Capítulo 1: Un accidente de palabras
El salón estaba lleno de gente mientras Ramsés repetía por quinta vez la misma parte de la coreografía.
—Otra vez… —murmuró, concentrado.
Jericol estaba hablando con Ismael y, sin darse cuenta, se acercó demasiado al área de ensayo.
Ramsés lo miró de reojo y, tratando de mantener la concentración, señaló hacia el otro lado.
—Jericol, vete para allá que estoy ensayando.
Jericol levantó las manos, obedeciendo inmediatamente.
—Sí, papi, voy ahora.
El salón quedó completamente en silencio.
Thiago abrió los ojos como platos.
—¿Papi?
Miguel se tapó la boca para no reírse.
Jericol se quedó congelado al darse cuenta de lo que acababa de decir.
—Yo… quise decir… sí, Ramsés.
Ramsés tampoco parecía saber qué decir. Se quedó mirándolo unos segundos, completamente sorprendido, antes de darse la vuelta para continuar el ensayo.
—Concéntrate —murmuró.
Jericol sonrió nerviosamente y se alejó.
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Cuando terminó el ensayo, todos comenzaron a recoger sus cosas. Jericol salió primero hacia el baño para lavarse la cara.
Ramsés lo vio marcharse y, después de unos segundos de indecisión, caminó detrás de él.
Encontró a Jericol frente al espejo.
—¿Qué fue lo de "papi" hace rato? —preguntó Ramsés.
Jericol se giró, avergonzado.
—Fue sin querer.
—Ya.
—¿Ya qué?
Ramsés se quedó callado unos segundos. Luego se acercó y, en un impulso, le dio un beso rápido.
Jericol se quedó completamente quieto, procesando lo que acababa de pasar.
Ramsés también parecía sorprendido de sí mismo.
—No digas nada —murmuró.
Jericol sonrió.
—No iba a decir nada.
Afuera, Emilia golpeó la puerta.
—¡¿Ustedes dos están ahí?!
Los dos se miraron.
—Estamos muertos —susurró Jericol.
Ramsés soltó una pequeña risa.
Y por primera vez en todo el día, ninguno de los dos sabía quién estaba más avergonzado.








