Capítulo 1: ¡Quiero Sexo!
En un mundo donde los furrys con poderes y habilidades especiales existían, un joven kitsune de 18 años llamado Kit tuvo un único pensamiento: "QUIERO SEXO". Solo por esa sola y única razón quiso conquistar hembras. Nacido en una familia millonaria y usando lentes de sol desde el día en que nació —ya que literalmente se los robó a su padre en el momento en el que su madre lo parió—, ahora, cumpliendo la adultez, deseaba con toda el alma una vida de relaciones desenfrenadas.
—Veamos qué hembras estarán disponibles para mí, Kit el KITsune—dijo Kit con orgullo.
En ese momento, un periódico fue arrojado desde la ventana y le dio de lleno en la cara.
—Mierda, eso dolió —se quejó de dolor mientras destruía el periódico con enojo—. Mejor veré qué dice la televisión.
Kit encendió el televisor y sintonizó las noticias del día. El locutor, un lobo de aspecto profesional, tenía un anuncio muy conveniente:
—Noticias de última hora. Cinco hembras buenotas de diferentes partes del mundo participarán en un torneo aquí en Japón. Se enfrentarán a un único macho con la intención de encontrar a alguien lo suficientemente fuerte o hermoso que pueda enamorarlas. Las inscripciones están abiertas. Estas hembras no son cualquier cosa, ellas son:
1.Amanda la coneja: Campeona mundial de carreras atléticas y maratones, dueña del título de la criatura más rápida viva. No solo enamora por su apariencia, sino por su personalidad ruda, determinada y decidida. Prefiere a los machos lo suficientemente tercos para intentar conquistarla sin descanso.
2.Cobra la serpiente: No es muy buena peleando cuerpo a cuerpo, pero es extremadamente hábil con su hipnosis. Si miras sus ojos por mucho tiempo, solo una mente y una fuerza de voluntad sumamente poderosas pueden salvarte una vez hipnotizado. Prefiere a los machos sumisos.
3.Pamela la vaca granjera: Humilde pero ruda granjera y luchadora profesional de peso pesado que no dudará en derrotarte de un golpe. Es capaz de levantar quinientas millones de toneladas con un solo dedo. No te dejes engañar: es muy dulce y maternal si te das el tiempo de conocerla, y tiene un corazón de oro. Prefiere a los machos poderosos como ella.
4.Bee Queen la idol abeja: Modelo y adicta a ser el centro de atención. Hará que los combates sean exageradamente largos para que la observen el mayor tiempo posible. No le importa quién sea el rival; mientras más personas la miren y ella sea el centro de atención, mejor. Prefiere a los machos que le presten atención como si sus vidas dependieran de ello. Ataca con estilo y probablemente te distraiga como una sirena con su hermosa voz.
5.La Aniquiladora, la guerrera dragón: Esta guerrera siempre busca a alguien que pueda derrotarla, pero siempre termina decepcionada. No importa quién le ataque, simplemente no logran hacerle ni un rasguño. Tiene la altura de un rascacielos de más de treinta pisos, sus pies apenas caben en la arena sin aplastarla, y nunca se ha registrado a alguien capaz de hacerle el más mínimo daño.
—¿Crees que eres lo suficientemente poderoso para ganarles y conquistarlas? Ven ahora, inscríbete y no pierdas el tiempo —concluyó el lobo locutor.
—¿Perder el tiempo? —dijo Kit, confundido.
—¿Eres idiota? Literalmente todo lo que acabo de decir venía escrito en el periódico que acabas de destruir. Pudiste ahorrarte minutos valiosos —replicó de forma burlesca el locutor desde la pantalla.
—¡Hijo de pu...! —Kit no perdió el tiempo y, como si fuera un misil, salió corriendo hacia las inscripciones del torneo.
Al llegar, lo atendió una zorra de aspecto gótico.
—¿Nombre? —dijo ella con voz monótona y aburrida.
—Kit.
—Perfecto. Que tenga suerte —respondió de mala gana, entregándole su pase de entrada.
—Gracias, hermosura. ¿Te quieres unir a mi harem? —preguntó Kit, poniendo su cara más coqueta.
—Jódete. Que sea una zorra no significa que sea promiscua —espetó ella con evidente irritación.
Convenientemente, Kit fue seleccionado por encima de los demás candidatos. De la nada, Amanda apareció detrás de él como si se hubiera teletransportado, haciendo que el kitsune saltara del susto.
—Oye, ¿eres el elegido, verdad? Dime qué puedes hacer —le retó Amanda con una actitud hiperactiva.
—Oh, vaya... ¿Tú eres Amanda? Estás más buenota en persona —respondió Kit, centrándose más en admirar el enorme trasero de la coneja.
Amanda soltó una risa suave.
—Tienes agallas, pero recuerda que para ganar mi corazón deberás mostrarme más que eso. Deberás mostrarme poder.
—Claro, tengo poderes de hielo. Solo mira esto —dijo Kit, comenzando a emanar un aura gélida que congelaba lentamente el suelo y bajaba la temperatura a su alrededor—. ¿Y tú qué puedes hacer?
—¿Yo? Puedo correr tan rápido que soy imperceptible para el ojo humano —respondió Amanda.
En un parpadeo, apareció de nuevo a espaldas de Kit, sacándole otro susto de muerte.
—¿Una velocista? ¿Cómo mierda le ganaré a esto sin usar un guionazo? —pensó Kit, sumamente confundido ante el reto que le esperaba.
—Bueno, te veré en el ring. Suerte —se despidió ella, desapareciendo en un instante.
Por los altavoces de la arena resonó la voz de la recepcionista gótica:
—Machos y hembras, ¿están listos para la primera ronda de este torneo donde nuestras concursantes intentarán encontrar el amor y, a su vez, disfrutar de una buena pelea? En la esquina izquierda, la dueña del título de la criatura viva más rápida y representante de Brasil... ¡Reciban con los brazos abiertos a Amanda!—
La zorra anunció emocionada mientras Amanda entraba corriendo, regulando su velocidad justa para ser percibida por el ojo furry antes de frenar en su puesto y marcarse unos pasos de breakdance. Las gradas estallaron en aplausos y vítores.
—Y en la esquina derecha tenemos a un kitsune al cual... ugh, lo odio. Con ustedes... Kit. ¡Te odio, pendejo! —escupió la zorra cargada de rencor.
Kit hizo su entrada deslizándose sobre un camino de hielo hasta llegar a su esquina, recibiendo un coro unánime de abucheos por parte del público que lo consideraba un fanfarrón.
—Que el mejor gane —le dijo Amanda, mostrando un respeto genuino y deportivo... a diferencia de Kit, que solo se dedicaba a mirarle las tetas y el trasero.
CONTINUARÁ...








