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𝒜𝓂𝑜𝓇 𝒹𝑒𝓁 𝐵𝓊𝑒𝓃𝑜 ❤️ | 𝒦𝑜𝑜𝓀𝑀𝒾𝓃

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Sinopsis

Jungkook y Jimin siempre habían sido inseparables. Durante años compartieron una amistad que parecía inquebrantable, hasta que una noche ambos descubrieron que detrás de tantas miradas, sonrisas y momentos compartidos existía algo mucho más profundo: amor. Pero enamorarse es fácil cuando nadie está mirando. Lo difícil será mantener ese amor cuando millones de ojos siguen cada uno de sus movimientos. Entre escenarios, cámaras, rumores y el miedo de perder todo aquello que han construido, Jungkook y Jimin tendrán que aprender a proteger lo que sienten mientras intentan descubrir si su amor puede sobrevivir en un mundo que no les permitirá esconderse para siempre. Porque algunas historias de amor comienzan en silencio… y otras están destinadas a enfrentarse al mundo. ¿Podrán elegir su amor cuando todo parezca estar en su contra?

Genero:
Romance
Autor/a:
minjungk7
Estado:
Completa
Capítulos:
12
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

𝓒𝓪𝓹í𝓽𝓾𝓵𝓸 𝟏 -𝓛𝓸 𝓺𝓾𝓮 𝓼𝓲𝓮𝓷𝓽𝓸 𝓹𝓸𝓻 𝓽𝓲

Jungkook observaba la ciudad desde la ventana de su departamento.

Eran casi las dos de la madrugada y, aunque sabía perfectamente que necesitaba descansar, su mente se negaba a hacerlo. El ruido lejano de los automóviles recorriendo las calles de Seúl, las luces de los carteles publicitarios iluminando los edificios y el suave murmullo del viento no conseguían distraerlo del caos que llevaba horas creciendo dentro de él.

En una de sus manos sostenía una taza de café que se había enfriado hacía mucho tiempo. Ni siquiera recordaba cuándo había dejado de beberlo. Simplemente la sostenía, perdido en sus pensamientos.

Llevaba varios días sintiéndose así.

Inquieto.

Confundido.

Con el corazón latiendo demasiado rápido cada vez que un determinado rostro aparecía en su mente.

Sabía lo que estaba pasando.

O, al menos, creía saberlo.

Pero admitirlo era otra historia.

Jungkook siempre había sido una persona directa. Cuando quería algo, iba por ello. Cuando tenía un problema, intentaba enfrentarlo de frente. Sin embargo, aquello era diferente.

No se trataba de una simple inquietud ni de una duda pasajera.

Era algo mucho más profundo.

Algo que llevaba demasiado tiempo intentando esconder, incluso de sí mismo.

Pero ¿cómo podía seguir ocultando algo que, en el fondo, se había vuelto tan evidente?

Cerró los ojos durante unos segundos.

Y entonces apareció él.

Jimin.

La imagen de su sonrisa llegó a su mente con una facilidad casi dolorosa. Esa sonrisa capaz de iluminarle el rostro y hacer que todo pareciera un poco más sencillo.

Jungkook sonrió inconscientemente.

Recordó su risa durante los ensayos, las bromas que compartían cuando estaban cansados, las conversaciones interminables después de un día agotador y aquellos pequeños momentos en los que no necesitaban decir absolutamente nada para sentirse cómodos.

Jimin tenía una manera especial de hacerlo sentir.

Como si estuviera en casa.

Sin importar dónde estuvieran.

Habían pasado años desde que se conocieron. Ambos formaban parte de la misma banda y, desde el primer día, Jungkook había sentido una conexión especial con él.

En aquel entonces no sabía cómo llamarla.

Solo sabía que quería estar cerca de Jimin.

Con el paso del tiempo, aquella conexión se convirtió en una amistad profunda, de esas que parecían imposibles de romper.

Eran inseparables.

En el escenario, sus movimientos parecían encajar perfectamente. Fuera de él, las pequeñas atenciones que tenían el uno con el otro tampoco pasaban desapercibidas para quienes los rodeaban.

Había una confianza especial entre ellos.

Una cercanía difícil de explicar.

Una comodidad que parecía ir mucho más allá de lo que Jungkook había querido reconocer durante años.

Y finalmente había entendido por qué.

No era solo amistad.

Nunca lo había sido.

La respuesta había estado frente a él todo ese tiempo.

Hasta aquella noche.

Jungkook dejó la taza sobre el alféizar de la ventana y se pasó ambas manos por el cabello, despeinándolo aún más.

No podía dejar de pensar en aquella conversación.

En aquellas palabras.

En la forma en que Jimin lo había mirado.

𝓤𝓷𝓪𝓼 𝓱𝓸𝓻𝓪𝓼 𝓪𝓷𝓽𝓮𝓼...

—¿Te has preguntado alguna vez cómo sería todo si no fuéramos famosos?

La pregunta de Jimin tomó a Jungkook completamente por sorpresa.

Ambos estaban sentados en el sofá, frente al televisor. Una película llevaba más de una hora reproduciéndose, pero ninguno de los dos parecía realmente interesado en ella.

Jungkook giró ligeramente la cabeza para observarlo.

Jimin mantenía la mirada fija en la pantalla, aunque una pequeña sonrisa descansaba sobre sus labios.

Jungkook conocía perfectamente aquella sonrisa.

Era la que aparecía cuando Jimin tenía algo en mente.

Algo que todavía no estaba preparado para decir.

—¿Por qué preguntas eso? —preguntó Jungkook.

Jimin se encogió de hombros.

—No lo sé. Solo estaba pensando.

—Eso suena peligroso.

Jimin soltó una pequeña carcajada.

—Idiota.

Jungkook sonrió.

—¿Entonces?

Jimin guardó silencio durante unos segundos antes de responder.

—Me preguntaba cómo sería nuestra vida si no tuviéramos que preocuparnos tanto por lo que piensan los demás.

Aquellas palabras hicieron que Jungkook dejara de sonreír poco a poco.

—¿A qué te refieres?

Jimin bajó la mirada hacia sus manos.

—A que... si solo fuéramos personas normales. Si pudiéramos salir cuando quisiéramos, caminar por cualquier lugar sin que alguien nos reconociera o hacer cualquier cosa sin pensar en las cámaras.

Jungkook permaneció en silencio.

Por alguna razón, aquella conversación estaba despertando algo dentro de él.

—¿Y qué harías si fueras una persona normal? —preguntó finalmente.

Jimin sonrió.

—No lo sé. Probablemente viajaría más.

—¿Solo?

Jimin lo miró de reojo.

—Tal vez con alguien.

—¿Con alguien?

—Sí.

—¿Y quién sería ese alguien?

Jimin soltó una pequeña risa.

—Eres demasiado curioso, Kookie.

—Solo estoy preguntando.

—Entonces imagínalo tú.

Jungkook arqueó una ceja.

—Está bien.

Por un instante, se permitió imaginarlo.

Una vida diferente.

Una vida sin cámaras.

Sin periodistas.

Sin rumores.

Sin millones de ojos pendientes de cada uno de sus movimientos.

Se imaginó a sí mismo viviendo en un lugar tranquilo, quizá en una pequeña casa en las afueras de la ciudad.

Y, junto a él...

Jimin.

Los dos caminando tranquilamente por las calles.

Compartiendo un café.

Discutiendo por cosas insignificantes.

Riéndose por cualquier tontería.

Solo ellos.

Sin tener que esconder nada.

La imagen resultó demasiado agradable.

Quizá demasiado real.

—Creo que sería bonito —murmuró Jungkook.

Jimin lo observó.

—¿Qué cosa?

Jungkook volvió la mirada hacia él.

—Tener una vida tranquila.

Jimin sostuvo su mirada durante unos segundos.

—Sí... sería bonito.

Había algo diferente en sus ojos.

Algo que Jungkook no consiguió descifrar.

—Pero me gusta nuestra vida —añadió Jungkook después de un momento—. Todo lo que hemos conseguido. No lo cambiaría por nada.

La sonrisa de Jimin se hizo ligeramente más pequeña.

—Lo sé.

—¿Pasa algo?

—No.

Jimin volvió a mirar la pantalla.

—Solo estaba pensando demasiado.

Jungkook quiso preguntarle qué quería decir realmente.

Quiso insistir.

Pero algo dentro de él le dijo que no lo hiciera.

Así que guardó silencio.

La película continuó reproduciéndose.

Pero ninguno de los dos volvió a prestarle atención.

✦ ✦ ✦

Jungkook abrió los ojos y regresó al presente.

Soltó un suspiro profundo.

Ahora entendía por qué aquella conversación había conseguido afectarlo tanto.

Tal vez porque, por primera vez, había comenzado a preguntarse si Jimin también sentía algo diferente.

Cada mirada.

Cada sonrisa.

Cada pequeño gesto.

Todo parecía tener un significado que antes no había querido ver.

Pero también existía el miedo.

Un miedo enorme.

Ambos eran figuras públicas. Cualquier rumor podía convertirse en un escándalo. Cualquier fotografía podía ser analizada hasta el último detalle.

Y una relación entre ellos podía cambiarlo todo.

Sin embargo, por mucho que intentara convencerse de que debía mantenerse alejado de esos sentimientos, el deseo de estar cerca de Jimin se hacía cada vez más fuerte.

No quería seguir huyendo.

No podía.

Quizá estaba cometiendo un error.

Quizá después de aquella confesión su amistad nunca volvería a ser la misma.

Pero necesitaba saber la verdad.

Si Jimin no sentía lo mismo, tendría que aceptarlo.

Doliera o no.

Lo único que ya no podía soportar era continuar viviendo con la incertidumbre.

Por eso tomó una decisión.

Al día siguiente hablaría con él.

Fuera cual fuera el resultado.

𝓐𝓵 𝓭í𝓪 𝓼𝓲𝓰𝓾𝓲𝓮𝓷𝓽𝓮...

El estudio estaba prácticamente vacío.

El resto del grupo ya se había marchado después de las prácticas y solo quedaban ellos dos.

Las luces tenues alrededor del enorme espejo iluminaban la habitación, creando un ambiente extrañamente tranquilo.

Jungkook permanecía de pie a unos metros de Jimin, observándolo mientras guardaba sus cosas.

Su corazón latía con fuerza.

Demasiado fuerte.

—Jimin.

Su voz salió más firme de lo que esperaba.

Jimin levantó la mirada.

Una pequeña sonrisa apareció inmediatamente en su rostro.

—¿Pasa algo, Kookie?

Aquella sonrisa, que normalmente conseguía tranquilizarlo, esta vez solo aumentó sus nervios.

Jungkook respiró profundamente.

Se acercó unos pasos.

—Hay algo que necesito decirte.

La expresión de Jimin cambió.

Dejó lo que estaba haciendo y lo observó con atención.

—¿Qué pasa?

Jungkook bajó la mirada durante un instante.

Había imaginado aquella conversación cientos de veces.

Pero ahora que realmente estaba frente a él, las palabras parecían haberse quedado atrapadas en su garganta.

—Tú y yo...

Hizo una pausa.

Jimin esperó pacientemente.

—Llevamos tantos años juntos —continuó Jungkook—. Hemos pasado por tantas cosas... momentos buenos, momentos difíciles, días en los que pensamos que no podríamos más.

Jimin no apartaba la mirada de él.

—Y siempre has estado ahí.

La voz de Jungkook comenzó a quebrarse ligeramente.

—Siempre.

Jimin dio un pequeño paso hacia él.

—Kookie...

—Déjame terminar, por favor.

Jimin asintió.

Jungkook tomó aire.

Ya no había vuelta atrás.

—Hay algo que he estado guardando durante demasiado tiempo.

Sus manos temblaban ligeramente.

—Algo que primero intenté ignorar.

Jimin permaneció en silencio.

—Pensé que desaparecería.

Jungkook soltó una pequeña risa nerviosa.

—Pero no desapareció.

Sus ojos se encontraron.

Y esta vez Jungkook no apartó la mirada.

—Lo que siento por ti... no es solo amistad, Jimin.

El silencio llenó la habitación.

Jungkook sintió que el corazón estaba a punto de salir de su pecho.

—Te amo.

Las palabras finalmente salieron.

Tan sencillas.

Tan difíciles.

Durante unos segundos, Jimin no reaccionó.

Jungkook sintió que el miedo se apoderaba de él.

Tal vez había cometido un error.

Tal vez acababa de arruinar la amistad más importante de su vida.

Bajó ligeramente la mirada.

—Lo siento. Yo...

—Kookie.

La voz de Jimin lo detuvo.

Jungkook levantó la mirada.

Jimin tenía los ojos brillantes.

Y entonces sonrió.

No era una sonrisa cualquiera.

Era una sonrisa llena de ternura, alivio y algo que Jungkook había estado esperando escuchar durante demasiado tiempo.

Jimin se acercó lentamente.

—Yo también te amo.

Jungkook se quedó inmóvil.

—¿Qué?

Jimin soltó una pequeña risa entre lágrimas.

—Que también te amo, idiota.

Jungkook sintió que todo el peso que llevaba sobre los hombros desaparecía de repente.

—¿Desde cuándo?

Jimin sonrió.

—Probablemente desde mucho antes de que tú te dieras cuenta.

Jungkook no pudo evitar sonreír.

Durante años había pensado que sus sentimientos eran un secreto que tendría que cargar solo.

Y ahora descubría que quizá nunca había estado solo.

Jimin levantó una mano y la apoyó suavemente sobre su mejilla.

—Tenía miedo —confesó—. Miedo de perderte si te decía lo que sentía.

Jungkook cubrió su mano con la suya.

—Yo también tenía miedo.

Ambos permanecieron en silencio.

Pero esta vez no era un silencio incómodo.

Era un silencio lleno de comprensión.

De alivio.

De una verdad que finalmente había salido a la luz.

Por unos instantes, el mundo exterior dejó de importar.

No había cámaras.

No había escenarios.

No había rumores.

No había millones de personas observándolos.

Solo estaban ellos dos.

Jungkook y Jimin.

Dos personas que habían pasado años caminando juntas sin darse cuenta de que, quizá, el amor siempre había estado allí.

Y así comenzó una historia que cambiaría sus vidas para siempre.

Una historia que pondría a prueba su confianza, sus sueños y el lugar que ocupaban en un mundo que no siempre estaba dispuesto a aceptar aquello que no podía comprender.

Porque amar era fácil cuando estaban solos.

Lo difícil sería descubrir si podían seguir amándose cuando el mundo entero comenzara a mirar.

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