Debes Ser Un Angel
MADELINE KLEIN
7 DE SEPTIEMBRE
Alguna vez se han preguntado, si es qué. ¿algún día la humanidad va a presenciar su propio fin? Se que esto es algo extraño, quien no ha imaginado alguna vez un final apocalíptico.
Si les mencionara esto a todas las personas que conozco, probablemente me verían raro y dirían que estoy loca. Lo pienso, cada que estoy a punto de dormir, tapada con mis sabanas y colchas, cubriendo cada parte de mí, hasta mi cabeza, me quedo entumecida, pensando que tal vez eso sería lo último que haría si ese llegara a ser el último día, tal vez el último día del mundo, sé que es un pensamiento angustiante, y muy negativo para una adolescente de dieciséis años, pero, en ese caso, no tengo ni idea de lo que haría, siento que tendría que salvar todo lo que he escrito hasta la fecha, porque desde que tengo memoria, he desarrollado mi imaginación, hasta que un día me di cuenta que podía inventar historias fácilmente, luego aprendí a leer y escribir del mismo modo, así que como podrán imaginar y adivinar tengo un montón de cuadernos de distintos tamaños formas y colores, que saturo y lleno con palabras, no solo a modo de diario, describiendo lo que me pasa día a día, también escribo historias, dejo que mis personajes hablen conmigo, cada que me aburro en clases.
Por eso es por lo que cada noche antes de dormir escribo al menos una nota en mi laptop y en mi diario, si no consigo conciliar el sueño, escribo he invento cuentos para relajarme.
Como última pregunta, siempre me cuestiono, si, algún día la vida como la conozco llegara a acabarse, ¿alguien podría encontrar mis libretas? Claro en caso de que alguien llegara a sobrevivir, y quisiera saber cómo era la vida de una adolescente común como yo y mi respuesta siempre es un tal vez sí. Solo así puedo dormir tranquila.
Cada mañana al despertar, mi mente solo puede pensar, no importa lo que pase en este día, solo disfrútalo, evita a las personas negativas, pero sobre todo disfruta de la compañía de tus amigos, Lisa Thompson y Oliver Stevenson.
Mi nombre es Madeline Klein, tengo dieciséis años, y asisto al instituto Sun Valley, camino por los pasillos tranquila ignorando a los chicos que se están peleando, y a las chicas que se están maquillando a la vez que platican, sé que hablan mal de mi en cuanto paso a su lado, será por mi forma de vestir y maquillarme que por algún motivo chicas como yo a pesar de que intentemos hablarles de forma amable, nos ignoran o se ofenden cuando solo pedimos permiso para pasar por el pasillo.
El ambiente es el que se puede esperar de un instituto que está lleno de niños a punto de ser adolescentes, y adolescentes con las hormonas a todo lo que dan. Los chicos son todo un tema, sobre todo los atletas que solo se preocupan por su dieta, a veces Lisa y yo pensamos que los atletas solo salen entre ellos, es como si los adultos solo pensaran en una cosa, ya sea en trabajar o hacer ejercicio, al menos así es como se comportan.
Pero debo admitir que no habría temas de conversación interesantes si Oliver Stevenson nunca se hubiera atrevido a sentarse en nuestra mesa, el año pasado. Desde entonces me siento menos sola.
Desde el año pasado se nos ocurrió la idea de formar una banda de rock, formada por Lisa, Oliver y yo. La verdad es que no lo pensamos mucho, solo ensayamos un par de veces a la semana. Lisa es buena tocando la batería, Oliver toca el piano desde los cinco años, y aprendió a tocar la guitarra desde que tenía ocho años, y a mí me gusta cantar cada que tengo la más mínima oportunidad, me gusta cantar cuando acompaño a mis padres en el auto para ir al supermercado, canto cada que escribo sentada en mi escritorio, canto en la ducha, y casi en todo momento, sobre todo canciones de The Beatles.
No nos hemos presentado como banda, porque nos falta un bajista. Antes de las vacaciones de verano intentamos hacer audiciones, pero nadie nos convenció, así que decidimos dejar de ensayar para ir de vacaciones con nuestras familias.
Aún recuerdo cuando empezó el ciclo escolar pasado, no conocía a nadie porque era nueva, hasta que Lisa me empezó a hablar, ambas veíamos a Oliver a lo lejos, él se sentaba con Glen y Alex Newell a la hora del almuerzo y en el laboratorio de biología, los tres solían reírse de tonterías que se inventaban para pasar el rato, en su mayoría su humor se componía de bromas en doble sentido.
Yo me sentía nerviosa cada que veía a Oliver pasar a mi lado, él es alto, su cabello es castaño claro y con el reflejo de los rayos del sol, se ve en un radiante tono dorado, se dejó crecer el cabello, algo poco común entre los chicos.
Él se ve tan bien, que en mi mente la primera vez que lo vi empezó a sonar, There's Most Be an Angel de The Eurythmics, su aspecto despreocupado y rebelde llamo mi atención, con solo una mirada de sus increíbles ojos verdes, él, me cautivo por completo.
Él se sentó con nosotras un 4 de octubre, justo antes de los preparativos para el baile de Hallowen, esperaba que Oliver me invitara a mí, pero en cambio invito a Lisa, ellos dos son como hermanos, antes de ese baile me contaron que se conocen desde niños, porque sus madres son compañeras, ambas trabajan en una editorial para una revista de moda, y siempre se han llevado bien.
Así que Lisa y Oliver hicieron un trato, si en el primer mes de preparatoria no conocían a nadie o su intento por formar parte de un grupo de amigos no funcionaba, entonces retomarían su amistad, ahora son inseparables de nuevo, cuando entendí esta parte y me incluyeron en su grupo, deje de sentirme celosa cada que los veía juntos, así que ya no me preocupaba si ellos iban al cine o si iban de compras juntos cuando yo estaba enferma o iba de paseo con mis padres y mi hermano mayor Daniel, y es que si les digo la verdad Lisa es muy bonita, ella tiene el cabello rubio rizado, a veces se plancha su cabello para alisarlo y se pone extensiones rosas, azules, verdes o moradas, se ve muy bien con ellas pero se ve mejor con sus rizos rubios alocados, al natural, ella es electricidad cada que toca la batería pareciera que sus baquetas formasen parte de su ser.
Si hay algo que nos une a los tres, es que nos gusta mucho la música que le fascinaba a nuestros padres, ya saben el rock y el pop de mediados del siglo XX, dimos con esa música sobre todo por los videos musicales que nuestros padres ponían de DVD'S, después mi hermano Daniel y yo encontramos cajas llenas de vinilos en la cochera. Con el tiempo y gracias a la música, nuestra confianza el uno por el otro aumento, nos hemos conocido mejor, al menos yo he conocido mejor a Lisa, porque Oliver y yo no hemos hablado mucho a solas.
No sé qué pase en la cabeza de Oliver, pero siento que, en clase de Ingles, aunque él se siente en una banca hasta atrás del salón, a veces puedo sentir que me mira esporádicamente, es una sensación extraña, luego en clase de historia cuando yo no formaba equipo con nadie él se acercaba al instante y acercaba su banca a mi lado, esto me ponía muy nerviosa.
Una vez en clase de álgebra, Oliver se sentó en la banca detrás de mí, y, me gustaría borrar ese momento, porque el profesor se fue y Oliver tomo una pluma de ave que tiene para escribir, si, él es así de excéntrico a veces, así que él, me paso esa pluma por el cabello, no sé qué provoco en mí, pero pensé que me iba a reír, cuando sin querer en vez de eso, solté un pequeño gemido, más que nada porque ese día me sentía adormecida, no había dormido casi, me sentía un poco cansada, así que cuando Oliver se me acerco, para susurrarme algo que apenas recuerdo y sus manos frías tocaron mi cuello, sentí al mismo tiempo sus rodillas rosando mi espalda, no sé en qué estaba pensando él, tampoco sé que pasaba en mi cabeza pero paso, y toda la clase me escucho gemir tímidamente y luego el grito a toda la clase, él estaba algo enojado de que todos se hubieran callado en ese preciso momento, después de ese incidente no me hablo por dos semanas seguidas, eso me hizo cuestionar nuestra amistad, porque fue el colmo que toda la clase se haya quedado en silencio, espero que nadie lea esto en un futuro, fue algo un poco vergonzoso, pero prefiero escribir este recuerdo que reprimirlo, y les diré algo Oliver es mi amor platónico, y ahora que lo pienso es un poco complicado hablar abiertamente con él, la única persona que sabe todo de él es Lisa, y ella no me quiere contar nada de Oliver, y lo entiendo, es que él es un enigma para mí, es un misterio que me encantaría descubrir.
Bueno eso, paso el año pasado, ahora contaré lo que paso en los primeros días de segundo año de preparatoria. Empiezo por decir que uno de mis propósitos fue hablar más con Oliver, así que encontré una forma, me di cuenta de que, él es bueno para las fórmulas de química, así que le pedí ayuda para no reprobar, y él me pidió a cambio que le ayudara a mejorar su voz, quedamos de vernos el martes pasado en su casa, para hacer la tarea juntos. El pidió una pizza y platicamos un rato de nuestras vidas, mientras comíamos y yo copiaba sus apuntes de su cuaderno de química.
Yo le platique de mi hermano mayor Daniel, y de mis padres, a él le pareció algo inusual la dinámica que tengo con mis padres y Daniel, entonces fue cuando algo cambio en él, su mirada se tornó triste y empezó a contarme la historia de su vida, me dijo que sus padres se habían divorciado, cuando él tenía escasos cuatro años, así que lo que más recuerda es la presencia de su tía Hellen, ella fue una madre para él, le enseño a tocar el piano y la guitarra y le ponía videos musicales de bandas de rock legendarias, Hellen era la fotógrafa oficial de una banda de rock de los setentas llamada The Keys, y con el tiempo se volvió la vocalista, que si bien esa banda no llego a ser muy famosa, conoció a muchos músicos y artistas que llegaron muy lejos en la música y en el mundo del arte.
Por lo mismo Oliver es muy diferente de los otros chicos de la escuela, él nunca pensó en inscribirse al equipo de futbol de la escuela, no le gusta correr, ni hacer deporte, justo por eso dejo de sentarse con Alex y Glen, aunque los tres se conocen desde niños porque eran vecinos, solo que se distanciaron por la muerte de su tía Hellen, ella murió en un accidente de tránsito, el solo tenía diez años, y falleció un mes antes del cumpleaños número once de Oliver, cuando encontraron a Hellen, su cabeza tenía una herida en la nuca, pero a pesar de lo escandaloso de la herida y de la gran cantidad de sangre en la escena, la encontraron con vida, y la internaron en el hospital, en cuanto despertó una semana después, Hellen no recordaba nada, ella había olvidado a Oliver por completo, y solo repetía dos nombres, Suzanne y Matt, el personal del hospital donde estaba internada juro que no vieron a nadie sospechoso entrar en la habitación de su tía, pero en cuanto la enfermera que la atendía llego para despertarla, se encontró con una escena terrible, que Oliver no pudo describir, vi como retuvo lágrimas en sus parpados y cerro sus hermosos ojos verdes que en ese momento se asemejaron a una marea profunda de una galaxia desconocida, que me fue revelando sus verdaderos colores a través de sus palabras y sus ojos tristes, él estaba sentado en el sofá de su sala, sus manos llenas de anillos de plata, y sus uñas esmaltadas de negro, que habían permanecido en sus piernas y de vez en cuando se entrelazaban, para hacer gestos o simplemente ocultar su nerviosismo al confesarme esa parte de su vida, sus dedos ahora estaban limpiando sus lágrimas con maestría, sus ojos que estaban finamente maquillados con delineador negro, para evitar manchas en su delicado rostro, al verlo así tan vulnerable, deje de escribir los apuntes de química, y me levante para abrazarlo.
Oh, Oliver. Le dije, juro que mi corazón se estrujo en mi pecho al verlo así de triste, el agradeció mi abrazo, y yo empecé a cantarle There's Must Be an Angel, y le confese que cuando lo vi pensé en esa canción, él no me dijo nada, solo se quitó sus brazaletes y pulseras de sus brazos, pude ver algunas heridas en ellos, me asuste y llore un poco, me estremecí al ver sus brazos, y le pregunte porque lo hacía, aunque pude ver que no eran heridas abiertas, se estaban cicatrizando, pero aun así le di otro abrazo y le hice saber mi preocupación por él.
Luego vimos la película de Rocketman, y después me llevo a mi casa, que queda a un par de cuadras de distancia, cuando estábamos en el jardín de su casa, tomo mi rostro en sus manos y me beso, había un poco de brisa, estaba empezando a llover un poco el cielo estaba algo gris, el olor a humedad y flores, junto el aroma de su cabello fue un momento perfecto, después caminamos entre risas, y prometimos no contárselo a nadie.
Ahora nada ni nadie puede borrarme la sonrisa en mi rostro, hace tres días de esto y no puedo evitar sentir mariposas en mi estomago cada que lo veo, aunque él no me dirija la palabra, soy feliz cuando me mira.








