Chapter 1*El sueño que nació de una promesa*
## Capítulo 1: El sueño que nació de una promesa
El marcador está 2-2.
El Santiago Bernabéu ruge como un volcán a punto de estallar. Siento el césped bajo mis tacos y el sudor resbalándome por la frente. El balón está a mis pies, pero no puedo distraerme ni un segundo. Visto la camiseta del Barcelona, llevo el dorsal 19 y, a mis veinte años, estoy jugando uno de los partidos más importantes de mi vida.
Escucho mi nombre por todas partes.
Aficionados, gritos, silbidos… Todo se mezcla en un estruendo ensordecedor.
Haru: Tranquilo. Respira. Todavía no ha terminado.
Me impulso hacia delante. Un defensa del Real Madrid se acerca por mi derecha y otro intenta cerrarme el paso. Amago hacia fuera, cambio el balón de pie y me cuelo por el espacio que dejan entre ambos.
Defensa: ¡No dejen que se gire! ¡Ciérrenlo!
Aprieto los dientes y acelero.
Haru: ¡Tendrán que correr más rápido!
El público estalla cuando consigo superar al segundo rival. No sé cuánto tiempo queda, pero sé que necesitamos marcar. El empate no basta para ninguno de los dos equipos.
Un compañero se desmarca cerca del área. Levanto la cabeza y le envío el balón.
Haru: ¡Adrián, te la dejo!
El número 10 del Barcelona recibe mi pase. Su control es limpio, su movimiento imprevisible. Con un toque rápido, consigue superar la presión y me devuelve el balón al espacio.
Adrián Vega: ¡Ahora, Haru! ¡Es tuya!
Me giro para controlar.
Entonces escucho una voz que atraviesa todo el ruido del estadio.
Minji: ¡Haru! ¡Vamos, hermano!
Reconozco esa voz al instante.
Giro ligeramente la cabeza y la encuentro entre miles de personas. Mi hermana está de pie, agitando los brazos con una sonrisa enorme. Su cabello corto, de color caramelo, destaca bajo las luces de las gradas.
Minji.
Mi pequeña hermana.
Sonrío sin poder evitarlo.
Haru: Mírame bien, Minji. Hemos llegado hasta aquí.
Durante años, imaginar este momento me ha ayudado a seguir adelante. Ahora ella está aquí, viéndome jugar en uno de los estadios más famosos del mundo.
Haru: Esa chica que está ahí es mi hermana. Estoy orgulloso de que pueda verme jugar por fin en un escenario como este.
Me concentro de nuevo en el balón.
Haru: Y no, por si alguien se lo pregunta, no es mi novia. No tengo novia.
Se me escapa una sonrisa.
Haru: Aunque hay una chica muy linda que me gusta bastante…
Por un instante, su rostro aparece en mi mente. Me pregunto qué estará haciendo y si habrá conseguido avanzar en su propio partido.
Haru: ¿Por qué no está aquí? Porque también está jugando un partido muy importante en Corea.
Espero que te vaya bien.
Sacudo la cabeza y regreso al presente. No puedo permitirme distraerme. El defensa que tengo delante se prepara para entrar al choque.
Defensa: ¡Se acabó, número 19!
Haru: ¡Eso lo veremos!
Protejo el balón con el cuerpo y busco una salida. A mi alrededor, las camisetas blancas se acercan para cerrarme los espacios.
Hay quienes creen que soy un traidor por jugar en España, lejos de Corea. Piensan que vestir la camiseta del Barcelona significa olvidarme de mi tierra.
No saben nada de mí.
Nunca he dejado de ser coreano. Mi sueño sigue siendo el mismo: ganar un Mundial con la selección de Corea del Sur, junto a los compañeros que me ayudaron a crecer y a aquellos rivales que me obligaron a superarme.
Pero ahora mismo solo tengo una cosa delante.
La portería.
Adrián Vega: ¡Haru, te cubro! ¡Hazlo!
Levanto la mirada. El balón me queda perfecto para intentarlo, pero un defensor se lanza hacia mí y el guardameta se prepara para detener cualquier disparo.
No tengo tiempo para pensarlo demasiado.
Demonios… No hay espacio.
Me impulso hacia atrás y elevo las piernas. Mi cuerpo gira en el aire. Durante un instante, dejo de sentir el césped bajo mis pies.
Haru: ¡Vamos!
Golpeo el balón con una chilena.
La pelota sale disparada hacia la portería. El guardameta se lanza y yo caigo sobre el césped, siguiendo la trayectoria con los ojos.
El estadio contiene la respiración.
¿Entrará?
El balón se acerca a su destino…
Y justo antes de descubrir qué sucede, todo se desvanece.
### Cuatro años antes…
Tengo dieciséis años y mi estadio es una cancha de cemento en Busan.
No hay miles de aficionados, ni cámaras, ni focos iluminando el terreno de juego. Solo hay edificios, vecinos que miran desde las ventanas y un balón desgastado que ha sobrevivido a incontables partidos.
Para mí, sin embargo, no existe un lugar mejor.
Haru: ¡Pásamela! ¡Estoy solo!
Mi amigo me envía el balón desde la izquierda. Lo controlo, giro y esquivo a otro chico que intenta quitármelo.
Amigo: ¡Esta vez no te escapas, Haru!
Haru: ¡Pues tendrás que atraparme primero!
Acelero y golpeo la pelota hacia dos mochilas que usamos como porterías.
Haru: ¡Gol!
Amigo: ¡Eso no cuenta! ¡Has disparado desde fuera!
Haru: ¡La portería llega hasta donde yo digo!
Nos echamos a reír. Así son mis tardes: carreras, discusiones, regates y partidos que parecen no terminar nunca.
Pero, cuando el sol comienza a esconderse, recojo el balón y regreso a casa.
Mi familia vive con lo justo. Mi padre, Kim Tae-hyun, trabaja durante largas jornadas y mi madre, Kim Seo-yeon, hace todo lo posible para que nunca falte comida en la mesa. Sé que están cansados, aunque casi nunca se quejan.
Y después está Minji.
Mi hermana tiene once años. Su cabello corto y color caramelo enmarca su rostro, y sus ojos marrones conservan una dulzura que me cuesta describir. Sin embargo, su visión ha ido empeorando poco a poco. Cada vez le resulta más difícil distinguir lo que tiene delante, y nuestros padres buscan una solución que todavía no podemos permitirnos.
Cuando entro en casa, escucho su voz.
Minji: ¿Haru? ¿Has vuelto?
Haru: Sí. Y hoy he marcado tres goles.
Minji: ¿Tres? Seguro que estás exagerando.
Haru: ¡Te lo prometo!
Minji: Entonces, cuando seas famoso, tendrás que marcar muchos más.
Me siento a su lado y le revuelvo el cabello.
Haru: Cuando sea famoso, podrás pedirme lo que quieras.
Minji: ¿Cualquier cosa?
Haru: Cualquier cosa.
Minji: Entonces quiero ver todos tus partidos.
Me quedo callado.
No me pide juguetes ni ropa nueva. Solo quiere poder verme jugar.
Haru: Lo harás, Minji. Te lo prometo.
Ella busca mi mano y la aprieta entre las suyas.
Minji: Yo creo en ti, hermano.
Sus palabras se quedan conmigo durante toda la noche.
Más tarde, mientras mis padres hablan en voz baja en la otra habitación, miro el balón que he dejado junto a la ventana.
Quiero ser futbolista profesional. Quiero sacar a mi familia de la pobreza y conseguir el dinero necesario para que mi hermana pueda recibir el tratamiento que necesita.
Pero soñar no basta.
Necesito una oportunidad.
Entonces recuerdo el anuncio que he visto pegado en una pared cerca de la cancha. La Academia Seonghwa busca nuevos jugadores y organizará unas pruebas de admisión.
Me levanto, saco el papel que he guardado y lo leo otra vez.
Veintidós candidatos.
Solo tres seleccionados.
Haru: Tres de veintidós…
Trago saliva.
No tengo botas nuevas ni experiencia en una academia importante. Lo único que puedo ofrecer es mi esfuerzo, mis ganas y todo lo que he aprendido jugando en las calles.
Haru: No sé si lo conseguiré, pero tengo que intentarlo.
### La oportunidad
Al día siguiente, llego a la Academia Seonghwa.
Veintidós chicos esperamos en el campo. Algunos parecen seguros de sí mismos; otros se mantienen en silencio. Yo intento controlar los nervios mientras los entrenadores nos explican las pruebas.
Llevo una camiseta de entrenamiento con el **número 20**.
Entrenador: Queremos ver su técnica, su inteligencia y su capacidad para trabajar en equipo. No basta con marcar goles. Demuestren cómo juegan.
Comenzamos con ejercicios de velocidad, pases y control. Corro hasta que me arden los pulmones. Cada vez que cometo un error, intento corregirlo en la siguiente jugada.
Después, los entrenadores nos dividen en dos equipos de once.
Entrenador: ¡A sus puestos! ¡Quiero intensidad, pero también cabeza!
El silbato suena.
El balón llega a mis pies en el centro del campo. Avanzo unos metros, pero dos defensas se colocan delante de mí.
Rival: ¡Por aquí no pasas!
Haru: ¡Ya veremos!
Amago hacia la derecha. El primero se mueve para seguirme, así que giro hacia la izquierda y me libero con un toque corto.
Escucho a alguien gritar desde el otro lado.
Jugador del número 11: ¡Aquí! ¡Estoy libre!
Levanto la cabeza. Un chico delgado, de mirada feroz, lleva una camiseta de entrenamiento con el **número 11** y se desmarca entre los defensas.
No lo conozco, pero veo el espacio que ha encontrado.
Haru: ¡Voy contigo!
Le envío el balón al hueco. El chico lo controla sin perder velocidad y dispara de inmediato.
La pelota vuela hacia el ángulo.
¡Gol!
Jugador del número 11: ¡Buen pase!
Haru: ¡Buen disparo! ¡Sigue moviéndote!
El partido continúa y pronto descubro a otro jugador que destaca por una razón completamente distinta.
Un delantero rival intenta atravesar nuestra defensa. El chico que lleva el **número 15** se planta frente a él, espera el momento exacto y le roba el balón limpiamente.
Rival: ¡¿Cómo has llegado ahí?!
Jugador del número 15: ¡Mira antes de intentar pasar!
El delantero vuelve a intentarlo, pero el defensor mantiene la posición y despeja la pelota.
Demonios, ese chico es fuerte.
No solo tiene potencia. También sabe cuándo entrar y cuándo esperar. Parece leer los movimientos de sus rivales antes de que sucedan.
El partido termina y los veintidós nos reunimos frente a los entrenadores.
Tengo las piernas agotadas y la camiseta empapada. Intento no mirar a los demás mientras el entrenador consulta su lista.
Entrenador: Solo tres jugadores han conseguido la puntuación necesaria.
Aprieto los puños.
Entrenador: El primero es Haru Kim.
Durante un instante, me quedo inmóvil.
Haru: ¿Yo?
Entrenador: Sí. Da un paso al frente.
Obedezco. Siento que el corazón me golpea el pecho.
Entrenador: El segundo seleccionado es el jugador que lleva el número 11.
El chico delgado avanza.
Entrenador: El tercero es el jugador que lleva el número 15.
El defensor se coloca a nuestro lado.
Somos los tres elegidos.
Nos miramos sin saber muy bien qué decir. Todavía somos desconocidos, pero acabamos de compartir algo que ninguno de nosotros olvidará.
Y, por primera vez, siento que mi sueño está un poco más cerca.
### La promesa
Cuando regreso a casa, mi madre nota mi expresión antes de que pueda decir una palabra.
Kim Seo-yeon: Haru, ¿qué ha pasado?
Haru: ¡Lo he conseguido, mamá! ¡Me han seleccionado!
Ella se lleva las manos a la boca y me abraza con lágrimas en los ojos. Mi padre aparece desde la otra habitación y me rodea con sus brazos.
Kim Tae-hyun: Estoy orgulloso de ti, hijo.
Haru: No voy a desperdiciar esta oportunidad. Voy a trabajar más duro que nunca.
Entonces escucho los pasos de Minji.
Minji: ¿Haru? ¿Por qué están tan contentos?
Me arrodillo delante de ella y tomo sus manos.
Haru: He entrado en la academia, Minji.
Ella sonríe y acaricia mi camiseta.
Minji: Sabía que lo lograrías. Algún día me devolverás la luz, ¿verdad?
No sé cuánto costará su tratamiento ni cuánto tiempo necesitaré para cumplir mi promesa. Pero no quiero rendirme antes de intentarlo.
Haru: Voy a hacer todo lo que pueda. Te lo prometo.
La abrazo y cierro los ojos.
Todavía tengo dieciséis años. No soy famoso, no tengo dinero y no sé hasta dónde llegaré.
Pero tengo una oportunidad.
Tengo una familia que cree en mí.
Y tengo una promesa que cumplir.
Porque mi historia no comienza en el Santiago Bernabéu, bajo las luces de un estadio lleno de aficionados.
Comienza aquí, en Busan, con un balón desgastado y una hermana que sueña con volver a ver el mundo.
Mi nombre es Haru Kim. Y este es el comienzo de mi camino para convertirme en una estrella.
![Amor En Peligro [Kookmin]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_88c55c0706ed80af7618cf7760429c6d.jpg)







