le explicaron entre carcajadas —sus amigos estaban bastante borrachos. ¡Fue un espectáculo!

Jungkook soltó una risa nerviosa y la ansiedad empezó a golpearle el pecho. Sus dedos se apretaron bajo la mesa mientras jugaba con el piercing en sus labios... no sabía por qué, pero la idea de dejarlo ir así, sin siquiera un nombre, le resultaba insoportable.

Se levantó de golpe corriendo hacia la salida entre los gritos y bromas dramáticas de sus amigos.

—¡Ve por tu chico, Jungkookie! —negó con la cabeza divertido mientras se apresuraba para alcanzarlo. Solo podía pensar en esa sonrisa, en el brillo de sus ojos.

Bajó las escaleras a toda prisa con la respiración entrecortada y el corazón apretado. Afuera había comenzado a lloviznar, pero no lo notó hasta que chocó con alguien y ambos retrocedieron por el golpe.

—Eso dolió... —murmuró el chico, sobándose la nariz.

Jungkook levantó la vista, sorprendido. Era él, el bonito del escenario, el de la confesión.

—Oh, lo siento, no te vi. Yo iba... —se interrumpió al ver su rostro con las mejillas y nariz enrojecidas, pequeñas gotas en la piel y una sonrisa tímida y adorable.

Se quedaron mirando por unos minutos hasta que Taehyung apoyó una mano en su pecho y con la otra acomodó el flequillo húmedo sobre la frente contraria.

—Yo... —balbuceó Jungkook con la voz quebrada de nervios, mirando esos labios bonitos que dibujaban una sonrisa nerviosa —yo iba a buscarte.

—Sí, también yo Jungkookie —lo vio asentir tímido con los ojos en una calma acogedora.

Dios, jamás había escuchado una manera más hermosa de decir su nombre y no era el apodo, era su voz, su tono, la sonrisa en la que bailaba.

Alzó una mano para acariciar su rostro, sintiendo el aire volverse electricidad entre ellos, sus lunares marcando un mapa precioso en su rostro y posó la otra mano en su cintura, en ese lugar que se había vuelto tan suyo, dejando pequeños círculos en su piel.

Lo miró pidiendo permiso, encontrándose una vez más en el reflejo del otro; vio a Tae morder sus labios con una sonrisa que lo decía todo... y entonces, los centímetros se hicieron nada.

Lo besó lento, suave, un choque de almas que estremeció cada fibra de sus cuerpos. Lo aferró sin querer que se desvaneciera, mientras Taehyung apretaba su camisa entre los dedos, rogando que esto no fuera otro de sus sueños.

Tae lo recibió con gusto, todo lo que tenía para darle, derritiéndose en sus labios que se adentran un poquito más, empujando su lengua para saborear todo a su paso. Su sabor, su calor, quedándose pegado en la base de su garganta. Era increíble.

Cuando se separaron, tenían la respiración mezclada y el sabor del otro aún en los labios. Jungkook volvió a buscarlo enseguida, codicioso, acomodando su boca para profundizar el contacto.

El beso se volvió feroz, lo pegó más contra él mientras sus manos acariciaban sus caderas, recibiendo sus pequeños jadeos en la boca y tomó poquito de la piel de sus labios entre sus dientes quitándole el aire.

Se separaron apenas apoyando sus frentes, el deseo ardiendo en sus ojos, en sus roces, riendo con el corazón en un hilo.

—Hola, esposo de Jeon Jungkook. Te extrañé —susurró él y Taehyung sonrió gigante con la voz aún temblando de emoción.

—Hola, amor. Esta vez aguantaste más de una hora... te felicito —Jungkook le robó un beso corto, enamorado.

—No sabes las ganas que tenía de besarte desde que te vi en el escenario. Igual que la primera vez que te vi.

—Y yo a ti... te ves muy sexy así —bromeó su esposo, dando un pequeño saltito. Jungkook lo atrapó de los muslos y comenzó a caminar hacia el auto, llenándole el cuello de besos.

—Gracias por seguirme el juego siempre, amor. Me encanta recordar cómo nos conocimos.

—A mí también. Aunque la primera vez demoraste más en creerme que era yo... y me golpeaste con el bolso.

Las risas se ahogaron en sus bocas con otro beso largo, mientras la lluvia los cubría.

—Te amo, Jungkookie.

—Y yo a ti, mi esposo eterno.

—Y tu fan para toda la vida también, Jungkookie.

La lluvia siguió cayendo, pero ya no importaba. Los dos se siguieron besando en el auto camino a su hogar donde la vida se sentía bonita y única.

Para Jungkook haberse enamorado de un fan había sido la mejor decisión, aunque siempre lo supo... desde que lo vio en aquel bar cantando borracho y golpeándolo con su bolso en el baño por ser un estafador... Tae nunca sería solo un fans, él siempre fue y sería, el amor de su vida.





Hola holaa 💗 así de la nada aparecí con esta idea para celebrar a nuestro Jungkookie! 🥳🎂

Espero que la disfruten 🫶🏼

Cariños 🫧

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Suspense

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Alentador

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Bien escrito

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Trama absorbente

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Buenos personajes

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Diálogos potentes

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