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Sinopsis

¿Qué pasaría si pudieras estar a miles de kilómetros de distancia y aun así sentir su piel y su calor? ¿Qué pasará cuando la distancia deje de ser el impedimento físico para estar juntos? ¿Lo podrás soportar?

Estado:
hace 11 horas
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

Eran las dos de la mañana y el límite fijado para la entrega del reporte final de renderizado había pasado ya hacía cuatro horas.

—¿Introdujiste la secuencia de recalibración háptica que verificamos ayer? —preguntó Eliot.

No la había incluido.

«Mierda».

Eliot soltó un suspiro agotado.

—Ese silencio me dice más que mil palabras, Brand.

—No lo incluí en el compilado, pero si comienzo ahora me tomará menos de media hora volver a correr la simulación y generar el reporte.

—Media hora más, media hora menos… —farfulló frustrado.

—No habríamos perdido cuatro horas si la calibración de latencia se hubiera hecho en primera instancia, no me vengas con esos suspiros.

—No voy a responder a eso.

—Podemos putearnos todo lo que quieras, pero hasta que me firmes el reporte estamos juntos en esto, ¿entras ahora?

—Sí, paso a entorno de simulación —contestó resignado luego de unos segundos.

Dejé la llamada de Common en espera y me metí al servidor de pruebas.

Después de un año entero odiaba a mi avatar de polígonos grises, pero odiaba más al de Eliot. Casi podía imaginarme detrás de ese muñeco al estereotipo de asiático bajito, pelón y de anteojos gigantes haciendo gestos de suficiencia cada vez que yo cometía algún error. Aunque también podía imaginar su cara de fastidio cada vez que yo le remarcaba alguna falla del sensor háptico. Eran mis pequeñas victorias del día.

Eliot se ocupaba de hacer creer al cerebro que aquel montón de polígonos tenía peso, temperatura y tacto. Yo me encargaba de que el mundo alrededor no se desarmara en cuanto alguien intentara usarlo. En los contratos sonaba bastante más espectacular: Ingeniería de Neurointerfaces y Sistemas Inmersivos. En la práctica, movíamos objetos virtuales y escribíamos código como endemoniados.

Después de unos segundos de carga, el avatar de él se materializó delante de mí, a unos diez pasos.

La consola de comandos apareció a su lado y las líneas de código comenzaron a ejecutarse en cuanto él integró las secuencias faltantes antes de que yo pudiera hacerlo. En la siguiente media hora debíamos volver a ejecutar todas las pruebas de proximidad, colisión y movimiento que ya habíamos realizado.

Su «Poli-Avatar», como lo bauticé cuando lo vi por primera vez, comenzó a dar pasos hacia el mío. Se detuvo bruscamente como si hubiera chocado con una pared invisible y siguió caminando en el lugar a la distancia exacta de dos bloques.

—Menos mal que sigue funcionando la distancia de seguridad… —dije desplegando una segunda instancia de la consola para ver en tiempo real las métricas.

—Menos mal que a pesar de la hora, mantienes el humor intacto —contestó Eliot con el tono de voz plano.

Se notaba que el cansancio estaba haciendo estragos en ambos. Llevábamos casi dos días enteros sin dormir para cumplir con la fecha de entrega y aun así, nos habíamos retrasado. No era culpa de ninguno de los dos, sin embargo, a esta hora de la madrugada, era fácil ponerse a buscar culpables.

—La carga de procesamiento neural bajó, pero el tráfico sigue exactamente igual. La corrección está funcionando.Dejé escapar un suspiro de alivio.

Escuché una risa suave al otro lado de la conexión.

—No me digas que lo dudabas y esto funcionó de pura suerte.

—No quería ponerte más presión encima, pero si esto no funcionaba, tendríamos que replantear todo el parche.

—¡Jesús bendito! —exclamó con ese acento coreano español tan suyo.

Yo solo pude soltar una carcajada ruidosa mientras movía los objetos de prueba e intentaba sobrepasar la barrera de colisión de su avatar.

La tensión de las últimas horas casi podía sentirse en el servidor, desintegrándose frente a nosotros con cada línea de código en verde que acercaba el porcentaje al cien por ciento.

—¡Yo confiaba ciegamente en nosotros! —dije sin poder parar de reírme.

No era tan buena idea beber cuatro tazas de café seguidas.

—Brand, te juro que después de esto no quiero volver a hablar de códigos de calibración de colisión ni de transmisión neural en la vida.

No podía tomarlo demasiado en serio cuando su avatar parecía estar bailando la coreografía de una canción electrónica de los noventa.

—Yo me conformo con no volver a trabajar contigo en los próximos seis meses —contesté conteniendo a duras penas el comentario de su despliegue coreográfico.

Él soltó un sonido de pura exasperación.

Luego de unos minutos de pruebas mecánicas y sensoriales, las pantallas de ambos se iluminaron con tres notificaciones seguidas:

«Compilación completada sin errores»

«Diagnóstico finalizado sin advertencias»

«Informe enviado»

—Salgamos antes de encontrar otra línea de código faltante —dije desplegando el menú contextual para desconectarme.

—Apoyo la moción.

Al sacarme el visor, la habitación me recibió a oscuras con el monitor como la única fuente de luz de toda la estancia. La camiseta estaba pegada a mi cuerpo por el calor del equipo de desarrollo. Tenía puesto el casco, los guantes, además de los benditos cables y sensores por todas partes. Si no me daba un baño refrescante en los próximos minutos, sería capaz de matar a alguien.

Eliot estaba otra vez en la sala de Common, esperando a que me conectara al canal de voz.

Pasamos la última hora puliendo los detalles del reporte y cuando finalmente dieron las cuatro de la madrugada, el archivo adjunto se envió con la firma de ambos, dando el cierre definitivo al proyecto.

—Ahora es cuando te desconectas sin decirme adiós.

Su carcajada sonó limpia a través del filtro del micrófono.

—Hieres mis sentimientos, Brand. No podría cortar sin despedirme de la persona más estricta y jodida con la que trabajé en la vida… No sea cosa que me vuelva a tocar hacer equipo contigo y te cobres el doble.

—No sabes cuánto me halagas.

A pesar de haber enviado el archivo y cerrado formalmente el proyecto, ninguno de los dos parecía saber cómo despedirse.

—Que descanses, Eliot, lo tienes más que ganado. Fue un placer trabajar contigo —dije con la voz en un tono más serio del que pretendía.

—Igual tú, descansa —respondió él con el mismo tono—. Aunque no puedo decir lo mismo del placer a esta hora.

—Bien… No puedo decir que no lo merezca —admití conteniendo una sonrisa.

Eliot soltó un resoplido divertido que se escuchó claramente en mis auriculares.

—Descansa Jessamine.

El sonido de desconexión de su usuario del canal de voz me sobresaltó, pero no tanto como lo hizo escucharle pronunciar mi nombre por primera vez en todo un año.




***

Espero les haya parecido un buen comienzo. Le tengo muchas ganas a esta historia.

El próximo capítulo estará disponible en un par de días.

Gracias por tomarte el tiempo de leer, agradecería muchísimo tu comentario o reacción ❤️

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