Prioricemos una retirada
—Realmente aprobé el examen por poco, es un alivio— diría un joven de cabello cenizo en un tono aliviado.
El joven tenía un aspecto frágil y no era muy alto, este tenía cabello de color rubio cenizo, él estaba parado frente de una construcción de aspecto maltrecho. tenía una expresión confundida mirando el trozo de papel que sostenía en sus manos.
—¿Esta es la dirección correcta? — murmuró.
Volvió a mirar el papel solo para confirmar si este era el lugar asignado
—Realmente es aquí—confirmó el joven.
Sin otra opción se acercó al lugar con un paso más pesado que el anterior y con un mal presentimiento.
—¿Este lugar no está abandonado verdad? —Dijo el joven para sí mismo
Al llegar a la puerta el joven coloco su mano en la perilla. la puerta no era muy grande, si las comparabas con los edificios de enseñanza de esta academia
—¿Hay alguien?, ¡Voy a entrar! — Exclamó el joven
Al girar la perilla y abrir la puerta se encontró con una situación extraña, un joven que aparentaba unos 17 años con la piel bronceada, una bandana roja en la frente y el pelo castaño más salvaje que alguna vez vio tenia del cuello a otro joven con una apariencia con el pelo corto negro con apariencia débil.
Cuando abrió la puerta anteriormente sonó un chirrido muy evidente que hizo que todos los que estaban en la sala se giraran para ver a la persona que ingreso. sin contar a el chico de la bandana y su evidente víctima había otras tres personas en la habitación.
—¡Ayuda! —Grito desesperadamente el chico de cabello negro
El chico de cabello cenizo miro al piso 2 segundos como si estuviera reflexionando cuál sería su siguiente movimiento.
—Me equivoque de lugar, perdón por interrumpirlos— Dijo el joven
Acto seguido cerraría la puerta de un portazo e intentaría de irse corriendo, pero una mano abrió la puerta y agarro el hombro del joven con una fuerza aterradora.
El joven de se daría la vuelta para encontrarse de cara con aquel que Frustro su intento de escape, solo para encontrarse de cara con el chico de la bandana roja, que lo miraba como si fuera una presa.
—¡Carne fresca! —Exclamó
—¡Ah! —Grito el joven de cabello cenizo
Intentó con todas sus fuerzas zafarse del agarre de él, pero por obvias razones no pudo. Sin poder hacer nada fue arrastrado hacia adentro por el chico de la bandana.
—¡Atrape a alguien! —Dijo el chico de la bandana
Con su retirada estratégica frustrada el chico de cabello cenizo no ofreció ninguna resistencia extra, la cual lo hizo parecer como si hubiese aceptado la rara situación en la cual se había metido.
Otra persona de la habitación se acercó a él. Era un joven que tenía el cabello rubio y corto con ojos de color castaño, en su mirada había un atisbo de disculpa.
—Me disculpo por el, no tiene malas intenciones—dijo el rubio con un tono de disculpa
El rubio liberaría del agarre que tenía prisionero y miraría al chico que estaba frente a el
—¿Niño estas perdido? — preguntaría el rubio
—¡No soy un niño! —exclama el joven de pelo cenizo
El joven de cabello castaño que estaba al lado frunce el ceño al escuchar la respuesta del chico
—No parece, eres al menos una cabeza más baja que yo.... o un poco más— diría el joven de la bandana
—Vofçis, Vofçis Cinis y es de mala educación decir comentarios sobre la apariencia de otras personas—dijo Vofçis irritado por la actuación del chico frente a él.
—¡Ah!, ahora que lo recuerdo no nos presentamos, mi nombre es Caius Carpentarius, en cuanto a los demás en esta sala... digamos que no nos presentamos adecuadamente—Se presento el rubio ahora conocido como Caius
A su lado casi impacientemente y como lo que parecía ser una muestra de valía el joven a su lado se tocó el pecho
—Maraz, ese es mi nombre, recuérdalo— dijo el joven con la bandana en un tono orgulloso casi teatral ante la vista de todos los presentes.
Al ver que se empezaron a presentar los demás empezaron a acercarse con la misma intención, pero estos serían interrumpidos por la llegada de un hombre que derribo de una patada la puerta de la habitación contigua de la que estaban actualmente
—¿¡Quienes de ustedes pertenecen al grupo cuatro de la clase baja!?— exclamo el hombre con aspecto desalineado que irrumpió en la sala en un tono poco amigable.
Al ver la situación actual Vofçis retrocedió un poco decidiendo seguir con su plan inicial, arrastro sus pies y lentamente trazo el camino lentamente hacia la puerta justo cuando estaba a punto de tocarla, el hombre con una barba insipiente que tiempo atrás había hecho la pregunta miro hacia su dirección.
Sin decir nada empezó a acercarse al medio de la sala, con cada paso sonando más fuerte que el anterior, una vez en el centro cruzo los brazos.
—Parece que no saben en qué situación se encuentran, por eso les explicare.
Al decir eso Vofçis detuvo su movimiento, su expresión se volvió seria al escuchar lo que dijo el hombre.
—Ustedes a duras penas “aprobaron”, aunque se podría decir que algunos de aquí lo hicieron bastante bien a pesar de sus orígenes—Dijo el hombre, mirando a los jóvenes en la sala, sonriendo al ver sus expresiones de desconcierto.
—Se podría decir que ustedes ya nacieron siendo clase baja, pero no se preocupen, ante el entorno competitivo dentro de esta academia podrán escalar rápidamente si se lo proponen... eso si logran sobrevivir a las pruebas que les aguardan—agrego este
—¿¡A que te refieres!?—Cuestiono Maraz
—¿Aun no se dieron cuenta? —Dijo el hombre
—Este es el dormitorio que se les asigno a ustedes desde ahora hasta el día de su graduación, aunque suban de rangos la situación no cambiara, fueron dejados a su suerte aquí.
El hombre se dio vuelta para darles la espalda y regreso a la puerta que antes había derribado, quedándose parado enfrente de esta.
—A es cierto, yo soy su tutor, no me causen problemas innecesarios, sean buenos estudiantes y continúen sus presentaciones—dijo el ahora presentado como su tutor en un tono monótono a diferencia de las palabras dichas por este mismo anteriormente.
Todos en la sala quedaron atónitos ante tal revelación, sin saber que decirle a su tutor solo pudieron ver como cruzaba el umbral de la puerta y se dirigía a otra sección del dormitorio.
—¡Y reparen la puerta! — Exclamo su tutor a la distancia.
Al escuchar eso Caius encogió los hombros y tan solo vio a sus nuevos compañeros con una expresión algo desconcertada.
—Yo me encargo, sigan con sus presentaciones—dijo Caius aparentemente ya aceptando la situación en la que se encontraba.
Vofçis y Maraz miraron a su alrededor a las personas que aún no se habían presentado en la sala.
Un joven de cabello azul y ojos del mismo color se acercó a la posición de Vofçis, una vez en frente de este se aclaró la garganta para romper el silencio nuevamente creado.
—Mi nombre es Aulus, soy un alquimista, mucho gusto— Se presento en un tono educado a diferencia del tono casual de Caius o el orgulloso de Maraz
Al ver la presentación, la única chica en la sala se acercó al grupo.
A diferencia de los chicos la joven tenía una estatura un poco más baja, pero aun así al acercarse quedo claro que ella era más alta que Vofçis, lo cual hizo que Maraz que en algún momento desconocido se puso a su lado lo mirara con una expresión de lástima que el primero le devolvió una mirada de reproche que hizo que este se riera entre dientes.
La joven tenía el pelo corto castaño que le llegaba hasta los hombros junto a un flequillo que cubría su frente, una combinación inusual que cubría gran parte de su rostro.
—Me llamo Cornelia— Dijo la joven en un tono calmado
Sin darse cuenta el grupo había olvidado la presencia de él joven que Maraz estaba molestando tiempo atrás, este mismo estaba en el piso intentando fingir que estaba muerto, fallando miserablemente al ser visto por Vofçis.
Al ver el estado de este Vofçis con una punzada de pena por el, se acercó a este y se agacho para preguntar su estado
—¿Eres nuestro compañero de dormitorio o solamente estas coaccionado por Maraz? — pregunto Vofçis en un tono lleno de preocupación a él joven
Al escuchar esto la pobre victima negó con la cabeza.
—Soy de aquí, mi nombre es Mus, casualmente me encontré con Maraz que no sabía por dónde ir para llegar al dormitorio y al ver que yo también estaba asignado aquí me dijo que lo guiara— dijo el joven ahora presentado como Mus temblando y con lo que parecía ser miedo persistente
—Ya veo... pobre alma— dijo Vofçis llevándose una mano a la frente al recibir la revelación de la situación en la que se metió Mus
—Mala suerte—agrego Aulus a un lado
—Pero está aquí en una pieza, ya es decir mucho— Dijo Cornelia
Al escuchar eso Maraz tan solo se encogió de hombros y miro al piso como si no le importara lo que acababan de decir, o más bien lo tomaba como si su accionar y las reacciones que tenían los demás hacia ellas fuera de lo más normal en la vida.
Una vez presentado ellos solo una persona en la sala faltaba para terminar la tarea encomendada por su tutor, la persona en concreto era un joven de estatura promedio parecida a la altura de Mus y que compartía el mismo color de cabello que este mismo, siendo negro, a excepción que este era más largo y de una longitud que le llegaba a la mitad de su cuello.
Este joven al percatarse que era su turno se acercó a presentarse al grupo.
—Mi nombre es…— Diría este joven solo para ser interrumpido por Caius.
—Ya oscureció, será mejor que vayamos a dormir ahora antes que sea demasiado tarde, aún no sabemos los horarios de mañana.
Todos quedaron atónitos ante la interrupción, pero siguieron la instrucción de Caius y en poco tiempo llegaron a sus respectivos sitios, que terminaron separándose, Cornelia al área de chicas, siendo la última en esta ala y los demás yendo al área de los chicos.
Al llegar se dieron cuenta que dormirían en una habitación todos juntos con camas separadas por un espacio al alcance de una mano y que el lugar en si parecía ser una especie de establo glorificado debido al estado del lugar.
—¿Aun es tarde para irnos? —Preguntaría Vofçis, más para sí mismo.








