Prólogo.
Unos años antes.
¿Qué pasa cuando el sueño termina?
Lewis no podía dejar de hacerse esa pregunta mientras observaba el techo blanco de la habitación del hospital. El olor a desinfectante impregnaba el aire y el sonido constante de los monitores le recordaba que todo era real.
Sus padres permanecían cerca de la cama, preocupados. Su madre sostenía una de sus manos, mientras su padre intentaba mantener una expresión tranquila que no lograba engañar a nadie.
-Lo importante es que estás vivo, hijo -dijo su madre con voz suave.
Lewis soltó una risa amarga.
-¿Y de qué sirve? Mi carrera terminó antes de empezar.
Ninguno de los dos respondió.
Desde que era un niño había soñado con convertirse en astronauta. Había estudiado, entrenado y sacrificado años enteros para alcanzar las estrellas. Sin embargo, una caída de caballo lo había cambiado todo. La lesión en su pierna izquierda había sido demasiado grave y, aunque la cirugía había salido bien, los médicos habían sido claros: jamás podría completar el exigente entrenamiento físico que requería el programa espacial.
Su sueño había terminado en un instante.
Los meses siguientes transcurrieron entre terapias, ejercicios de rehabilitación y largas noches observando el cielo desde la ventana de su habitación. Su viejo telescopio, por suerte, había sobrevivido al accidente. Lewis pasaba horas enteras contemplando las estrellas, preguntándose qué habría sido de él si las cosas hubieran ocurrido de otra manera.
Una tarde recibió la visita de su mejor amigo, Yuki.
-Tienes cara de querer pelearte con el universo -comentó el japonés al entrar.
-El universo empezó primero.
Yuki soltó una carcajada y tomó asiento junto a él.
-Sigues mirando las estrellas todos los días.
-Porque es lo único que me queda.
-No -replicó Yuki-. Te queda todo lo que sabes sobre ellas.
Lewis guardó silencio.
Aquella conversación fue el inicio de algo nuevo.
Gracias a los contactos de Yuki, un prestigioso profesor del MIT conoció el trabajo y las investigaciones que Lewis había realizado durante años. Impresionado por sus conocimientos, lo ayudó a ingresar al instituto.
Meses después, Lewis cruzó las puertas del MIT por primera vez, ya no como un futuro astronauta, sino como profesor de Astronomía y Astrobiología.
Mientras observaba a sus primeros alumnos ocupar sus asientos, una idea cruzó su mente.
Quizá los sueños no siempre terminan, sino que cambian de forma.
Los primeros años en el MIT fueron mejores de lo que Lewis había imaginado. Enseñar le devolvió parte de la pasión que había perdido cuando su sueño de convertirse en astronauta se desmoronó. Sus alumnos lo admiraban, sus investigaciones avanzaban y, por primera vez en mucho tiempo, sentía que había encontrado su lugar en el universo.
Fue allí donde conoció a Nico Rosberg, un brillante profesor de matemáticas.
Al principio todo parecía perfecto. Nico era inteligente, encantador y compartía con Lewis largas conversaciones sobre el cosmos, los números y los misterios que aún escondía el universo.
-¿Sabías que las matemáticas son el lenguaje con el que está escrito el universo? -preguntó Nico una noche mientras caminaban por el campus.
Lewis sonrió.
-Y la astronomía es la forma de leerlo.
Aquella respuesta terminó en una cita, y aquella cita en una relación.
Durante los primeros meses fueron felices. Sin embargo, poco a poco las cosas comenzaron a cambiar.
Nico empezó a molestarse cada vez que Lewis pasaba tiempo con Yuki.
-¿Otra vez vas a comer con él? -preguntó una tarde.
-Es mi mejor amigo, Nico.
-A veces siento que prefieres estar con él que conmigo.
Lewis intentó restarle importancia, pero los comentarios continuaron. Después llegaron las discusiones por Pierre, el novio de Yuki y profesor de química.
-No entiendo por qué tienes que pasar tanto tiempo con ellos -dijo Nico una noche.
-Porque son mis amigos.
-Yo debería ser suficiente.
Aquellas palabras hicieron que Lewis sintiera un escalofrío.
Con el tiempo, Nico comenzó a controlar cada aspecto de su vida. Se enfadaba cuando hablaba con otros profesores, cuestionaba cada salida y convertía cualquier desacuerdo en una discusión.
Lewis intentó salvar la relación durante meses.
Hasta que descubrió la verdad.
Una tarde regresó antes de lo previsto a un evento académico y encontró a Nico besando a una mujer en una de las salas privadas del edificio de conferencias.
El mundo pareció detenerse.
-Lewis... puedo explicarlo -balbuceó Nico al verlo.
Pero Lewis ya no quería escuchar explicaciones.
-No -respondió con una calma que ni él mismo entendía-. Ya he escuchado suficientes mentiras.
Y se marchó.
La ruptura fue dolorosa, pero también liberadora.
Pocos meses después, Nico abandonó el MIT y desapareció de su vida casi tan rápido como había entrado en ella.
Lewis volvió a concentrarse en su trabajo, en sus investigaciones y en sus alumnos. Las noches seguían encontrándolo frente a su telescopio, observando las estrellas desde la ventana de su apartamento.
A veces se preguntaba si alguna vez volvería a enamorarse.
Y aunque una parte de él seguía herida, otra se aferraba a una pequeña esperanza.
Después de todo, el universo era inmenso.
Y quizás, en algún lugar entre miles de millones de estrellas, todavía existía alguien destinado a cruzarse en su órbita.
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Nuevo fic Gewis y astronomía yeii... importante el nombre de los capítulos tendrán que ver con astronomía.
Abril 💜







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