EL PROMETIDO DEL REY
Compartir con tus amigos
Personalizar legibilidad

EL PROMETIDO DEL REY

Esta historia incluye temas relacionados con: intento de violación, infidelidad, maltrato infantil, autolesiones

Todos los derechos reservados ©

Notas de historia

Historia de Omegaverse propio

Mundo Magico

Marcada diferencia de edad

Sinopsis

Las tradiciones deben cumplirse. El amor puede ser una elección. Pero en el matrimonio de un rey, no siempre. En el reino de Valthera, el matrimonio del rey con su consorte es una decisión tomada por su antecesor. No importa la edad. No importan los deseos. No importa lo que ocurra entre ellos con el paso de los años. Una vez pronunciada la elección, esta pasa a formar parte del destino de la corona.

Estado:
hace un día
Capítulos:
17
Rating
4.5 (2 reseñas)
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Capítulo 1.

Durante quince días, el reino vistió de negro.

Banderas ondeaban en las altas torres de la muralla de la capital. Colgaban del templo, de las casas señoriales, hasta de aquellas más humildes y de cada edificio donde el duelo debía hacerse visible.

Hoy, sin embargo, se tiñe de blanco y rojo.

Símbolo de un nuevo inicio y los deseos de prosperidad para la Corona.

El luto por el rey ha concluido y, como dicta la tradición, su sucesor está siendo coronado.

El joven rey, la estrella naciente del reino de Valthera, con diecinueve años, es aplaudido y vanagloriado por la nobleza invitada a la ceremonia en el palacio y, fuera de los blancos muros, por los ciudadanos de su reino.

Jolgorio en las calles, música y bailes de los plebeyos. Y un evento más privado, elegante y ostentoso para la realeza local y visitantes.

El nuevo rey, solitario en su trono, mira las caras de quienes festejan con delicadas copas de licor en sus manos o degustando bocadillos entre risas y comentarios que no llegan con claridad a sus oídos.

Ni príncipe útil.

Ni rey todavía.

Durante quince días, su voz no había tenido el peso de su nuevo título.

Esperar.

Observar.

Callar.

Atrapado en ese desagradable limbo mientras otros gobiernan.

La tradición importa, el luto era un merecido respeto a un gran rey… ese será su propio final. Tal vez su sucesor encuentre la espera tan despreciable… Vaya mierda.

Y en medio del segundo evento, el anuncio llega: el nombramiento de quien ha llegado, de su futuro consorte, la próxima reina.

¿Quién será?

Puede leer la pregunta en las expresiones de los nobles incluso antes de que pueda ser verbalizada.

Se levanta de su ahora trono. Lo sabe desde hace unos pocos meses, mientras su padre seguía enfermo en cama, pero aun en este día sigue pareciéndole una situación risible.

Un pasillo queda delimitado en medio del salón por los mismos invitados. Alric Alistair, un niño de solo seis años, adornado con esmero, camina por él.

Un pequeño muñeco con vida es lo que aparenta; una figura menuda con rígidas y delgadas extremidades que sobresalen del corto pantalón que viste, arrastrando los holanes de la parte trasera de su traje negro y rojo.

El único hijo de los marqueses de Umbría es pequeño, pelirrojo... de brillantes ojos carmín fijos en él.

Un omega inmaduro que, por su corta edad, no posee un aroma que delate sus nervios entre el olor del licor que degustaban los invitados.

Ni siquiera la resistencia suficiente para mantenerse despierto durante esa celebración completa.

El rey mira con más atención aquel andar.

El niño no da pasos en falso a pesar del evidente tacón alto en sus botas; no hay miedo ni curiosidad en su mirada por quienes lo rodean sin dejar de observarlo.

El precoz prodigio en la magia de las sombras de la casa Alistair...

¿Cuántas veces le habrán hecho repetir esta solemne actuación los marqueses?

—...

—...

Ese pequeño muñequito no muestra dudas al acercarse a su rey y prometido de dorada mirada, quien le triplica la altura y edad.

El joven rey se inclina, un movimiento improvisado y fuera de todo protocolo que escandaliza las mentes de sus consejeros. Su rodilla derecha toca el suelo de mármol, no importándole ensuciar su blanco pantalón.

Extiende su mano hacia el pequeño, ofreciéndosela.

Alric tarda apenas un instante antes de colocar sus diminutos dedos sobre la palma del rey.

Lucien lo observa en silencio y sonríe cuando, finalmente, aquellos ojos carmín parpadean. Al menos está consciente y no bajo un trance para este espectáculo.

Lo observa morderse el labio levemente, quizás reprimiendo la intención de girar hacia sus padres, lo que indica que tampoco ellos habían esperado este actuar en el rey.

«Es solo un niño».

«Ni una lágrima, ni siquiera una expresión… qué criatura tan fría».

«¿En serio esperabas algo diferente? Es un Alistair».

«El rey de rodillas ante un cachorro…».

«Entre tantas opciones… los marqueses deben seguir celebrando el triunfo».

—Alric Alistair —pronuncia el monarca, silenciando los murmullos en el salón—. Yo seré tu alfa y tú serás mi omega y reina.

—Yo seré tu omega y tú mi alfa y rey, Lucien Vaelorían —responde el pelirrojo sin duda en la voz y con la suficiente fuerza para ser escuchado sin gritar.

El mayor no desvía su atención al deslizar una pequeña caja de entre sus ropas; la curiosidad se refleja en aquellos grandes ojos carmín…

La pieza, deslizada por el delgado dedo anular, calza perfectamente.

Cuando el alfa retira el contacto, revelando la joya, el salón parece contener el aliento. No era más que una banda de oro, pero de un brillo dorado tan denso que parecía luz solar capturada a presión.

Una pieza simple, pero de pureza tal que los nobles a su alrededor parecían adornados con simple latón apagado.

Las exclamaciones de genuina sorpresa brotan una a una de cada persona dentro del gran salón.

«¿Cuán cara debió ser?»

El eco de los murmullos anteriores parece disolverse entre la sorpresa y el brote de aplausos mecánicos y carentes de calidez, pero mayor en número con cada segundo, enmascarando la incomodidad de algunos entre vítores hacia el rey, hacia su próspero futuro y el del reino, hacia su pequeño prometido y futura reina.

Lucien se pone de pie sin soltar la mano de Alric, mirando la hipocresía general, pero volviendo la mirada al pequeño omega al sentirlo aferrarse a él.

—No tengas miedo —dice en voz baja, solo para el otro.

—No tengo miedo —replica sin mirarlo de inmediato, pero, al hacerlo, su mirada lo delata.

Claramente, sus padres solo lo habían hecho ensayar su entrada y sus palabras de aceptación al compromiso.

Firme en su lugar, con la barbilla en alto a pesar del temblor en sus dedos.

El rey los estrecha con suavidad.

—Entiendo. Qué niño tan valiente eres.

No vuelven a intercambiar palabras.

Incluso cuando alguien se acerca para hablar con el rey, Alric se limita a sonreír y asentir a los corteses halagos que le dan, dejando claro para Lucien que esas sonrisas son otra cosa que su prometido ha estado ensayando.

¡Cuéntale a Monserrat Castro lo que piensas sobre este capítulo!

Notas de capítulo

Esta historia esta en el concurso Amor a Todo Color. Si te gusta brindame un corazon en cada capitulo, reacciona y/o comparte con quien creas tambien la disfrutara.

Otras recomendaciones

SEX PATROL

Esmeralda: Una historia divertida ycon escritura fluida. Genial gracias

Leer ahora
Embarazada del bebé de su hombre lobo 🌙 Kookmin Adap.

janneth1108: Dios ya quiero mas .. me encanta 😍😍😍

Leer ahora
Mi hermosa pesadilla

Diana Rodríguez Hernández: Me gusta mucho la historia

Leer ahora
ATRAPADO

MONSY💋: Me.encanto 💋

Leer ahora
Noah Clark

Arwen: Me encanta esta historia, definitivamente puedes ir de lo más Taboo y prohibido ,hasta lo más romántico y dulce, está novela difiere mucho de las historias tuyas que he leído y me encanta.

Leer ahora
La Loba Rubí

alejandradiazflore: Me está gustando

Leer ahora
LOBO BLANCO

Beatriz: Buena historia, bien escrita. Tal vez un poco previsible pero agradable para una tarde de domingo.

Leer ahora