Subiendo al piso 1
En el interior de un salón de eventos, se ve una mesa con algunos profesores y probablemente el director también. Hay carteles, pancartas, varias sillas cómodas, bebidas de jugo, algo de comida también.
Se está celebrando a los recién graduados, los que están sentados del lado derecho a la plataforma donde yacen los maestros, todos con su traje negro y su típico sombrero escolar, a la espera y espectativa de su respectivo título.
— Natasha Tenma — Vocea una voz masculina, pasando una chica de cabello rojo y corto, ojos violeta, de piel bronceada, la que paso con demasiados modales, saludando a todos los maestros de mano, tomando su título y retirándose.
— Anby Vesta — Una joven de cabello gris plateado, de ojos azules, piel clara, suave, tersa, perfectamente cuidada sin la necesidad de maquillaje o algún otro producto de belleza. Ella con emoción, subió a la plataforma, dando uno que orel pequeño salto de felicidad, saludo contenta a los profesores, tomando su título y bajando.
Sus padres, quienes la esperaban con amor genuino, una gran paciencia y mucho cariño, se veían de pie delante de sus asientos.
— Lo lograste, mi terroncito de azúcar.
Hablo su padre, un hombre sereno, de mediana edad, cabello corto y de tonos plateados, ojos azules, porte caucásico, sereno, alto, con una musculatura por trabajos pesados, una voz de todos medios y clara.
— Estoy más que orgullosa de ti mi dulce flor. — Hablo su madre, una mujer de porte alegre, de mediana edad también, cabello hasta los hombros de color castaño, ojos castaños, más bajita que su padre, su voz dulce y calida.
— Hermana, hermana, yo tengo esto para ti. — Hablo el hermanito menor de Anby, un niño de unos 5 años de edad, su cabello plateado también, un ojo azul y el otro castaño, su cabello corto y siempre desordenado, su voz algo tímida a veces.
El, de uno de los bolsillos de su pantalón sacaba una paleta en forma de corazón, con un mensaje al reverso:
"Aquellos que lo intentan son mucho más exitosos que aquellos que solo esperan."
— Aw, que bonito Edy, la pondré en un pedestal. — Hablo Anby, tomando la paleta y viendo el reverso, quizás esté era un regalo de consuelo en caso de que ella no pudiera tener su título.
— Es un pequeño detalle que escogimos entre tú hermanito y yo, Anby.
Hablo la mamá de Anby, con calma, poniendo su cabeza en el hombro de su hija. La familia empezó a caminar, saliendo de ese lugar,la mamá y el papá llevan a Anby tomada de las manos, mientras que el papá lleva al pequeño en los hombros.
Anby abrió el empaque de la paleta y se la llevó a la boca, soltando una risita.
— Muchas gracias mamá, muchas gracias Edy, muchas gracias papá.
Expresa Anby, la que se soltó con suavidad y fino tacto de sus padres y les daba un abrazo, al cual ellos correspondían con amor.
La casa de la familia se vistió con adornos lindos, moños rosas, morados y azules, globos con helio de todo tipo de color, algunas fotos tiernas de Anby pegadas en las paredes de la fachada, otras fotos de ella con sus padres, otras de ella también con su hermano.
Cuando llegaron, Anby se mostró muy sorprendida y con un sonrojo muy subido de tono. Ella le dio una vez más muchos abrazos y apapachos a sus padres y hermano, celebrando una fiesta sencilla, llegando poco después otros invitados especiales, amigos muy cercanos de Anby los que solo eran 3, dos chicas y un chico.
La situación se tornó a un nivel de intimidad mayor entre la familia, al salir del hogar procedieron a comer en un restaurante, el favorito de Anby, que no era de lujo, más bien, era humilde, con un maravilloso servicio, buen ambiente musical, que solo acompaña y no invade, un menú excelente, precios balanceados, ni tan caro, ni tan barato.
De regreso a casa, al reingresar habían algunos regalos en la sala, el papá tomaba una caja grande, de más de un metro de altura, hablando con calma:
— Anby, mi pedacito de azúcar, esta es una moto que te va a gustar mucho.
La peli gris se lanzo contra la caja, abriendo esta con cuidado, sacando a la vista un hermoso vehículo de colores verdes principalmente, un monopatín futurista con dos llantas negras a los costados y en la parte inferior, el volante de una motocicleta de antaño, donde se combina un estilo antiguo con lo moderno, un asiento para una sola persona de color castaño de cuero, sus posapies de color gris y de acero.
Ella, estando super contenta por este regalo, regreso la atención a sus padres y les dio otro fuerte abrazo.
— Papi, muchísimas gracias.
El papá de Anby se mostró alegre también, Anby consumida por la curiosidad se montó sobre el vehículo lento, una vez que ya lo había hecho, su mamá se acercó colocando sobre la cabeza de la chica un casco de color verde a juego con la moto antes mencionada, ella se lo acomodó un poco mejor, asintiendo.
Su papá le colocó una maleta pequeña al costado derecho de la chica, la que era de una sola manga, con colores negros y blancos, un acabado de metal, trayendo en el medio una cerradura de broche.
La maletita tenía suficiente espacio para:
- Unos audífonos de diadema verdes y negros
- Equipo de herramientas pequeño pero eficaz en caso de que necesite reparar cualquier cosa(Llaves, destornilladores, un martillo y una llave suiza)
- Batería para cargar celulares o algún aparato electrónico
- Equipo de primeros auxilios (Vendas, curitas, algunos frasquitos con pastillas)
- Un juego de ropa impermeable bien dobladito
Acto seguido, la mamá de Anby puso del costado izquierdo del vehículo una maleta un poco más grande de color negro, en la cuál venía una chamarra negra y azul, de estilo futurista, una bufanda, un gorrito y unos guantes.
Para no quedarse atrás, el papá de Anby coloco del lado derecho una maleta igual pero de color verde, en esta venía una lámpara, luces de bengala, algunas armas de defensa personal y un poco más herramienta compacta aunque bastante útil.
En ambas maletas aún había mucho espacio todavía, Anby solo estaba sorprendida, bajándose de la moto y abrazando a sus papás una vez más.
— Este es el mejor día en mi vida, Mami, Papi, muchísimas gracias.
Exclamó ella, separándose, siendo este de tantos abrazos correspondidos de sus padres.
— Esto aún no se termina mi terronclto de azúcar. — Ejecutó el papá, siendo amable, sin dejar de lado su enorme tranquilidad.
Repentinamente sonó un pitido, 3 veces, junto a una fuerte vibración, era el celular de Anby, la que tenía este dispositivo en el bolsillo derecho de sus prendas, tras entender que era lo que sucedía, Anby soltó un dulce suspiro, corriendo a su habitación a poner a cargar su celular.
La familia se fue a un parque cercano, caminando, hablando, riendo entre ratos, la mamá y el papá se veían sentados en una banca, disfrutando de unos helados, el tenía uno de vainilla, ella uno de chocolate con chispitas.
Los hermanos estaban jugando, el corriendo de ella y ella por consiguiente corriendo detrás de él.
La luz dejo de llegar, todo se puso oscuro, Anby atrapó a su hermanito y lo abrazó por reflejo en un intento de protegerlo, cerrando sus ojos en el proceso, del mismo modo que ella agachó la cabeza.
Empezaron a sonar todos los celulares sin excepción, a todo aquel que sacaba su celular para tratar de entender que sucedía se topaba con un vídeo extraño, una voz chillona, de bajas frecuencias se escuchaba, unas letras rojas acompañando, repitiendo el siguiente mensaje:
"Los humanos no merecen seguir vivos, no los aniquilaremos aún, serán castigados y debidamente corregidos, a todo aquel que no pueda corregir su camino será eliminado."
Esas simples palabras tenían mucho peso, todos los que vieron ese vídeo fueran desaparecidos, a la vista de todos los demás se lograban divisar luces de colores azules y otras verdes en el cielo.
Anby solo levantaba la mirada, agachando la cabeza velozmente, buscando poder proteger de una manera más eficaz a su hermano, los dos estaban temblando, a tan solo unos centímetros ruidos de gran profundidad y una potente resonancia como de absorción eran audibles, del inmenso miedo que tenía ella su mente se cerró, enfocándose solo en ella y en su hermanito, cerró los ojos.
Era como estar en la nada, el sonido paso a ser una forma más sencilla, vibraciones de baja frecuencia, para el oído humano no era audible, Anby pensó que ya había pasado la catástrofe, por fin abrió los ojos, ya no había nada ni nadie, el parque estaba solo, su cuerpo fue liberando la tensión, soltó a su hermano, los dos se pusieron de pie, caminaron hasta la casa, al llegar ella recordó que dejó su teléfono cargando, intento llamar a sus padres más de 3 veces, las llamadas no salían.
Anby estaba cocinando algo para los dos, un aroma agradable y suave invadiendo las cuatro paredes a causa de ella y su comida, Edy estaba con ella, tomando agua, con cuidado el se acercó y le daba un toque con sus manitas al costado de la pierna:
— ¿Necesitas algo? Pequeñito y dulce Edy.
Edy con algo de pena, hablo con la voz llena de tristeza.
— Hermana, porfavor, pon en la tele "Las grandes aventuras del vaquero galáctico"
Esta es la serie infantil que le gusta mucho a su hermano, su favorita, Anby bajo la flama de la comida, dejando está tapada también, los dos se fueron a la sala, al parecer el ya lo había intentado por su cuenta, ni con la ayuda de un banco logro alcanzar el control, algo que se le hizo muy lindo a ella, encendiendo el televisor, al no haber señal, tampoco había wi-fi, Anby se puso a buscar los capítulos ya grabados en una memoria USB donde ella y su papá guardaban cada episodio de forma automática, colocando está en la tele y dándole a Edy lo que más le gustaba, el se dio un abrazo más a su hermana y ella se fue a terminar de cocinar.
Los personajes de la serie animada que que degustaba el disfrute del infante, empezaron a dirigir su atención hacia este, el pequeño no le dio mucha importancia, creyendo que quizás era algún tipo de error, los sucesos fueron cada vez más aburridos, arrollando mi forma hipnotizante a la víctima, la chica ni había terminado de cocinar ya cuando Edy ya estaba profundamente dormido.
Estos personajes que al salir de la pantalla con los pasos medidos, fríos y calculados tomaron al niño llevándoselo.
Ninguno de ellos tuvo curiosidad por revisar la casa.
Anby termino de cocinar, sirviendo la comida y hablando con alegría:
— Edy, Edy, ya terminé, hoy hice tofu dulce, tu comida favorita.
Ella no escucho respuesta de el, el control en el sofá, la tele apagada, lo busco desesperada por toda la casa sin dar con el, esa fue una cena triste y solitaria.
Al caer la noche, Anby fue como siempre a su habitación, abrazando como si de su vida dependiera un peluche que le gustaba mucho a su hermano, este era un stegosaurus de colores verdes y rosados con un parche en el ojo derecho, ella traía puesto una pijama de color azul con estrellas blancas, se acostó en la cama mirando hacia el techo, tomando aire lentamente por sus fosas nasales, soltando ese del mismo modo por la boca, colocando el peluche a un lado de la cama y abrazando una de sus almohadas, después de estar llorando en silencio aproximadamente unos 20 minutos se quedó profundamente dormida.
En cuanto comenzó el día, cerca de las 7 de la mañana, la chica de cabello de plata se despertó, abriendo sus párpados, frotando sus ojos, se fue a dar una ducha, se puso una playera de algodón negra, sobre está prenda, se coloco una suéter gris, unos pantalones de mezclilla azules y unas botitas negras, corriendo bajo al sótano, lugar donde ella tomó algunas cosas.
— Se que son solo unos prototipos, pero en verdad espero que funcionen...
Murmuraba Anby, con la voz suave y desconfiada, tomando unas muñequeras y a juego unos artefactos que se pegaron a la parte superior de su mano, por consiguiente tomo unas rodilleras de alta resistencia, unas fundas junto a una pistolas de plasma y una electromagnética, cada una en cada pierna.
Le daba algo de tristeza irse de su casa, lugar donde ha estado durante tantos años, así que, antes de irse, se preparó un desayuno, llevo algunas provisiones, también se llevó una estufa portátil pequeña y algunas latas de gas, entre otras tantas cosas que ella empacó, todo lo fue separando, cosa a cosa, en las maletas que tenía su vehículo.
Después de su último desayuno en esa casa, la chica salía de su casa, volteando a ver hacia atrás y tomándose una fotografía con su celular, sonriendo entre lágrimas, ella quería sonar feliz, alegre y llena de energía:
— Mami, Papi ... Edy, tengo miedo, muchísimo miedo ...
La voz de la voz de la joven se quebró, ya tendiendo su casco, se sacudió la cabeza, dirigiendo sus ojos al frente, contemplando la carretera con miedo y angustia, aclaro la garganta:
— No hay mucho espacio en mi moto, espero que se me ocurra algo en el camino para poder traerlos a todos, jajaja.
Esto fue lo que declaró Anby, riéndose de si misma y empezando su viaje.
Poco después de encender su moto, salían desde la puerta y ventanas eran personas de trajes azules, otras con trajes de color verde y unas más de colores negros, estas personas venían corriendo tras ella, uno de ellos decía:
— ¡Atrapenla, atrapenla!
Los uniformes de estas personas eran similares al de los policías, todos esos elementos de seguridad parecían ser clones, compartiendo la misma altura, el mismo aspecto físico y hasta la misma forma de correr.
Anby de pura casualidad alcanzó a escuchar los gritos demandantes de estos elementos, en lugar de detenerse a contemplar la escena aceleró con más fuerza su vehículo, sin tener mucho tiempo para pensar únicamente subió el volumen de la música, volteando a ver por los retrovisores de vez en cuando vas a estar segura de que ya los había perdido.
No alcanzó a llegar tan lejos se detuvo con temple, en el suelo se veía una línea divisora de color azul destellante, por delante de límite establecido se veía un bosque, con todo tipo de flores, árboles de los tiempos de los dinosaurios, animales extraños a la distancia, al regresar su vista hacia atrás contemplaba lo que alguna vez fue la ciudad en la que nació y creció.
Sin alcanzar a entender qué es lo que había sucedido probablemente en el mundo, tomó la decisión de bajar de su monociclo y caminar con este al costado.
Al cabo de estar caminando por más de 3 horas, Anby suponía que estaba cruzando el bosque, no se veía el cielo, solo oscuridad, cúmulos de hojas, ramas y otros objetos estaban entre el suelo y las alturas, todo era humedad, le empezó a gruñir el estómago, ella se sentó en un árbol para comer, se sentía observada, siguiendo este extraño sentimiento podía ver un par de luces moradas brillando entre los arbustos, ella prefirió medir la distancia, siguiendo sus instintos, camino junto a su moto unos cuentos metros más lejos.
Volvió a tomar asiento y se volvió a sentir fríamente observada, como una enorme presión de enormes toneladas de peso, fue entonces que ella se puso de pie otra vez.
Soltó un pequeño suspiro, caminando a dónde se veían esas luces, con vergüenza.
— No se quién eres o que seas... Solo quiero cruzar el bosque, no pienso hacer nada mas.
Expreso la chica, una sombra enorme brotó de colores negros y morados, del susto Anby se agachó velozmente y se cubría la cabeza con ambas manos, esa sombra era una mujer alta, fuerte, morena, su cabello tenía el corte del lobo, estaba desnuda, la altura de la mujer rondaba los 1.80 metros.
Ella olió a Anby y se paró delante de ella, manteniendo la calma, sin bajar la guardia.
Ambas se miraban, con curiosidad y expectativa, la morena se veía intimidante a los ojos de Anby.
Repentinamente se soltó la lluvia, una lluvia brutal, abriendo un hueco en el techo de ramas y ojas, donde Anby reaccionó bien, de entre las cosas prácticas que trae en sus bolsillos ella saco un paraguas y busco proteger a las dos, haciendo que el aparato llegue a su límite máximo, lamentablemente la lluvia no era común, le causó leves quemaduras a la morena, está en respuesta perdía su postura ruda, pasando a verse hasta linda, tierna y adorable. La morena tenía la cabeza agachada y buscaba cubrir sus partes íntimas con sus manos, siendo está la primera vez en su vida que sentía vergüenza de estar sin ningún tipo de prenda.
Anby le dejo su paraguas a la morena, la que lo tomo con muchísimo tacto.
La plateada saco algo de las maletas de la moto, pulso un botón y salió una casa pequeña, un pequeño pero resistente refugio, hecho de acero, plomo y otros tantos metales reforzados, metió su moto, fue por la morena, una vez dentro, se puso a buscar algo de ropa para ella, no sin antes tomar turno para darse una debida ducha, la lluvia fue ácida y les provocó leves quemaduras a las dos.
La ducha fue breve, Anby salía vestida con un simple mini short y una camiseta, ambos de color negro, la morena no se daba valor para salir desnuda, en un momento de apuros, Anby busco la ropa que más grande le queda, brindando a la morena de vestimenta, un mini short negro y una camiseta blanca, ambas de talla grande y contra todo pronóstico esa ropa se le veía pequeña a la morena.
La morena se sentó en el suelo, se veía feliz, se sentía cómoda por la ropa y el trato que le dio está desconocida, el estómago de esta empezó a gruñir y de la pena agachó la cabeza y en un intento por no hacer más escándalo sus brazos cruzaban su abdomen, Anby se puso a buscar algo para cenar, tomando dos emparedados, le ofrecía uno a la morena tras decir:
— Mucho gusto, soy Anby Vesta.
Ella habló, con firmeza y calma, la morena se mostró algo tímida, oliendo primero lo que le fue entregado para darle una mordida chiquita y comerlo, la voz de Ivy era grave , dulce y profunda
— Mi ser Ivy Sterling, muchas gracias Anby Vesta.
Anby soltó una leve risita, poniendo una de sus manos en el hombro del lobo, ofreciéndole un emparedado más, la morena comió este bocadillo lo más despacito que podía.
Anby tomo agua y también le dio a la morena, las dos ya comieron y bebieron, una estaba frente a la otra, sentadas en el suelo.
— Ivy, estoy buscando a mis padres y mi hermano, ¿Sabes cómo salir de este bosque?
Pregunto Anby, Ivy asentía, algo torpe, hablando:
— Mi conocer todo el bosque, estoy viviendo aquí desde que yo ser muy pequeña, tu ser similar a mi, por eso yo acercarme a verte.
Sabiendo esto, Anby tomo su respuesta como una afirmación.
— ¿Que opinas de la ropa que te di? Ivy.
Ivy paso a verse una vez más, se puso de pie y lanzo una patada al aire que llegó hasta su barbilla, de solo hacer eso, se solo una poderosa ráfaga de aire que despeinó a Anby.
— Estás ropas son cómodas y muy elásticas, son un poco pequeñas no me desagradan.
Declaró Ivy, Anby se acomodó el cabello, Ivy tomo asiento.
— Si te parece bien ir conmigo, Ivy. En un foturo podemos buscar ropa que vaya mejor con tus gustos en alguna tienda departamental.
Propuso la plateada, el lobo asentía sereno.
— Yo estar dispuesta a ayudarte, Anby Vesta. — Contestó la morena, Anby se veía contenta.
— Después de que salgamos del bosque ya no será necesario que sigas conmigo, Ivy. De no ser que seas tu la que quiera seguir conmigo.
Ivy asentía una vez más, poniéndose una mano en el pecho, dirigiendo sus ojos filosos a su contraria.
— Yo estar dispuesta a estar contigo en todo momento, Anby Vesta. Tu me has ayudado sin siquiera conocerme, yo debo de hacer lo mismo y tú, tu haberme hecho muy bien aquí. — Ivy se puso las manos en el pecho, hablando con pena.
— Yo sentir mi corazón muy feliz, Anby Vesta, yo querer ser tuya por siempre.
Ivy trato de decir que quería ser su mejor amiga, pero el hecho de estar sola desde tan pequeña no le ayudaba a expresarse bien, cosa que puso muy tensa a Anby y la otra solo desvío la mirada y se veía bien rojita.
Anby no supo cómo responder, no negaba que le morena le parecía linda, solo que ella creía ser heterosexual hasta este punto.
— Si eso es lo que tú corazón desea Ivy Sterling yo estaré encantada de tener tu compañía.
Exclamó Anby, Ivy se recostó en el piso suave de la tienda de campaña, soltando un bozteso, Anby la cubrió con una sábana y ella también se acostó al lado de su ahora nueva compañera.
+++ Colapso: Tantas dimensiones como puedas imaginar_ Subiendo al piso 1 [Xkenet] +++
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