Nota inicial de la autora
Escribí este cuento hace exactamente diez años y muchos de mis ideales han cambiado desde ese entonces. En aquella época yo me consideraba feminista solo por el simple hecho de creer que los hombres y mujeres debíamos tener los mismos derechos y obligaciones.
Unos años después, los movimientos feministas comenzaron a tomar cada vez más fuerza en mi país, pero la inmensa mayoría se radicalizaron, manifestándose con violencia en las marchas del 8 de marzo y adoptando un discurso de odio hacia el varón solo por el mero hecho de serlo. Y no solo por eso, sino porque también se fueron en contra de las mujeres (que por muchas razones válidas) no se sentían representadas por el discurso feminista. Y fue desde ahí que me fui apartando poco a poco de los colectivos feministas, hasta dejar de identificarme como tal.
Decidí volver a editar esta historia porque es un trabajo que en su momento me causó mucha satisfacción. Además, al día de hoy, sigo sosteniendo que cada quien es libre de desempeñar cualquier trabajo, oficio o profesión que le venga en gana, sin importar las opiniones de la gente prejuiciosa.
Dicho todo esto, quiero dejar bien claro que me deslindo totalmente de cualquier movimiento, colectivo, partido político o persona que utilice este cuento o alguno de sus personajes en cualquier tipo de militancia o proselitismo.
![Eres mía [#1]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_4344f13bc3a0abb8b1c504d5bd3ac0a3.jpg)







